Continuando con este particular recorrido por la historia de nuestra comarca en el que queremos hacer llegar a todos las particularidades más significativas de la Sierra de Segura, nos centramos en este nuevo capítulo en esos casi 100 años en los que nuestra sierra fue declarada provincia marítima. Ciertamente la Sierra de Segura fue una espacio conocido en todo el país y supuso un motor económico para España a través de la explotación maderera, pero no podemos olvidar que la expropiación de nuestra riqueza natural no repercutió positivamente en el desarrollo de nuestra tierra ni en el beneficio de nuestras gentes.
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Límites de la Provincia Marítima de Segura |
(jt)
Mientras en
las grandes ciudades se impulsa la Ilustración y la Revolución Industrial, la
fisonomía de la Sierra de Segura permanece casi inmutable con una estructura de
supervivencia basada en la agricultura y la ganadería, con un sistema de
gestión muy anticuado. La mayoría de la población activa se dedica a la
ganadería y a las labores del campo, principalmente a la recolección de
aceituna, cereales, forrajeras y almendro. Los jornaleros ocupan el 70% de las
actividades, con lo que la mayor parte de la población sólo tiene como
propiedad la fuerza de su trabajo. En ese momento, el censo de Jaén, constata
que de cada cinco hombres que trabajaban la tierra, cuatro eran jornaleros. Y
aunque la agricultura andaluza era muy productiva, el problema residía en la
apropiación y distribución de los beneficios que, debido a un largo proceso
histórico, estaban en manos de la Iglesia, la Corona, la Nobleza y los
Ayuntamientos.
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Pequeño propietario agrícola en el Antiguo Régime |
Existía
también la posibilidad de arrendar las tierras a agricultores, lo que siempre
proporcionaba beneficio a los señores, tanto si subía el precio del trigo como
si subía la renta cobrada a los campesinos por el cultivo de esas posesiones
señoriales. También estaría un pequeño grupo de pequeños propietarios de parcelas de muy reducidas dimensiones que
apenas si podían satisfacer sus propias necesidades de autoconsumo. Y en el
último eslabón, los braceros y jornaleros, sobre los que recae el peso de la
explotación. El salario no podía cubrir las necesidades mínimas por lo que era
habitual recurrir a actividades ilegales de pillaje y hurto como el espigueo,
la rebusca y sustraer frutas y hortalizas que, normalmente, eran duramente
sancionadas.
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Modelo de economía durante el Antiguo Régimen |
En el S. XVIII
la economía de la madera sufre graves daños al proclamarse la comarca de Segura
Provincia Marítima, por Decreto de 31 de enero de 1748, efecto que durará hasta
1836. A partir de entonces desaparece el régimen del Común y comienza una
explotación privada e indiscriminada del monte, sobre el que se ejercerá una
transformación a todos los niveles.
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Fernando VI |
Desde
principio del S. XVIII y hasta bien entrado en S. XIX, la Sierra de Segura, se
convierte en el principal abastecedor, por la calidad de su madera, de la
inmensa mayoría de las necesidades civiles o militares de todo el país;
cuestión esta de la calidad de nuestros bosques que no pasó desapercibida para
los franceses durante el dominio y control napoleónico, ya que está constatado
que el archivero del Ministerio de Marina, D. Juan Sans Barutell, recibió desde
ese ministerio el encargo de visitar y realizar un informe sobre el potencial
maderero de nuestra sierra, pues el ministro de Marina, el afrancesado D. José
de Manzarredo, pretendía reorganizar los departamentos marítimos y consideraba
enormemente positiva la posibilidad de la explotación maderera para reestructurar
la armada francesa frente al potencial del enemigo británico, ensalzando en
dicho informe la calidad de nuestras maderas frente a la utilizadas hasta ese
momento por los astilleros franceses provenientes de sus dominios en los
bosques de Flandes.
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Asalto a Segura de la Sierra por las tropas francesas. |
La explotación
a gran escala comienza con la construcción de la Real Fábrica de Tabacos de
Sevilla, actual sede de la Universidad Hispalense. La madera de Segura está
cerca y es muy barata y el Superintendente del Tabaco, D. Sebastián Caballero,
pensó en recuperar la tradicional y antigua actividad de transportar la madera
a través del río Guadalquivir para proveer de este elemento a los obreros en la
construcción de este emblemático edificio, prescindiendo así de la cara madera
que, hasta entonces, provenía a casi todos los países de los bosques de centro
Europa. A partir de 1733 grandes cantidades de madera se conducen hasta Sevilla
bajo la administración del Real Negociado de la Madera, dependiente del
Ministerio de Hacienda. La primera pinada estaba compuesta por más de 8000
troncos que llegaron a Sevilla en 1734, lo que generó incluso un excedente
sobre las necesidades de la obra, siendo vendida para otros menesteres
generando importantes beneficios. Este detalle no pasó desapercibido, viéndose
las posibilidades de negocio en esta dinámica de explotación, por lo que se
estableció en Real Decreto fechado en 1735 el control de la explotación
maderera de nuestra sierra al Superintendente de la Fábrica de Tabacos de
Sevilla a través del Real Negociado de la Madera que estableció una subsede en
Segura de la Sierra, siendo el primer subdelegado D. Gregorio de la Cruz y
Tirado. Ahora la explotación era meramente comercial siendo utilizada la madera
de la sierra principalmente en las obras, como las de reparación de la catedral
de Córdoba, la catedral de Jaén o en la iglesia de San Andrés de Baeza.
