sábado, 23 de enero de 2016

RECORRIDO POR LA HISTORIA EN LA SIERRA DE SEGURA. (IV)

Recuperamos el recorrido por nuestra historia dando una visión global de la dominación romana en la comarca de la Sierra de Segura. Evidentemente no podemos decir que existiera un gran asentamiento o una ciudad emblemática dentro de la dominación romana, pero debemos destacar importantes hechos ocurridos en la confrontación romano-cartaginesa y la ubicación de diferentes pequeños poblados que jalonaban o protegían el comercio, muy intenso, con Cartagho Nova (Cartagena) a través de la ruta llamada Camino de los Cartagineses que atravesaba nuestro territorio.

Cuarta Parte.- ROMANOS
            Ya desde el S. IV a.C. el Mediterráneo era un hervidero de conflictos derivados de los intereses económicos que tenían su reflejo en el comercio. Pueblos como los griegos, cartagineses y fenicios pusieron sus ojos en nuestros territorios, especialmente por el gran potencial minero que la Península Ibérica ofrecía. Los pequeños reyes íberos, ante el valor que habían alcanzado los metales, se dedicaron también a negociar con los yacimientos que atesoraban sus territorios, los que les supuso una alta rentabilidad económica y política. Muestra de su poderío socioeconómico puede ser el tesoro de Santiago de la Espada. Hay que señalar que nuestra sierra era lugar de paso preferente de las caravanas que se introducían para la extracción y comercialización de los metales que se habían encontrado en Sierra Morena, por lo que sus tierras se llenaron de diversos poblados y fortificaciones que protegían estos caminos.
Modelo de construcción de puente romano
Los cartagineses son los primeros en romper el modelo tradicional de comercio con los pueblos íberos peninsulares, iniciado por fenicios y griegos, a través de un asentamiento costero, llamado colonia, al que afluía todo aquel que tuviera intereses comerciales. El modelo cartaginés fue más arriesgado al introducirse en expediciones hacia las tierras interiores, pactando estos intercambios con los líderes íberos, iniciando un control e influencia que en ocasiones no estuvo exenta de confrontación y lucha. Esta influencia se inicia en el 264 a.C. sobre los pueblos peninsulares, llegando a nuestro territorio en el 237 a.C. con las campañas de Almírcar sobre los Bastetanos, siendo en nuestra sierra donde encontró la muerte el general cartaginés en una emboscada en el año 229 a.C.
Puente romano de Puente de Génave
Su sucesor, Anibal, en el 225 a.C. trata de consolidar su presencia en nuestras tierras, cuyo dominio considera básico, para propiciar un beneficioso comercio de metales extraídos de Sierra Morena, además de la explotación agrícola y ganadera. Para ello consolida un corredor comercial que pasaba por Puente de Génave, La Puerta de Segura y continuaba por Siles buscando la salida al mar por Cartago Nova (Cartagena), que recibió el nombre de Camino de los Cartagineses, construyendo atalayas y fortificaciones, restaurando caminos y construyendo puentes, como el constatado en La Puerta de Segura.
Vías comerciales en época romana en la Sierra de Segura
Pero los intereses económicos en la península provocaron la ruptura del pacto de no agresión entre romanos, establecidos en la zona norte mediterránea, y cartagineses que controlaban la costa sur y, por supuesto, la tierras de los que hoy conocemos como Sierra de Segura. Este enfrentamiento provocó la batalla de Castrum Altum, actual Segura de la Sierra, donde Asdrúbal y su hermano Magón se enfrentaron a las legiones romanas comandadas por los Escipiones en el año 214 a.C. Fruto de estos enfrentamientos esta la creencia, que cada vez adquiere mayor credibilidad, que Cneo Escipión, hermano de Plubio Cornelio Escipión, general jefe de la tropas romanas que también murió en esa campaña, tuvo que huir al verse sorprendido por los cartagineses en la población de Ilorci (posiblemente Orcera) y apuntar las crónicas que se refugiaron en un torreón y allí fueron quemados vivos siendo un lugar muy cercano al nacimiento del río Betis (Guadalquivir) en el año 211 a.C.
Puntas de flechas encontradas en Torres
