VERDE, BLANCA Y VERDE.
( jt.)
Decir que este artículo es un
recorrido cronológico por la bandera andaluza es quizá incorrecto, sería
más justo decir que es un recorrido por los colores históricos que han marcado
la simbología e iconografía política de nuestro territorio.
Efectivamente, como
es ya harto conocido, la primera referencia escrita que se conserva de la
bandera de Andalucía, con una estructura realmente similar a que tenemos hoy,
es la famosa del reinado de Al-Mutasim, de la taifa de Almería del año 1051 de
nuestra era, por lo que parece cierto que nos encontramos con absoluta
seguridad con la bandera más antigua de toda Europa, y por tanto,
probablemente, de las que se siguen usando oficialmente hoy en el mundo. Así
consta en los estudios recogidos por Henri Peres en su libro Esplendor de Al
Andalus, Poesía Árabe del S. XI (Paris 1937), donde aparecen los versos del
poema de Abú Asbag Ibn Arqam sobre este antiguo emblema en el que describe una
insignia verde atravesada por una franja de color blanco:
“una verde bandera
que se ha hecho de
la aurora blanca un cinturón,
despliega sobre ti
un ala de delicia,
que ella te asegure
la felicidad
al concederte un
espíritu triunfante”

Pero
hagamos un recorrido más exhaustivo, y aunque de manera sucinta, intentaré
resumir lo más básico tratando de recopilar aquí las enseñas más significativas
a lo largo de la historia. Bajo esa premisa empezaremos con el estandarte
completamente blanco adoptado allá a mediados del S. VIII en el Emirato Omeya
de Córdoba de Abderramán I como forma diferenciadora del totalmente negro que
le distinguía de los abasíes, compaginándolo con otros emblemas donde aparecían
el león rampante (utilizado antes que lo adoptara Castilla como símbolo), la
media luna creciente o la estrella de ocho puntas. Más tarde, a principios del
S. X el Califato de Córdoba, y dentro de la misma dinastía, incorpora bajo
fondo verde la representación de un águila de sable. Pero será la insignia
identificativa de la taifa de Almería bajo control de Al Mutasim en 1051 la que
aglutina los dos colores mencionados con anterioridad, el blanco y el verde al
incorporar al estandarte totalmente verde una franja en diagonal de izquierda a
derecha totalmente blanca.
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Bandera de la Taifa de Almería |
Así
mismo, en el llamado Estandarte de Colls (S.XI) que está conservado en el Museo
Arqueológico Provincial de Huesca muestra claramente las tres franjas verde,
blanca y verde de nuestros colores. Se trata de un estandarte posiblemente incautado
a las tropas andalusíes al ser durante el reinado de Hisham II (965-1013)
tercer califa omeya de Córdoba las tierras del Alto Aragón zona de continuos
enfrentamientos por estar establecida aquí la frontera con los incipientes reinos
cristianos establecidos en el Pirineo. Tiene la particularidad de contener
inscripciones en árabe bordadas en colores blanco, amarillo, azul y rojo además
de diversa decoración geométrica y vegetal, llegando a incorporar la silueta de
un ave.
Estos
mismos colores, el verde y blanco, se constatan en el pendón izado en la misma
Giralda como simbolismo del triunfo almohade en la batalla de Alarcos frente al
rey castellano Alfonso VIII. Pero, tras la posterior presión cristiana sobre
las tierras andalusís que fuerzan la formación del reino nazarí de Granada en
1238, el color verde desaparece y es sustituido por el rojo identificativo de
la dinastía fundada por Muhammad Ben Nazar, conocido por Muhammad I o Alhamar
el Rojo por el color de su barba, añadiendo en color blanco el lema “y no hay
más vencedor que Allah” (Gua la galib ill Allah).