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Real Fábrica de Tabacos de Sevilla |
Pero el uso en
la construcción no dejaba de ser un uso específico y limitado, siendo el
maestro de obras D. Vicente Acero el primero en pensar sobre las posibilidades
que ofrecía el tipo de pino salgareño, muy abundante en nuestra sierra, para la
construcción naval. Ante tal posibilidad, llegó visitar la Sierra de Segura en
1738 junto con los responsables del Arsenal de La Carraca de Cádiz, observando
insitu las enormes posibilidades de explotación, y confeccionando un detallado
informe, lo cual motivó que fuera llamado a Corte D. Leonardo Ventura de León,
gobernado de Segura, para realizar las pertinentes valoraciones. Fruto de este
informe favorable a la explotación maderera para la construcción naval, fue también
la visita a nuestra sierra de los responsables del Arsenal de Cartagena en
1741, analizando zonas de explotación y formas de extracción de la madera para
abastecer sus astilleros, ya que los ingenieros navales se dan cuenta de que
esta madera sí es eficaz e idónea para la construcción de barcos de guerra.
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Gráfico de líneas de extracción de la madera de la Sierra de Segura |
A partir de
este momento se produce en nuestra sierra una explotación desmedida y casi
incontrolada que generó importantes beneficios gestionados por el Real
Negociado de la Madera, siendo necesario y urgente una regulación de la
explotación que llegó con la publicación de la Reales Ordenanzas de Montes de
1748, que crean las provincias marítimas y el establecimiento de la
jurisdicción de la Marina en nuestra Sierra de Segura. Pero no debemos pensar
que este hecho aportó claridad y buena gestión en la explotación de nuestros
bosques pues hay que considerar que esta nueva jurisdicción se mezcló con los
intereses establecidos en la jurisdicción existente de las órdenes militares,
con los intereses eclesiásticos a través de las Diócesis de Cartagena y Toledo
y también de los intereses de los lugareños reconocidos en las ordenanzas de
1580, generando multitud de conflictos al estar las jurisdicción de la Provincia
Marítima por encima de los intereses tradicionales establecidos con
anterioridad. Entre el Ministerio de Hacienda y el de Marina provocaron un
enorme perjuicio en nuestros montes, ya que su explotación fue indiscriminada
y, en ocasiones, irracional hasta el punto de que, en menos de un siglo, se
llegaron a cortar más de 280 millones de árboles.
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La Provincia
Marítima de Segura incluía 51 localidades, agrupadas en 4 subdelegaciones
comprendidas en los departamentos de Cádiz que comprendía la vertiente del
Guadalquivir y Guadalimar, y el departamento de Cartagena que se ocupaba de los
territorios de la vertiente del Segura. Oficialmente fue constituida el 1 de
septiembre de 1751 y para su control se nombraron seis guardas celadores. Se
estableció la sede de la administración de la provincia en Segura de la Sierra,
con subdelegaciones en Alcaraz, Cazorla, Villanueva del Arzobispo y Santisteban
del Puerto. Se llegó incluso, en 1764, a limitar la explotación autorizando
alternativamente de forma anual sólo a uno de los departamentos a talar árboles
como forma de preservar la extracción y evitar problemas en la conducción de la
madera. El trabajo del Negociado y del Departamento de Marina seguía pautas
similares y estaba diseñado con programación anual, iniciándose la
planificación en otoño una vez recibidas las solicitudes de madera, procediendo
después a marcar los árboles aptos para la tala. Será entre los meses de enero
a marzo cuando los hacheros los cortaban, dejándolos reposar al aire libre para
que de los troncos se desprendiera la mayor cantidad de resina posible, para
una vez lista, ser transportada con carretas de bueyes hasta los aguaderos,
actividad que se hacía entre los meses de julio a octubre aprovechando el buen
estado de los caminos durante la época estival. Una vez la madera junto al río,
se esperaba hasta los meses de noviembre a enero para, aprovechando las
crecidas, dar comienzo al proceso de arrastre y navegación.
