Insistiendo en el artículo publicado recientemente en el que se argumentaba sobre la veracidad de situar el nacimiento del destacado poeta del medievo español, Jorge Manrique, en la localidad de nuestra comarca Segura de la Sierra, volvemos a recoger más explicaciones y argumentos en el escrito del destacado historiador de nuestras tierras D. Genaro Navarro, quien realiza, en el siguiente artículo, una minuciosa explicación de las razones que le permiten asegurar que dicho poeta no nació en la localidad palentina de Paredes de Nava, como aseguran algunos, y si lo hizo en nuestra comarca, en Segura de la Sierra, que fue el lugar de residencia familiar y donde realizó muchas de sus extraordinarias composiciones literarias.
SEGURA DE LA SIERRA, LUGAR DE NACIMIENTO DE JORGE MANRIQUE.
Ni los hechos y convulsiones internas
que agitan a Castilla durante los reinados de Juan II y Enrique IV, época de
transición en la que vivieron los Manrique y que presagia ya el Renacimiento,
ni el refinado ambiente intelectual característico de aquella sociedad, en la
que este noble linaje ganó tanta fama y gloria a través de las armas y las
letras, ni aun siquiera la figura y personalidad de don Jorge y la suprema belleza
de las Coplas a la Muerte del Maestre de Santiago, «maravilla literaria, tan
única en la literatura como el Cantar del Cid o el Quijote», mueven hoy nuestro
interés, estrictamente ceñido a espigar en campo ajeno datos y noticias sobre
las que sustentar la tesis del posible nacimiento del gran poeta en Segura de
la Sierra.
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Placas conmemorativa a Genaro Navarro en Segura de la Sierra |
A este propósito hemos consultado la
«Antología de los Manrique», de Joaquín de Entrambasaguas, la «Crónica del
Halconero», de Juan II, el prólogo de Augusto Cortina a la Obra Completa de Jorge
Manrique, y, sobre todo, son de inapreciable valor los materiales acopiados por
Antonio Serrano de Haro, escritor y diplomático vinculado afectivamente a la
tierra jaenera, en su libro «Personalidad y destino de Jorge Manrique», libro
admirable en el que con rigor histórico, seriedad de investigador y amplia
erudición y dignidad de estilo, ha llevado a cabo una investigación tan
profunda y minuciosa de la vida y obra del célebre poeta y guerrero, que, como
ha escrito Vázquez Dodero, sus páginas «son el fruto de un trabajo tenaz,
realizado con alma ecuánime y con mente clara, apasionada por la verdad». El ambiente
histórico-político en que crece don Jorge, la mentalidad de la época, con sus
altos ideales caballerescos, la vida privada, el círculo familiar, el lugar de
nacimiento... nada se sustrae a la aguda pesquisa y examen crítico de Serrano
de Haro.
Pero ciñéndonos, como hemos
enunciado, al punto concreto del lugar de nacimiento de don Jorge, partimos de
la autorizada opinión de Serrano de Haro quien, sin establecerlo de manera
rotunda y categórica, más bien parece inclinarse por señalar la cuna del poeta
en Segura de la Sierra, ya que como literalmente escribe «no está, en efecto,
nada claro que fuera Paredes de Nava», si bien, en tanto no aparezcan datos
definitivos, prefiere mantener viva la ilusión local de la villa palentina, que
no tiene más fundamento histórico que haber ostentado su padre el título de
Conde de Nava.

En cambio, como el propio autor
afirma, hasta 1440, en que por herencia de su padre no adquirió don Rodrigo el
señorío de Paredes de Nava, no hay motivo alguno para pensar que fijara en este
lugar su domicilio. Hasta esta fecha lo que sí parece evidente y claro es la presencia
y permanencia del Maestre, en Segura de la Sierra, de la que fue Comendador ya,
desde la adolescencia. Segura de la Sierra es frontera con el Reino moro de
Granada, y hemos de ver más adelante, cómo los más resonantes hechos de armas
del Maestre tienen por escenario aquellas ásperas montañas. Es el mismo don
Rodrigo, en su testamento, quien dice: «yo gasté allí lo más de mi tiempo según
los trabajos en que anduve». Abundando en este orden de consideraciones y como
dato significativo de la asidua presencia de D. Rodrigo en la tierra segureña,
hace referencia Serrano de Haro al testamento de D. Pedro, primogénito de D.