Posteriormente será protagonista de
las insignias de esta dinastía nazarí la media luna y las estrellas de ocho
puntas en diferentes combinaciones de rojo y verde junto con blanco, según lo
atestigua las veintidós banderolas incorporadas a su escudo por la Casa de
Cabra (también de Baena y posteriormente de los Fernández de Córdoba), por
concesión de Isabel la Católica, tras la destacable intervención de esta casa
nobiliaria en la batalla de Lucena (1483) donde las tropas cristianas
derrotaron y capturaron a Boabdil, rey de Granada, e incautaron como trofeo
dichos emblemas.
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Escudo de la Casa de Cabra |
El color verde volverá a tener
significado identificativo para nuestra tierra y sus gentes el 8 de Mayo de
1521 cuando se produjo una revuelta popular protagonizada por de la población
descendiente de moriscos y andalusíes de la ciudad de Sevilla, provocada por la
hambruna, y conocida por el Motín del Pendón Verde, ya que los insurrectos
acogieron como insignia un viejo pendón almohade que se guardaba en la capilla
bautismal de la parroquia del Omnium Sactorum y que fue rápidamente sofocada.
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Torre de la Iglesia de Omnium Sactorum en Sevilla |
De la misma forma, también se utilizó
los colores verde y blanco junto con su propio escudo de armas en la
conspiración protagonizada por el IX Duque de Medina Sidonia, don Gaspar Alonso
Pérez de Guzmán, en 1641, a la sombra de las rebeliones contra Felipe IV de
Cataluña y Portugal que consiguió su independencia definitiva del reino de
España en el año 1640, por la que dicho duque pretendía una secesión de Andalucía
del resto de España, para la formar un reinado bajo su control en nuestras tierras
contando para ello con apoyo portugués, aunque no consiguió su propósito por la
intervención del Conde Duque de Olivares, Válido del rey Felipe IV.
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Enseña de la Revelión del IX Duque de Medina Sidonia |
Nuevamente volvemos a observar el
color verde, aunque esta vez puede que no tenga ninguna connotación en el
pasado histórico de nuestras tierras, en la bandera liberal que confeccionaba
Mariana Pineda en Granada y que fue motivo principal para su ajusticiamiento
durante la Década Ominosa por conspiración frente al rey Fernando VII. Esta
bandera liberal de tafetán morado tenía en el centro un triángulo de color
verde, color del liberalismo, sobre el cual estaban bordadas las palabras
“libertad, igualdad y ley”.
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Bandera distintiva del liberalismo |
También debemos repasar como
significativos los diferentes emblemas y banderolas utilizadas durante el
proceso revolucionario de 1868 que, con clara tendencia progresista y obrera,
derivó en la I República que trajo un alto sentimiento federalista e
independentista plasmado en los movimientos cantonalistas de 1873, añadiendo
los colores rojo y negro a los ya usados tradicionalmente verde y blanco. Fruto
de estos movimientos es la llamada Constitución de Antequera de 1883, promovida
por el Partido Republicano Democrático Federal, que venía a reconocer la
nacionalidad andaluza y que diseñó diversos modelos de bandera donde se
combinaban el verde y blanco con añadidos en rojo y en negro.
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Modelo de bandera establecida a raíz de la Constitución de Antequera |
No será hasta 1919 donde la Asamblea
Regionalista reunida en Córdoba aprobará oficialmente la bandera verde, blanca
y verde en tres franjas horizontales de igual tamaño que en la actualidad es
nuestra bandera. Será una forma de corroborar el acuerdo tomado el año anterior
en la Asamblea Regionalista celebrada en Ronda tras una propuesta realizada por
Blas Infante. Por parte de Blas Infante y otros entusiastas defensores de ese
diseño, como Álvarez Ossorio, se argumentó que se debían coger como modelo los
colores llamados panárabes, es decir, el rojo, el negro, el verde y el blanco
ya que eran los colores que identificaban a las cuatro familias descendientes
del profeta Mahoma y por lo tanto colores sagrados e identificativos del Islam;
pero que el rojo y el negro eran colores que se debían descartar por incitar el
primero a la violencia y agresividad mientras que el segundo lo hacía a la
tristeza y al dolor, siendo el verde un color que inspiraba futuro además de
ser el color identificativo de un Islam estrechamente vinculado a nuestra
historia y el blanco simbolismo de pureza y nobleza y que además es un color
estrechamente relacionado con el esplendor que trajeron a nuestras tierras los Omeyas y
los almohades. No obstante se ha de comentar que Blas Infante había confesado
que la inspiración para asumir el color verde y blanco la adquirió del estandarte
enarbolado por las mujeres que se sublevaron contra el dominio francés en 1810
en la llamada Comuna de Casares, localidad natal del propio Blas Infante.
