Con la llegada del mes de mayo, y no nos equivocamos si decimos que la totalidad de puenteñ@s sentimos una nueva ilusión que nos hace mirar el calendario para ver como nos lo arreglamos para estar en San Isidro. Porque las fiestas patronales, nuestras fiestas patronales, tienen una trascendencia que le dan cuerpo y dimensión propias. Momento de encuentro, de armonía, de fraternidad entre paisanos que residen o no en el municipio, y por supuesto de calle, liga y verbena. Un año más se acercan estas nuestras fiestas patronales y como anuncio de las mismas, desde el blog, hemos querido rememorar el pregón que hace apenas un par de años ofreció nuestra amiga y amigo Inma Villalba y Dioni Martos, a los que mandamos un cordial saludo. Felices fiestas puenteñ@s.
PREGÓN DE FIESTAS EN HONOR A SAN ISIDRO. PUENTE DE GÉNAVE 2017.
Como se puede deducir, un pregón es
una proclama por parte de una persona o personas con la intención de hacer
pública una noticia, un evento que merece ser difundido y anunciado a una
población. Ahora, estamos reunidos para que nosotros tengamos el honor de
pregonaros algo que ya sabéis y esperáis con auténtica ilusión y anhelo, un
acontecimiento que con una periodicidad exacta anual se va a desarrollar aquí
en nuestro pueblo, se trata nada más y nada menos que la celebración de
nuestras fiestas patronales en honor de San Isidro y con la finalización de este
magno evento se darán por inauguradas nuestras fiestas en honor de nuestro patrón
San Isidro 2017.
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Inma Villaba y Joaquinito |
Nuestra historia como pregoneros
empezó una fría mañana de este pasado invierno, fue cuando nuestro alcalde y
gran amigo Ramón nos honró con una visita a nuestra casa en Beas y se dirigió a
Inma para pedirle que fuera nuestra pregonera, al principio ella no aceptó,
Inma es una persona muy, pero que muy vergonzosa y a quien le podemos pedir
cualquier cosa menos hablar en público, ya que ella no se siente capaz de
“vencer el miedo escénico” que produce el dirigirse a un auditorio. Pero tras
hablar durante unos instantes tanto Ramón como yo con ella, supinos convencerla
con el argumento de que “A San Isidro no le puedes negar eso, porque si tu
madre levantara la cabeza le darías el soponcio más grande que a una cristiana
de Puente de Génave se le puede dar” y por eso aquí estoy yo, por culpa de ella
y en su nombre, pero ya puestos, no solo para hablar en su nombre sino en el de nuestra pequeña
familia y proclamar lo que ha supuesto y supone la celebración de nuestra
fiesta, la más grande celebrada en el Puente de Génave.

De manera que lo que vais a oír, es
fruto de un sentimiento, pero no de una persona, no, sino de una familia cuyos
orígenes, bien desde la cuna, bien desde la adopción, están enraizados en estas
calles como las olivas lo están en nuestros campos. El mayor honor que se puede
conceder a un paisano es la posibilidad de hablar de sus fiestas en un foro
público como es este salón de plenos del ayuntamiento, esencia de la democracia
y representación del pueblo en el gobierno del municipio.
Sabemos, por cronistas e
historiadores, que Puente de Génave tiene una larga e intensa historia como
pueblo, y lo que es muy importante, una historia con raíces cristianas ligadas
y patroneadas por la figura del Santo agricultor por excelencia, San Isidro, a
quien se canonizó como “El labrador”.
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San Isidro Labrador |
Por cierto y haciendo un poco de
historia, de esta canonización diremos que se debe al empeño personal de Felipe
II, movido quizás por el milagro que hizo San Isidro a su hijo el príncipe
Felipe, y fue estando este muy enfermo, sin solución, cuando mando traer el rey
Felipe II el cuerpo incorrupto del Santo a la presencia de su hijo quien al
verlo mejoró de manera que sobrevivió a tal mal y llego a reinar como Felipe
III. A esta circunstancia le podíamos sumar que tan solo antes de San Isidro un
papa había canonizado a un español, a Santo Domingo de Guzmán, y fue Felipe II
quien intercedió ante el papa Gregorio XV para la canonización nada más y nada
menos que de cuatro Santos españoles de una sola tacada. Isidro sube a los
altares junto a otros tres españoles, San Ignacio de Loyola, Santa Teresa de
Jesús y San Francisco Javier y un florentino, San Felipe Neri, conocido como
“el santo de la alegría”, esto fue el día 12 de marzo de 1622.
