martes, 31 de diciembre de 2024

HISTORIA DE LOS REYES MAGOS EN PUENTE DE GÉNAVE

 CABALGATA DE ILUSIÓN. REYES MAGOS

Por Jose Ant. Molina Real ( jt )

Nadie tiene duda al respecto y coincidimos que, si hay un momento en el año junto con la Semana Santa, lleno de simbolismos para las celebraciones, cristianas y no tan cristianas, es la Navidad. Cuando el año tiene sus días contados, cuando todo se llena de luz y color en nuestras calles, cuando los niños y niñas dan un respiro a su actividad escolar y cuando los lazos emocionales se redoblan entre amigos y familiares, llega la Navidad para cambiar totalmente nuestros ritmos de vida y romper nuestra monotonía diaria.

Juan Moya, Pedro Morcillo, Luis Sebastián Real, Paco García (Bicicleto). Año 1970

La Navidad comienza una época festiva, época central del año litúrgico en el cristianismo, que sigue al tiempo de Adviento que comenzó cuatro domingos antes. Sería a principios del siglo IV cuando la Iglesia fijó la fecha del nacimiento de Jesús en el 25 de diciembre, fecha que es exactamente nueve meses después de la celebración de la Anunciación, el 25 de marzo, fecha también del equinoccio de primavera.

Se inicia, en esta época en la que se pone final al año, el tiempo de Navidad, que históricamente en Occidente dura doce días y culmina en la Noche de Reyes. Es momento de tradiciones, tradiciones que mantenemos a lo largo del tiempo, siendo las más populares el intercambio de felicitaciones, hacer regalos, escuchar música navideña y cantar villancicos, decorar los hogares con luces y elementos de color, confeccionar con diversas figuras el tradicional Belen, enviar tarjetas navideñas, asistir a celebraciones religiosas, celebrar comidas familiares y especiales, o vestir árboles con una enorme profusión de adornos. Además, se suelen intercambiar regalos, especialmente a los niños, siendo varias figuras las relacionadas con este menester, como San Nicolás en los países nórdicos, Santa Claus en los países anglosajones, la bruja Befana en Italia, Ded Moroz y su Nieta Snegurochka en Rusia, Hoteiosho en Japón, el Olentzero en Navarra y País Vasco, el Apalpador en Galicia, el Tió de Nadal en Cataluña y zonas de Aragón, L´Anguleru en Asturias, las Anjanas o el Esteru en Cantabria y, por supuesto, los tres Reyes Magos en España y por extensión en algunos otros lugares de Latinoamérica.

Cartel anunciador de la Cabalgata de Reyes

Aunque en la actualidad la figura de Papá Noel ha cogido una fuerza enorme en cuanto a representaciones navideñas y los trajes rojos, renos y barbas blancas son iconografías muy utilizadas por todos, decir que los españoles nunca han celebrado la llegada de Papá Noel cargado de regalos el 25 de diciembre. En su lugar, aquí la tradición sigue siendo que los regalos sean entregados a los niños el 6 de enero por los Reyes Magos. Esto significa que los niños españoles normalmente tienen que esperar doce días para recibir sus regalos, aunque hoy en día esto está empezando a cambiar y muchos reciben sus regalos tanto el día de Navidad como el 6 de enero, que es la festividad de la Epifanía. Nuestra tradición es y será, por tanto, la celebración de los Reyes Magos que siempre vienen cargados de ilusión y números regalos. La palabra «mago», proviene del persa ma-gu-u-sha, para ser adoptado por el griego, después el latín y transformado en ¨mago” en el castellano actual con significado de sacerdote, pues se referían a una casta de personajes persas y babilónicos que se dedicaban al estudio de las estrellas en su deseo de buscar a Dios y lo divino.​ Del griego pasó al latín como magus, plural magi, /mágui/, de donde llegó al castellano como mago.

Reyes Magos año 1973. Paco García (Bicicleto), Luis Sebastián Real y Pedro Morcillo.

Los conocidos por todos Melchor, Gaspar y Baltasar son los verdaderos protagonistas de la festividad de la Epifanía del Señor, llevando a su lecho de nacimiento los regalos que todos conocemos del oro, el incienso y la mirra. No obstante, debemos señalar que los nombres actuales de los tres reyes magos, Melchor, Gaspar y Baltasar, aparecen por primera vez en el conocido mosaico de San Apolinar el Nuevo (Rávena) que data del siglo VI d. C. Aún tendrían que pasar varios siglos, hasta finales del siglo XV d. C., para que el rey Baltasar aparezca con la tez negra y los tres reyes representen las tres razas conocidas hasta la Edad Media. Melchor encarnará a los europeos, Gaspar a los asiáticos y Baltasar a los africanos. Y es así como ese simbolismo de los presentes y regalos que estos magos llevaron al Niño Jesús se convierte en motivo de celebración litúrgica y de celebración familiar con la entrega de regalos.

