Recogemos en nuestro blog un estudio lingüístico que analiza las dinámicas del habla en la Sierra de Segura. Su autor, D. Genaro Navarro, quiere hacer hincapié en las palabras y expresiones típicas de nuestra comarca, explicando sus particularidades de expresión que convierte la forma de comunicarse de los habitantes de la Sierra de Segura en una variante propia de nuestra lengua. Son muchas las palabras recogidas en un vocabulario y las explicaciones sobre su significado, como también son muchos los refranes propios y típicos de nuestra Sierra que aparecen en este estudio. Sirva esta publicación, que dividimos por su magnitud en dos partes, para que no caigan en el olvido estas formas tan autóctonas utilizadas por nuestros antepasados y que están, desgraciadamente, cayendo en desuso.
EL HABLA DE LA SIERRA DE SEGURA
GENARO NAVARRO
Indocto en semántica y filología, no
se intenta en este opúsculo estudiar el linaje de las palabras catalogadas en
el mismo, ni las peculiaridades lingüísticas de la comarca de Sierra Segura,
región natural diferenciada geográfica y dialectalmente de las restantes
comunidades que habitan las tierras de Jaén. No faltarán quienes con autoridad
puedan hacerlo. Nuestro propósito es tan sólo completar la trilogía de ensayos
sobre nuestra amada tierra natal, a la que hemos dedicado un esquema histórico
y un esbozo costumbrista, faltando aspecto tan interesante como las
características del habla popular, que ahora se acomete, si bien nuestro
trabajo queda reducido a un mero vocabulario de palabras, giros y expresiones
pacientemente recogidos en el tiempo. No se trata de palabras empolvadas o en
desuso, sino de unos centenares de voces recogidas en el manantial vivo del
pueblo, de las que la gran mayoría no figuran en el diccionario o se emplean
con acepción distinta al que aquél les atribuye, otras son vulgarismos, sin que
falte gran cantidad de voces que corresponden a vocablos alterados por la
extraordinaria facilidad de los segureños para la metátesis y el apocope, amén
de numerosos arcaísmos.
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Arroyo del Ojanco |
Otra finalidad perseguida en este
trabajo es la de que, como a impulsos de las irresistibles corrientes
igualitarias, estas singularidades lingüísticas acabarán irremisiblemente
borrándose y confundiéndose, no se pierda su valor histórico.
Situada la Sierra de Segura en el
confín oriental de Jaén, en el punto de sutura de esta provincia con las de
Ciudad Real, Albacete y Granada, e inmediata a la parte noroeste de la de
Murcia, a cuyo antiguo reino estuvo adscrita muchos siglos, son muy diversas
las influencias y aportes que a la formación y evolución de su personalidad
dialectal han concurrido, señaladamente de Murcia. Los límites de este reino,
según Madoz, comprendían nueve partidos, entre ellos, el de Segura de la Sierra
y, concretamente, esta y otras villas de la zona, caían dentro de la
jurisdicción eclesiástica de la diócesis de Cartagena. Los partidos de Alcaraz
y Yeste, que confinan con la comarca segureña, aunque son manchegos, caen
dentro de la zona lingüística murciana, si bien, con las variantes inherentes a
toda tierra de transición, y lo mismo cabe considerar respecto al de Huesear,
límite por el sudeste, patentemente murcianizado, según el señor don Justo
García Soriano («Vocabulario del dialecto murciano». Madrid, 1932). En resumen,
el habla vulgar de la Sierra de Segura ha recibido la penetración idiomática de
sus vecinos murcianos y manchegos y, naturalmente, de Andalucía.
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Beas de Segura |
Contrariamente, la incomunicación ha
cerrado el paso a otras formas de expresión y a otras locuciones, y ello
explica las variedades léxicas y fonéticas y los numerosos arcaísmos que
perduran en aquella comarca. Con una población rural muy numerosa, dispersa en
los repliegues montañosos, sus costumbres y tradiciones y las formas de
expresión, fuertemente arraigados, ofrecen formas y matices propios. Pero no
está a nuestro alcance, ya queda dicho, el estudio biológico del habla segureña
en sus modalidades familiar, vulgar y rústica: etimologías, gramática
histórica, caracteres más salientes del habla, complejidad de los elementos que
la forman, son fenómenos cuyo análisis y examen científico ha de reservarse a
los lexicógrafos competentes. Nosotros, sin ninguna pretensión, insistimos en
ello, a impulsos del acendrado amor a nuestra tierra nativa, nos limitamos a
ofrecer un vocabulario con un importante número de voces, cuya originalidad
puede suscitar la curiosidad de los estudiosos.