Rodrigo, ordenando el traslado a Uclés de los restos de su madre y hermanos,
sepultados en la ermita de Santa María de la Peña, cerca de Segura, en la
frontera de los moros, por el temor de que éstos, en tiempo de guerra, pudieran
llevarse los amados restos familiares, lleva esto a la conclusión lógica, a la
que desde luego nos adherimos, de que el verdadero hogar de D. Rodrigo
Manrique, al menos durante su primer matrimonio, fue Segura de la Sierra, donde
sus hijos y su mujer murieron y fueron enterrados, siendo lo normal que los miembros
de una familia vengan al mundo en el lugar habitual de su residencia y sea éste
también en el que entreguen su alma a Dios.
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Monumento a Jorge Manrique en Paredes de Nava |
Por todo ello, y algunas otras razones,
tales como la presencia de la familia del Maestre, buscando la protección
durante sus ausencias, en las fortalezas de sus parientes en el vecino reino de
Murcia, limítrofe del de Segura, termina Antonio Serrano de Haro, evocando
«largas soledades de la familia, aislada en Segura, con el temor a
infiltraciones nocturnas de los moros sin el calor del padre, el fuerte varón.
Aún en el caso de que no naciese D. Jorge en Segura, allí se desarrollaría
seguramente su infancia». Empero, la ausencia de documentos, impide a Serrano
de Haro confirmar categóricamente a Segura de la Sierra como lugar de
nacimiento del poeta. Bien se advierte, que investigador tan concienzudo y
veraz, no quiere de modo alguno llegar a conclusiones que no tengan fehaciente probanza,
más el análisis objetivo de los factores enunciados, inclina la balanza de
posibilidades a favor de Segura de la Sierra, juicio que vamos a intentar
robustecer con el examen de otros antecedentes y hechos de gran significación y
relieve.
Es una realidad indiscutible que,
Jorge Manrique y aun su propio padre, no han tenido biógrafos. Cronistas e
historiadores han narrado hasta la saciedad las virtudes militares riel padre y
consagrado la fama literaria del hijo, pero en esa ingente bibliografía, ni el
interés personal, ni el autor de la creación literaria, han merecido atención y
de ahí los escasos datos que poseemos.
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Segura de la Sierra |
Una vez más, el brillo y el renombre
del poeta, han oscurecido al hombre, y desde nuestra modestia, intentamos
desvanecer las sombras que sobre el lugar de su nacimiento envuelven a la
egregia figura. La ilustre estirpe de los Manrique pudo ser originaria de la
Tierra de Campos, aunque su casa solariega no radicase precisamente en Paredes
de Nava, sino en Carrión de los Condes, pero su afincamiento lo fue en tierras
de la Encomienda de Segura, y en ellas tuvieron lugar la mayor y más importante
parte de sus empresas y hazañas, y así, D. Rodrigo, que había nacido en 1406, a
los doce años se cruza Caballero del Hábito de Santiago y muy poco tiempo
después es Comendador de la Orden. En 1428, aparece pleiteando con el Concejo y
vecinos de Segura, por haberle negado la posada debida a los Comendadores, y en
1434, «el segundo Cid», ya famoso por sus notables hechos de armas, logra la
rendición de la plaza mora de Huesear, en la frontera segureña, cubriéndose de
gloria y recibiendo del rey Juan II, trescientos vasallos solariegos en tierras
de Alcaraz y veinte mil maravedíes de juro de heredad. En 1456 toma para el rey
Enrique IV la importante plaza de Jimena, en tierras del Santo Reino de Jaén.
