Muchos de los que hacéis un seguimiento a este blog tendréis en algún rincón de vuestra memoria esa época en la que nuestro pueblo, junto con el resto del estado español, quería dejar atrás ese tiempo de enfrentamiento y falta de libertad que caracterizó la postguerra civil, abriéndose a un tiempo nuevo de desarrollo y prosperidad coincidente con cierta apertura y modernidad. Aquellos años sesenta que profundizaron en un éxodo migratorio del que nuestro pueblo y comarca no pudo librarse coincidió con una modernidad social importada de otros países que se concretó en la moda de lo "moderno". Por moderno se entendía las faldas algo más cortas, los pantalones acampanados, las melenas en los hombres y el pelo corto en las mujeres; pero si algo protagonizó esa época fueron los grupos musicales que llenaban de estruendo con sus guitarras eléctricas emisoras de radio y una incipiente televisión. El seguimiento de este modelo de expresión juvenil llegó a todos los rincones, y también a nuestra sierra y nuestro pueblo.
Este artículo, genialmente redactado por un protagonista de aquel momento en nuestro pueblo y entusiasta de la música, Isidro García, viene a contar las particularidades de aquel grupo musical que resultó emblemático y casi mítico en la juventud de muchos de vosotros, Los Ángeles Azules.
LOS ANGELES AZULES.....
SU VERDADERA HISTORIA
En el año 1965, en plena revolución musical internacional iniciada
principalmente por Los Beatles, Rolling etc... se produce un efecto reflejo en España y es secundada por la
aparición de grupos diversos como Los Brincos, Los Bravos, Pekeniques,
Relámpagos etc...
Como consecuencia de esta revolución cultural-musical que marcó
una época, la fiebre musical difundida por la radio, el NO-DO y una incipiente televisión, también llega a Puente de Génave y más
concretamente cala en la figura de Isidro Garcia, un niño de 14 años, sin medios económicos,
pero con la ilusión por bandera, que por aquellos tiempos tocaba el laúd en una
rondalla. Decide formar un grupo por aquel entonces denominado músico-vocal, salvando dificultades y tras muchos intentos, junto con amigos y otros adolescentes del pueblo.
Finalmente recluta a Rufino Flores como batería, Clemente Santoyo
guitarra rítmica, Angel Diaz guitarra bajo (como te recuerdo, amigo) e Isidro Garcia como guitarra
solista y finalmente cantante, nos hacemos llamar “Los Rayos”, empezando a
ensayar sin guitarras eléctricas. Tras múltiples calamidades y algún que otro
milagro, logramos comprar instrumentos en Valencia y Granada, no eran los
mejores del mercado, pero a nosotros nos parecían “la hostia” (perdón por la expresión). Esta innovación también repercutió en el nombre del grupo que pasó a denominarse LOS
PENIKES.

Así empezamos los maratonianos ensayos en la carpintería de Julián
Flores, hasta que un día de repente, llegó una pareja de la Guardia Civil,
(recuerdo que estaba yo solo tocando), dicen que se llevan los instrumentos y
que nos presentemos en el cuartel, casi me muero. Al cuartel que fuimos, temiéndonos lo peor, y allí, con más miedo que respeto, fuimos al encuentro del Sargento, que era el Comandante del Puesto, quién nos hizo ver que era el 12 de Octubre, día del Pilar su
patrona, y nos ordenó que empezáramos a tocar en el patio. El susto lo llevábamos en el cuerpo por la situación y por ser la primera vez que tocábamos en público, pero bueno, tras unas cuantas cervezas, nos soltamos y realmente la actuación improvisada salio bastante bien, eso sí, sin cobrar ni de una forma ni de la otra tampoco.

Después vino la primera actuación solicitada en público, recuerdo que era en
El Tamaral por fiestas patronales, ya con escenario y todo. Empezamos a tocar
con mucha gente para el miedo escénico que teníamos, tras 2 canciones
instrumentales llega el momento de empezar con un tema cantado. El cantante,
que era Ángel, se volvió hacia mí, con cara descompuesta, y me dijo que no
podía articular palabra, que me pusiera yo en el micro. Hábilmente me pasó a mi su enorme tensión pero aquello había que solucionarlo de alguna forma y seguir adelante. De esa curiosa manera me convertí en el cantante
definitivo del grupo.

Seguimos ya con numerosas actuaciones por la comarca, en bodas,
verbenas de todo tipo, fiestas patronales, etc... y tras una mejora de
instrumentación y, porque no decirlo, de nivel musical, ya que, debemos confesarlo, en nuestros inicios la calidad musical era bastante mejorable y se requería cierto sacrificio a la hora de escucharnos. Volvimos a cambiar el
nombre y pasamos a ser Los
Ángeles Azules, incluso rotulamos ese nombre en nuestra batería, cuestión que agradecimos a todo un pintor profesional, mi primo “Ventura”, también ya
fallecido. Con esta formación seguimos poco a poco mejorando y hasta nos
presentamos a un festival de grupos de toda la provincia en Baeza, sin miedo a
nada aunque con escasos resultados.

