lunes, 8 de junio de 2020

VOCABULARIO BÁSICO DE LA SIERRA DE SEGURA (2ª PARTE)

Seguimos con la publicación del estudio lingüístico de D. Genaro Navarro que analiza las dinámicas del habla en la Sierra de Segura. Una perfecta recopilación de palabras y expresiones típicas de nuestra comarca, explicando sus particularidades de expresión que convierte la forma de comunicarse de los habitantes de la Sierra de Segura en una variante propia de nuestra lengua. De la misma forma, y en la parte final de la publicación, se recopilan también muchos refranes propios y típicos de nuestra Sierra. Sirva esta publicación, para que no caigan en el olvido estas formas autóctonas utilizadas por nuestros antepasados y que están, desgraciadamente, cayendo en desuso.


EL HABLA DE LA SIERRA DE SEGURA

GENARO NAVARRO

---------continúa...............

F.-
FI. Verbo.— Corrupción de FUI (arcaísmo).
FLAMIA.-—Calor ambiental.
FOLIAS. Nomb. sustant. fem.— Virutas, pajas, que no tienen valor.
FOLLAR. Verbo inf.— Ventosear; movimiento y ruido de los líquidos al hervir. Realizar el coito.
FOLLO. Nomb. sustant.— Ventoseo.
FURGAR. Verbo.— Corrupción de HURGAR.
FUSTE. Nomb. sustant.— Dícese de la persona que tiene juicio y sentido común.
Santiago de la Espada-Pontones
G.-
GABARRITO. Nomb. sustant.— Hueso. Dícese del hueso del jamón.
GACHAMIGA. Nomb. sustant.— Comida típica, compuesta por harina y agua, que queda en forma de torta. Dícese también de la persona tranquila y de pocas luchas.
GALGO-A. Adj. calif.— Persona golosa.
GÁLLARA. Nomb. sustant.— Fruto del roble.
GALOCHAR. Verbo inf.— Subir a los árboles.
GAMBITO. Nomb. sustant. mase.— Presumido.
GANDINGA.— Nomb. sustant.— Intereses o ganancia que mueve a las personas a realizar algo.
GANDULLA. Nomb. sustant.— Comida en general.
GANDULLO. Nomb. sustant. mase.— Grandullón-Bastóte.
CAÑIVETE. Nomb. sustant.— Instrumento cortante de jardinería con punta curva.
CARRUJO. Nomb. sustant.— Gravilla fina de río.
GAZMAO-A. Nomb. sustant.— Atrapado.
GAZPACHO. Nomb. sustant. mase.— Comida típica cuya base es el tomate y el pepino.
GAZPACHON. Adj . calif.— Persona basta y grande.
GAZPALEAR. Verbo inf.— Hacer algo con esfuerzo y dificultad para respirar.
GERINGONCIAS. Nomb. sustant.— Aspavientos o gestos desmedidos.
GUINCHONAZO. Nomb. sustant.— Pinchazo.
GIROBA. Nomb. sustant.— Corrupción de JOROBA.
GIPIA. Nomb. sustant.— Pasta prensada que queda al moler la aceituna.
GOLISMEAR. Verbo inf .— Olismear.
GOLORIN. Nomb. sustant.— Colorín.
GUACHARAZO. Nomb. sustant.— Porrazo o caída.
GUÁCHARO. Adj. calif.— Tosco, zopenco, pelma, obtuso.
GUAMEDO. Adj. calif.— Cachazudo; tranquilo.
GUARIN. Nomb. sustant— Animal más pequeño de la camada. También se usa por BENJAMIN.
GUCHARA. Nomb. sustant.— Corrupción de CUCHARA.
GUCHILLO-A. Nomb. sustant— Corrupción de CUCHILLO.
GUÍSCANO. Nomb. sustant.— Seta comestible (níscalo).
GUISCAR. Verb. inf.— Incitar a una persona a realizar determinado acto.
GUISOPO. Nomb. sustant.— Hisopo.
GURRI.— Voz con que se llama a los gorrinos.
GÜISQUE. Nomb. sustant.— Aguijón.
GURRUMINOSO. Adj . calif.— Dícese de la persona quisquillosa.
GURRAPATO. Nomb. sustant.— Garabato.
GURULLO.— Nomb. sustant.— Sastre.
GURUFALLA.— Nomb. sustant.— Golosina. Dícese también de la chiquillería.

H.-
HABICHOLILLA. Nomb. sustant.— Judía verde.
HABILLA. Nomb. sustant.— Judía verde.
HUELGA. Nomb. sustant.— Terreno próximo a ríos o arroyos.
HIJA.— Nomb. sustant.— Aguijón de hierro que se usa para espolear a los bueyes.

I.-
IDIOSO-A. Adj. calif.— Persona mal intencionada.

J.-
JALMAZO. Nomb. Sustant.— Caída violenta. Dícese de caída de la palma o albarda de un asno.
JARAPA. Nom. sustant.— Colcha, manta o lienzo que se hace con tiras de telas viejas.
JARO. Nomb. sustant.— Rubio azafranado.
JINGLARSE. Verb. inf.— Tronchar. Dícese también de torcerse el pie y se tiene esguince.
JUMA. Nomb. sustant.— Hoja de pino. Vara fina y flexible.
JUMAR. Verbo.— Corrupción de FUMAR.
JUMERA. Nomb. sustant.— Borrachera.
Santiago de la Espada-Pontones
L.-
LAMBRÍO. Nomb. sustant.— Bofetada.
LAUDINO-A. Nomb. sustant.— Ratero. Ladrón.
LANTONES. Adv. de lugar.— Lejos.
LILILOLO. Adj . calif.—Estar memo o ido.

M.-
MACANDITO-A. Adj . calif.— Persona astuta.
MACHUNA. Adj. calif.— Mujer viriloide, hombruna y bigotuda.
MACOCA. Nombr. sustant.— Golpe o coscorrón que se da a los niños para corregirlos.
MAGANTO. Adj. calif. Persona hipócrita que esconde su verdadera intención.
MAGUNCIA. Nomb. sustanl.— Ir de maguncia. Ir de juerga.
MAJÁ. Nomb. sustant.— Caca, escremento.
MALAFOLLÁ. Adj. calif.-- Malicioso. Malintencionado. Desconsiderado
MAMBRULLO.— Adj. calif.— Persona grande y de pocas luces.
MANFLORITA. Nomb. sustant.— Invertido, homosexual. Corrupción de HERMAFRODITA.
MANGURRINO. Adj. calif.— Persona poco seria de quien no se puede hacer el menor caso; falto de criterio y de personalidad.
MAÑACO-A. Nomb. sustant.— Párvulo.
MARCOLLÁ. Nomb. sustant.— Cantidad grande de algo. Dícese "una marcollá de ..."
MARGARITE. Nomb. sustant.— Dedo meñique.
MASCARRA. Adj. calif.— Hombre reiterante, pesado e insistente.
MASNAR. Verbo inf.— Dar masaje con un fin terapéutico. Dícese, tener gracia para masnar… de aquella persona que sabe hacerlo eficazmente.
MECO. Nomb. sustant.— Golpe.
MELGUIZO-A. Nomb. sustant.— Mellizo.
MELRRUZA. Nomb. sustant.— Cierta ave.
MENDRALES. Nomb. sustant.— Harapos.
MENCHA. Nomb. sustant.— Mecha.
MESÁ. Nomb. sustant.— Carne de cerdo.
MOCHOLA. Nomb. sustant.— Cabezada. Sueño ligero.
MOJACULOS. Nomb. sustant.— Libélula.
MOJE. Nomb. sustant.— Guiso de bacalao y pimiento, aceite y vinagre.
MOJOTE. Nomb. sustant.—  Persona de presencia inoportuna. Dícese «estar de mojote».
MOLONDRUSCO. Nomb. sustant.— Bulto deforme.
MOQUETAZO. Nomb. sustant.— Bofetada pequeña que se suele dar a los niños.
MOREA. Nomb. sustant.— Morera.
MORILLERO. Nomb. sustant.— Criado doméstico.
MORISCO. Adj. calif.— Arisco, poco afable.
MORREAR-SE. Verbo inf.— Cortar el pelo.
MOZO. Nomb. sustant. mase.— Palo que sirve para sostener el carro.
MUINO. Nomb. sustant.— Asno negro.