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Benatae |
Creemos que se trata de una materia interesante,
pues, como escribe el antedicho señor García Soriano (Ob. cit.), antes cabía
pensar que las modalidades dialectales se producían por corrupción de las
formas cultas del lenguaje, «tal vez por un falso criterio clásico y jurista,
se despreciaba antes el estudio de esta parte fundamental de la lengua
española, tan rica sobre todo en dialectos y en lo que desdeñosamente se ha llamado
provincialismo. Se les consideraba cosa espuria, bárbara y superflua. Se partía
de un principio erróneo. Solía pensarse que los dialectos se producían por
degeneración o parcial corrupción de la forma culta y literaria de los idiomas
nacionales, cuando, por lo contrario, éstos vienen a ser generalmente la unidad
impuesta con selección y artificio sobre análogas variedades idiomáticas de un
país, nacidas de antemano».
Por nuestra parte, no es la primera
vez que prestamos atención al tema, pues, aunque de pasada, ya en nuestro libro
«La Sierra de Segura. Bosquejo folklórico» (Jaén, 1961), se dedicó un capítulo
al lenguaje serrano y de él se entresacan las siguientes líneas: «En estos
pueblos el «yeísmo» está muy difundido y la gente dice «chiquiyo», «platiyo»,
«cabayo», etc., pero en Santiago de la Espada y su término no existe tal
confusión y se habla el castellano con más corrección; allí, al caballo no se
le llama «cabayo», ni al pollo «poyo », y es que el linaje fonético de este
pueblo es distinto que el del resto de la comarca, pues Santiago de la Espada
fue poblado ya entrado en el siglo XVI por pastores procedentes de la serranía
de Cuenca, es decir, por castellanos, y su manera de expresarse está exenta del
aporte árabe, cuyo idioma ya había dejado de hablarse por aquel tiempo como
resultado de la unidad geográfica de España, que aparejó también con la unidad racial
la del idioma al dejarse de hablar el arábigo que hasta su expulsión conservaron
los moriscos.
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Génave |
Como buenos andaluces, los serranos
son locuaces y su lenguaje profuso, apto para la perífrasis y la retórica.
Necesitan para expresarse de muchas palabras que pronuncian a medias por una
profunda influencia ancestral, como si así se compensase su excesividad. El apocope,
la metátesis y una radical extirpación de los sufijos, son los más destacados rasgos
filológicos de un vocabulario en que, además de la «Y» y la «Ll», se confunde
la «B» con la «V», la «R» con la «L» y no se pronuncia la «S» al final de la
sílaba. Así se articulan oraciones como estas:
«Tráete er cardero con el poyo asao que bamo a comel». De Murcia ha debido
venir el diminutivo en «ico» que hace lo bonito «bonico», convierte en
«hermanico» al hermano y la adolescente en tránsito a la pubertad en
«mujercica». Otros rasgos característicos del habla popular son el trueque en
«R» de la «L» en contacto con otra consonante, así «erguno», «sordao». La tendencia
generalizada en todas partes a suprimir la articulación de la «D» entre
vocales, aquí se acusa más acentuadamente, por ejemplo «comío, servío, venío»,
y otros vulgarismos, incluso se da la pérdida de la «D» media de forma total y
absoluta, como en «cebá, estao, cargao o tos (todos)». Y, por último, la
diferencia de voces átonas como por ejemplo en «vesita, enfeliz, Vergilio o
vistío».
