INVARIANTES HISTÓRICOS DE LA SIERRA
DE SEGURA.
Por Modesto Vigueras. Profesor.
Por Modesto Vigueras. Profesor.
Si se contempla el desarrollo de
Sierra Segura a lo largo de los dos mil quinientos años de la época histórica,
se puede destacar la permanencia de unas constantes humanas sobre un marco
físico concreto y definido, que sobrevive durante todos estos siglos a pesar de
las diferentes situaciones y circunstancias que las sucesivas épocas han
ejercido influencia sobre su existencia diaria.
Indudablemente, esas peculiaridades
se deben fundamentalmente – en nuestra opinión – a dos factores: el primero, el
marco físico, que influye decisivamente sobre la forma de ser y vivir de sus
habitantes, que forja sus características raciales, virtudes y defectos; y, el
segundo, la actuación de pueblos extraños a la vida de su tierra que, al
intentar conquistarles, hizo luchar contra ellos a sus habitantes, lo que
finalizó, con una cierta generalidad, en una asimilación de razas, costumbres y
civilización que supuso la continuidad de los aspectos más característicos de
su población.
Presentar estas constantes históricas
de Sierra Segura, que por su permanencia hemos querido llamar “Invariantes”-,
es nuestro propósito en este, forzosamente, superficial y resumido análisis,
que esperamos sea como una brevísima exposición de la Historia de Sierra
Segura, tan ignorada que hizo decir a Hübner,
a finales del siglo XIX, que la Sierra de Segura era, en ese tiempo, tan
desconocida como el África interior; por desgracia, creemos que así sigue en
algunos aspectos y nuestro único deseo es contribuir a mantener, en sus
habitantes, el conocimiento y aprecio de su gran Historia, en diversos aspectos
amenazada por el olvido del que todos somos culpables en alguna manera.
El marco físico.
Sobre los límites de las actuales provincias de Jaén, Albacete, Murcia y Granada, se extiende un complejo nudo de montañas, que pertenece, en su casi totalidad, a los que, actualmente, se llaman Sistemas Prebéticos. Formando un ángulo con vértice en la Sagra (2.340 m), su lado occidental corre en dirección aproximada de S.O. a N.E. y está formado, sucesivamente, por las Sierras del Pozo y Cazorla, Segura y Alcaraz y por su lado sur, con dirección O.E., está constituido por las serranías de Guillimona, Las Cabras, Peña de Moratalla, Revolcadores, etc., que forman una especie de arco de gran robustez y altitud (2.000 m, aproximadamente). Entre ambas alineaciones, se alzan otra serie de serranías como son El Calar del Mundo, Mentiras, Cobos, Almorchón, etc., que cubren la zona intermedia y constituyen un conjunto sumamente accidentado, con profundos valles entre altas montañas, y algunas zonas mesetarias situadas en cotas superiores a los 1.200 m.
Dentro de este macizo montañoso,
tiene su origen un complejo sistema hidrológico compuesto por dos cuencas
totalmente diferenciadas: una, al Oeste, formada por el Guadalquivir y sus
afluentes de la Cuenca Alta, como Guadalimar, Guadalmena y Guadiana Menor, que
desemboca en el Atlántico; y otra formada por el Segura y sus afluentes, como
Tus, Mundo, Zumeta, Taibilla, entre otros, que se dirige hacia el Este y
desemboca en el Mediterráneo; la divisoria corre por el interior del macizo.
El conjunto de este complejo nudo
orográfico e hidrográfico, con su accidentado relieve, forma una unidad
compacta en medio de un cinturón de tierras, de mucha menor altitud, que lo
rodean, con límites más o menos definidos, como son: por Levante, los llanos de
Albacete y la Cuenca Media del Segura; por el Sur, las llanuras de Lorca y la
depresión de Baza; por el Oeste, el Valle del Guadalquivir y Loma de Úbeda; y
por el Norte, Sierra Morena y La Mancha. Frente a las óptimas condiciones de
estas tierras bajas para comunicaciones y la vida de las poblaciones, las
Sierras ofrecen un ambiente hostil para sus pobladores, con tierras frías y pobres,
solo aptas, prácticamente, para los bosques y ganado, con una climatología muy
dura y grandes dificultades para las vías de comunicación.
Estas condiciones de su marco físico
han llevado a sus habitantes a un tradicional aislamiento respecto a los
territorios vecinos y a la forja de un carácter que, desde las primeras épocas históricas,
geógrafos e historiadores juzgaron como de frugalidad, rudeza, belicosidad y de
permanente rechazo a la llegada de pueblos extraños.
![]() |
La Orospeda en el mapa del geógrafo griego de la antigëedad, Estrabón. |
Este territorio es el que se llamó,
desde un principio, La Orospeda, de la que formó parte, quizás como su centro y
corazón, Sierra Segura y que será el escenario de nuestra exposición histórica.
El marco histórico. Antecedentes.
Para una mejor claridad de los comentarios y por las diferencias de las situaciones o marcos históricos, vamos a dividir la exposición en dos periodos: el primero, desde las épocas pre-romanas hasta el fin de la ocupación musulmana, que incluye la romanización y el paso de visigodos y musulmanes, y, el segundo, que transcurre desde la Reconquista cristiana hasta nuestros días.
Entre las diversas razones que nos
han movido a esta presentación de la evolución histórica, aparte de la que
estimamos fundamental el hecho de recobrar la unidad de España, es la que se
refiere a la situación y comportamiento de la población. En la primera, la base
de la población siguió siendo la primitiva prerromana que se romanizó y,
posteriormente, se islamizó y mezcló con los nuevos dominadores, adoptando su
lengua, costumbres, religión, etc., En cambio, al llegar los cristianos, se produjo
la total expulsión de la población musulmana existente en aquel momento, hasta
el punto en que, a mitad del siglo XIII, sólo quedaban dos familias musulmanas
en toda la Encomienda de Segura.