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Transporte de la madera en carretadas hacia lo aguaderos. |
La navegación
era una ocupación que realizaba un grupo de personas que oscilaba entre 100 y
300 hombres según las pinadas, denominados gancheros, pudiendo tardar el
transporte fluvial de la pinada entre 7 y 10 meses en llegar a su destino, por
lo que la actividad dio lugar a una peculiar forma de vida para ese grupo de
personas que pasaban gran parte del año trasladándose de un lugar a otro
siguiendo el cauce de los ríos. Una vez la madera en los arsenales era
trabajada por los carpinteros para darle su forma definitiva y usarla en la
construcción de los nuevos buques.
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Aguaderos |
Las Ordenanzas
Reales de 1748 firmadas por Fernando VI, quieren poner fin al expolio que se
estaba cometiendo con los montes de Segura y fomentar una racional
administración de la madera, lo cual no significa que lo establecido en las, ya
nombradas, Ordenanzas del Común de 1580 quedara sin efecto, pero está claro que
cuando la madera es considerada como un material preciado y valioso se produce
un incremento y abuso en su explotación con finalidad evidente de enriquecer a
particulares que obtuvieron suculentos beneficios con negocios no todos
transparentes y claros, quedando así unas y otras ordenanzas como reguladoras y
legitimadoras del expolio de nuestra riqueza natural y distribuidoras poco
racionales de beneficios generados que no repercutieron en el desarrollo de
nuestro territorio que veía como su particular riqueza se deslizaba río debajo
de una forma legal y abusiva.
La regulación no evitó que la madera siguiera siendo un elemento de negocio y que la construcción de edificios y, principalmente, barcos en los astilleros de Cádiz y Cartagena que eran destinados a dar continuidad al comercio de ultramar con los territorios americanos, repercutiera desfavorablemente en el desarrollo y en la economía de la Sierra de Segura, dilatando dinámicas que empobrecieron a su población y generaron un expolio de nuestra riqueza natural.
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Grabado sobre construcción naval en Cartagena |
La regulación no evitó que la madera siguiera siendo un elemento de negocio y que la construcción de edificios y, principalmente, barcos en los astilleros de Cádiz y Cartagena que eran destinados a dar continuidad al comercio de ultramar con los territorios americanos, repercutiera desfavorablemente en el desarrollo y en la economía de la Sierra de Segura, dilatando dinámicas que empobrecieron a su población y generaron un expolio de nuestra riqueza natural.
Puerta de acceso al Arsenal de La Carraca en Cádiz |
La actividad
llevada a cabo en esta época en nuestra sierra supuso una notable dinamismo en
la económica de la zona, pero los beneficios no repercutieron decisivamente en
nuestras gentes, tan sólo algunas familias dedicadas al carreteo de maderadas y
el trabajo de hacheros y gancheros obtuvieron algún tipo de rendimiento, pues
fueron las autoridades ministeriales y, en ocasiones, comerciantes que accedían
a la madera a través de la venta fraudulenta de partidas, los que se
enriquecieron notablemente a cambio de suculentas comisiones.
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Gancheros |
Este suculento
negocio de expropiación de nuestra riqueza natural se debilitó
considerablemente con la invasión francesa de principios del S. XIX, siendo las
Cortes de Cádiz las que establecieron la supresión de las jurisdicciones
especiales por lo que la referida a la que tenía el Ministerio de Marina sobre
la Sierra de Segura quedó totalmente limitada. No obstante, con la vuelta del
absolutismo de la mano de Fernando VII se restableció el Negociado de Maderas
de Segura, dependiente ahora sólo del Ministerio de Hacienda, estableciéndose
un subdirector general en Orcera, aunque debemos considerar que su eficacia y
efectos fueron muy limitados, ya que la acción liberal debilitó
considerablemente el monopolio de extracción, hasta que las Ordenanzas de
Montes de 1833 establecieron un nuevo orden que supuso, en la práctica, la
supresión de la Provincia Marítima de Segura que no se concretó definitivamente
hasta 1836.
Para obtener
una información más técnica y detallada, compartimos el enlace para que con un
simple clik podamos acceder al artículo de D. Enrique Martínez Ruiz publicado
en el blog de la Asociación Cultural Sierra de Segura titulado “Desforestación
de los montes de Segura”, donde se nos describe la pérdida de masa forestal en
el periodo comprendido entre 1733 a 1953 provocada por talas abusivas, muchas
de ellas a causa de la declaración en provincia marítima por Fernando VI en
1748, así como también por los incendios y roturaciones para explotación agraria, principalmente de
olivar.
http://asociacionsierradesegura.blogspot.com.es/2013/12/deforestacion-delos-montes-de-segura-en.htmlSegura Verde (jt)
La Provincia Marítima de Segura. Sergio Rodríguez Tauste