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Hornos de Segura |
Pueblo hasta hace poco aislado e impermeable
a influencias extrañas, en su léxico flotan y perviven numerosos arabismos y
arcaísmos: vide, truje, fi (por fui), hogaño, priesa, trempano, etc., son
vocales que pueden escucharse en cualquier conversación, en cualquier lugar y
momento. Y en cuanto a palabras que no hay léxico que registre, sería interminable
la tarea de catalogarlas. Analicen filólogos y lingüistas, por vía de ejemplo,
la ascendencia, evolución y significado de «crilla», nombre que se da a las
patatas; «buruño», que designa un paquete o envoltorio mal hecho; «jalmazo»,
una caída violenta; «adorro», que se dice de la persona reiterante e impertinente,
y «samugo», que equivale a reservado y astuto. Y vean, asimismo, los doctos
otro interesante aspecto de las peculiaridades lingüísticas de esta región, en
la alteración que del género se hace para nombrar determinados animales, como
«los cabros», «los ovejos», «lo vacos», «los gallinos» y «los perdizos». Si a
tan singulares modos de expresión se agrega una espantosa corrupción de las
palabras más usuales, el curioso observador se encontrará con una jerga a
menudo ininteligible.
Se refleja a continuación, ordenadas
alfabéticamente, un conjunto de palabras y sus significados que son de uso muy
arraigado en nuestra Sierra de Segura.
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La Puerta de Segura |
VOCABULARIO
A.-
ABADIENTO. Nomb. sust.— Apero de labranza.
ABANTO. Adj. calific. mase.— Tonto, necio.
ACIAL. Nomb. sust.— Sistema de cuerda y un palo que se usa
para inmovilizar a los animales.
ABEJARUGO.— Dícese del pájaro llamado abejaruco. También de
la persona poco expresiva, pesada y aburrida en su conversación.
ABISINIO-A. Adj. califi.— Usase para designar a persona ruda,
bruta, inculta. (Véase ACIPAMPANO).
ACECHARROSCAS. Adj. calif. mase.-—Dícese de aquel que espera
la menor oportunidad para obtener algo.
ACICUCHAR. Verbo.— Acechar, escuchar sin ser visto.
ACIPAMPANO-A. Adj. calif.— Usase para designar a persona
ruda, inculta, bruta y de modales torpes. (Véase ABISINIO.)
ACOCHARSE.— Verbo reflexivo.— Quedarse con algo.
ADORRO-A. Adj. calif.— Dícese de la persona pesada o
monótona.
AGUILANDO.— Corrupción local de AGUINALDO.
AJARRAR. Verbo inf.— Revestir de yeso o mezcla las paredes
para su posterior enlucido.
AJIRIMOCHE. Nomb. sust. mase.— Montón de cosas sin orden.
AJOATAO. Nomb. sust.— Comida típica a base de aceite, ajo,
huevo y patata cocida.
AJOCRILLAS.— Llámase también AJO MACHUCO. Comida típica a base
de patata, aceite, pimentón y ajo.
AJOPATAS. Nomb. sust.— Lío, jaleo, barullo, desorden.
AJOPRINGUE. Nomb. sust.— Comida típica a base de hígado de cerdo.
ALAZOR. Nomb. sust.— Nombre que se da a cierta ave. Especie
de azafrán silvestre.
ALEQUES. Adj. calif.— Usase para designar a los animales inútiles y de poco valor.
ALFANGIA. Nombre sust. fem.— Madero utilizado en la construcción para vigas, de tamaño inferior al cuartizo.
ALIPALLON-A. Adj. calif.— Usase para designar a personas
desgarbadas y sin gracia.
ALIÑOS. Nomb. sust.— Utiles de trabajo o cocina.
ALMARA. Sust.— Aguja con mango que usan los zapateros, o para
desgranar el maíz.
ALMARAQUEJA. Nomb. sust. fem.— Colchoneta que se pone sobre la
tarima o escaño.
ALMORZA. Sustant.— Cantidad de algo, que cabe en el cuenco de
ambas manos.
ALBANZAR. Verbo.— Corrupción local. Dícese por ALCANZAR.
ALLORZO-A. Sustant.— Almendro silvestre. Almendra verde.
Dícese del individuo poco dotado intelectualmente. Usase como tío tonto,
simple, etc.
ALRIOR.— Adv. de lugar.— Dícese por ALREDEDOR.
AMAGANTINARSE. Verbo, reflexivo.— Esconderse pegado al
terreno. (Véase TRASCACHARSE.)
AMOJANCAR.— Triturar, moler, reducir a partes pequeñas.