En el año 1969, se incorpora al grupo Antonio Alguacil, de La
Puerta, para tocar el órgano o teclado y compramos instrumental nuevo, algo más vanguardista y adecuado a la rápida evolución técnica de los componentes musicales, con
amplificadores que eran la envidia de otros grupos comarcales o provinciales como Los Trinos, Blue Star,
Los Calipso de Úbeda, con
los cuales tocábamos ya, en
fiestas patronales de la provincia y en las fiestas de Puente de Génave.
A través de un hermano de Ángel, Guardia Civil de profesión destinado en
Gerona, nos llega una oferta de gira o varias actuaciones en la Costa Brava y
sin pensarlo dos veces para allá nos fuimos. Aquello supuso una tremenda aventura en
cuanto a su significado, para mí y el resto, era la primera vez que salíamos de
Jaén, cargados de ilusiones, separarnos de la familia y del entorno, etc… Llegó la primera actuación
en unos salones de un hotel de 5 estrellas en la cala de Bagur, donde teníamos
el cuartel general, unas no muy lujosas dependencias en las que como anécdota había hasta fantasmas... verdad Antonio. Que grande fue aquel día donde la locura juvenil propició que a las cuatro de la madrugada y con una sábana sobre la cabeza saliera a la calle mientras los demás corríamos en pelotas en medio de un sonoro griterio haciendo verdaderos méritos para acabar todos en el cuartelillo dando explicaciones… en fin, locuras de juventud.

Para la ocasión nos habían hecho a medida un traje con chaleco, pantalón acampanado claro al estilo del momento y corbatas rojas. La verdad es que daba presencia y estábamos guapísimos y dando imagen de
mayores a edad que realmente teníamos que no iba más allá de los 17-18 años. Empezamos nuestra actuación
y rápidamente conectamos con el público pues, aunque suene a falta de modestia,
ya se nos podía escuchar, y
mientras tocábamos un tema, subieron al escenario un grupo de chicas francesas algo fuera de tono y cual no fue mi sorpresa cuando una de ellas se abalanzó sobre mi cuello y de un hábil tirón “me robó” la corbata, para después dar un salto del escenario y ponerse a correr por todas las instalaciones del hotel, por lo que no tuve más
remedio que, dejar en el suelo la guitarra en mitad de la canción, e iniciar la persecución ante el estupor de todos los presentes que no pudieron evitar emitir más de una carcajada. Sólo tenía esa
corbata y evidentemente no la podía perder. Hay que decir que, después fuimos muy amigos de
aquellas chicas, que nos seguían a todas las actuaciones en Palafrugell, Playa
de Aro etc... algunos hasta llegaron a ser amigos especialmente íntimos con ellas y allí “alguno perdió la virginidad”.

Tras el regreso de la Costa Brava, en septiembre, continuamos con
actuaciones en fiestas por la provincia, Albacete y Ciudad Real. Eran tiempos muy felices para
nosotros y la legión de jóvenes del pueblo que nos seguían, allá donde
tocábamos, se presentaban haciendo mucho ruido, pero con absoluto respecto,
nunca hubo una pelea con otros, a todos ellos y sin poder nombrar ya por mi
escasa memoria, desde aquí mi agradecimiento en forma de abrazo.
Ya en el año 1971 llegó el dichosos servicio militar, dejando el
grupo en primer lugar Rufino, sustituido por Manolo Lucas de La Puerta, médico
y delegado de la Junta de Andalucía según creo, después
Angel, sustituido por Mario, también de La Puerta y quedando solamente yo de los fundadores iniciales.
Continuamos con nuestra música, variando siempre el repertorio y cuidando nuestras melenas hasta finales de 1972,
fecha en la que me llamaron a filas. Aquello si que supuso un punto y final para el grupo, para toda aquella ilusión en forma de canciones y definitivamente, podemos decir, que aquello acabó con la historia de Los Ángeles
Azules.
(ULTIMA ACTUACIÓN)
Tras nuestra aventura no todos reeditamos nuestros vínculos musicales, solo continuamos Clemente en la banda municipal
de Puente de Génave y yo, tras mi traslado a Madrid, continué realizando
estudios de piano en el conservatorio, después realizando actuaciones con
teclados varios en hoteles de lujo (estilo
Richard Claiderman), pero ya nada era igual. Había desaparecido el alma y la ilusión de unos buenos amigos que decidieron iniciar una hermosa locura de juventud.
Finalmente fiché por un grupo que actuaba diariamente en el Parque
de Atracciones de Madrid, llamado Neón, hasta el año 1998, que por incompatibilidad
con mi trabajo, soy detective privado, tuve que dejar mi gran pasión por la música.
Aprovecho la ocasión que me brindáis, para dar un abrazo a cada
uno de lectores, de esta genial e inolvidable iniciativa que perdura en la memoria de muchos y que marcó mi vida.
Isidro Garcia.