Luisi, sobrina de Sebastian el del estanco, Loli la del sastre, Ana Mari Avilés, Luis Sebastián Real, Lola Molina, Paco García (Bicicleto), Encarnita Garcia (Hermana de Pedrín), Maria Elena Molina, abajo Pedro Morcillo y Juan Moya

Así pues, desde hace siglos, la Epifanía del Señor, el 6 de enero, había tenido como lugar de celebración el espacio litúrgico con diversas celebraciones eclesiásticas, siendo en épocas más recientes, a partir del S.XIX, cuando se amplifica esta celebración a los diversos hogares, dependiendo de sus economías, añadiendo la particularidad de los regalos familiares. Pero había un ámbito que no se había contemplado que era el sacar la celebración, a modo de representación teatral, a las calles de las diversas poblaciones, siendo en 1866 cuando se celebró el primer desfile o cabalgata de Reyes Magos en Alcoy (Alicante), tradición que se extendió al resto de España y posteriormente a otros países, especialmente a países de cultura hispana.

 Pedro Oliver, Eladio, Ignacio Sánchez, Esteban, Amparo Sánchez, Jose Luis
abajo Matias, Tati y Tomás

Esta tradición de las cabalgatas de Reyes Magos que recorren la noche del 5 de enero de cada año las calles de los pueblos y ciudades de España no podía faltar también en nuestro pueblo, Puente de Génave. Fue a iniciativa de un grupo de jóvenes vinculados a la parroquia de San Isidro, algunos de ellos miembros del Coro Parroquial, cuando estaba al frente de la misma D. Pedro García Bellón, los que mostraron la iniciativa allá a finales de los años 50 del siglo pasado. Podemos destacar a Eladio y Pedro Bellón, Santiago Idáñez, Pepe el de la Caja Rural, así como Julio Carrasco, Antoñete, Pedro Ruiz y Pablo García los que compensaban con mucha ilusión el esfuerzo de sacar a las calles del pueblo esta celebración, haciendo posible que todas las dificultades se pudieran solucionar. Los rudimentarios trajes de los Magos de Oriente los cosió con mucho espero Pepa Serrano y algunas mujeres que le ayudaban, las barbas utilizaron mucho algodón natural buscado en la farmacia, el rey negro y sus pajes tuvieron que proveerse de tizones de leña para adecuar su piel y algunos mulos sirvieron de montura para hacer un breve recorrido por la calle San Isidro, llegar al Puente Viejo, subir por la Calleja para llegar al barrio del Cortijo de las Ánimas y de ahí, por la carretera volver a la parroquia para hacer una pequeña ceremonia donde se hacía una simulación de ofrenda al Niño Jesús.

Miembros del Coro Parroquial. Años 60-70

Ante la gran aceptación que año a año fue adquiriendo esta celebración, con incluso diversos candidatos para representar el papel de Melchor, Gaspar y Baltasar, sería el ayuntamiento del pueblo quien quiso potenciar el acto, previa visita también al consistorio, dándole más y más empaque a esa verdadera cabalgata, añadiendo más componentes a la comitiva real, mejorando el boato y el empaque de los trajes y ofreciendo caramelos y golosinas a los niños que esperaban entusiasmados ver a sus Majestades Reales. 

D. Pedro García Bellón

También se quiso ampliar, años más tarde, la celebración con la llegada del Paje Real que sería el encargado de recoger las cartas, cargadas de deseos e ilusión, a los Reyes Magos, así como, ya más recientemente, la sustitución de caballerías por elegantes carrozas, cambiando el recorrido que tendría su inicio en el ayuntamiento y su final en la parroquia para realizar un ritual muy similar al inicial. De esa forma, se mantiene la tradición que llena las calles de niños y niñas cargados de ilusión, que después, en la mayoría de los hogares, se transforma en juguetes en torno, desde tiempos más recientes, del sabroso roscón de reyes, de los cuales, en Puente de Génave, todos conocemos un obrador que los realiza de forma artesanal y que ofrece a todo el municipio y diversos pueblos de la comarca.

Adoración de los Reyes Magos en la parroquia
de San Isidro Labrador

Todo evoluciona, todo cambia, incluso todo mejora en lo referente a composición y realización, pero lo que no ha cambiado ni un ápice es la ilusión que los niños a lo largo de estos años, casi ya 60, desde que esta celebración, que tiene como protagonista a sus Majestades los Reyes Magos de Oriente, en su visita, con algún que otro año en el que no resultó posible, a Puente de Génave.