Con el control de todo el territorio peninsular por los romanos, Hispania comienza a funcionar como provincias del Imperio. Hay sometimiento de los diferentes pueblos íberos y se estructura todo el territorio dentro de los criterios y estructuras romanas. Hay paz y por lo tanto prosperidad. Los poblados situados en lugares de difícil acceso comienzan a abandonarse y se ocupan zonas de ribera donde la productividad agraria era mayor.
Punete Mocho en Beas de Segura
El Emperador Augusto sometió las tierras de Segura adscribiéndola a la provincia de la Hispania Citerior con capital en Tarraco, pero más tarde, con la creación de los monasterios jurídicos, perteneció a la jurisdicción de Cartagena. Es evidente que el interés económico de nuestra comarca no decreció y se potenciaron las conexiones con las zonas mediterráneas, construyendo calzadas y restaurando vías. Las vías romanas procedentes de Gades (Cádiz) tenían su paso obligado por Cástulo (Linares) y, tras pasar por Ad Morum (Navas de San Juan) y Ilugo (Santiesteban del Puerto), llegar a una bifurcación que seguía en dirección norte atravesando el Puente de Motizón para llegar a Ad Duo Solaria (Motizón), siendo a partir de aquí donde la Vía Hercúlea o Augusta cruzaba a tierras manchegas buscando la ciudad de Mariana (Puebla del Príncipe), Mentesa (Villanueva de la Fuente), llegar a Libisosa (Lezuza), Saltigi (Chinchilla) y llegar a Saetabis (Xátiva) y Valentia (Valencia)  donde se abría a las aguas del Mediterráneo en busca de Roma, según queda descrito en los Vasos de Vicarello encontrados en las cercanías de Roma.
Transcripción de los Vasos de Vicarello
Vasos de Vicarello
La otra dirección pasaba cerca de Castellar de Santiesteban para, después de atravesar el Puente Mocho, seguir a través de la Sierra de Segura llegar al Mediterráneo buscando Carthago Nova (Cartagena), nos estamos refiriendo al llamado Camino de los Cartagineses. Esta ruta seguía el curso del río Guadalimar hasta cruzarlo cerca de Bujalamé (Puente de Génave), pasar entre los pequeños castillos que se encontraban en La Puerta de Segura, seguir a Cardete (cerca de Benatae), llegando hasta Ilici Bastillsano (Elche de la Sierra), para buscar tierras murcianas después de pasar por Ilinum (Hellín) y llegar a Carthago Nova.
Lápidas funerarias encontradas en Orcera y Benatae
También existía una otra vía, que posiblemente se bifurcaría una vez atravesado el puente romano de Puente de Génave, hoy es conocida con el nombre del Camino de Anibal, que seguía, tras pasar por Génave, Villarrodrigo o Alcaraz, la actual carretera nacional hasta El Robledo, donde se desviaba para seguir en dirección norte y enlazar con la Vía Hercúlea en las proximidades de Libisosa (Lezuza).
Puente romano en Villarrodrigo
Es evidente que a la explotación minera de Sierra Morena, principalmente de plata, tenemos que añadir numerosísimas explotaciones agrarias llamadas “villas”, que son complejos rurales bien acondicionados y muy diseminados en propiedad de nobles patricios, como la de Los Baños, junto al Arroyo del Ojanco (segunda mitad S. I d.C.), y que producían aceite o trigo que después comercializaban. También obtenían harina de la bellota o resinas de los bosques de pinos de la sierra que después se utilizaba en la construcción de barcos, había explotación ganadera de ovejas y cerdos, así como una importante actividad apícola.
Mosaico de la Villa de los Baños en Arroyo del Ojanco
De esta época quedan en la sierra de segura numerosas construcciones como el Puente de Despiernacaballos cerca de La Toba, el Puente Mocho en Beas de Segura, puente de Romillán y del Moro en Trújala y por supuesto el puente romano de Puente de Génave, todos ellos de la segunda mitad del S. I d.C. También se han encontrado otros restos como lápidas funerarias en Orcera o Benatae, diferentes piezas de cerámica o diversas monedas en lugares como Génave, Torres, Catena (aldea de Segura de la Sierra), los Baños de la Laguna (Hornos) antigua villa romana hoy en día bajo las aguas del pantano del Tranco, algunas caleras como la de Siles o también salinas como las de Hornos. En cuanto a otro tipo de elementos se han encontrado puntas de flechas en Torres  o una lanza encontrada en las cercanías de Segura de la Sierra.
Puente Romillán en Trújala
Calera encontrada en Siles y las salinas en Hornos de Segura
Restos de los Baños de la Laguna en el Tranco
Salinas romanas encontradas en Hornos

lunes, 11 de enero de 2016

EL FOLKLORE SERRANO EN PUENTE DE GÉNAVE

NUESTRO FOLKLORE, FUENTE DE TRADICIÓN.
(jt)