ANDAMIOS. Sustant.— Dícese de la forma de andar de alguien.
Puede traducirse como marcha o «andares».
ANDARRIOS. Adj. calif.— Dícese de aquel que no para quieto en
sitio alguno. (Dícese también CORRELOMAS.)
ANDRAJOS. Nomb. sustant. pl.— Plato típico compuesto
esencialmente de liebre, tortas de harina y huevo, aromatizado con hierbabuena.
ANDROMINAS. Nomb. sustant. fem. pl.— Dícese al calzado grande
y basto.
ANGANILLON. Adj. calif.— Usase para designar algo o alguien
grande y sin gracia ni garbo.
AÑASCARSE.— Verbo refl.— Untarse o pringarse con algo
untuoso.
APALPAR. Verbo.— Curiosear, mirar detenidamente.
APARRANARSE. Verbo refl.— Dejarse caer o sentarse con
descuido y sin decoro por cansancio.
APERRUGAR. Verbo.— Trabajar, cargar con una labor. Usase como
APECHUGAR.
APOCHINGARSE. Verbo refl.— Estar incómodo, ponerse de mal
cuerpo, enfermo o fastidiado.
ARAMBOL. Sustant.— Vuelo u holgura de una tela o vestimenta.
ARGUYENTE. Adj. calif.— Dícese de la persona viva y dispuesta
que no se amilana.
ARPELLIO. Nomb. sustant.— Barullo, alboroto y jaleo.
ARPILES. Nomb. sustant.— Usase para designar la ropa en mal
estado, sucia y descuidada, desmengajeda y sin aliño. Harapos.
ASOBINARSE. Verb. refl.— Parasitariamente, dejarse caer en
algún sitio. Hacerse el remolón para obtener beneficio.
AVILANEJO. Dícese de cierta ave rapaz, de mediano porte.
ATASAJARSE. Verbo, refl. infinit.— Acostarse sin cuidado o
recato en la postura, a causa del cansancio.
AZARCON. Nomb. sustant. mase— Medida para el aceite.
B.-
BALAGUERO-A. Adj.— Define a la persona que no tiene fijeza,
que no va a ninguna parte, que anda de un lado a otro sin rumbo fijo.
BALANDRAN. Nomb. sustant.— Dícese de una persona desaliñada y
sucia.
BALDERO-A. Adj. calif.— Animal al que falta su pareja. «Una
vaca baldere».
BALEO Nomb. sustant. mase.— Disco grande de esparto, que
suele usarse como limpiabarros.
BARBUDA. Nomb. sustant. fem.— Plantón enraizado de un árbol
que se usa para poner y reponer otros.
BARCHILLA. Nomb. sustant. fem.— Medida para áridos,
especialmente para aceituna, equivalente a 2.077 cl.
BARJA. Nomb. sustant. fem.— Bolsa de esparto utilizada por
los campesinos para transportar los alimentos al lugar de trabajo.
BARRAQUERA. Nomb. sustant.— Llanto desconsolado de los niños.
BELILLAS.— Cerillas.
BERRENDO. Nomb. sustant. mase.— Manta de algodón de ínfima
calidad.
BILORTAS. Adj. calif,-—Persona poco seria y no merecedora de
consideración.
BOCHACA. Adj. calif. mase— Dícese de personas con mucha flema
y frialdad de ánimo.
BODOQUE. Adj.— Usase para designar a un individuo pequeño y
feo, más bien obeso.
BODRIO. Nomb. sustant.— Masa de carne y otros ingredientes
para elaborar embutidos.
BOJIN. Nomb. sustant.— Seta muy parecida al champiñón, pero
de color más oscuro.
BOLICHE. Nomb. sustant.— Tiendita humilde de bebidas.
BOROMBILLOS. Nomb. sustant. mase.— Llevar en volandas.
BOTICARIO. Adj. calif. mase.— Dícese del melón de mala
calidad y con cierto sabor.
BOTIJUELA. Nomb. sustant. fem.— Gratificación, propina o
regalo. «Ir de botijuela». Ir con alguien «de gorra», sin pagar.
BRENCA. Nomb. sustant. fem.— Alféizar de una ventana.