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Monumento a Jorge Manrique en Segura de la Sierra |
Antes, el 3 de mayo de 1439, el infante
D. Enrique de Aragón, le otorgó poder para que continuase en la posesión «en
que él había estado y estaba, del Maestrazgo de Santiago, e de las villas e
logares e castillos e vasallos de dicho Maestrazgo», y días después, el 18 de
los mismos mes y año, el Comendador de Segura, con el de la vecina Caravaca, alzaba
la villa de Ocaña por el Infante, al que acompañó con ciento cincuenta rocines
en marzo de 1440, en su entrada en Toledo contra la expresa prohibición del rey
D. Juan. Cuando la nobleza, con el rey de Navarra y el infante D. Enrique, fueron
vencidos en la batalla de Olmedo (19 de mayo de 1445), en la que murió el
Infante, el rey D. Juan hizo nombrar en Ávila, Maestre de Santiago, al Condestable
D. Álvaro de Luna, concurriendo a la elección todos los Comendadores de la
Orden, excepto el de Segura, D. Rodrigo, que se alzó contra el nombramiento por
ver mermados sus derechos al Maestrazgo para el que había sido nombrado por el
rey de Aragón de acuerdo con el Papa.
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Posesiones de la Orden de Santiago |
Entonces, para reducir al Comendador
de Segura, el rey envió una numerosa hueste, que al mando de D. García Lope de
Cárdenas y del mariscal Diego Fernández, señor de Baena, tomaron la fortaleza y
lugares de D. Rodrigo, en la Encomienda de Segura, excepto la de Hornos, en la
que por medio de una ingeniosa estratagema infligió gran descalabro al
mariscal, quien por verdadero azar salvó la vida, refugiándose en la villa de
Siles. En febrero de 1448, parte D. Rodrigo de Segura, confiando la fortaleza a
su hermano D. Fadrique, en socorro de la ciudad de Murcia, acosada por las tropas
del rey, y meses después, en agosto de 1449. D. Fadrique, con diez mil hombres
de a pie y a caballo, levanta el cerco que a Montiel tenían puesto las tropas
de la corona, y en el que se encontraba sitiado D. Rodrigo. Por último, hemos de
anotar que en la primera campaña de Enrique IV contra el reino de Granada, en
1455, entre los Capitanes del rey figura D. Rodrigo. También, como muestra de
poder sobre estas tierras, en el aledaño campo de Montiel, se encuentra el
pueblo actualmente llamado Villamanrique, antes Belmontejo, que cambió su
nombre por gratitud hacia D. Rodrigo, que le había eximido de la jurisdicción
de la Torre de Juan Abad, igualando el caso de Villarrodrigo, ante Albaladexo,
que recibió el título de villa y el nombre del señor Maestre de la Orden de
Santiago.
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Emblema de la Orden de Santiago |
Con estos y otros datos, que por no
ser prolijos omitimos, hemos querido, dejar constancia de la asidua presencia
de D. Rodrigo desde su adolescencia hasta las vísperas de su muerte, en la
Encomienda de Segura, la más importante de la Orden de Santiago, cuyos confines
se extienden hasta Alcaraz, el reino de Murcia, las tierras del Condestable D,
Miguel Lucas de Iranzo, en el reino de Jaén, el Campo de Calatrava y el reino
moro de Granada, por Huescar, conquistada por D. Rodrigo, en la línea
fronteriza. «Dentro de esta extensa área montuosa —escribe Serrano de Haro— D.
Rodrigo aprieta bien la hueste familiar asignando a sus hijos, Jorge y Rodrigo,
las Encomiendas limítrofes de Montizón y Yeste y confiando al primogénito D.
Pedro, cuando obtiene el Maestrazgo, la capital del pequeño reino de Segura.
«Mueren los componentes de una familia
en el lugar que habitan y es éste donde nacen los hijos».