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Bandera acordada en la Asamblea Regionalista de Ronda. 1918 |
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Emblema enarbolado en la rebelión de las mujeres de Casares. 1810 |
Se puede considerar que la primera
vez que la bandera verde y blanca adquirió oficialidad fue en 1932 cuando la
Comisión Organizadora de la Asamblea Regional la asume como identificativa y es
izada por primera vez en la Diputación de Sevilla, siendo cedido ese honor por
su presidente D. Hermenegildo Casas a la Sra. Blanca Vázquez, hija del insigne
narrador, ensayista, dramaturgo, periodista y destacado andalucista José Andrés
Vázquez. Evidentemente durante el periodo de la II República, la bandera
andaluza tuvo notoriedad y presencia, aunque no tuviera tratamiento de
oficialidad. La redacción del Estatuto de Autonomía Andaluz a la sombra de los
ya redactados catalán, vasco y gallego, la contemplaba como insignia
representativa de todos los andaluces, pero el golpe de Estado en contra del
gobierno legítimo de la República de Julio de 1936, interrumpió su confección y
posterior aprobación en referéndum por el pueblo andaluz.
Izado de la bandera de Andalucía en 1932 |
Bandera de Andalucía en el Ayuntamiento de Sevilla durante la II República |
No será hasta 1979 cuando el
nacionalismo andaluz, esta vez representado por un grupo político como el
Partido Socialista de Andalucía (PSA) en un acuerdo de su segundo congreso, vuelve
a adoptar la bandera verde y blanca a la que le incorpora un triangulo rojo con
una estrella de cinco puntas blanca en su parte izquierda en representación del
mundo obrero y revolucionario. Pero, aunque el PSA contribuyó, junto con otros
partidos políticos, en la redacción en 1981 del Estatuto de Autonomía, no logró
imponer su emblema ya que mayoritariamente se impuso la tesis de contemplar en
ese estatuto la bandera aprobada en 1918 por la Asamblea de Ronda reconociendo
la bandera verde y blanca junto con el escudo de Andalucía, también aprobado en
esa misma asamblea y diseñado, inspirándose en el gaditano, por el mismo Blas
Infante y que sería situado en el centro de la misma. En algunas
determinaciones es conocida popularmente como la “arbonaida” en representación
de la lucha por la liberación nacional del pueblo andaluz cogiendo como
referencia la lengua romance andalusí donde se utiliza esta etimología para
definir la unión de los colores verde y blanco.
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Bandera del PSA. 1979 |
Es cierto que existe una variante
independentista de nuestra bandera, fue determinada en el año 1990 en el
congreso constituyente de Nación Andaluza (NA), organización que intenta
difundir las ideas segregacionistas como distinción frente al criterio
autonomista dentro del Estado Español, para lo cual añaden a la bandera verde y
blanca un estrella de cinco puntas de color rojo como simbolismo revolucionario
en el centro de la franja blanca.
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Bandera Nacionalista promovida por NA. 1990 |
Como conclusión diremos que la
bandera de Andalucía tiene un origen relativamente reciente y se debe a la
inspiración personal de un solo hombre considerado como impulsor del
andalucismo moderno, aunque por todo lo expuesto debemos considerar que sus
colores están lo suficientemente arraigados en la historia y la tradición como
para ser plenamente representativos de la identidad cultural andaluzas y de la
entidad política a la que define y encarna.