N.-
NAIDE. Nomb. sustant.— Corrupción de NADIE.
NARRIA. Nomb. sustant.— Artilugio de madera para acarreo de cosas pesadas por los terrenos.

Ñ.-
ÑAÑARA. Nomb. sustant.— Carantoña.
ÑARREAR. Verbo inf.— Tardar en hacer algo por pesadez o torpeza.
ÑECO-A. Nomb. sustant.— Niño pequeño.
ÑORA. Nomb. sustant.— Nariz.
Segura de la Sierra

O.-
OLLA GITANA. Nomb. sustant.— Guiso compuesto de patata, judías verdes y calabacín.
OTA VIA . Adv. de tiempo.— Corrupción de TODAVIA.
OVEJO-A. Adj. calif.— Persona poco sociable.

P.-
PALRESCA. Nomb. sustant.— Charla.
PAN ARRIA. Adj. calif.— Persona sosa y poco expresiva.
PAPARAJOTES. Nomb. sustant.— Guiso de harina y huevo en forma de pasta.
PARAMENTAS. Nomb. sustant.— Dar pasos descompasados y con desgarbo.
PARATA . Nomb. sustant.— Pared pequeña y tosca.
PAREYA. Nomb. sustant.— Paño de cocina.
PARPALLA. Nomb. sustant.— Esputo grande y desparramado.
PELENDENGUES. Nomb. sustant.— Capacidad de decisión y aplomo. Segundad en sí mismo. Solidez personal. Dícese «Tiene muchos pelendengues».
PELLA. Nomb. sustant.— Comida para los perros, compuesta de harina de maíz y agua.
PEPLA. Nomb. sustant.— Molestia, engorro.
PERRUNA. Nomb. sustant.— Mantecado.
PERPELLAR. Nomb. sustant.— Tierra arcillosa.
PINTARRAJEAO. Adj. calif.— Pintado de varios colores, dícese de losanimales.
PICHO.— Voz con que se despide a un perro.
PICHICLAÑEAR. Verb. inf.— Hurgar, tocar con torpeza.
PICHILACHE. Nomb. sustant.— Propiedad de tierra muy pequeña. Mojón muy pequeño.
PINGANILLO. Nomb. sustant.— Dícese estar en pinganillo.
PINGOROTE. Nomb. sustant.— Montón de cosas en forma de pirámide.
PINGUE. Nomb. sustant— Aplícase a personas poco serias y tornadizas.
PIPIRICOJA. Adj. calif.— Ir a la pata coja.
PIPIRRANA. Nomb. sustant.— Ensalada de tomate, pepino y pimiento.
PIPE. Nomb. sustant.— Garbanzo.
PITUCLÍN. Nomb. sustant.— Joven presumido y poco serio.
PITOTA. Nomb. sustant. mase.— Pene, miembro viril.
PLIGAR. Verbo.— Cerrar los ojos ; dícese por morirse.
PIZOTE. Nomb. sustant.— Punta de algo.
PONENDO. Nomb. sustant.— Prenda de vestir, cualquiera que sea su clase.
POPAR. Verbo.— Ensalzar, encomiar.
POQUENA. Adj. calif.— Persona ruin, pobre de espíritu.
POSETE. Nomb. sustant.— Asiento sencillo y pequeño.
PRIESA. Adv. de tiempo— Corrupción de PRISA.
PRESENTE, Nomb. sustant.— Regalo típico de la matanza familiar del cerdo.

Q.-
QUINTIMPLÜS. Nomb. sustant.— Planteamiento engañoso para obtener algo de otro, ocultando la finalidad real perseguida.

R.-
RABISCO. Adj. calif.— Persona de genio irritable y malhumorado.
RÁFITA. Adj. calif.— Persona huraña, antipática e irrespetuosa.
RANGUA. Nomb. sustant.— Achaque.
RASCAÑOSO. Adj. calif.— Aspero, de superficie irregular, oxidado.
RASERA. Nomb. sustant.— Tablilla para remover el yeso en la amasadera.
RASMAO. Adj. calif. Borracho.
RASTRIBÁ. Nomb. sustant.— Ación de recoger algo que está desparramado.
REBOLONDO. Adj. calif.— Gordo, obeso.
RECIO-A. Nomb. sustant. ­– Fornido, fuerte. De apariencia corpulenta. 
RECOCLEO. Nomb. sustant.— Complacerse, recrearse.
RECUESCO. Adj. calif.— Orondo, satisfecho.
RECUTIDERO. Nomb. sustant.— Lugar apartado y apacible de reunión de amigos para charlar.
REGUERIO. Nomb. sustant.— Tierras de riego.
REGUILLO. Nomb. sustant.— Superficie helada y endurecida de las aguas encharcadas.
REGUITAJO. Nomb. sustant.— Porción de alguna materia flexible que cuelga de algo. Trozo pequeño de cuerda.
REJUNTAR. Verbo inf .— Reunir, recoger.
RENCHÍO. Adj.— Ahíto. Dícese estar renchío.
REPISCO. Nomb. sustant.-—Pellizco.
REQUEMEQUE. Nomb. sustant.— Escozor espiritual.
REGOMELLO.— Contrariedad. Disgusto íntimo que no se desecha.
RIMERA. Nomb. sustant.— Porción de cosas apiladas.
RISION. Nomb. sustant.— Risa.
RETESTIN. Nomb. sustant.— Suciedad que queda fuertemente adherida a alguna cosa después de largo tiempo sin limpiar.
ROSAS. Nomb. sustant.— Producto comestible elaborado de cierto tipo de maíz.— Palomitas.
RUAL. Nomb. sustant.— Rodal, porción circunscrita de alguna cosa.
RUCHO. Adj. calif. Dícese del que ha perdido su fortuna en el juego o por adversidades. Quedarse rucho. Asno desmedrado.
RUEJO. Nomb. sustant— Canto rodado.
RUMBIENTO. Adj. calif.— Oxidado, herrumbroso.
RUS. Nomb. sustant.— Lo que ya no aprovecha. Residuo inútil.

S.-
SABUCO. Nomb. sustant.— Arbusto. Sahuco.
SACHE. Adj. calif.— Dícese de la persona presumida y chula.
SARGATO. Nomb. sustant.— Fuego grande en la chimenea.
SALEGÓN. Nomb. sustant.— Determinada clase de piedra arenisca de color rojizo, que sirve para afilar cuchillos.
SAMUGO. Adj. calif.— Persona reservada que oculta su intención.
SANJUANEARSE. Verbo ref.— Hacer las cosas con calma y perdiendo el tiempo.
SAPE. Voz que se da a los gatos para alejarlos. Fam., invertido, afeminado.
SAQUIMÁN. Nomb. sustant.— Vestido de mujer viejo, grande y de mal gusto.
SARABUJEAR. Verbo inf.— Brujulear, ir de un lado para otro.
SENAGÜILLAS. Nomb. sustant.—Faldas de la mesa camilla.
SIESO. Adj. calif.— Dícese de persona poco inteligente. Terco. Poco reflexivo.
SOLAGE. Nomb. sustant.— Poso que queda del aceite o de cualquier líquido.
SÓLIDO. Adj. calif.— Solitario.
SONORES. Adj. calif.— Calidad de sonoro.
SORBITÜS. Adj. calif.— Callado, silencioso.
SOSQUE. Nomb. sustant.— Rescoldo que queda del fuego.
SOSTRA. Nomb. sustant.— Costra de las heridas, o bien adherencias de barro, cal, etcétera.
SUARDO-A. Adj . calif.— Persona que actúa a la «chita callando».
SUSPESAR. Verbo inf .— Corrupción de SOPESAR.
Siles
T.-
TALANQUERO. Nomb. sustant.— Palo tosco utilizado como arma ofensiva.
TARIMÓN. Nomb. sustant.— Escaño o tarima sobre la que se sienta la familia.
TARRAQUE. Nomb. sustant.— Cosa provisional mal terminada.
TANA. Nomb. sustant.— Pereza, dejadez, abulia, galvana.
TEJOLETOS. Nomb. sustant.— Trozos inservibles de cerámica usados en los juegos infantiles.
TELENDO. Nomb. sustant.— Persona saludable y animosa.
TENGUERENGUES (Estar en).— Estar provisional, en situación poco firme.
TENTARUJAS (Ir a).— Ir a ciegas.
TERNE.— Estar físicamente en forma (TELENDO).
TINGANA. Nomb. sustant.— Juego infantil que se compone de un trozo de caña que se coloca verticalmente y que se intenta derribar con discos de hierro o cantos de piedra.
TRABINO. Nomb. sustant.— Palo grueso y deforme.
TRAGANUDO.— Juego de azar, en el que se cambian objetos ocultándoselos mutuamente.
TRANSUANTE. Nomb. sustant.— Corrupción local de TRANSEUNTE.
TRAMIZA. Nomb. sustant.— Lluvia densa propia de las tormentas de verano.
TRAPAJA. Nomb. sustant.— Caída, golpe aparatoso.
TRAQUETALES. Nomb. sustant. plural.— Enseres de una casa.
TRASCACHAR. Verbo.— Ocultar, esconder.
TRASNEO. Nomb. sustant.— Acción de sobar una masa.
TROVO. Nomb. sustant.— Mentira, presunción fatua.
TRUJE. Verbo.— Corrupción de TRAJE.
TUBA. Voz que se da a los perros para que se aproximen.
TUERO. Nomb. sustant.— Leño o tronco para el fuego.
TUICO. Adverb. de cantidad.— Todo.