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Felipe II |
San Isidro es patrón de pueblos muy
ligados a la agricultura como es nuestro, Puente de Génave, pero no solo es
patrón de pueblos, San Isidro es también el patrón de los ingenieros agrícolas,
de los peritos agrícolas, de los zahoríes y por supuesto de todos los
agricultores. Es muy curioso, como fue el
desarrollo de la ceremonia de canonización de nuestro Isidro Quintana y
Merlo, y fue de la siguiente manera: “Aunque la canonización de San Isidro
coincidió con el reinado de Felipe IV es gracias a su abuelo Felipe II quien logró
introducirse en la corte romana para ganarse los favores del Papa Gregorio XV y
poder entrar en la congregación sobre la causa de los Santos. Intercedió este
rey español de tal manera ante el papa que logró que la ceremonia se
desarrollase en la fachada de la Basílica de San Pedro. Durante este importante
momento, se colocó una escultura de San Isidro como figura principal del
acontecimiento, los otro cuatro Santos solo estaban identificados por cuatro
estandartes, esto fue así porque Felipe II consideró que San Isidro estaba
ligado estrictamente durante su vida a la ciudad de Madrid, mientras que los
otros santos tenían un carácter, repercusión y reconocimiento mucho más
internacional que nuestro grande pero a la vez humilde San Isidro”. También por
aquel entonces se le encargó homenajear a San Isidro desde la literatura nada
más y nada menos que al llamado Fénix de los Ingenios, el gran Lope de Vega,
que entre otros muchos que siguieron sus pasos, fue el encargado de hacerlo
desde la práctica poética.
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Gregorio XV |
En la persona de San Isidro se reúnen
dos aspectos que son el reflejo de lo que todos debemos buscar en nuestro
quehacer diario, de un lado la humildad, ya que fue elegido por el Altísimo, no
como poeta, ni como afamado médico, ni escribano, no, fue elegido como
agricultor, como quien saca de las entrañas de la tierra sus frutos para poder
alimentar el cuerpo de quienes con él compartían tiempo y estancias, y de otro
lado la bondad; San Isidro era un hombre bueno y como decía José María Pemán,
“era un hombre bueno porque hacía lo que tenía que hacer” cuestión que le llevo
a la santidad, y junto con su esposa, Santa María de la Cabeza fueron ejemplo
de abnegación y sacrificio.
Y nos preguntamos, ¿por qué San
Isidro ha sido elegido patrón de nuestro Puente? Pues después de pensar y
repensar ese motivo Inma y yo hemos llegado a la conclusión que quizás sea
porque en nuestras calles se respira humildad, nuestra principal fuente de
ingresos sea la agricultura, sector primario, y porque en nuestro pueblo
también se respira bondad y caridad hacia quienes se ven desprotegidos en algún
momento de su vida, el Puente de Génave siempre se ha caracterizado por la
buena acogida que han mostrado sus gentes con aquellos que por una razón u otra
hemos pedido, asilo, amistad o acogida.
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Procesión San Isidro, años cincuenta |
Desde allá por el siglo I antes del
nacimiento de Ntro. Señor Jesucristo, cuando se construyó nuestro puente viejo,
se formó un pequeño núcleo de población con un molino, justo al lado de la vía
romana que unía toda la vega que constituye el valle del Guadalquivir teniendo
a Cástulo, como principal población, con Cartago Nova, la actual Cartagena, y
desde entonces nuestro pueblo ha sido y es un lugar de encrucijada de caminos,
nuestro pueblo vértebra dos vías importantes para el desarrollo de nuestra
comunicación, es la verdadera entrada a la Sierra de Segura, y también es lugar
de transcurso de la ruta de levante, la mal acondicionada, dejada y casi
abandonada Nacional 322, y desde aquí, con la oportunidad que se nos brinda,
queremos aprovechar para mostrar nuestra mayor protesta a la administración de
los diferentes gobiernos de España, independientemente de su signo político,
que desde las alturas han permitido que no sea una realidad la tan ansiada como
necesitada autovía. Esta circunstancia de abandono nos hace recordar aquel
motivo de frustración y mayor aislamiento que supuso la NO creación del
ferrocarril Baeza-Utiel, y desde aquí decimos que o nos ponemos todos a
trabajar o la autovía quedará como el malogrado ferrocarril solo en un monstruoso
expediente de expropiaciones. Pero el puente de Génave es más que una
encrucijada de caminos, es un pueblo con vida propia, y en expansión y
crecimiento, teniendo la suerte de contar en nuestro entorno con un centro
hospitalario que desde su creación viene impulsando el crecimiento y desarrollo
del pueblo; pero el desarrollo del pueblo siempre estará ligado a la
agricultura, el Puente es un pueblo que se ha ido configurando con el
sacrificio de todos porque San Isidro nos ha mantenido unidos siempre, y por
ese sacrificio y esa unión los Puenteños hemos sabido apreciar la grandeza que
el campo nos puede brindar tras nuestro trabajo arduo.
