Para completar el repaso a esta valiosísima pieza arqueológica encontrada en tierras de nuestra Sierra de Segura, concretamente en Hornos, y conservada en el Museo Arqueológico Nacional, reproducimos este artículo de D. Miguel Mesa Molinos en el que profundiza en los avatares y circunstancias que siguió este Jarrón Nazarí de Hornos desde que fue hallado a finales del S. XIX hasta llegar a las vitrinas del M.A.N.
El Jarrón Nazarí de Hornos.
Por Miguel Mesa Molinos
En el pueblo de Hornos se encontró a
finales del siglo XIX, un jarrón nazarí que actualmente se encuentra en el
Museo Arqueológico Nacional en Madrid. La historia de este jarrón está ligada a
la iglesia parroquial de Hornos, y aunque la he incluido en la entrada que le
dedico al templo, he querido resaltarla separada de está, pues a mi parecer,
bien lo merece. Como veréis siempre han existido “personajes” que, a lo largo
de la historia, se han valido para enriquecerse del patrimonio de todos, aunque
esta vez la historia acabara bien, y sea una verdadera delicia poder contemplar
esta pieza en un Museo.
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El jarrón nazarí de Hornos en la sala nº 23 del M.A.N. |
Descripción.-Se
trata de un jarrón que, analizando sus datos más significativos, pertenece al
periodo nazarí, tercer cuarto del siglo XIV, es de cerámica de reflejo metálico
y azul, siendo sus características las siguientes: Altura: 134.50 cms. Cuelo de
las alas: 64.50 cms. Contorno de base del cuello: 60 cms. Contorno de boca: 113
cms. Contorno de panza: 187 cms. Diámetro de boca: 37 cms. Diámetro de panza:
60 cms.
Actualmente se encuentra en el Museo Arqueológico
Nacional (M.A.N.), con el número de ficha 50419 de su inventario, clasificado
genéricamente dentro de las cerámicas y recipientes en la categoría de jarrón
del tipo Alhambra, realizado en arcilla y vedrio mediante la técnica de cocción
oxidante, con unas dimensiones de 134 cm. de altura y 65 cm. de diámetro e
inscrito en el tomo VI, lámina 12 de su registro general. En su ficha consta la
siguiente descripción: “Jarrón del tipo de los llamados de la Alhambra, de
forma esbelta y contorno elegante, base cónica invertida sin vidriar y decorada
con estrías; dos asas tipo aleta, una de ellas fracturada; cuello esbelto
facetado en ocho caras. La decoración es a base de vidriado azul y dorado. El
cuerpo está decorado con bandas verticales en azul separadas por otras en
dorado, con motivos geométricos y de ataurique que se puede datar entre 1351 y
1375 (S.XIV) en el contexto del Reino Nazarí de Granada, aunque su producción
fuera del entorno de Málaga. En el arranque del cuello, una inscripción en
caracteres cúficos, con iconografía decorativa epigráfica y una leyenda en
árabe. Se hace constar que fue encontrado por un agricultor en el término de
Hornos de Segura y depositado en su Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción,
lugar de donde procede.
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Detalle de la ficha del Museo Arqueológico Nacional |
Como se detalla en la ficha técnica
en lugar de producción se detalla Málaga; pues bien, en un boletín del Museo
Arqueológico Nacional con el título “Mobiliario medieval en el Museo
Arqueológico Nacional. S. VIII al XV” redactado por Ángela Franco Mata se hace
referencia a este jarrón en la siguiente forma: “Por lo que respecta a los
grandes jarrones llamados de la Alhambra, de los que el M.A.N. conserva dos
ejemplares, no está de acuerdo la crítica artística en cuanto a su finalidad.