U.-
USAGRE.— Adj. calif.— Ruin, tacaño, avaro.

V.-
VIGULERO. Nomb. sustant.— Mosquito.
VERBAJO. Nomb. sustant.— Medicamento usado en veterinaria.
VESTUGA. Nomb. sustant.— Vara fina y flexible de olivo. Pestuga.
VIDE. Verbo.— Arcaísmo de amplio uso local. Usase por VI.
VIROLETA. Nomb. sustant.— Corrupción de VIOLETA.
VIROTE. Locución equivalente a «mandar a paseo».
VITANGUERO-A. Adj .— Persona que descuida sus obligaciones dedicándose a frivolidades.

Z.-
ZALAMANDRA. Nomb. sustant.— Golpe y maltrato de las cosas cuando se llevan sin cuidado.
ZALANDRO. Nomb. sustant.— Trozo grande de pan u otro comestible. Por extensión, aplícase a otras cosas grandes.
ZAMACOTE. Nomb. sustant.— Mazacote, cosa basta de forma fea y pesada.
ZAMACUCO. Nomb. sustant.— Persona tonta y falta de luces. Bulto de mal aspecto o porción de alguna cosa arrugada y enredada.
ZAMANZO. Nomb. sustant.— Bulto de gran tamaño. Paquete grande.
ZAMARREAR. Verbo inf.— Manejar descuidadamente y con torpeza una cosa.
ZAMBALEO. Nomb. sustant.— Traslado repetido de una cosa.
ZAMBULLO. Nomb, sustant.— Persona torpe, basta y de pocas luces.
ZANCALÁ. Nomb. sustant.— Pasos desgarbados, amplios, dados sin comedimiento. Andar despreocupado y poco elegante.
ZANGARRIANA. Nomb. sustant.— Diarrea.
ZANGULLO. Nomb. sustant.— Barranco o desnivel del terreno por el que corre el agua. Torrentera.
ZAPEAR. Verbo inf.— Desechar, arrumbar, echar algo o a alguien fuera de algún sitio.
ZAQUE. Nomb. sustant.— Recipiente de cuero usado en el campo.
ZAQUILLAO. Nomb. sustant.— Obsequio que se hace en el campo, con productos de éste, a la gente humilde.
ZARADIA . Nomb. sustant.— Gallina de plumaje blanco y gris.
ZARRAMPLIN . Nomb. sustant.— Lluvia breve propia del verano.
ZARRAPIÑ A . Nomb. sustant.— Ave de rapiña.
ZÁVILA.— Equivale a PITA.
ZITOTE. Nomb. sustant.— Niño que está donde no debe. Cosa pequeña que estorba.
ZOCOTAZO. Nomb. sustant.— Golpe que se da para castigar sin rencor, a alguien, generalmente con los nudillos.
ZOMPO-A. Nomb. sustant.— Peonza. Persona bruta y de pocas luces.
ZORRA. Nomb. sustant.— Manía, ojeriza o rencor que se tiene a una persona o cosa. Dícese «tener zorra» por «tomar manía».
ZORROMOSTRO. Nomb. sustant.— Bulto feo. montón de cosas desordenadas.
ZUMAQUE. Nomb. sustant.— Vino.
ZUMBION. Nomb. sustant.— Riada o avalancha de agua.
ZUNZUNEO. Nomb. sustant.— Rumor persistente.
ZURCAPELLA. Nomb. sustant.— Jaleo, riña, discusión o tumulto.
ZURO. Nomb. sustent. Parte central de la mazorca del maíz.
ZURRACAPOTE. Nomb. sustant.— Bebida popular parecida a la sangría.
ZURRACO. Nomb. sustant.— Prenda de vestir basta y poco agraciada.
ZURREARSE. Verbo refl.— Defecarse sin control en el curso de la diarrea.
ZURRIBULLE. Nomb. sustant.— Nerviosismo y agitación, inquietud. Usase por extensión para designar a la persona con carácter inquieto.
ZURRUMBEAR. Verbo inf.— Arrojar violentamente, abandonar algo sin cuidado.

Torres de Albanchez

REFRANES Y FRASES POPULARES

Por último, nos ha parecido útil finalizar este vocabulario con una relación de dichos y frases que ponen de manifiesto la psicología de un pueblo ingenioso, refranero y astuto, y del ambiente en el que se desenvuelve.

