Hace casi un cuarto de siglo se publicó en el programa de fiestas este estudio socio-histórico sobre la población de Puente de Génave firmado por Ramón Gallego Martínez. En él se puede observar la evolución de la población en nuestro pueblo al tiempo que se ofrecen detalles sobre lugares y particularidades, desconocidas para la gran mayoría, especialmente de lugares que estuvieron habitados en otros momentos y que ahora permanecen como un simple recuerdo para sus gentes. Imprescindible su lectura para entender la evolución humana y la ocupación del territorio en Puente de Génave.
AVANCE SOBRE EL ESTUDIO SOCIO-HISTÓRICO DE
PUENTE DE GÉNAVE HASTA 1900.
Estas breves notas solo pretenden
esbozar una serie de características que quizás puedan ayudarnos a comprender
mejor nuestro pueblo y nuestro pasado. Intentaremos responder a algunas
preguntas ciertamente poco complicadas a primera vista, ero inabordadas hasta
la fecha. Dudas como el por qué somos un municipio tan reciente, cómo se
conformó su estatus municipal, por qué se formó como municipio o quiénes
realmente lo fueron conformando. Asimismo intentaremos rebatir esa “vox populi”
que afirma que Puente de Génave no tiene pasado.
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Término municipal de Puente de Génave |
Las tierras de nuestro pueblo se
vieron tempranamente pobladas por grupos humanos durante el Paleolítico
Inferior (Pleistoceno Medio 700000-130000 B.P.) y el Paleolítico Medio
(Pleistoceno Superior 130000-8000 B.P.) (1). Constatable en las terrazas del
río Guadalimar y en el Arroyo del Muerto. Durante el Paleolítico Superior
(35000-8000 B.P.) la evidencia material nos sugiere que algunos grupos humanos
se asentaron en Los Corillos, el Llano de Moya, el Cerro Mirallejo o el Valle
del Arroyo de Peñolite.
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Terrazas fluviales del Río Guadalimar |
La falta de investigaciones nos lleva
a dar un gran salto hasta la Edad de Bronce (1800-700 A.C.), época en la que
nuevamente existen evidencias de poblamiento en las tierras de nuestro
municipio. Los asentamientos son muy numerosos para un espacio de tiempo tan
corto, destacando el de los Cerros de las Hermanas, el Cerro Millarejo, el
Gurugú, la Cabecilla, Cuerda de Lucas o el Peñón de Paules entre otros. No
sabemos si todos estos grupos humanos fueron contemporáneos unos de otros,
aunque si podemos afirmar que guardan el mismo patrón de asentamiento de
yacimientos encontrados en otros municipios cercanos como La Puerta de Segura,
Génave, Beas, Villarrodrigo o Bienservida.
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Cerros de las Dos Hermanas desde La Vicaría |
No será hasta la Alta Edad Media
cuando encontraremos un núcleo habitado con cierta continuidad hasta la época
actual. Ello no es casualidad si tenemos en cuenta que la mayoría de los
núcleos urbanos importantes de la comarca dejan ver sus inicios en la época
musulmana, con la salvedad de Beas, Segura de la Sierra, Santiago-Pontones y
Hornos de Segura que tienen una historia realmente amplia en el tiempo. Hasta
inicios de la Edad Media la población del municipio no se consolida en lugar
fijo alguno sino que dependiendo de su cultura material los distintos grupos
humanos ocupan diversos asentamientos.
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Torres de Peñolite |
A comienzos de la Edad Media existe
un asentamiento humano en lo que hoy llamamos las Torres de Peñolite y que
entonces se denominaba simplemente Peñolite. Suponemos que eran campesinos
dedicados al cultivo de la tierra esencialmente y que por los restos de su
cementerio y de la fortificación pudieron constituir un núcleo relativamente
importante. No sabemos si tras la conquista de esta tierra en 1242 por los
castellanos, la población musulmana siguió habitando en Peñolite algún tiempo.
Lo cierto es que en 1575 y según las Relaciones topográficas de Felipe II era
un despoblado aunque “parecía haber seydo grande edefiçio e población”. En estos
años existían ya dos dehesas para el ganado, según estas mismas relaciones
topográficas de 1575, La Dehesa Catenilla, que todavía existe como tal en la
actualidad y la Dehesa del Entredicho. Ello nos da una idea de la actividad
económica tan precaria que se realizaba por estos lares en aquel tiempo. El
molino situado junto al Puente Viejo estaba habitado por inmigrantes en 1743,
las fuentes se refieren a él como “el molino que se dicen de Génave”. Las
Relaciones Topográficas hablan de este mismo molino pudiendo presumirse que
estuviera habitado desde épocas anteriores, aunque es lógico pensar que no
estuviera utilizado de forma continuada (2).