Hay quien piensa en una finalidad exclusivamente ornamental. Una referencia
documental en Málaga, centro de producción del tipo hasta ahora documentado, en
cuanto a ellos como contenedores de agua, desvela dicha finalidad. El viajero
egipcio al-Basit b. Jalil, que visitó Málaga el 13 de diciembre de 1465, vio en
la alcazaba «...una construcción para el agua en la que había tres grandes
ánforas de porcelana de Málaga. No he visto nunca ninguna igual, ni nunca he
oído hablar de nada semejante. Estas tres ánforas estaban dispuestas una al
lado de la otra en la construcción destinada al agua potable, en el vestíbulo
de aquella alcazaba, y cada ánfora tenía las dimensiones de un tigar, la
embocadura larga, más bien estrecha, con un cuello del género de las ánforas,
no de las jabias; y estaban maravillosamente fabricadas y estupendamente
adornadas de admirables y raras labores. Las hay de este género en nuestro
país, pero no en la misma medida de grandeza y belleza artística...» Uno de los
ejemplares del M.A.N. es obra del siglo XIV, proviene de Hornos (Jaén) y su
decoración es de reflejo metálico y azul de cobalto.
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Detalle del jarrón nazarí de Hornos de Segura |
Lugar de procedencia.- Un vecino de a la zona, se supone que sería de Hornos, se
personó en el Museo Arqueológico Nacional (M.A.N.) el 7 de mayo de 1877, e informó que fue encontrado un jarrón a un
cuarto de legua del pueblo, en la Sierra de Segura, en el paraje conocido como
“Camarillas”, cuando José Mañas araba un campo; como el jarrón se encontraba
enterrado, la reja del arado le produjo,
por el golpe, la fractura de una de sus ansas. Continuó informando que
reconociendo el mérito del jarrón, éste fue trasladado a la iglesia parroquial
de Nuestra Señora de la Asunción, empotrándolo en el suelo y colocándole sobre
el borde superior un vaso de latón, para servir de pila benditera, advirtiendo
que fue usado con el destino indicado, durante varios años.
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En el momento de la aparición del
jarrón, hacia finales del S. XIX, sobre 1880, la villa de Hornos y Bujaraiza,
tenían 1750 habitantes y pertenecía al partido judicial de Siles. Tenía dos
escuelas, una de niños y otras de niñas; una parroquia, la Asunción y San
Miguel Arcángel que es de Bujaraiza, servida por un cura D. Antonio Algar. El
patrón o santo tutelar era San Vicente Martin, cuya fiesta se celebra el 22 de
enero; y el correo salía a las cuatro de la tarde y entraba a las siete de la
mañana. Su principal riqueza es la agricultura y no hay feria, ni botica ni
abogado. Existe un Alcalde, un Juez Municipal y un Médico. Los edificios
notables que tienen son la parroquia y el cuartel de la Guardia Civil (se había
fundado el cuerpo en septiembre de 1844). Hay unos baños cuyas aguas son
sulfuro-medicinales, denominados de La Laguna, un castillo árabe en la parte
alta de la población, que está construido sobre una elevada roca casi
inaccesible y solo tiene dos puertas, una abierta a pico en la piedra y la otra
semejante a la de la Alhambra de Granada. También existen en su término dos
salinas. Bujaraiza fue villa hasta 1837 que se unió a Hornos formando un solo
ayuntamiento. En su término municipal nace el río Hornos que desagua en el
Guadalquivir cerca de un sitio llamado el Tranco.
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Hornos de Segura |
Antecedentes.-
Para entender porque se encuentra esta valiosa pieza en el Museo Arqueológico
Nacional, hay que hablar de un personaje llamado Vicente Juan y Amat. Efectivamente,
este personaje era un chamarilero y falsificador, conocido como “el relojero de
Yecla”, el falsificador más célebre de la historia de la arqueología hispana.
Era un pobre pícaro que llegó a autodenominarse “celebre arqueólogo”. Sabía
todos los oficios y ninguno, tenía buenas manos y ejerció de afinador de
pianos, “sacamuelas” y curandero. Astuto y falaz, se creció con el protagonismo
de las estatuas del Cerro de los Santos y las ventas de objetos procedentes de
las excavaciones (entre 1871 y 1885) al M.A.N., cándido ante sus dobleces. Sin
preparación adecuada y lego en materia de arte y arqueología, desde noviembre
de 1870 volcó toda su actividad en las antigüedades rebuscando y comprando en
la comarca y a vendedores de Barcelona o Valencia a la vez que adquiría, no se
sabe cómo, ciertas habilidades de esculpir y pintar. Murió loco y desamparado
en la Casa de la Misericordia de Alicante.