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El Puente Viejo sobre el Río "Colorao" |
El puente de Génave también recibe la
sangre de vida que supone el agua del Río Guadalimar, de nuestro “Río Colorao”,
aquellas aguas que movieron molinos, el molino del Zurreón, desde la fundación
de nuestro pueblo, aquel río que aporta agua de vida a nuestros cultivos, que
en nuestra adolescencia era quien nos refrescaba en los calurosos días de
verano, punto de reunión y lugar de juego para aquellos adolescentes que, en
época no muy lejana, no disponíamos de piscinas públicas donde poder sofocar el
hastío ocasionado por las altas temperaturas, pero eso sí, de lo que disponíamos era del “charco del lobo”, “las
moreas”, “la central”, donde desde bien pequeñitos las madres nos llevaban con
su correspondiente merienda a pasar la tarde bien fresquitos.
La familia de Inmaculada era conocida
en el Puente de Genave, era una familia humilde pues Salvador su padre siendo
un joven agricultor cayó enfermo, aquejado de una dolencia crónica que le
impedía el trabajo, por lo que sin apenas recursos y con una muy baja pensión
tuvo que hacer más que malabares para sacar a su familia adelante, la madre de
Inmaculada era Antonia, una gran mujer, una administradora como las que se
echan de menos en esta sociedad de despilfarro, Antoñita provenía de una
familia bien conocida, los “Chelvanos” hermana de Angelita y Elena la más
conocida por ser una magnifica cocinera en su bar, el Bar del Pintor.
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Bar del Pintor, antiguo bar Iberia |
La infancia de Inmaculada se
desarrolló entre la carretera y la calle de San Isidro, en una época en la que
no había drogas, en la que el respeto hacia los mayores era santo y seña, en la
que se decía de usted a los mayores y sobre todo a los maestros y curas, donde
no existían ordenadores ni móviles, ni whatsapp, ni Facebook, en un tiempo que
escaseaban los teléfonos fijos y que quien tenía televisión en casa en blanco y
negro con un solo canal para ver el un, dos, tres… era un auténtico
privilegiado, igual que quien disponía de una bicicleta una muñeca y poco más.
En aquella época las escuelas no eran mixtas, pues las niñas iban con las niñas
y los niños con los niños, donde no había ni calefacción ni aire acondicionado
en las aulas, pero donde la felicidad con lo poco que se tenía era más que
notable.
De la época de escuela Inma recuerda
con gran cariño y respeto a la primera maestra, a Dª Carmen Medina, maestra que
fuera de párvulos, persona muy instruida, buena educadora, culta, educada y
amable. ¡Qué curiosa es la providencia divina!, digo esto porque Dª. Carmen
resulta ser la hermana de quien luego fuera suegra de Inma, es decir de mi
madre, la tita Carmen como la conocíamos cariñosamente en casa, fue una persona
que oriunda de Beas pudo comprobar cómo se le permitió echar raíces en el
Puente de Génave y esta buena gente de nuestro pueblo supo agradecer su
dedicación y enseñanzas nada menos que dando su nombre a la nueva y reciente
escuela infantil municipal, yo desde aquí vuelvo a agradecer este detalle como
hijo, que me siento adoptivo, del Puente y como sobrino de Carmen Medina.
Muchas gracias.