Imágenes de cabalgatas recientes de Reyes Magos en Puente de Génave.


              

          

          

          

          

          



lunes, 16 de diciembre de 2024

UNA TABERNA CON SABOR A PUEBLO

 VENTURA.... UNA TABERNA, UNA TIENDA, UNA VIDA.

Por José Ant. Molina Real ( j t)

Que nuestro pueblo, Puente de Génave, ha sido un lugar de estratégico e importante para las comunicaciones terrestres a lo largo de la historia es algo que todos conocemos al contemplar su puente romano que atraviesa, ahora ya remodelado, las aguas del río Guadalimar. Desde esa época todos los caminos confluían en este lugar que era punto básico de la vía que comunicaba Cástulo (cerca de Linares) con Carthago Nova (actual Cartagena), siendo una importantísima vía para la actividad comercial introduciendo hacia el interior productos que llegaban por mar y siendo el lugar por donde gran cantidad de minerales tenían su vía de salida del interior hacia todo el Mediterráneo. Posteriormente fueron otras culturas las que utilizaron esta infraestructura provocando que en sus inmediaciones aparecieran pequeñas cortijadas y molinos harineros, que a la postre serán el núcleo inicial de la aparición, ya en épocas más recientes, de nuestro pueblo.

Ventura Sánchez Bueno

Este papel tan destacado en las comunicaciones y en el comercio entre las tierras de nuestro entorno con las costas levantinas se afianzó considerablemente al realizarse el trazado de la carretera nacional, la actual N-322, que hizo preciso la ampliación y construcción de un nuevo u moderno puente allá por el año 1889, que dio servicio con un intenso tráfico de mercancías entre Andalucía y la costa Mediterránea a través de Albacete hasta los años finales del siglo pasado cuando fue inaugurada la carretera de circunvalación que evitó el intenso tráfico por el interior de la población.

Inauguración de la circunvalación de la carretera N-322

Queda pues constatado y claro que Puente de Génave ha ido estructurándose, a lo largo de la historia, a la sombra de la carretera nacional y esa particularidad le ha proporcionado la posibilidad de ser centro de actividad y referente comercial para los pueblos del interior de la Sierra de Segura, así como lugar de servicios para aquellos que transitaban por esta importante vía de comunicación a lo largo de todo el siglo XX. Esta situación estratégica facilitó que afloraran numerosos negocios y actividades de ámbito familiar dedicados al comercio y a la hostelería, especialmente desde los años cincuenta del siglo pasado hasta nuestros días, con numerosas tabernas, bares, posadas, fondas y lugares donde los transeúntes podían reponer fuerzas o descansar. Si tenemos que recordar entre las más carismáticas estaría la taberna de Ventura.

Publicidad en el programa fiesta de 1960

Ventura Sánchez Bueno desde siempre se había dedicado a la venta de productos y utensilios para la agricultura, al igual que su padre y hermanos, principalmente arreos para los animales de carga, así como también de legumbres y todo tipo de vinos y licores, por lo que a principios de los años cuarenta del siglo pasado, junto con su gran amigo Pedro Vázquez “Pedrete” decidió ampliar su actividad comenzando a servir bebidas en la parte inferior de su casa situada en la calle Calleja número 6 de Puente de Génave, muy cerca de la carretera nacional, complementando así enormemente sus precarios ingresos. Pronto Pedrete decidió buscar nuevos caminos para probar fortuna emigrando a Barcelona dejando al frente de la taberna a Ventura, que así le conocía popularmente la gente, y que pronto fue muy conocida gracias al boca a boca entre arrieros, representantes, transportistas, jornaleros, trabajadores de la serrería de traviesas que tenía RENFE en La Vicaría y residentes en el pueblo. En ella se vendía vino básicamente que procedía de tierras cercanas de la Mancha, en especial de localidades del Campo de Montiel, como por ejemplo Cózar de la bodega de los Hermanos Prieto, o vino de Tomelloso transportado por los llamados Moragos. El vino venía en odres, más conocidas como ¨pellejos¨, o en barricas de madera, primero en carros de arrieros y después ya camiones de pequeño tonelaje que después regresaban cargados de aceite para distribuirlo en tierras manchegas.

Odres o "pellejos" para el transporte de vinos

El vino lo extraía de los ¨pellejos¨, se colocaba en damajuanas y de ahí se embotellaba en recipientes de medio litro que servía a sus clientes, acompañados siempre con una simple tapa de garbanzos tostados con yeso, los llamados ¨torraos¨, alcahuetes, patatas cocidas con pimiento, pececillos fritos cogidos en el mismo río del pueblo o sardinas saladas que venían en cubas redondas hechas de madera procedentes de Isla Cristina y servidas por el fabricante Demófilo Vitorique Merino.

