lunes, 16 de noviembre de 2015

EL PRIMER CHÓFER DE PUENTE DE GÉNAVE

FELIX VILLALBA GARRIDO… DE PROFESIÓN CHAUFFEUR

Por: Juan José Olivas Vigara

Segunda parte

Desde que entró en vigor el reglamento para el servicio de coches automóviles por las carreteras del Estado, el 17 de septiembre de 1900 fue obligatorio el permiso de conducir.
En aquel Reglamento no se especifican los requisitos que debían reunir los conductores, ni las pruebas a las que debían ser sometidos para la obtención del permiso de conducción. Todo quedaba al libre albedrío del Gobernador Civil, en primer lugar, y del criterio de Ingeniero designado por éste para realizar las pruebas que considere necesarias para comprobar la aptitud del solicitante para conducir automóviles.
Los pasos a seguir para obtener permiso de conducir  eran los siguientes:
Primero.- El interesado cursaba una instancia al Gobernador civil de su provincia en la que hacía constar su filiación. No existía modelo de instancia normalizado por lo que cada uno la redactaba a su manera, siempre y cuando hiciera constar los datos requeridos de carácter personal. Redactada esta parte de la instancia, el interesado exponía el motivo considerando él mismo que ya tenía la aptitud para conducir y que podía demostrarlo mediante un examen que nadie sabía previamente  en qué iba a consistir.
Segundo. - Recibida la instancia en el Gobierno civil, se registra y en pocos días el Gobernador envía un comunicado a un Ingeniero de Obras Públicas para que compruebe la “aptitud” (examen) del solicitante para conducir automóviles.
Tercero.- El ingeniero designado procede a realizar las pruebas al solicitante y a comunicar al Gobernador el resultado reconociendo o no la “aptitud” del mismo.
Las pruebas que realizaban aquellos ingenieros venían a ser, más o menos, las siguientes:
-Sometían a interesado a una prueba de circulación llegando a recorrer en algunos casos hasta 50 kilómetros. El examinando debía demostrar que sabía manejar el vehículo a distintas velocidades, en pendientes y en curvas cerradas, que era capaz de cruzarse  con caballerías y vehículos de distintas clases sin crear peligro alguno y que actuaba con  los frenos con la oportunidad y precisión necesarias.
-Era interrogado acerca del funcionamiento del motor, así como de las averías más frecuentes que se  producían en marcha y cómo repararlas.
Si el manejo del vehículo era correcto a juicio del ingeniero y las respuestas sobre mecánica eran las correctas, remitía un acta un acta al Gobierno Civil, certificando la aptitud para conducir. El Gobernador, a la vista del acta, expedía ya el correspondiente permiso. Cuando aquel Darracq con la matrícula J-1, propiedad de D. Ángel Gea vecino de Linares, empezó a circular, allá por 1906, legalmente por las carreteras de Jaén, nuestro convecino Félix Villalba Garrido  tenía 15 años y posiblemente ya le gustaban los automóviles y hasta  podría haber pensado aprender a conducir algún día.
Pasaron  los años y el parque de automóviles de Jaén fue creciendo, aunque lentamente. En las grandes  poblaciones como Jaén, Linares, Úbeda, Baeza y Bailén, los vehículos de tracción mecánica de las clases pudientes y adineradas se empezaban a mezclar en la circulación con las bicicletas de la gente de clase media y con los carros de las clases menos pudientes; los automóviles convivieron con los carros transportando mercancías por las carreteras  de la provincia hasta la década de los cincuenta.
Ya en los años veinte, el parque de automóviles en la provincia de Jaén creció de manera significativa. El constante aumento de automóviles desde 1900 exige la aparición de un nuevo reglamento, más acorde con los nuevos tiempos.  Y ese reglamento llegó. Se hizo efectivo mediante el Real Decreto del Ministerio de Fomento de 23 de julio de 1918, firmado en San Sebastián por el Rey Alfonso XIII a propuesta del ministro catalán Francesc Cambó. Al amparo de este nuevo reglamento obtuvo el permiso de conducir D. Félix Villalba Garrido.