Otras presunciones, de no inferior
valor indiciario, para poner de manifiesto el arraigo de la familia Manrique en
Segura de la Sierra y el transcurso en ella de la mayor parte de su vida, son
las que se refieren a su hacienda y bienes de fortuna. Lo normal siempre ha
sido, y continúa siendo, que las familias tengan su asiento donde radican sus
bienes, y éstos, en lo que al clan de los Manrique atañe, los suministra principalmente
la Encomienda de Segura de la Sierra, la más rica de la Orden de Santiago, cuya
principal fuente de ingresos la constituían los pastos, la madera y la caza. Pingües
ingresos, siempre insuficientes empero, para cubrir los gastos del Maestre: el
estado de Caballero, el brillo de la honra militar y la situación social de la
nobleza, imponían cuantiosos dispendios y ostentaciones.
Non dejó grandes
tesoros
ni alcanzó muchas
riquezas
ni bajillas
más fizo guerra a los
moros
ganando sus fortalezas
e sus villas.
La vigilancia constante de las fronteras
y el continuo batallar en que transcurrió la vida de D. Rodrigo, supone una
empresa de gran importancia económica, habiéndose visto en múltiples ocasiones
al frente de más de trescientos caballos. Vivió por esta causa en continuas
dificultades económicas, sin que en nada las atenuase el Mayorazgo de Paredes,
de muy menguados recursos, que no lo poseyó hasta 1440, y ello por poco tiempo,
ya que lo perdió en 1445, después de la batalla de Olmedo, y no volvió a
recobrarlo definitivamente hasta 1465. Esta presencia y ausencia sucesivas del
Mayorazgo de Paredes de Nava, en el patrimonio de D. Rodrigo, hace necesariamente
pensar en que no debió tener importancia para su economía. Lo importante para D.
Rodrigo, lo mismo que para su hijo D. Jorge, es el decoro y brillo de su linaje
y el servicio de la guerra, aunque ello comportase grandes y permanentes
agobios económicos, y no es por tanto extraño que, por esta liberalidad y
derroche, al ordenar su última voluntad se vea obligado a disponer el pago de
las deudas contraídas en tierras de Segura y de Montiel «donde gastó lo más de
su tiempo».
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Carta de otorgamiento de Segura de la Sierra a la Orden de Santiago |
Resumiendo, cuando antecede, podemos
establecer las siguientes conclusiones:
- Que D. Rodrigo Manrique, en 1418, a los doce años de edad,
se cruza Caballero del Hábito de Santiago y es Comendador de la Orden en Segura
de la Sierra, con cuyo Concejo aparece pleiteando en 1428.
- Que, a lo largo de toda su vida, la mayor parte de sus
empresas militares tienen lugar en la frontera de Segura con los moros de
Granada.
- Que, en el territorio de esta Encomienda, es donde radica
la fuente más importante de sus rentas e ingresos.
- Que es entre los vasallos de este feudo, donde hace sus
levas.
- Que el Señorío de Paredes de Nava, no lo recibe hasta 1440 cuando
ya, según algunos autores, había nacido don Jorge, y aun suponiendo que el
nacimiento tuviese lugar en la primera mitad de este mismo año, como afirman
otros, se hace difícil pensar en el desplazamiento de doña Mencía, su madre, en
estado de buena esperanza, desde la comarca de Segura hasta las distantes tierras
de Paredes de Nava dejándose tres hijos de corta edad, siendo el mayor don
Pedro de cinco años; al tiempo que no es lógico enviar a su esposa al centro de
poder del rey castellano Juan II, con el que D. Rodrigo estaba enfrentado.