BUCERA. Sustant.— Conglomerado de piedras y barro que se hace
en una acequia para cortar y desviar el agua, o para represarla.
BURRUCHEAR. Verbo inf.— Tratar de conformar a alguien.
BÜZANO. Nomb. sustant. mase.— Hombre pesado y fastidioso.
C.-
CABACOTE. Nomb. sustant. mase.— Hueso final del jamón.
CAGARRIA. Nomb. sustant.— Seta comestible muy apreciada y
rara.
CAILLOS. Nomb. sustant. mase.— Fruto de una hierba de pequeño
tamaño y superficie espinosa; se adhiere con gran facilidad.
CAJONERA. Nomb. sustant. fem.— Excremento propio del ganado mular.
CALAMOCANO. Adj. calif. mase.— Ebrio.
CALCO. Nomb. sustant. mase.— Corrupción de CALCULO.
CALLACUEZO-A. Adj. calif .—Persona poco amiga de exteriorizar
sus pensamientos. SAMUGO
CALRITO. Adj. calif. mase.— Designa al animal que tiene los
testículos notablemente desiguales.
CALRREAR. Verbo inf .— Jadear típico de los perros. (se
aplica también a las personas).
CÁNDALO. Nomb. sustant.— Leño delgado y seco de monte.
CANTON. Nomb. sustant. maso.— Tierra aledaña a un poblado que
sirve de vertedero.
CAÑULERO. Nomb. sustant.— Canalón o tubo para recoger o
conducir el agua.
CARAMANCHIL. Nomb. sustant. mase.— Una de las partes traseras
del pollo.
CARÁNTULA. Nomb, sustant. fem.— Cara del cerdo.
CARCACHO. Nomb. sustant. mase.— Tronco apolillado y viejo.
CARCAÑA. Nomb. sustant. fem.— Participación o intervención en
algo turbio.
CAREO. Nomb. sustant.— Dícese dar careo.— Darle salida a una
cosa.
CARRUÉCANO. Adj. calif. mase.— Hombre simple, inútil, de
pocas luces.
CASCABITO. Nomb. sustant. mase.— Garbanzo verde.
CASCARUJA. Nomb. sustant. fem.— Llámase genéricamente así a
los frutos secos variados.
CASCURRIONA. Adj. calif. fem.— Dícese de la persona habladora
e indiscreta.
CASILLO. Nomb. sustant. mase.— Grano de las habas.
CEFRE. Nomb. sustant. mase.— Mecha para barreno.
CENACHO. Nomb. sustant.— Capacho pequeño.
CEROTE. Nomb. sustant. mase— Usase para designar la primera
deposición de un recién nacido, o meconio. Dícese de algo «es más negro que el
cerote».
CERTINIDAD . Nomb. sustant. fem.— Certidumbre.
CIECA. Nomb. sustant. fem .— Acepción de ACEQUIA.
CIRGUE. Nomb. sustant. mase.— Chorro o caño de líquido.
CIRIGONCIA. Nomb. sustant. fem.— Juerga, broma.
CIRIGÜETAS. Nomb. sustant. fem.— Volteretas.
CIRRE. Nomb. sustant. mase.— Vara delgada y de un metro
aproximadamente, que se utiliza en un juego infantil.
CLIME. Nomb. sustant. mase.— Acepción de CLIMA.
CLIS. Nomb. sustant. mase.— Sueño de muy breve duración.
COCIO. Nomb. sustant. mase.— Tinajilla de boca ancha que
sirve para lavar la ropa.
COCHURA. Nomb. sustant. fem.— Pesadumbre, preocupación o
remordimiento.
COMENENCIA.— Corrupción local. Usase por conveniencia.
CONFUS. Nomb. sustant. mase.— Confusión. Algo oscuro y poco
claro.
COPERO. Nomb. sustant. mase.— Prosperidad, aumento de
fortuna. Tomar copero. Medrar, crecer.
CORIANA. Nomb. sustant. fem.—Cucaracha.
COROQUE.— Apócope y corrupción de CREO QUE.
CORRENTAL. Nomb. sustant. mase.— Corriente rápida de los ríos
y del aire.
CORVOS. Nomb. sustant. mase.— Aguaderas.