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Inma Villalba junto a un grupo de amigos en el Charco del Lobo |
Otras maestras que marcaron la
infancia de esta época fueron, Dª Asunción, Dª Pilar, Dª Neri, y maestros como
D. Faustino, D. Julio, D. Manuel, D. Ulpiano y alguno más, que nos perdonen por
no haberlos nombrado; ¡vaya plantilla de maestros que teníamos por suerte en el
Puente!, eran maestros y no profesores, eran maestros porque pertenecían a un
magisterio que sin ordenadores, ni pizarras electrónicas ni tantas otras cosas
de las que hoy consideramos indispensables para la educación enseñaban, ¡y de
qué manera!. De estas escuelas salieron muy buenos alumnos que llevaron y están
llevando el nombre del Puente no solo por España sino por todo el mundo. Por
cierto, con Dª Sagrario, la profesora de gimnasia en aquella época, formó un
equipo de balonmano que se clasificó para jugar la final regional en su
categoría, yendo a Almería a disputar la
final con un equipo de Sevilla con quien desafortunadamente se perdió.
No solo se celebraba San Isidro en el
Puente, recordamos las luminarias que en honor a San Blas, Santa Lucía o San
Antón se encendían en la calle San Isidro, las encendía Antoñita, estando la
Pepa de Seve, por cierto quien fuera profesora de corte y confección de Inma,
Lola su hermana, Resure, María del
Señor, Bernardina, Fuensanta Romera y la Benita de Maceo entre otras, donde los
más pequeños se acercaban, con precaución, a calentarse y a comer las
deliciosas rosetas que los mayores preparaban; además durante esa celebración,
se entonaban canciones de aquella época como la escrita por Federico García
Lorca que decía “A la flor del romero, romero verde; si el romero se seca ya no
florece, ya no florece; ya ha florecido a la flor del romero, romero verde” o aquella
otra tan popular que decía “Antón, Antón, Antón pirulero, cada cual cada cual
que aprenda su juego”. Quien puede dar testimonio de esto es quien fuera vecina
de Inma y mejor amiga de la infancia se trata de Alicia Serrano, quien hoy en
día es directora de la Coral Faustino Serrano, a quien todo el mundo conoce y
quiere, con quien Inma tiene experiencias y recuerdos de estos años
inolvidables.
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Pepa Serrano, la de Seve. |
Aquel San Isidro de finales de los
años 60 y principios de los 70, nos trae al recuerdo imágenes de diversión para
los pequeños, se iniciaban las fiestas con la tirada de globos y caramelos
desde los balcones del ayuntamiento, seguidamente la música con los cabezudos y
los cohetes daban el pistoletazo de salida de las fiestas, esos días el
desayuno era a base de churros con chocolate, exquisitos churros de la
Magdalena.
Ya desde los días previos a San
Isidro, los chiquillos acudían nerviosos e ilusionados al lugar donde montaban
los carruseles, caballitos y coches locos. La ubicación de los carruseles y
turronerías no era ni mucho menos la de ahora, entonces se situaban las
turronerías desde el Puente Nuevo hasta el cuartel viejo a ambos márgenes de la
carretera, y los carruseles se encontraban próximos a las escuelas; por su
parte la verbena comenzó a celebrarse en la puerta del ayuntamiento para
posteriormente pasar al patio de las escuelas donde estuvo hasta su actual
ubicación.
De aquella época es importante
resaltar los juegos que se realizaban entorno al río, la cucaña, la carrera de
cintas, carrera de sacos, chocolatada, donde la protagonista de todo era la
cucaña en el río y el paso del “palo enjabonao”, en torno al cual se reunían
los chiquillos para ver a los jóvenes competir y demostrar sus habilidades. No
podemos olvidar la figura del retratista, aquel fotógrafo que acudía,
puntualmente, a todos los San Isidros con su caballo de cartón, personaje
desterrado de las fiestas sobre todo desde la aparición de los móviles.
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tradicional cucaña en el río |
De aquella época tenemos especial
recuerdo también de Isabel y Luis, un matrimonio a quien unían unos lazos de
amistad grandísimos, como se suele decir “más que familia”, con la abuela
Esperanza primero y con Salvador y Antonia después, amistad que continúa entre
nuestras descendencias, y para muestra es que en más de una ocasión nos hemos
desplazado desde Beas al Puente a compartir agradables momentos durante las
matanzas y a comer el exquisito “ajo pringue” que Isabel con maestría sabe
preparar. También testigos de estos hechos son sus hijos Pepa, Ramón, Luisa e
Isabelita.