Corría el mes de abril de 1923, cuando nuestro convecino, con 30 años y casado, decide  hacerse chófer. Hasta entonces su profesión fue la de albañil, como la de su padre. No tenemos conocimiento de quién le enseñó a conducir, ni cuándo ni cómo aprendió. Pero sí sabemos  que con fecha 24 de abril de 1923 se abre un expediente en Obras Públicas de Jaén con una instancia, a nombre de Félix Villaba Garrido, vecino de Puente de Génave, solicitando el permiso para conducir automóviles con motor mecánico de la 3ª  categoría. Eran considerados vehículos de la tercera categoría, según el reglamento de 1918, "los automóviles y, en general, vehículos de tres o más ruedas, con pesos y cilindradas superiores respectivamente, a 500 kilogramos y 1.100 centímetros cúbicos".
El primer paso que tuvo que dar Félix para obtener el permiso fue dirigir una instancia al Gobernador Civil de Jaén. Félix, además de sus datos personales, hacía constar en su instancia: Que considerándome con aptitud para conducir vehículos con motor mecánico de la 3ª categoría (…) se sirva, previos los trámites oportunos, expedir el permiso correspondiente para poder conducir por las vías públicas…”
La instancia entra en el Registro del Gobierno Civil el día 24 de abril de 1923. Al día siguiente se ordena, mediante oficio, al ingeniero industrial D. Ángel Méndez Orbegozo que proceda al examen de aptitud del peticionario. El 27 de abril el ingeniero cumplimenta el servicio. Y con la misma fecha envía acta certificando que ha procedido a examinar a D. Félix Villalba y que en las pruebas practicadas ha demostrado aptitud suficiente. Traducido al lenguaje del pueblo: Félix había aprobado el examen de conducir; era el primer puenteño que lo conseguía.
Con fecha 8 de mayo de 1923, el Gobernador Civil de Jaén expide el permiso de conducir a D. Felix Villalba Garrido con el nº 831. Félix, junto con la instancia, presentó los documentos exigidos:
-Dos fotografías del tamaño de  0.045 por 0.045.
-Certificado médico de no padecer enfermedad de la vista u oído, ni otras dolencias que le incapaciten para la conducción del vehículo; firmado y escrito de su puño y letra en papel de 2 pesetas y con el sello del Colegio de Huérfanos de María Cristina por D. Ramón Ruiz Frías, que fue médico titular de Puente de Génave desde que ganó la plaza convocada por el Ayuntamiento de la Puerta de Segura en 1918 hasta su jubilación.
-Certificado de buena conducta en papel de 2 pesetas firmado por D. Adriano Marín Rodríguez, alcalde a la sazón, de la Puerta de Segura.
-Certificado del acta de nacimiento del Registro civil, en papel de una peseta.
En 1924, Félix Villalba quiso dedicarse a conducir vehículos destinados a alquiler o servicio público y tuvo que presentar un certificado médico de Sanidad como estaba reglamentado. Tuvo un Ford con matrícula de Albacete que destinó a taxi. Trasladar puenteños y puenteñas a la feria de la Puerta fue de los primeros viajes que realizó.
En 1926 se promulga un nuevo Reglamento que introduce interesantes e importantes novedades relativas al permiso de conducir. Ya no sería el Gobernador Civil el que expidiera el permiso, sino la Jefatura Provincial de Obras Públicas,  previa certificación de la aptitud del interesado expedida por el  Ingeniero Inspector de automóviles, afecto a la Inspección provincial. Félix Villalba solicita a través de la gestoría Campos Lucha de Jaén el canje de su permiso por el nuevo modelo.
No tenemos constancia de la cantidad de dinero que desembolsó D. Félix Villalba por el papeleo, pero sería similar, por no decir igual, al de otras provincias, ya que eran documentos oficiales. En Madrid, por ejemplo, en 1924 el desembolso llegaba  a la, nada desdeñable, cantidad de 64.25 pesetas por los siguientes conceptos:
-Instancia dirigida al gobernador civil provincial en papel…  1 ptas.
-Certificado médico que indique no padece enfermedad que le impida la conducción de vehículos… 7 ptas.
-Certificado de buena conducta… 8,75 ptas.
-Certificado de nacimiento del Registro civil, que demuestre que el solicitante no tiene menos de 18 años ni más de 67… 4 ptas.
-Estos documentos, que se presentan en la Sección de Fomento del Gobierno Civil, pasan a la Jefatura de Obras Públicas, donde expenden el carnet, y se exige una póliza de … 25 ptas.
-Por el cartón del permiso….   1 ptas.
-Derechos del ingeniero examinador… 17,50 ptas.

El total ascendía a 64,25  pesetas teniendo en cuenta que para aquel entonces un obrero del campo necesitaba casi 16 jornales para pagar todo este papeleo. Era otra época, lejana ya en el tiempo.

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