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Mausoleo de Juan II de Castilla |
Si don Rodrigo no fue señor de
Paredes hasta después de la muerte de su padre, acaecida en 21 de septiembre de
1440, y si hasta entonces —advierte Serrano de Haro— no hay ningún motivo para suponer
que fijara en Paredes su domicilio conyugal, y además «en vida de la madre no
consta que la familia viajara», no será arbitrario pensar que otro lugar
distinto de Paredes pudo ser el del nacimiento del inolvidable lírico, pues si
éste acaeció en 1439 o en la primera mitad de 1440, y su padre no heredó el
Señorío hasta el último tercio de este año, la conclusión apuntada se desprende
por sí misma. Harta razón asiste, pues, a Serrano de Haro, cuando afirma, con referencia
a la cuna del poeta, que «no está, en efecto, nada claro que fuera Paredes de
Nava», y para añadir, comentando el traslado de los restos familiares desde
Segura, «que no cabe más elocuente dato que éste para probar que el verdadero hogar
de don Rodrigo Manrique en el período de su primer matrimonio fue Segura de la
Sierra».
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Casa natal de Jorge Manrique |
Por lo que respecta a doña Mencía,
primera esposa de don Rodrigo y madre del poeta, aún persisten en Segura de la
Sierra en pobre estado de conservación, algunas nobles piedras presididas por
el escudo de armas de los Figueroa, señalando el solar de sus mayores y el lugar
que le prestó amparo en su infancia y de donde salió para unir su vida a la azarosa
de don Rodrigo Manrique. No
debe tampoco olvidarse que doña Mencía de Figueroa, aquella de la que nunca se
supo que abandonara el hogar familiar, nació, vivió y murió en Segura de la
Sierra, y allí, en la ermita de Nuestra Señora de la Peña, fue enterrada con
algunos de sus hijos, hasta que en 1481 el primogénito don Pedro ordenó el
traslado de los restos al Convento de Uclés, donde ya les aguardaban los de su
esposo, el Maestre, y su hijo don Jorge, muerto este último, como se sabe, en
el asalto del Castillo de Garcimuñoz, en 1479.
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Escudo de los Figueroa en Segura de la Sierra |
Al no existir dato que autorice fijar
el nacimiento en Paredes de Nava, otro puede ser su lugar de origen, y en
ninguno concurre, como ocurre en Segura de la Sierra, tal cúmulo de
circunstancias que permiten señalarlo como patria chica del poeta. Cierto que
tampoco en esta villa existen documentos fidedignos, mas téngase en cuenta que
el archivo y la villa misma fueron reducidos a un montón de cenizas durante la
invasión francesa, pero de todos modos valor de testimonio vivo tienen, esas
nobles piedras, a las que acaba de hacerse alusión.
Por estos motivos, y porque en todo
caso allí transcurrió la infancia del poeta, ha sido fácil a Serrano de Hato
imaginar a don Rodrigo rodeado de hijos, familiares y criados, contando y
comentando aventuras y lances de la guerra, «ante la gran fogata con que
atenuarían las noches heladas de Segura», montear en las escabrosidades y
«riscos de Segura, bien provistos de jabalíes, venados y lobos», o verlo en la iglesia
parroquial ante la imagen de Nuestra Señora de la Peña «iniciarse en la piedad
de la mano de su madre». «Sería ella, como señora de la región, quien se
ocuparía de que el templo estuviera atendido». También hincaría su rodilla ante
la imagen de Santiago en la capilla del Castillo. «La fortaleza de Segura,
avizora de los caminos de Granada, era una fortaleza de fe», y allí se inició y
forjó el sentimiento religioso de Jorge Manrique. Este mismo sentimiento
religioso lleva posteriormente al poeta a incluir en su poesía amorosa unos piadosos
versos a la pasión de San Vicente Mártir, cuya imagen quedaría fijada en su
retina ante el retablo dedicado a este Santo en la ermita que, para conmemorar
la conquista de Segura, el día de San Vicente Mártir de 1212, por los Caballeros
santiaguistas, se erigió en el contiguo cerro que todavía se llama de San
Vicente.
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Localización de las Ermita de San Vicente Mártir en Segura de la Sierra |
El ejercicio de la Caballería, consustancial
con la nobleza, era el más considerado, y don Jorge, formado a la sombra de su
padre hizo honor a la tradición familiar, siguiendo el oficio de las armas.