Cuba de sardinas

El local no era demasiado amplio, con algunas mesas a ambos lados y un mostrador a modo de barra de unos 4-5 metros al frente, sobre el cual, y a un lado, estaba una báscula donde pesaba los productos que vendía y que tenía en sacos detrás del mostrador, donde también había una estantería con los diversos cuartillos de vino preparados para servirlos, y en un lateral una puerta que permitía el acceso a un pequeño corralillo donde había un rudimentario retrete. No obstante, cuando el clima lo permitía, era normal sacar las sillas bajas de enea y alguna mesilla a la calle y allí incluso se podía contemplar como un espartero de Beas de Segura, llamado Mateo, que solía ir con frecuencia por la taberna, se sentaba a confeccionar serones, no sin dejar de degustar un chato de vino tras otro, para confeccionarlos con esparto que procedía de la zona de Cieza en Murcia que después se los quedaba Aniceto para venderlos a 125 pesetas.

Francisco López Pascual "Serranete" con su nieto
Luciano López Moya en la taberna de Ventura

Entre los asiduos del local se hallaba un arriero procedente de Almansa llamado Blas Pérez que solía traer fruta a los pueblos de la Sierra de Segura y se llevaba huevos, conejos y gallinas. También frecuentaban el local los Miguelillos, padre e hijos, que trabajaban de arrieros transportando leña de chaparro que conseguían en las estribaciones de Sierra Morena a escondidas de la Guardia Civil para venderla por las casas; así como los llamados Célebres, los Yeseros, los Herreros y el Tío de las Cañas. Otros, más asiduos y que tenían más confianza, como eran Pepefolla o el Tío Pío, le pedían a Esperanza Jiménez, esposa de Ventura, algo más consistente para comer y, muy gustosamente, le preparaba unos huevos fritos con chorizo, eso los días que no tenía pisto o ajoatao. Muchos conocían la maestría de Esperanza en la cocina y no dudaban en parar a comer en este lugar en sus viajes cuando iban de paso por Puente de Génave. Además, aquí se pudo degustar la primera cerveza El Alcazar que llegó al pueblo que venía en el autobús de la Alsina en barriles de madera.

Esperanza Sánchez y Ventura Sánchez "Venturilla",
a las puertas de la taberna

Ventura Sánchez era un hombre muy querido en el pueblo, afable, noble y de muy buen corazón, no siendo extraño dejar beber a muchos clientes de fiado e incluso no llegar a cobrar si entendía momentos de necesidad. Pero también era hombre de palabra y criterio. Ejemplo claro fue su rifirrafe que tuvo con José Bullón del cual recibió un engaño relacionado con una carga de aceitunas y al que prometió que nunca sería bien recibido en su casa ni en su taberna y así lo cumplió, negándose a servirle ni un solo chato de vino, aunque acudiera a su local acompañado del cura o del mismísimo alcalde.

Esperanza Jiménez

Los tiempos fueron cambiando, y mucha de la gente del pueblo, ante la precariedad de sus vidas, no tuvo más remedio que coger el camino de la emigración. La clientela escaseaba, las condiciones de la sencilla y entrañable taberna no podían competir con algunos bares que se pusieron de moda como el Bar Nacional o el Bar del Pintor y Ventura, aunque fue haciéndose mayor, nunca dejó de estar día tras día abriendo las puertas de su tienda y sirviendo cuartillos de vino a esa clientela fiel que siempre le acompañaba. Ni tan siquiera a su muerte la taberna cerró sus puertas. Su hijo, Ventura Sánchez Jiménez, conocido por todos como “Venturilla”, que se había marchado como tantos otros a buscar su futuro por tierras catalanas, regresó al pueblo para ayudar a su madre en las tareas propias de mantener abierto el negocio familiar, pero era bastante complicado poder subsistir con los pocos ingresos que generaba y, tras un tiempo decidió regresar a Barcelona, aunque Puente de Génave no quedó huérfano de un lugar donde la tradición de un pueblo se podía sentir en cada uno de sus rincones, porque Esperanza Jiménez, fiel al sueño de su marido y tratando a perpetuar su memoria, siguió abriendo día tras día las puertas de la taberna, no ya con finalidad económica, siendo la carga emocional la que motivaba a muchos viejos clientes a seguir con la tradición de hacer su liga diaria en este entrañable lugar con sabor a pueblo.

P D.- Agradecer la colaboración en la elaboración de este artículo a Antonio Sánchez Casas y Marisol Sánchez Jiménez.