-NUNCA ES MAL AÑO POR MUCHO TRICO.
La abundancia de bienes siempre es bien acogida.
-AL QUE SE DESCUIDA SE LE MOJA LA PARVA.
Al negligente se le pasa la oportunidad.
-AL QUE CARGA PRIMERO NO LE FALTAN SOGAS.
El que en su momento resuelve sus asuntos queda a salvo de ulteriores complicaciones o faltas.
-CUANDO LA PERDIZ CANTA, NUBLADO VIENE.
Es uno de los signos de predicción del tiempo, por los campesinos.
-TRES DIAS HAY EN EL AÑO QUE SE LLENA BIEN LA PAN ZA, JUEVES SANTO, NOCHEBUENA Y EL DIA DE LA MATANZA.
Son fechas de extraordinario yantar.
-DE MOLINERO CAMBIARAS, PERO DE LADRON NO ESCAPARAS.
Equivale a lo de «salir de Málaga para entrar en Malagón».
-UNA EN SAN JUAN, CIENTO EN NAVIDAD.
Alude a la aceituna cuya cantidad no puede apreciarse hasta que está madura.
-ESTAR O HACER ALGO A DESCANSARRIERO.
Hacer las cosas concienzudamente y sin precipitación.
-BORRICO QUE NO LLEVA TRES, ¿QUE BURRO ES?
No hay empresa que deba ser acometida sin contar con la fuerza y elementos necesarios.
-LOS MELONES DEL CONDADO, BUENA VISTA Y MAL BOCADO.
Los que se producen en el condado de Santisteban, por regla general, de muy buena apariencia, pero de mala calidad.
-EL QUE NO LLEVA RIENDA NO SE CALIENTA.
El que no aporta actividad o materia o algo común, no tiene opción a participar en su provecho.
-LLOVERA CUANDO LE SUDEN LOS CUERNOS A LAS VACAS.
Señal inequívoca de la abundancia de lluvias.
-ESTAN COMO EL TIO CHUSMARRO, QUE NO ENCONTRO MUJER FEA NI VINO AGRIO.
Persona que todo lo encuentra aceptable.
-A ESE NO HAY QUE LLEVARLO A LA VIRGEN DE LA CABEZA.
Se refiere a las personas excesivamente locuaces, ya que, según tradición, la Virgen de esta devoción concede el habla a los mudos.
-A VER SI TE CREES QUE EL TOCINO ES DE OVEJA.
Advertencia a quienes todo les parece sumamente fácil.
-LE HAN DADO UN CULO PARA UN MORTERO.
Cuando alguien recibe un objeto inadecuado para el fin perseguido.
-IR DE CANDANGA.
Marchar arrastrado por la adversidad.
-CUANDO AL TONTO LE DA POR LOS ESPARRAGOS, NO DEJA UNO.
Hace relación a los porfiados que con su tenacidad perturban a los demás.
-NO SABE LO QUE CORRE UN GORRINO ATAO.
Especie de test rústico cuya solución es «corre todo lo largo de la soga y un poco más».
-NO TIENE PAR A ECHAR UNA ZORRA A UN CENTENO.
Quiere decirse que se encuentra en estado de miseria.
-SALIR DE NAJA.
Salir de huida atropelladamente.
-MAS NEGRO QUE EL CEROTE.
Se dice que aquel que se encuentra en situación apurada y sin posible salida.
-NO HA COMIO DESDE QUE CAGO LA CERA-PEZ.
Estado crónico de necesidad.
Villarrodrigo
-SI EL TRABAJO FUERA ENGAÑIFA COMERIAIS EL PAN SOLO.
Se emplea respecto a los holgazanes.
-MAS TONTO QUE UN ZURO.
Se quiere con ello acentuar la estulticia de alguien, puesto que el zuro, o sea, la parte central de la mazorca del maíz, es despojado del grano y de las hojas que lo cubren.
-TIRA LA HARINA Y RECOGE EL SALVAO.
Se refiere a la economía mal atendida, que no aprovecha lo importante y recoge lo inútil.
-ECHAR A CAREO O DAR CAREO.
Dejar a los animales en completa libertad en el campo.
-TIENE MENOS VERGÜENZA QUE UN GATO EN UNA MATANZA.
Es notoria la vigilancia que hay que tener con estos felinos, para que no se coman los ingredientes de la matanza.
-ERES MAS CANSAO QUE LOS PAVILLOS CHICOS.
Son animales torpes, cuya crianza requiere atención incesante.
-AL QUE NO ESTA HECHO A BRAGAS, LAS COSTURAS LE HACEN LLAGAS.
Significa que al que no está acostumbrado a trabajos, por leves que éstos sean, le resultan insoportables.
-A GUSTO DE TODOS, COMO LA MUERTE DEL GORRINO.
Ocasión de complacencia general, por el festín de la matanza del cerdo.
-NO NECESITA COMINOS PAR A REGOLDAR.
Es decir, reacciona con extrema facilidad.
-PARA ESE VIAJE NO NECESITO ALFORJAS.
Cuando la misión a cumplir es intrascendentes e innecesaria.
-ESTAR ACARRAOS COMO LAS OVEJAS.
Las ovejas se apiñan en grupos espesos, a lo que se llama, estar acarradas.
-NO VE UN CURA EN LO ALTO DE UN MONTON DE CAL.
Destaca el gran contraste del negro de los hábitos talares con la blancura de la cal.
-COMER COMO CHOTO DE DOS MADRES.
O sea, hasta el hartazgo, como hacen los cabritos amamantándose de las ubres de dos cabras.
-ESE SACA LECHE DE UNA ALCUZA.
Se refiere a aquellas personas que todo lo transforman en su provecho y utilidad.
-ES MAS PERRO QUE UN TRILLO.
Como se sabe el trillo es arrastrado sobre la parva.
-MAS GANDUL QUE LOS PEPINOS DE BUJARAIZA.
Frase muy popular, pero cuyo origen se desconoce.
-ESE ES ESTRECHO DE CAGAM1TERO.
Alude a los tacaños y miserables, que con dificultad se desprenden de su dinero.
-TENER MENOS VISTA QUE UN CEBERO DE AJOS.
Dice del mal aspecto o apariencia de alguna cosa.
-LLORA MAS QUE CUANDO ENTERRARON A ZAFRA.
Frase de frecuente uso, pero no exclusiva de la comarca.
-CARNERO FUERA, DOBLON EN LA MONTERA.
Equivale a «toma y deja».
-TIENE MAS TRAMPAS QUE LA VIRGEN DE AGOSTO.
Se refiere a persona endeudada, ya que en la festividad de la Virgen de Agosto acostumbran los campesinos pagar rentas y demás.
-ES COMO LOS PELLEJOS DE ACEITE, DONDE SE PONEN, MANCHAN.
Hay personas de tan mala conducta, que su presencia es siempre indeseable.
-COMO LA CARRETERA DE BENATAE, QUE NO VA A NINGUNA PARTE.
Hasta hace años, la carretera que partiendo de Puente de Génave enlaza con la de Elche a Hellín, no pasaba del pueblo de Benatae.
-VENIR DE CALLOSA.
Sigilosamente, con disimulo.
-ESTAR COMO EL GUARRITO DE SAN ANTON.
Como lo alimenta todo el vecindario, se refiere a aquellas personas parásitas, a quienes corrientemente se les llama «gorrones».
-CUANDO EL YELMO TIENE MONTERA, LLUEVE AUNQUE DIOS NO QUIERA.
Es la mayor altura de la comarca y es creencia entre los naturales que cuando su cima aparece envuelta en nubes, la lluvia es inexorable.
-ES COMO LA MIERDA DE PERRO, QUE NI SABE NI HUELE.
Se trata de que no tienen carácter ni personalidad.
-COMO EL BURRO DEL TIO CAÑIZARES, QUE ESTUVO NADANDO TODA LA NOCHE Y POR LA MAÑANA SE AHOGO EN EL CASCAJAL.
Se refiere a aquellos que cuando su tarea está a punto de culminación la abandonan y la dejan frustrada.
-RESULTAR MOCHA POR CORNUDA.
Cuando se acometen asuntos cuyo resultado es baldío.
-SALIR ADELANTE A TRANCAS Y BARRANCAS.
Aquellas cosas que se logran con grandes dificultades y apuros.
-ARDER EL FUELLE Y LA BADANA.
Cuando se consume o se malogra lo útil y lo inútil.
-CORRER A CALZON QUITAO.
Correr despavorido, atropelladamente. Necesidad urgente de hacer muchas cosas al mismo tiempo.
-PRESUMIR MAS QUE UN RATON ENCIMA DE UN QUESO.
Persona fatua y vanidosa.

C O L O F O N
Esta recapitulación de locuciones vigente y actual en el área segureña, dista mucho de ser exhaustiva, si bien creo que se han recogido las más usuales. Constituyen, sin duda, una forma de expresión demasiado pobre y rústica, pero que puede suscitar la curiosidad de quienes saben ahondar en los problemas semántico y de sinominías. Hasta tiempos recientes, este pueblo ha vivido aislado en la clausura de sus montañas y esa incomunicación, cerrando el paso a formas de expresión y modos de decir de más correcta elaboración, se ha visto obligado a crear, para la designación de ideas y cosas, un sistema de locuciones, términos y extrañas palabrejas, harto recusable, pero que tiene vigencia, porque, como dice el profesor Laín Entralgo, «son válidas todas las palabras de nuestro idioma... cuando nuestro pueblo las ha consagrado usándolas de manera habitual...».

jueves, 28 de mayo de 2020

VOCABULARIO BÁSICO DE LA SIERRA DE SEGURA (1ª PARTE)

Recogemos en nuestro blog un estudio lingüístico que analiza las dinámicas del habla en la Sierra de Segura. Su autor, D. Genaro Navarro, quiere hacer hincapié en las palabras y expresiones típicas de nuestra comarca, explicando sus particularidades de expresión que convierte la forma de comunicarse de los habitantes de la Sierra de Segura en una variante propia de nuestra lengua. Son muchas las palabras recogidas en un vocabulario y las explicaciones sobre su significado, como también son muchos los refranes propios y típicos de nuestra Sierra que aparecen en este estudio. Sirva esta publicación, que dividimos por su magnitud en dos partes, para que no caigan en el olvido estas formas tan autóctonas utilizadas por nuestros antepasados y que están, desgraciadamente, cayendo en desuso.