El Maestre D. Rodrigo
Manrique, tanto famoso
e tan valiente.
Vamos, pues, a situarlo ante los
acontecimientos bélicos en que participó, para que podamos ver cómo, al igual
que su padre, las empresas y expediciones militares en que participó, tienen
por escenario la frontera militar con el reino de Granada, de las que no suele alejarse,
como no sea para intervenir en las escaramuzas y banderías de la nobleza.
Vivió sobre las armas, pero casi
siempre acompañando a su padre en sus campañas, o patrullando los campos de la
Mancha durante las discordias civiles. Así, ayuda a don Rodrigo a rendir la
fortaleza de Alcaraz, sometiendo definitivamente el Marquesado de Villena a la
Corona. Pelea también brillantemente a su lado en las conquistas de Uclés y de
Ocaña. Muerto don Rodrigo, cae prisionero en Baeza al intentar tomar la plaza,
pero ahora también lucha, como siempre, formando parte de la confederación familiar
de los Manrique, al servicio de sus parientes y aliados, los Benavides. Esta
misma motivación es la que le lleva a sostener los derechos de su primo don
Alvaro de Estúñiga, al Priorato de San Juan, usurpado por don Juan de
Valenzuela, a quien venció con fuerzas numéricamente muy inferiores cerca de
Ajofrín. La influencia y personalidad de don Rodrigo Manrique, transcienden de
su feudo de Segura de la Sierra, dejándose sentir en las Encomiendas limítrofes
de Yeste —poseída por su hijo don Pedro—, en la de Montizón, de la que es Comendador
don Jorge; la de Caravaca e incluso en el Reino de Murcia, donde imperan los
Fajardo, sus parientes y aliados.
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Fortaleza de Alcaraz |
El estado de Caballero es un alto
honor que comporta arduas obligaciones, pero si se trata de tan claro linaje,
como el de los Manrique, la gloria, la honra y el heroico esfuerzo se sostienen
sobre una continua sucesión de hazañas, que por nada ni por nadie deberán ser
superadas. Como el teatro de las luchas de los Manrique es la inquieta frontera
de Segura, porque la defensa de la fe de Cristo y la reconquista del territorio
nacional es la gran tarea que incumbe a don Rodrigo, allí monta la guardia a lo
largo de su vida, y para que ésta sea más efectiva y prevenir posibles riesgos,
por medio de alianzas y lazos de sangre, extiende su actividad a otros dominios
y desde luego a la Encomienda de Montizón, en el punto de sutura entre Sierra
Morena con Sierra Segura, y es por ello por lo que Montizón viene a ser como
una pieza en el dispositivo militar de la limítrofe Encomienda de Segura, y don
Jorge, un Capitán del Maestre, aunque en ocasiones se vea forzado a intervenir
en las pugnas señoriales, en una de las cuales sería mortalmente herido ante
los muros del Castillo de Garcimuñoz. La única ciudad a la que estuvo vinculado
por su matrimonio, y porque entonces era el centro político de España, fue
Toledo, pero aparte de estas esporádicas ausencias de Montizón, no se encuentra
mención de su presencia y de contacto alguno con la Tierra de Campos, aunque le
perteneciesen las tercias de Villafruela.
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Castillo de Garcimuñoz |
A la vista de estos datos, y
considerando que, de la opinión de los autores, y entre ellos, la muy autorizada
de Serrano de Haro, se viene a la consecuencia de que no hay motivos para
señalar Paredes de Nava como lugar de nacimiento de Jorge Manrique, lógicamente
se desprende que otro lugar hubo de serlo, y es indudable que en ningún otro
concurren las circunstancias que señalan a Segura de la Sierra como cuna del
poeta. En lo sucesivo, sería ya imperdonable que a Jorge Manrique no se le
incluya en el repertorio de grandes poetas españoles que nacieron o vivieron en
lo que actualmente es provincia de Jaén.
Genaro Navarro.