Valle del Trújala, con Segura de la Sierra (monte Orospeda según los griegos) Foto Manuel Cervera. |
Sin embargo, creemos, que esta
radical diferencia entre ambos períodos ratifica nuestra tesis de existencia de
las Invariantes citadas en el devenir histórico de la región, pues, como
veremos, la unidad de la tierra y la mentalidad de sus habitantes perduró hasta
hace pocos años, cuando, la expansión de los nuevos medios de comunicación de
todo tipo y la actuación administrativa de los poderes públicos han borrado las
anteriores situaciones.
-Marco histórico. Primera fase. Hasta el dominio árabe.
A fin de delimitar los contenidos históricos dividiremos esta primera fase del marco histórico en tres periodos: la época íbera y romana, el breve dominio visigodo y la intensa presencia en nuestras tierras del dominio árabe.
1.- Los Íberos y dominio romano.
Desde el comienzo histórico hasta el
fin de la “romanización” del territorio La región estaba poblada en su mayor
parte por los “bastetanos” y al Norte, sobre la cuenca del Guadalmena, Alcaraz,
Sierra Morena y La Mancha, habitaban los “oretanos”. Al intentar Amílcar Barca la
conquista del territorio, fue derrotado y muerto por los oretanos y bastetanos,
cerca de Elche de la Sierra.
Posteriormente, Asdrúbal castiga duramente a unos
y a otros y Aníbal – uno de los mayores genios de la guerra –, con un gran ejército
de caballería, infantería y elefantes de guerra, atraviesa la Orospeda y abre
el que se conoce como el “Camino de Aníbal”; marcha, desde el Segura, por el
Mundo, salta el Guadalimar y, desde allí, derrota a la tribus de la Meseta Sur
y llega a Salamanca; parece que no hubo otras incursiones púnicas en tierras de
la Orospeda.
![]() |
Pueblos Iberos en la peninsula Ibérica. |
Iniciada la 2ª guerra púnica el año
218 a. C., con la marcha de Aníbal sobre Roma, Escipión el Africano en el 207
a.C. derrota, completamente, a los cartagineses y los expulsa de España, que
quedó a merced de Roma, que comienza su conquista. Para afirmar su incipiente ocupación,
dividió el territorio en dos provincias: la Ulterior, o bética, y la Citerior,
que comprendía el resto, trazando la divisoria por la margen izquierda de la
Orospeda, es decir, por el borde de las Sierra Segura y Cazorla, en la parte
que nos afecta.
![]() |
Puente romano. S. I. Puente de Génave |
Sin haber comenzado las terribles
luchas que, posteriormente, emprendió contra lusitanos y celtíberos, Roma se
dedicó, desde el primer momento, a la pacificación de estas tierras, aunque
mantuvo una serie de guerras y combates entre los distintos cónsules de las dos
provincias y los caudillos y reyezuelos de los indígenas. Finalmente, hacia
mediados del siglo II a.C., la región quedó totalmente pacificada y solo
alterada por los conflictos entre César y los hijos de Pompeyo y el gran
bandidaje que, originado, en parte, por desertores de las legiones derrotadas
y, en parte, por indígenas que hacían de esta actividad una forma de vida,
obligó a los gobernadores a actuar de forma drástica para terminar esta
situación.
Mosaico romano de la Villa de los Baños. Arroyo del Ojanco |
Llegada la “paz romana”, la región se
romanizó totalmente; adoptó el latín como lengua, con abandono de las suyas
propias, su forma de vida, su organización y administración, los dioses romanos
del Panteón y, posteriormente, se cristianizó, siguiendo un camino similar al
del resto del Imperio. Quedó integrada en la provincia imperial de la
Tarraconense y, en la reforma de Diocleciano, en el Convento y Diócesis de
Cartagena.
Por su lejanía de las fronteras,
quedó como lo que se llamó “provincia pacata”, con una vida tranquila; por sus características,
fue, esencialmente, una región rural con bosques y ganadería y, parece, que
existieron grandes latifundios que perduraron en el Alto Imperio y la Baja Edad
Media.
![]() |
Principales vías romanas de comunicación. |
Por sus particularidades y
condiciones físicas, la Orospeda quedó al margen en las grandes vías romanas y
solo debieron existir algunos caminos secundarios – conservan los restos de
algunas infraestructuras -, aunque, sin duda, debió construirse algún camino
troncal que, a través de las montañas, permitiese el fácil paso de las legiones
para la obra de la pacificación y romanización, sin que todavía se haya
identificado.
2.- Los visigodos.
Después del paso de vándalos y alanos
por los territorios de la Bética y la Cartaginense, la Orospeda quedó como una
isla en medio de las tierras de los visigodos.
Al pedir Atanagildo, en su lucha
contra Akhila, ayuda a los bizantinos, estos se apoderan del Levante y del Sur peninsular;
la Orospeda quedó como provincia o, mejor dicho, aliada de los bizantinos, ya
que su población, totalmente romanizada, era hostil a los visigodos por
religión – recordemos que los visigodos eran arrianos -, lengua, raza y
costumbres. Al emprender, más tarde, Leovigildo la reconquista de los
territorios ocupados por los bizantinos, primero los derrota y expulsa en el
año 572 de nuestra era y, después, ataca y domina la Orospeda el año 577; pero,
después, en 578, se produce el levantamiento de su población, que los escritores
de su tiempo llamaron “rustici” o campesinos, sin duda por el carácter rural de
la región.
Leovigildo aplasta la rebelión y la
Orospeda quedó como provincia visigótica. Durante este período, la Orospeda
muestra su constante de unidad física y humana.