EL HABLA DE LA SIERRA DE SEGURA

GENARO NAVARRO


Indocto en semántica y filología, no se intenta en este opúsculo estudiar el linaje de las palabras catalogadas en el mismo, ni las peculiaridades lingüísticas de la comarca de Sierra Segura, región natural diferenciada geográfica y dialectalmente de las restantes comunidades que habitan las tierras de Jaén. No faltarán quienes con autoridad puedan hacerlo. Nuestro propósito es tan sólo completar la trilogía de ensayos sobre nuestra amada tierra natal, a la que hemos dedicado un esquema histórico y un esbozo costumbrista, faltando aspecto tan interesante como las características del habla popular, que ahora se acomete, si bien nuestro trabajo queda reducido a un mero vocabulario de palabras, giros y expresiones pacientemente recogidos en el tiempo. No se trata de palabras empolvadas o en desuso, sino de unos centenares de voces recogidas en el manantial vivo del pueblo, de las que la gran mayoría no figuran en el diccionario o se emplean con acepción distinta al que aquél les atribuye, otras son vulgarismos, sin que falte gran cantidad de voces que corresponden a vocablos alterados por la extraordinaria facilidad de los segureños para la metátesis y el apocope, amén de numerosos arcaísmos.
Arroyo del Ojanco
Otra finalidad perseguida en este trabajo es la de que, como a impulsos de las irresistibles corrientes igualitarias, estas singularidades lingüísticas acabarán irremisiblemente borrándose y confundiéndose, no se pierda su valor histórico.
Situada la Sierra de Segura en el confín oriental de Jaén, en el punto de sutura de esta provincia con las de Ciudad Real, Albacete y Granada, e inmediata a la parte noroeste de la de Murcia, a cuyo antiguo reino estuvo adscrita muchos siglos, son muy diversas las influencias y aportes que a la formación y evolución de su personalidad dialectal han concurrido, señaladamente de Murcia. Los límites de este reino, según Madoz, comprendían nueve partidos, entre ellos, el de Segura de la Sierra y, concretamente, esta y otras villas de la zona, caían dentro de la jurisdicción eclesiástica de la diócesis de Cartagena. Los partidos de Alcaraz y Yeste, que confinan con la comarca segureña, aunque son manchegos, caen dentro de la zona lingüística murciana, si bien, con las variantes inherentes a toda tierra de transición, y lo mismo cabe considerar respecto al de Huesear, límite por el sudeste, patentemente murcianizado, según el señor don Justo García Soriano («Vocabulario del dialecto murciano». Madrid, 1932). En resumen, el habla vulgar de la Sierra de Segura ha recibido la penetración idiomática de sus vecinos murcianos y manchegos y, naturalmente, de Andalucía.
Beas de Segura
Contrariamente, la incomunicación ha cerrado el paso a otras formas de expresión y a otras locuciones, y ello explica las variedades léxicas y fonéticas y los numerosos arcaísmos que perduran en aquella comarca. Con una población rural muy numerosa, dispersa en los repliegues montañosos, sus costumbres y tradiciones y las formas de expresión, fuertemente arraigados, ofrecen formas y matices propios. Pero no está a nuestro alcance, ya queda dicho, el estudio biológico del habla segureña en sus modalidades familiar, vulgar y rústica: etimologías, gramática histórica, caracteres más salientes del habla, complejidad de los elementos que la forman, son fenómenos cuyo análisis y examen científico ha de reservarse a los lexicógrafos competentes. Nosotros, sin ninguna pretensión, insistimos en ello, a impulsos del acendrado amor a nuestra tierra nativa, nos limitamos a ofrecer un vocabulario con un importante número de voces, cuya originalidad puede suscitar la curiosidad de los estudiosos.
Benatae
Creemos que se trata de una materia interesante, pues, como escribe el antedicho señor García Soriano (Ob. cit.), antes cabía pensar que las modalidades dialectales se producían por corrupción de las formas cultas del lenguaje, «tal vez por un falso criterio clásico y jurista, se despreciaba antes el estudio de esta parte fundamental de la lengua española, tan rica sobre todo en dialectos y en lo que desdeñosamente se ha llamado provincialismo. Se les consideraba cosa espuria, bárbara y superflua. Se partía de un principio erróneo. Solía pensarse que los dialectos se producían por degeneración o parcial corrupción de la forma culta y literaria de los idiomas nacionales, cuando, por lo contrario, éstos vienen a ser generalmente la unidad impuesta con selección y artificio sobre análogas variedades idiomáticas de un país, nacidas de antemano».
Por nuestra parte, no es la primera vez que prestamos atención al tema, pues, aunque de pasada, ya en nuestro libro «La Sierra de Segura. Bosquejo folklórico» (Jaén, 1961), se dedicó un capítulo al lenguaje serrano y de él se entresacan las siguientes líneas: «En estos pueblos el «yeísmo» está muy difundido y la gente dice «chiquiyo», «platiyo», «cabayo», etc., pero en Santiago de la Espada y su término no existe tal confusión y se habla el castellano con más corrección; allí, al caballo no se le llama «cabayo», ni al pollo «poyo », y es que el linaje fonético de este pueblo es distinto que el del resto de la comarca, pues Santiago de la Espada fue poblado ya entrado en el siglo XVI por pastores procedentes de la serranía de Cuenca, es decir, por castellanos, y su manera de expresarse está exenta del aporte árabe, cuyo idioma ya había dejado de hablarse por aquel tiempo como resultado de la unidad geográfica de España, que aparejó también con la unidad racial la del idioma al dejarse de hablar el arábigo que hasta su expulsión conservaron los moriscos.
Génave
Como buenos andaluces, los serranos son locuaces y su lenguaje profuso, apto para la perífrasis y la retórica. Necesitan para expresarse de muchas palabras que pronuncian a medias por una profunda influencia ancestral, como si así se compensase su excesividad. El apocope, la metátesis y una radical extirpación de los sufijos, son los más destacados rasgos filológicos de un vocabulario en que, además de la «Y» y la «Ll», se confunde la «B» con la «V», la «R» con la «L» y no se pronuncia la «S» al final de la sílaba. Así se articulan oraciones como estas:  «Tráete er cardero con el poyo asao que bamo a comel». De Murcia ha debido venir el diminutivo en «ico» que hace lo bonito «bonico», convierte en «hermanico» al hermano y la adolescente en tránsito a la pubertad en «mujercica». Otros rasgos característicos del habla popular son el trueque en «R» de la «L» en contacto con otra consonante, así «erguno», «sordao». La tendencia generalizada en todas partes a suprimir la articulación de la «D» entre vocales, aquí se acusa más acentuadamente, por ejemplo «comío, servío, venío», y otros vulgarismos, incluso se da la pérdida de la «D» media de forma total y absoluta, como en «cebá, estao, cargao o tos (todos)». Y, por último, la diferencia de voces átonas como por ejemplo en «vesita, enfeliz, Vergilio o vistío».
Hornos de Segura
Pueblo hasta hace poco aislado e impermeable a influencias extrañas, en su léxico flotan y perviven numerosos arabismos y arcaísmos: vide, truje, fi (por fui), hogaño, priesa, trempano, etc., son vocales que pueden escucharse en cualquier conversación, en cualquier lugar y momento. Y en cuanto a palabras que no hay léxico que registre, sería interminable la tarea de catalogarlas. Analicen filólogos y lingüistas, por vía de ejemplo, la ascendencia, evolución y significado de «crilla», nombre que se da a las patatas; «buruño», que designa un paquete o envoltorio mal hecho; «jalmazo», una caída violenta; «adorro», que se dice de la persona reiterante e impertinente, y «samugo», que equivale a reservado y astuto. Y vean, asimismo, los doctos otro interesante aspecto de las peculiaridades lingüísticas de esta región, en la alteración que del género se hace para nombrar determinados animales, como «los cabros», «los ovejos», «lo vacos», «los gallinos» y «los perdizos». Si a tan singulares modos de expresión se agrega una espantosa corrupción de las palabras más usuales, el curioso observador se encontrará con una jerga a menudo ininteligible.
Se refleja a continuación, ordenadas alfabéticamente, un conjunto de palabras y sus significados que son de uso muy arraigado en nuestra Sierra de Segura.
La Puerta de Segura
VOCABULARIO