Un acontecimiento que, con especial
emoción, se desarrollaba en nuestro pueblo eran los toros, porque en aquella
España no se entendía una fiesta sin toros y unos toros sin fiesta. Los toros
de las fiestas de San Isidro tenían nombradía en toda la comarca, aquellos
novilleros que lidiaban en nuestro pueblo eran observados por buscadores de
talentos y estas corridas novilladas en ocasiones servían de catapulta para
luego lidiar en plazas de renombre como Villanueva, Sabiote y algunas de mayor
abolengo. Creemos que sería interesante retomar el tema de la tauromaquia y
profundizar en la importancia que ha tenido ligada a nuestro pueblo y fiestas.
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Festejo taurino en la plaza de obra del barrio de Las Ánimas |
Poco tardamos en ennoviar Inmaculada
y yo, al poco de empezar nuestros estudios de BUP en Beas, comenzó una relación
que hasta nuestros días continúa con el mismo candor que el primer día. Con tan
solo 15 años fuimos alcanzados por las flechas de cupido y se ve que son
fuertes porque aquí estamos después de 37 años de relación, bendecidos con el
nacimiento de nuestros dos hijos, Andrés y María Elena, encantadores hijos y de
los que nos sentimos muy orgullosos.
A partir de estos días de inicio de
relaciones y en pareja ya fueron compartidas las experiencias “isidriles”, ya nos llamaba más la atención la verbena que
los carruseles, ya preferíamos ir a ver y a bailar con Zócalo, los Employers y
con los Teddi Boys que dar una vuelta en los coches locos. Aquí los recuerdos
son preciosos, aunque poco tardaron en darme cabida mis suegros, al inicio de
nuestra relación quien me daba posada era mi Tía Carmen, y allí con mis primos
Luis, Julita, Andrés y Jose Joaquín algunos buenos ratos pasé en esta loca
adolescencia. Conforme íbamos madurando y creciendo aumentaban nuestros amigos,
ya eran parejas muy formalizadas e incluso algunas casadas, en aquella época
especial relación nos unía con el desaparecido Berni; con Berni coincidía
aparte de aficiones, gustos y tendencias el hecho de la profesión, yo comencé
mis estudios de Enfermería en Jaén y con el compartí experiencias y muchos
buenos y pocos malos ratos. Con Berni y con su mujer Chon tal era la relación
que teníamos que hasta se vinieron a nuestro viaje de novios. Dentro de
nuestros amigos memorables de aquella época y en aquel contexto hay que citar a
Matías y Juani, Monti y Chus, Joaquín y Loli, Tato y Viky y a Antonio y
Encarni. Los años más bonitos de una pareja coincidieron con estas amistades
sin lugar a dudas, que hoy día continúan.
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Dioni Martos junto a Joaquinito en la procesión de San Isidro |
Continuando con este pregón y próximo
a su fin no podemos dejar de nombrar a otros grandes amigos a quienes nos han
unido memorables ligas isidriles, y es que como dice D. Eduardo, párroco que
fuera de puente de Génave, “hay que tener tiempo para la misa y para la mesa”,
y después de asistir a la solemne misa y procesión de nuestro querido San
Isidro, hemos tenido la suerte de compartir buenas ligas con Manolo el
Zapatero, Beltrán, Pedro y Lucre, Andrés y Conchi, y algunos otros amigos a los
que ruego que nos perdonen por omitir su nombre. Aprovechando este foro también
queremos dar las gracias a una persona, paisana del Puente por su generosidad
desinteresada que nos ayudó en un evento que tuvo mi hija y se portó como un
verdadero amigo, se trata de Paco Teruel diseñador, amigo de la infancia y gran
profesional, gracias Paco.
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Boda de los padres de Inma Villalba, Salvador y Antonia |
Y ya para despedirnos, haremos caso a
nuestro amigo Ramón, alcalde con la venia. Ahora vamos a hablar de Joaquinito,
y de la familia Sánchez-Ruiz; Elena Ruiz, hermana de Antonia ha sido una de las
personas que más han influido y marcado nuestra vida como pareja y como
familia, imaginamos que a muchos que la conocieron también les marco. Persona
buena, generosa y bondadosa como era Elena pocos hay, porque esta mujer todo lo
que tenía lo compartía con quien la visitaba o quien ella sabía que necesitaba.