COSCOLIN. Nomb. sustant. maso.— Dícese de algo o alguien
pequeño. «El coscolín», benjamín.
COSCOJA. Nomb. sustant. fem.— Dícese de la bellota que por no
crecer queda chica. Usase también para designar a la mujer menuda, inquieta y
viva.
COTANA. Nomb. sustant. fem.— Muesca, incisura, corte.
COTEJEAR. Verbo inf.— Dividir las tripas para el embutido.
CRILLAS. Nomb. sustant. fem.— Patatas.
CUCAS. Nomb. sustant. fem.— Golosinas.
CUCON. Nomb. sustant. mase.— Dícese «hacerse cucón», por
encorvarse o ponerse en cuclillas.
CUCURUNDÍO-A. Adj. sing.— Rendido, entregado. (Darse por
cucurundío: Darse por vencido.)
CUCHA. Expresión coloquial. Se utiliza como sinónimo de mira,
presta atención, fíjate, atiende. Corrupción de ESCUCHA.
CUCHIMAN. Nomb. sustant. maso.— Rincón pequeño donde se
guardan enseres domésticos.
CUERITATES (en ) .— Desnudo. Usase ir en cueritates como ir
desnudo.
CUERVA. Nomb. sustant. fem.— Bebida compuesta de vino y
fruta.
CUICIA. Nomb. sustant. fem.—-Preocupación.
CUQUILLERO. Nomb. sustant. mase.— Cazador con reclamo.
CURCUSÍO.— Adj. calif.— Zurcido repetidas veces.
CURRUCO. Nomb. sustant. mase.— Moño pequeño y redondo que
usan las viejas.
CUTIMAÑA. Nomb. sustant. fem.— Astucia, habilidad.
CH.-
CHALRILLA. Nomb. sustant.— Cierto pájaro. Designar a un
individuo hablador y poco serio.
CHAMBAO. Nomb. sustant.— Caseta o cubierta construida con
materiales leves.
CHARNAQUE.— Caseta, construcción barata. (Ver CHIRINGUITO y CHAMBAO.)
CHASPADO. Caminar de prisa. Dícese ir chaspado o salir
chaspado.
CHAUCHE. Nomb. sustant. mase.— Herida, pupa.
CHETE.— Voz para llamar a los cerdos.
CHIBANCO— Nomb. sustant.— Hoyo amplio en el suelo. Bache,
agujero.
CHICHA. Nomb. sustant. fem.— Carne.
CHICHIPAN. Nomb. sustant. mase. sing.— Cierta ave.
CHICHIPARRO. Nomb. sustant.— Herida, grano, pupa. (Véase
CHAUCHE.)
CHICLAR. Verbo trans.— Beber.
CHIRIMBOLA. Nomb. sustant. fem .-—Vuelta dada rodando hacia
adelante colocando la cabeza entre las piernas. Voltereta.
CHIRINGUITO. Nomb. sustant. mase.— Caseta de feria.
Construcción barata. (Véase CHARNAQUE y CHAMBAO.)
CHIRRO. Nomb. sustant. mase.— Ternero. Cría de la vaca.
CHOSNO. Adj. calif.— Designa a una persona ruda e inexpresiva
CHUCHURRIO-A. Adj calif.— Mustio, estropeado, arrugado.
CHULLA. Sustant. fem. sing.— Rebanada o rodaja fina, cortada
de algo.
CHURUBITO-A. Adj.— Usase para designar a una persona
presumida, que intenta aparentar más de lo que es, afectado en sus maneras.
CHUSMARRO, Adj.— Designa algo requemado o chamuscado.
D.-
DENGUE. Nomb. sustant.— Dícese de la persona melindrosa para
la comida.
DESABEJAERO.— Acción de dispersarse rápidamente.
E.-
EJARRAR-SE. Verbo inf.— Hacerse un roto grande en una prenda.
EMBARBETAR. Verbo inf.— Zarandear. Dícese también castigar o
aplicar la ley a una persona.
EMBOCHACAR. Verbo inf.— Acción de guardar o quedarse algo con
facilidad.
EMBOLICAMIENTO. Nomb. sustant.— Ofuscación, credulidad.
EMBOTAR-SE. Verbo inf.— Hincharse.