Paradojas de esta historia, la
irónica donación de una soberbia escultura falsa a la primera comisión del
Museo y los ajustes de precio en ventas posteriores le valieron las encomiendas
de Isabel la Católica y de Carlos III. Llegó a ser miembro de la Escuela
Francesa de Atenas, se trasladó a España en 1889, Comisionado por el Ministerio
de Instrucción Pública de Francia. Los viajes por todo el territorio español y
la búsqueda y compra de antigüedades, pronto le hicieron intuir la
potencialidad y personalidad de una cultura indígena y la necesidad de crear
una sede en nuestro territorio, en donde los investigadores franceses podrían
adquirir su gloria y consolidarse frente a los investigadores alemanes.
Una vez visto la clase de personaje
del tal Vicente Juan y a lo que se dedicaba, se enteró de la existencia del
Jarrón en la iglesia de Hornos, y presentándose allí, lo adquirió por 30 duros,
ofreciendo a cambio una pila de piedra al párroco don Antonio Algar con la
aquiescencia del Alcalde Miguel Blanco. Dicha pila benditera, se encuentra aún
en el templo parroquial, haciendo las funciones del vaso de latón que coronaba
el Jarrón.
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Iglesia de la Asunción. En primer plano la pila de piedra donada a cambio del jarrón |
Una vez que se hizo con el jarrón,
junto con varias esculturas ibéricas procedentes del Cerro de los Santos,
santuario íbero bastetano situado cerca de Montealegre del Castillo (Albacete)
entró en negociaciones con el Estado para su venta. En esta transacción
intervino, en calidad de comisario del Ministerio de Fomento, Don Paulino
Savirón y Estevan (pintor y grabador, ayudante de segundo grado del M.A.N., que
formó parte de la primera comisión arqueológica enviada al Cerro de los Santos,
participando en otras dos comisiones y dirigiendo las excavaciones de 1871). En
las negociaciones, el comisario apeló a la “generosidad”, patriotismo y
respetuosa consideración al Gobierno del vendedor, quien efectivamente se
desprendió de los objetos con una gran dosis de altruismo. El Estado ofrecía:
3.000 duros, la Encomienda de Carlos III, libre de gastos y la publicación de
la venta en la Gaceta, que él aceptó con escaso entusiasmo. Insistió en pedir
2.000 duros más con la promesa de efectuar una donación al Museo Arqueológico
Nacional (M.A.N.); quedando todo esto documentado en la memoria existente en el
expediente 1875/38, redactada por el comisario del Ministerio de Fomento, Don
Paulino Savirón y Estevan el 12 de Julio de 1875, en cumplimiento de R.O. del
17 de junio anterior, con vista a la adquisición del jarrón nazarí y varias
esculturas ibéricas.
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Miguel Mesa Molinos |
Conclusión.- Y
de esta “milagrosa” manera, un jarrón que se fabricó en Málaga en el periodo
del Reino Nazarí de Granada (1351-1375), quinientos años más tarde apareció en
un campo oculto en Hornos a unos 400 km de su ciudad de cocción, que luego pasó
unos años en la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Hornos y tras los
trapicheos de personas sin escrúpulos,
pasó a Valencia, y que ahora se pueda admirar en el M.A.N. en Madrid,
nos llena de alegría que haya llegado hasta nuestros días para deleite de
todos.
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Detalle del inicio de la inscripción en la zona del cuello del jarrón. |
Quiero terminar con los versos
inscriptos por el poeta en el arranque del cuello de este singular y
valiosísimo jarrón nazarí de Hornos y que, después de más de quinientos años,
nos siguen recordando que … el tiempo es más largo que la fortuna. “Toda fuente brota pareciendo la más
perfecta corriente y acrece benignidad abundante y excelentes dichas y afirma
el recuerdo de la felicidad y de la pobreza que desvaneció mañana y tarde la
fortuna del tiempo”. Trascripción e interpretación del que fue académico D.
Eduardo de Saavedra, de estos dos versos, tomados, sin duda, de alguna
composición más larga.