A.-
ABADIENTO. Nomb. sust.— Apero de labranza.
ABANTO. Adj. calific. mase.— Tonto, necio.
ACIAL. Nomb. sust.— Sistema de cuerda y un palo que se usa para inmovilizar a los animales.
ABEJARUGO.— Dícese del pájaro llamado abejaruco. También de la persona poco expresiva, pesada y aburrida en su conversación.
ABISINIO-A. Adj. califi.— Usase para designar a persona ruda, bruta, inculta. (Véase ACIPAMPANO).
ACECHARROSCAS. Adj. calif. mase.-—Dícese de aquel que espera la menor oportunidad para obtener algo.
ACICUCHAR. Verbo.— Acechar, escuchar sin ser visto.
ACIPAMPANO-A. Adj. calif.— Usase para designar a persona ruda, inculta, bruta y de modales torpes. (Véase ABISINIO.)
ACOCHARSE.— Verbo reflexivo.— Quedarse con algo.
ADORRO-A. Adj. calif.— Dícese de la persona pesada o monótona.
AGUILANDO.— Corrupción local de AGUINALDO.
AJARRAR. Verbo inf.— Revestir de yeso o mezcla las paredes para su posterior enlucido.
AJIRIMOCHE. Nomb. sust. mase.— Montón de cosas sin orden.
AJOATAO. Nomb. sust.— Comida típica a base de aceite, ajo, huevo y patata cocida.
AJOCRILLAS.— Llámase también AJO MACHUCO. Comida típica a base de patata, aceite, pimentón y ajo.
AJOPATAS. Nomb. sust.— Lío, jaleo, barullo, desorden.
AJOPRINGUE. Nomb. sust.— Comida típica a base de hígado de cerdo.
ALAZOR. Nomb. sust.— Nombre que se da a cierta ave. Especie de azafrán silvestre.
ALEQUES. Adj. calif.— Usase para designar a los animales inútiles y de poco valor.
ALFANGIA. Nombre sust. fem.— Madero utilizado en la construcción para vigas, de tamaño inferior al cuartizo.
ALIPALLON-A. Adj. calif.— Usase para designar a personas desgarbadas y sin gracia.
ALIÑOS. Nomb. sust.— Utiles de trabajo o cocina.
ALMARA. Sust.— Aguja con mango que usan los zapateros, o para desgranar el maíz.
ALMARAQUEJA. Nomb. sust. fem.— Colchoneta que se pone sobre la tarima o escaño.
ALMORZA. Sustant.— Cantidad de algo, que cabe en el cuenco de ambas manos.
ALBANZAR. Verbo.— Corrupción local. Dícese por ALCANZAR.
ALLORZO-A. Sustant.— Almendro silvestre. Almendra verde. Dícese del individuo poco dotado intelectualmente. Usase como tío tonto, simple, etc.
ALRIOR.— Adv. de lugar.— Dícese por ALREDEDOR.
AMAGANTINARSE. Verbo, reflexivo.— Esconderse pegado al terreno. (Véase TRASCACHARSE.)
AMOJANCAR.— Triturar, moler, reducir a partes pequeñas.
ANDAMIOS. Sustant.— Dícese de la forma de andar de alguien. Puede traducirse como marcha o «andares».
ANDARRIOS. Adj. calif.— Dícese de aquel que no para quieto en sitio alguno. (Dícese también CORRELOMAS.)
ANDRAJOS. Nomb. sustant. pl.— Plato típico compuesto esencialmente de liebre, tortas de harina y huevo, aromatizado con hierbabuena.
ANDROMINAS. Nomb. sustant. fem. pl.— Dícese al calzado grande y basto.
ANGANILLON. Adj. calif.— Usase para designar algo o alguien grande y sin gracia ni garbo.
AÑASCARSE.— Verbo refl.— Untarse o pringarse con algo untuoso.
APALPAR. Verbo.— Curiosear, mirar detenidamente.
APARRANARSE. Verbo refl.— Dejarse caer o sentarse con descuido y sin decoro por cansancio.
APERRUGAR. Verbo.— Trabajar, cargar con una labor. Usase como APECHUGAR.
APOCHINGARSE. Verbo refl.— Estar incómodo, ponerse de mal cuerpo, enfermo o fastidiado.
ARAMBOL. Sustant.— Vuelo u holgura de una tela o vestimenta.
ARGUYENTE. Adj. calif.— Dícese de la persona viva y dispuesta que no se amilana.
ARPELLIO. Nomb. sustant.— Barullo, alboroto y jaleo.
ARPILES. Nomb. sustant.— Usase para designar la ropa en mal estado, sucia y descuidada, desmengajeda y sin aliño. Harapos.
ASOBINARSE. Verb. refl.— Parasitariamente, dejarse caer en algún sitio. Hacerse el remolón para obtener beneficio.
AVILANEJO. Dícese de cierta ave rapaz, de mediano porte.
ATASAJARSE. Verbo, refl. infinit.— Acostarse sin cuidado o recato en la postura, a causa del cansancio.
AZARCON. Nomb. sustant. mase— Medida para el aceite.

B.-
BALAGUERO-A. Adj.— Define a la persona que no tiene fijeza, que no va a ninguna parte, que anda de un lado a otro sin rumbo fijo.
BALANDRAN. Nomb. sustant.— Dícese de una persona desaliñada y sucia.
BALDERO-A. Adj. calif.— Animal al que falta su pareja. «Una vaca baldere».
BALEO Nomb. sustant. mase.— Disco grande de esparto, que suele usarse como limpiabarros.
BARBUDA. Nomb. sustant. fem.— Plantón enraizado de un árbol que se usa para poner y reponer otros.
BARCHILLA. Nomb. sustant. fem.— Medida para áridos, especialmente para aceituna, equivalente a 2.077 cl.
BARJA. Nomb. sustant. fem.— Bolsa de esparto utilizada por los campesinos para transportar los alimentos al lugar de trabajo.
BARRAQUERA. Nomb. sustant.— Llanto desconsolado de los niños.
BELILLAS.— Cerillas.
BERRENDO. Nomb. sustant. mase.— Manta de algodón de ínfima calidad.
BILORTAS. Adj. calif,-—Persona poco seria y no merecedora de consideración.
BOCHACA. Adj. calif. mase— Dícese de personas con mucha flema y frialdad de ánimo.
BODOQUE. Adj.— Usase para designar a un individuo pequeño y feo, más bien obeso.
BODRIO. Nomb. sustant.— Masa de carne y otros ingredientes para elaborar embutidos.
BOJIN. Nomb. sustant.— Seta muy parecida al champiñón, pero de color más oscuro.
BOLICHE. Nomb. sustant.— Tiendita humilde de bebidas.
BOROMBILLOS. Nomb. sustant. mase.— Llevar en volandas.
BOTICARIO. Adj. calif. mase.— Dícese del melón de mala calidad y con cierto sabor.
BOTIJUELA. Nomb. sustant. fem.— Gratificación, propina o regalo. «Ir de botijuela». Ir con alguien «de gorra», sin pagar.
BRENCA. Nomb. sustant. fem.— Alféizar de una ventana.
BUCERA. Sustant.— Conglomerado de piedras y barro que se hace en una acequia para cortar y desviar el agua, o para represarla.
BURRUCHEAR. Verbo inf.— Tratar de conformar a alguien.
BÜZANO. Nomb. sustant. mase.— Hombre pesado y fastidioso.