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Portada de las Relaciones Topográficas de Felipe II |
Algunos datos que permiten demostrar
por qué la vega del río Guadalimar no está poblada en los siglos XVII y XVIII,
o bien lo está escasamente si nos referimos al Molino del Puente Viejo y su utilización por los habitantes
cercanos, apuntan a la existencia del bandidaje en la zona (bandoleros, que es
el término más popular y romántico). Todos sabemos la importancia de esta
tierra, desde la época romana (Puente Viejo o Puente Mocho), como lugar de
comunicación entre Levante, La Mancha, la Sierra y Andalucía. Ello fue
aprovechado por algunos delincuentes para asaltar y dar muerte a los viajeros
del Camino Real; no debemos olvidar la gravísima crisis social, política y
económica que padece España en esta época y que puede ayudar a comprender
fenómenos como este (3). La primera documentación sobre el asalto y asesinato
de un viajero se fecha en 1682 junto a la aldea de Paules, “muerto a balazos y
puñaladas” decían las crónicas. De muchos otros viajeros asesinados nunca se
supo nada como demuestra el hecho que en 1756 se encuentren “los huesos de un
sirviente en un corral de cabras” situado en el camino hacia la Mancha o que al
año siguiente (1757) se encuentren los huesos de varios hombres naturales de
Infantes en la misma área. No se habla de restos sino de huesos (4). Conocemos
los nombres de varios de estos salteadores de caminos de la época, como el
llamado “Parreño” (1772), que era de La Puerta; “Salvador” y el “Jesuso” que
eran de Beas y asesinaron, entre otros, a dos viajeros de Begíjar en la Cuesta
del Madroño (1811); “El Monago” también de La Puerta, ladrón al que mató la
Justicia de Segura en 1835, y como ellos muchos más.
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Puente Mocho. |
Durante la segunda mitad del siglo
XVIII se inicia tímidamente el proceso de poblamiento del término por parte de
grupos de inmigrantes procedentes en su mayor parte de la comarca. Son
numerosos los pequeños y medianos labradores con tierras propias, siendo el
colectivo de jornaleros muy escaso en cuanto a número. Así encontramos que
Peñolite está habitado en 1700. La Cornicabra en 1740, Paules en 1779, Las
Torres en 1793, El Cortijo de Las Ánimas en 1801, Casablanca en 1805, La
Vicaría en 1814, el Cortijo del Pizorro en 1815, Los Avileses o Cortijo de
Avilés en 1816, Royo Zángano en 1817, Cortijo de Rojas en 1820, Las cuevas de Tamaral en 1831, el Cortijo de
Las Hermanas o Cortijos Nuevos en 1833, el Cortijo de la Cuesta del Madroño en
1842 y Puente de Génave en 1843.A partir de esta fecha se acelera
paulatinamente el ritmo de la inmigración y ésta cambia sustancialmente en sus
efectivos. La mayoría de los trabajadores son jornaleros y jornaleras, que
también las había. Los lugares de origen se encuentran no sólo en la comarca
sino también en las provincias de Albacete y Ciudad Real, y en toda la costa
mediterránea desde Valencia hasta Murcia y Almería; pero destaca sobre todo la
provincia de Murcia con lugares como Mula, Moratalla, Caravaca y Tortana. Baste
el dato, para ilustrarlo, que en 1855 de los 57 adultos fallecidos en el
municipio de La Puerta de Segura, el 47,5% no había nacido en la localidad,
siendo este porcentaje incluso mayor en Puente de Génave, llegando a superar el
70% según años.
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Aldea de Cortijos Nuevos. Puente de Génave |
Otro denominador común es su pobreza
extrema, puesto que llegan con lo puesto y cuando mueren se entierran de
limosna. Este tipo de inmigración es realmente espectacular a partir de
mediados de siglo XIX, manteniéndose el ritmo hasta principios del siglo XX. La
pobreza la podemos ilustrar con datos del año 1855 referentes al municipio de
La Puerta de Segura ya que el 40,7% de la población fallecida eran pobres
absolutos, siendo en algunos años posteriores el índice de pobreza absoluta
superior al 75%, como lo fue 1885, provocada por la epidemia de cólera que
afectó de forma importante a la comarca.
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Mapa de las zonas afectadas por la epidemia de cólera de 1885 |
A principios del siglo XX decaerán
estos porcentajes tan nefastos. Se trata en cualquier caso de porcentajes
reales y sostenidos a lo largo de muchos años y que nos dan una idea de las
terribles condiciones de vida de la época de cambio al siglo XX. Esta situación
se veía agravada por las constantes epidemias como la de sarampión de 1849, las
de cólera morbo en 1855 y 1885. El aumento de población y el hecho de ser un
lugar de fáciles comunicaciones favoreció también el flujo de mendigos de la
más variada edad, especialmente ancianos, así como de familias enteras que
tenían que mendigar para subsistir. Realmente son patéticos los casos de los
niños muertos de frío y hambre pidiendo limosna, como queda escrito en un día
de Reyes de 1813 en Peñolite (4).
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Práctica de la mendicidad. |
En este breve resumen hemos visto que nuestro pueblo
tiene un pasado sin grandes personajes históricos, sin sucesos o
acontecimientos dignos de explotación o análisis histórico chauvinista. He
tratado de dar unas impresiones sobre aspectos de la vida diaria y cotidiana, a
veces amarga, pero próxima a la realidad.
BIBLIOGRAFÍA
(1) Champion,
T. “prehistoria de Europa”. Ed. Crítica. Barcelona 1988
(2) García
Serrano, Rafael. “Relación de los pueblos de Jaén de Felipe II”. B.I.E.G. 1976
(3) Domínguez
Ortiz, A. “Hª. de España: Antiguo Régimen” Ed. Alianza. Madrid 1981
(4) Archivo
parroquial de La Puerta de Segura. 1570-1900
Ramón Gallego Martínez