Lo que tenía lo ofrecía, quien haya ido a su casa sabrá que siempre tenía una
cerveza con una tapa o un café con un rosco o una perunilla para todo el que la
visitaba, fuera propio o extraño. Sin miedo a equivocarme puedo afirmar que
Elena era la tía más querida, admirada y preferida de todos sus sobrinos, que
no eran pocos, sin distinguir que vinieran de parte de los “Chelvanos” o de los
“Barriles”. No solo en lo material era ejemplo Elena, en su forma de aconsejar,
de vivir y de afrontar los problemas que la vida le dio, fue una persona
ejemplar y una cristiana con un convencimiento desde la Fe que le hizo ser como
era, nunca le vimos una mala forma, nunca le vimos un lamento, y siempre estaba
convencida de que lo que nos manda Dios es lo mejor.
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La tía Elena, la del Pintor, junto a sus hijos Luciano y Joaquín |
De la descendencia de Elena la
mayoría de los que aquí nos encontramos conocimos a dos de sus 4 hijos, a
Luciano y a Joaquín, no podemos dejar este atril sin mencionar a Luciano,
maravillosa persona, siempre con una sonrisa para todos y que nadie podrá
tachar. Para mí, fue un hermano, amigo y confidente, nunca lo podré olvidar. Y
el otro de sus hijos, que Elena nos ha prestado desde el cielo y fijaros si
quería Elena a Inma que le ha prestado a la persona más importante en su vida,
Joaquinito, quien desde hace tres años vive en casa como otro hijo más y que
Dios quiera que siga así por muchos años, hoy día podemos decir sin temor a
equivocarnos que Joaquinito es muy feliz y que en nosotros ha encontrado una
verdadera familia donde él se ha integrado con su abuelita, mi madre y su
abuelo, mi padre, así como con el resto de mis hermanos, cuñados y sobrinos.
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Luciano, el Pintor, en tiempos de juventud junto a sus amigos |
La gente nos dicen “que buenos que
sois”, “qué corazón más grande tenéis” y nosotros solo creemos en el destino,
en la providencia de Dios, porque Dios y su madre han querido que él esté con
nosotros, ni más ni menos, y nosotros hacemos “lo que tenemos que hacer”.
Curiosamente tan dentro del seno de nuestra familia está Joaquinito que mi hija
María Elena, con gran sentido del humor, en su día cuando le preguntaron que si
tenía hermanos, dijo que tenía uno un poco mayor que ella y otro un poco mayor
que sus padres.
Sabemos que, como diría Miguel
Hernández, por aquí esta tarde-noche están “pajareando las almas colmeneras” de
Seve, Luciano, Elena, Antoñita, Salvador, Berni y aquellos que en su día nos
dejaron pero nos quisieron quieren y querrán. A título personal, y muy
personal, yo tengo que daros las gracias a Puente de Génave por haberme acogido
y por haberme permitido llevarme a la mujer más guapa, al menos para mí, que
estas calles vieron pasear. Así que muchas gracias. Y a los amigos de Beas que
nos acompañan también Pedro y Carmen, José Antonio y Toñi, los otros Pedro y
Carmen, Pilar y Pedro Munera, desde mi pueblo adoptivo os queremos dar las
gracias por acogernos entre vosotros con ese cariño y amistad que nos habéis
brindado.
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San Isidro sobre el Puente Nuevo |
Y ahora sí que terminamos, os damos un
consejo que os rogamos sigáis: “Fuera tristezas, fuera envidias, fuera celos y
malos rollos. Alegraos que, con San Isidro, ha venido al Puente el momento de
la alegría. Abrazaos, besaos unos a otros eso será el signo de la verdadera
amistad”. Como dice Joaquín Sabina: “Abrazaos, bailad, cantad y reíd. Dejaos
llevar por la música. Trasnochad y no dejéis de mover el esqueleto, que la
música es pal cuerpo, el licor más exquisito, el más sabroso alimento”. Romped
estos días la monotonía de todo el año, de forma que vuestra alegría no tenga
más límite que el respeto a los demás. Porque recodad que un pueblo que sabe divertirse
a fondo, en paz y armonía es un pueblo culto y sabio.
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Imagen de San Isidro saliendo de la Iglesia Parroquial |
Os deseamos que sean estas fiestas
las mejores fiestas que hayan disfrutado el Puente de Génave y que entre todos
hagamos del Puente de Génave una villa más habitable y feliz. Y acabo
recordando al “santo alegre” San Felipe Neri: “Sed buenos….., si podéis”
“VIVA SAN ISIDRO”