Orcera
C.-
CABACOTE. Nomb. sustant. mase.— Hueso final del jamón.
CAGARRIA. Nomb. sustant.— Seta comestible muy apreciada y rara.
CAILLOS. Nomb. sustant. mase.— Fruto de una hierba de pequeño tamaño y superficie espinosa; se adhiere con gran facilidad.
CAJONERA. Nomb. sustant. fem.— Excremento propio del ganado mular.
CALAMOCANO. Adj. calif. mase.— Ebrio.
CALCO. Nomb. sustant. mase.— Corrupción de CALCULO.
CALLACUEZO-A. Adj. calif .—Persona poco amiga de exteriorizar sus pensamientos. SAMUGO
CALRITO. Adj. calif. mase.— Designa al animal que tiene los testículos notablemente desiguales.
CALRREAR. Verbo inf .— Jadear típico de los perros. (se aplica también a las personas).
CÁNDALO. Nomb. sustant.— Leño delgado y seco de monte.
CANTON. Nomb. sustant. maso.— Tierra aledaña a un poblado que sirve de vertedero.
CAÑULERO. Nomb. sustant.— Canalón o tubo para recoger o conducir el agua.
CARAMANCHIL. Nomb. sustant. mase.— Una de las partes traseras del pollo.
CARÁNTULA. Nomb, sustant. fem.— Cara del cerdo.
CARCACHO. Nomb. sustant. mase.— Tronco apolillado y viejo.
CARCAÑA. Nomb. sustant. fem.— Participación o intervención en algo turbio.
CAREO. Nomb. sustant.— Dícese dar careo.— Darle salida a una cosa.
CARRUÉCANO. Adj. calif. mase.— Hombre simple, inútil, de pocas luces.
CASCABITO. Nomb. sustant. mase.— Garbanzo verde.
CASCARUJA. Nomb. sustant. fem.— Llámase genéricamente así a los frutos secos variados.
CASCURRIONA. Adj. calif. fem.— Dícese de la persona habladora e indiscreta.
CASILLO. Nomb. sustant. mase.— Grano de las habas.
CEFRE. Nomb. sustant. mase.— Mecha para barreno.
CENACHO. Nomb. sustant.— Capacho pequeño.
CEROTE. Nomb. sustant. mase— Usase para designar la primera deposición de un recién nacido, o meconio. Dícese de algo «es más negro que el cerote».
CERTINIDAD . Nomb. sustant. fem.— Certidumbre.
CIECA. Nomb. sustant. fem .— Acepción de ACEQUIA.
CIRGUE. Nomb. sustant. mase.— Chorro o caño de líquido.
CIRIGONCIA. Nomb. sustant. fem.— Juerga, broma.
CIRIGÜETAS. Nomb. sustant. fem.— Volteretas.
CIRRE. Nomb. sustant. mase.— Vara delgada y de un metro aproximadamente, que se utiliza en un juego infantil.
CLIME. Nomb. sustant. mase.— Acepción de CLIMA.
CLIS. Nomb. sustant. mase.— Sueño de muy breve duración.
COCIO. Nomb. sustant. mase.— Tinajilla de boca ancha que sirve para lavar la ropa.
COCHURA. Nomb. sustant. fem.— Pesadumbre, preocupación o remordimiento.
COMENENCIA.— Corrupción local. Usase por conveniencia.
CONFUS. Nomb. sustant. mase.— Confusión. Algo oscuro y poco claro.
COPERO. Nomb. sustant. mase.— Prosperidad, aumento de fortuna. Tomar copero. Medrar, crecer.
CORIANA. Nomb. sustant. fem.—Cucaracha.
COROQUE.— Apócope y corrupción de CREO QUE.
CORRENTAL. Nomb. sustant. mase.— Corriente rápida de los ríos y del aire.
CORVOS. Nomb. sustant. mase.— Aguaderas.
COSCOLIN. Nomb. sustant. maso.— Dícese de algo o alguien pequeño. «El coscolín», benjamín.
COSCOJA. Nomb. sustant. fem.— Dícese de la bellota que por no crecer queda chica. Usase también para designar a la mujer menuda, inquieta y viva.
COTANA. Nomb. sustant. fem.— Muesca, incisura, corte.
COTEJEAR. Verbo inf.— Dividir las tripas para el embutido.
CRILLAS. Nomb. sustant. fem.— Patatas.
CUCAS. Nomb. sustant. fem.— Golosinas.
CUCON. Nomb. sustant. mase.— Dícese «hacerse cucón», por encorvarse o ponerse en cuclillas.
CUCURUNDÍO-A. Adj. sing.— Rendido, entregado. (Darse por cucurundío: Darse por vencido.)
CUCHA. Expresión coloquial. Se utiliza como sinónimo de mira, presta atención, fíjate, atiende. Corrupción de ESCUCHA.
CUCHIMAN. Nomb. sustant. maso.— Rincón pequeño donde se guardan enseres domésticos.
CUERITATES (en ) .— Desnudo. Usase ir en cueritates como ir desnudo.
CUERVA. Nomb. sustant. fem.— Bebida compuesta de vino y fruta.
CUICIA. Nomb. sustant. fem.—-Preocupación.
CUQUILLERO. Nomb. sustant. mase.— Cazador con reclamo.
CURCUSÍO.— Adj. calif.— Zurcido repetidas veces.
CURRUCO. Nomb. sustant. mase.— Moño pequeño y redondo que usan las viejas.
CUTIMAÑA. Nomb. sustant. fem.— Astucia, habilidad.

CH.-
CHALRILLA. Nomb. sustant.— Cierto pájaro. Designar a un individuo hablador y poco serio.
CHAMBAO. Nomb. sustant.— Caseta o cubierta construida con materiales leves.
CHARNAQUE.— Caseta, construcción barata. (Ver CHIRINGUITO y CHAMBAO.)
CHASPADO. Caminar de prisa. Dícese ir chaspado o salir chaspado.
CHAUCHE. Nomb. sustant. mase.— Herida, pupa.
CHETE.— Voz para llamar a los cerdos.
CHIBANCO— Nomb. sustant.— Hoyo amplio en el suelo. Bache, agujero.
CHICHA. Nomb. sustant. fem.— Carne.
CHICHIPAN. Nomb. sustant. mase. sing.— Cierta ave.
CHICHIPARRO. Nomb. sustant.— Herida, grano, pupa. (Véase CHAUCHE.)
CHICLAR. Verbo trans.— Beber.
CHIRIMBOLA. Nomb. sustant. fem .-—Vuelta dada rodando hacia adelante colocando la cabeza entre las piernas. Voltereta.
CHIRINGUITO. Nomb. sustant. mase.— Caseta de feria. Construcción barata. (Véase CHARNAQUE y CHAMBAO.)
CHIRRO. Nomb. sustant. mase.— Ternero. Cría de la vaca.
CHOSNO. Adj. calif.— Designa a una persona ruda e inexpresiva
CHUCHURRIO-A. Adj calif.— Mustio, estropeado, arrugado.
CHULLA. Sustant. fem. sing.— Rebanada o rodaja fina, cortada de algo.
CHURUBITO-A. Adj.— Usase para designar a una persona presumida, que intenta aparentar más de lo que es, afectado en sus maneras.
CHUSMARRO, Adj.— Designa algo requemado o chamuscado.

Puente de Génave
D.-
DENGUE. Nomb. sustant.— Dícese de la persona melindrosa para la comida.
DESABEJAERO.— Acción de dispersarse rápidamente.