EMBULLIR. Verbo.— Mullir. Embullir el colchón.
EMPAJUMAR.— Obtener resultados óptimos en cualquier actividad
o negocio.
EMPENTON. Nomb. sustant. mase.— Empujón.
ENCARRUCHAR. Vergo inf.— Encauzar o dirigir algo.
ENCODRIJAO. Adj. calif.— Tímido, encogido.
ENCOMEDIO. Adv. de lugar. (EN MEDIO DE) Usase como
sustantivo, parte central de una cosa.
ENGALEAR. Verbo trans.— Convencer a alguien con habilidad y
picardía. Engolosinar.
ENGAÑIFA. Nomb. sustant.— Tipo de vianda con que se come el
pan. «Pan y engañifa».
ENGARABITAR-SE.Verbo inf.— Encabritarse un animal. También referido
a una persona fatua.
ENGURRUMÍO. Adj. calif.— Arrugado.
ENREA. Nomb. sustant.— Lío, jaleo, algo ininteligible;
situación difícil que se crea por la indiscreción de alguien.
ENSANCHA. Nomb. sustant. fem.— Levadura prensada.
ENSENA. Adv. de cantidad fem.— Dícese de una cantidad grande,
desproporcionada. Generalmente se usa con respecto a la comida. Aceituna no
apreciable a simple vista desde el exterior del árbol por estar en la parte de
dentro oculta por el ramaje.
ENTAVÍA. Adv. de tiempo.— Corrupción de TODAVIA.
ENTREVAL. Adverb.— Plantear confusamente algo.
ENZURRUNAR-SE. Verbo inf.— Persona que se encierra en sí
misma y no da la cara.
ESCUSADO. Nomb. sustant. mase.— Retrete.
ESATIJAR. Verbo inf.— Escudriñar, sacar algo sin orden.
ESATURIZAO. Adj. calif.— Designa a la persona apresurada, atropellada,
sin orden y con prisa.
ESCAECER. Verbo inf.— Desfallecer.
ESCAGARRIZAR-SE. Verbo inf.— Resbalar.
ESCAQUEAR-SE. Verbo inf.— Dícese de la persona que elude
algo.
ESCOLISMAO. Adj. calif.— Remilgado.
ESCURCUÑAR. Verbo inf.— Hurgar, rebuscar, revolver.
ESFARATAR. Verb. inf.— Desajustar, romper o deshacer algo.
ESFARRAR-SE. Verbo inf.— Resbalar. Disparatar.
ESPUIZAR. Verbo inf.— Desengañar, quitar una idea. Negociación
de algo que se desea.
ESJANGOLÍO-A. Adj. calif.— Cansado, flojo, débil.
ESJARGOLAERO. Nomb. sustant.— Alud de piedras.
ESJARCOLEAR-SE. Verbo inf.— Desprenderse, caer rodando unas
piedras arrastrando a otras.
ESGUARNILLAR-SE. Verbo inf.— Romper o desarticular un miembro
o alguna cosa.
ESMANGANILLAO-A. A d j . calif.— Persona desastrada y de poca
presencia.
ESMANRÍO-A. Adj. calif.— Flaco, mustio, decaído, chuchurrío
(Ver CHUCHURRIO.)
ESMELIINDRAR. Verbo inf.— Aclarar un chisme o enredo.
ESPAMPLONEAR. Verb. trans.— Sacudir moviendo algo enérgica y
repetidamente.
ESPESTUGAR. Verbo inf.— Despojar a las olivas de los nuevos
brotes.
ESPOJAR. Verbo inf.— Medrar, crecer, desarrollar.
ESTRÁ. Nomb. sustant. fem.— Calamidad, percance.
Despropósito.
ESTULLIR-SE. Verbo inf.— Salir, distraerse, airearse.
ESTURREAR. Verbo inf.— Desparramar.
---------------continuará………………….
Criao mu cerca de Cortijos Nuevos (en el cortijo de Puerto Cecilia, un poco mas pallá del Cortijo el Pino), casi toas las palabras me son familares. ¡¡¡¡Buena faena zagales!!!!!!
ResponderEliminar¡Impresionante!
ResponderEliminarMe ha gustado cantidad