E.-
EJARRAR-SE. Verbo inf.— Hacerse un roto grande en una prenda.
EMBARBETAR. Verbo inf.— Zarandear. Dícese también castigar o aplicar la ley a una persona.
EMBOCHACAR. Verbo inf.— Acción de guardar o quedarse algo con facilidad.
EMBOLICAMIENTO. Nomb. sustant.— Ofuscación, credulidad.
EMBOTAR-SE. Verbo inf.— Hincharse.
EMBULLIR. Verbo.— Mullir. Embullir el colchón.
EMPAJUMAR.— Obtener resultados óptimos en cualquier actividad o negocio.
EMPENTON. Nomb. sustant. mase.— Empujón.
ENCARRUCHAR. Vergo inf.— Encauzar o dirigir algo.
ENCODRIJAO. Adj. calif.— Tímido, encogido.
ENCOMEDIO. Adv. de lugar. (EN MEDIO DE) Usase como sustantivo, parte central de una cosa.
ENGALEAR. Verbo trans.— Convencer a alguien con habilidad y picardía. Engolosinar.
ENGAÑIFA. Nomb. sustant.— Tipo de vianda con que se come el pan. «Pan y engañifa».
ENGARABITAR-SE.Verbo inf.— Encabritarse un animal. También referido a una persona fatua.
ENGURRUMÍO. Adj. calif.— Arrugado.
ENREA. Nomb. sustant.— Lío, jaleo, algo ininteligible; situación difícil que se crea por la indiscreción de alguien.
ENSANCHA. Nomb. sustant. fem.— Levadura prensada.
ENSENA. Adv. de cantidad fem.— Dícese de una cantidad grande, desproporcionada. Generalmente se usa con respecto a la comida. Aceituna no apreciable a simple vista desde el exterior del árbol por estar en la parte de dentro oculta por el ramaje.
ENTAVÍA. Adv. de tiempo.— Corrupción de TODAVIA.
ENTREVAL. Adverb.— Plantear confusamente algo.
ENZURRUNAR-SE. Verbo inf.— Persona que se encierra en sí misma y no da la cara.
ESCUSADO. Nomb. sustant. mase.— Retrete.
ESATIJAR. Verbo inf.— Escudriñar, sacar algo sin orden.
ESATURIZAO. Adj. calif.— Designa a la persona apresurada, atropellada, sin orden y con prisa.
ESCAECER. Verbo inf.— Desfallecer.
ESCAGARRIZAR-SE. Verbo inf.— Resbalar.
ESCAQUEAR-SE. Verbo inf.— Dícese de la persona que elude algo.
ESCOLISMAO. Adj. calif.— Remilgado.
ESCURCUÑAR. Verbo inf.— Hurgar, rebuscar, revolver.
ESFARATAR. Verb. inf.— Desajustar, romper o deshacer algo.
ESFARRAR-SE. Verbo inf.— Resbalar. Disparatar.
ESPUIZAR. Verbo inf.— Desengañar, quitar una idea. Negociación de algo que se desea.
ESJANGOLÍO-A. Adj. calif.— Cansado, flojo, débil.
ESJARGOLAERO. Nomb. sustant.— Alud de piedras.
ESJARCOLEAR-SE. Verbo inf.— Desprenderse, caer rodando unas piedras arrastrando a otras.
ESGUARNILLAR-SE. Verbo inf.— Romper o desarticular un miembro o alguna cosa.
ESMANGANILLAO-A. A d j . calif.— Persona desastrada y de poca presencia.
ESMANRÍO-A. Adj. calif.— Flaco, mustio, decaído, chuchurrío (Ver CHUCHURRIO.)
ESMELIINDRAR. Verbo inf.— Aclarar un chisme o enredo.
ESPAMPLONEAR. Verb. trans.— Sacudir moviendo algo enérgica y repetidamente.
ESPESTUGAR. Verbo inf.— Despojar a las olivas de los nuevos brotes.
ESPOJAR. Verbo inf.— Medrar, crecer, desarrollar.
ESTRÁ. Nomb. sustant. fem.— Calamidad, percance. Despropósito.
ESTULLIR-SE. Verbo inf.— Salir, distraerse, airearse.
ESTURREAR. Verbo inf.— Desparramar.

---------------continuará………………….

miércoles, 13 de mayo de 2020

UN "SANISIDRO" DIFERENTE.

Es una evidencia para todos que este año nos va a faltar vivir las sensaciones y diversas emociones que representa, para todo puenteñ@, la celebración de San Isidro. Estas fechas las tenemos muy presentes en nuestro particular calendario y soñamos durante el resto del año con vivir nuestro "sanisidro" con especial intensidad. Las circunstancias sanitarias han provocado la suspensión de los actos festivos pero eso no significa que cualquiera que se sienta vinculado a Puente de Génave sienta, en ese rinconcito de su corazón, las vibraciones y sentimientos encontrados que, cada año, nuestro San Isidro, nos proporciona en cada uno de sus actos y momentos. Por eso, y aunque sea viviendo esta anormalidad socio-sanitaria, todos los puenteñ@s gritaremos ese día ¡¡¡ Viva San Isidro !!! 

Desde el blog queremos darle a nuestra festividad el protagonismo que las circunstancias han querido quitarle, y por eso reproducimos aquí el artículo firmado por Pedro Ruíz Avilés en el que hace una loa representativa del significado de San Isidro para Puente de Génave. 


                      EL SANTO PATRÓN

Para mí, en mis años más juveniles, la imagen de San Isidro de nuestra parroquia de Puente de Génave representaba a un hombre erguido, fortachón, con pinta de guerrero, una semblanza adusta, y agarrado a una desmesurada reja de arado romano y desentonando al lado de unos angelitos enanos labrando con una minúscula yunta de bueyes en unos ingratos secarrales de La Mancha medieval.
Cuando, años más tarde, marché a estudiar a Madrid, supe que esa imagen era muy diferente a la que se venera en una urna mortuoria en la Colegiata de San Isidro madrileña: San Isidro era también zahorí, taumaturgo y “hacedor de lluvias”. Una imagen más próxima a la que el 15 de mayo veneramos en nuestro pueblo, o sea la de un buen campesino mozárabe que consumió sus días fatigado por la dureza de su trabajo y de mirar al cielo esperando paciente una lluvia que tarda en llegar y que, a menudo, llega en forma de tormenta destructora. En definitiva, como un símbolo genuino del hombre del campo y un labrador sestero dormitando “en contacto con la naturaleza¨ bajo la sombra de un chaparro, junto a un pozo medio seco y un botijo de barro colorado. Un sabio de lunas dotado de filosofía senequista aguardando a los acontecimientos, relevado de vez en cuando en su duro oficio por una pareja de ángeles antes de que su patrón, Iván de Vargas, le llamara bruscamente la atención ...
Sin embargo, y objetivamente hablando, el San Isidro de estos tiempos que vivimos parece estar bastante fuera de tiempo y de lugar, aunque los escasos agricultores y ganaderos que restan sí comparten sus penurias y sentimientos. Tampoco los fastos y rogativas de estos tiempos isidriles apenas ostentan similitud con los tiempos medievales en que el santo vivió. Por ejemplo, la misa y la romería difieren de la de los años cincuenta.  Sí aquella de tiempos de D. Pedro y en que ocupaba la sagrada cátedra¨ el canónigo D. Manuel Sánchez y Sánchez quien se extasiaba hablando de los numerosos ¨milagros de nuestro patrón agricultor¨.  Eso sí, aun acuden a la ofrenda, como antaño, niños y niñas vestidos de pastores y pastoras con sus ramos de flores, ramas de olivo y, muy raras espigas del otro año. Ahora hay una flamante coral que le canta loas y un himno ¨cosecha local¨, y ¨Los Pizarrines”, o familiarmente para nosotros ¨Los Pajeros¨ por su origen genavero, aunque disminuido su número amenizan puntualmente el largo recorrido de la romería, aunque probablemente el año próximo año serán sustituidos por nuestra flamante banda de música…Y los que no faltan son el pueblo más los puenteños allegados acompañando en masa en un gesto más atávico que de devoción o recuerdo a sus orígenes. Aunque ya no hay disputas por llevar las andas, ni estas se llenan de peladillas, y algún que otro billete invocando una promesa.
         Lo cierto y verdad es que la fiesta de San Isidro que pronto celebraremos será más bien un paréntesis anual en nuestra vida local que una celebración conmemorativa o piadosa hacia un Santo Agricultor y Milagrero. Desaparecida la feria, y casi siempre el circo, serán los cochecicos, la noria y los caballitos para el público infantil, y las vaquillas, el tapeo, la verbena y los churritos para los mayores los ejes fundamentales ahora de nuestras fiestas. Evidentemente bastante alejadas respecto al fin y la representación de lo que eran antiguamente en los ya lejanos años cincuenta.
          Entretanto los representantes activos y todavía vivos de aquellos labradores y “aceituneros altivos¨ de mediados de siglo, continuarán escrutando al cielo por si lloviera y, además de alimentar de la bendita agua su tierra el tiempo les permitirá darse ¨una alegría¨ tomando un par de cervecitas con la parienta y algunos ¨isidros¨ recién aterrizados a las fiestas. E igualmente deseando que estas fechas festivas transcurran pronto pues se le hace ya muy tarde para ¨curar de arriba¨, e ir al banco a cobrar la paguilla más el ¨anticipo¨ a cuenta de la cosecha que entrego´ en la cooperativa hace casi un semestre. Y es que ser agricultor, o trabajar en el campo, aunque este sea el que nos alimente, amigos y paisanos, ciertamente no está de moda. ¡¡Qué no tengamos que lamentarlo!! 
  
PEDRO RUIZ AVILÉS.