El baile y el cante tradicional a lo largo del tiempo, y hoy en día también, suponen uno de los hilos conductores más poderosos para las relaciones humanas. Se detectan además en estas manifestaciones artísticas tradicionales una serie de valores universales que se pueden rastrear en todas las culturas y en todos los pueblos.
Son por tanto los hechos cotidianos como cosechas, matanzas, carnavales, actos religiosos, etc… los que marcan la manifestación tradicional folklórica, aunque las temáticas no siempre tienen vinculación con estos acontecimientos derivándose hacia temas de vinculación personal, amorosos, de relación familiar o social, dándole en la mayoría de ocasiones una visión pícara o socarrona.

Pero lo que nos interesa aquí es el carácter social del fenómeno. El baile y el cante son aptos para reunir a una gran mayoría de la comunidad. En todas la latitudes, los hombres y mujeres, han podido gracias a este fenómeno, encontrarse y compartir una actividad, donde su personalidad podía expresarse en su plenitud. Nuestro pueblo no podía quedarse al margen y su breve historia siempre ha tenido presente esta actividad y en diferentes momentos grupos folklóricos, de baile o rondalla, han mantenido viva la tradición. Hay que destacar que a finales de los 50 y principios de los 60, la Sección Femenina coordinó un grupo de folklore que dejó el listón muy alto. Algunos de sus miembros mostraron alto interés y transmitieron a las  nuevas generaciones los pasos de la Jota del Puente, buque insignia del folklore local, junto a un variado repertorio serrano, como los Cristos del Arroyo y Beas, la Jota de Génave, el Fandango de Chirichipe de La Puerta o las Gandulas de Siles.

Es, por lo tanto, evidente que esa tradición folklórica fue fundamental para la fundación grupo folklórico Fuente Vieja en Puente de Génave, porque este folklore, el serrano, es el alma de nuestros pueblos en la comarca de la Sierra de Segura. Nuestra comunidad se expresa de diferente manera a otras: canta, baila, se viste, habla, crece y piensa de acuerdo a su tradición y a sus vivencias, muy peculiares por la situación geográfica entre tierras de Andalucía, La Mancha y el Reino de Murcia.

Un elemento fundamental de nuestro folklore son los trajes, que mantienen seria influencia de las zonas vecinas manchegas y murcianas pues hay que recordar la vinculación histórica que las tierras de la Sierra de Segura han mantenido a nivel geográfico y humano con estas tierras. La vestimenta suele ser confeccionada por los propios componentes de cada grupo folklórico, mimando cada prenda y convirtiéndola en reflejo del gusto personal individual, eso sí, siguiendo los cánones de la tradición serrana. En la antigüedad existían dos tipos de vestimentas, el de las labores diarias y, el elegido para los días festivos y celebraciones. Se tiene constancia de la utilización de esta tipología de traje serrano desde el S. XVI, siendo en Arroyo del Ojanco donde se guarda el más antiguo conservado, datado en el S. XVIII.

La tipología del traje masculino está formada por camisola ancha blanca con jaretas y de manga larga o chambra de pañete, chaleco negro de pana lisa o en brocado con espalda de tela de raso negra y botones colgantes, que en invierno se cubría con chaqueta de terciopelo o blusón gris ligeramente por debajo de la cadera; en ocasiones se podía acompañar de capa de lana de oveja segureña de amplio vuelo larga hasta los tobillos. También es tradicional la faja azul, roja o negra dejando caer el extremo hacia la izquierda, pantalón o calzón de pana o terciopelo negro corto y ajustado hasta la rodilla, con botones plateados en la parte inferior lateral, con las antiparas o polainas que son zahones de piel que cubrían las piernas desde la rodilla hasta el pie, con decoración en la zona del tobillo colocadas sobre calcetines calados de lana gruesa hasta la rodilla, siendo el calzado las alpargatas con suelo de cáñamo y esparto con caras de tela blanca y cintas negras o zapatos negros para días festivos. No contaba con ningún adorno metálico en todo el traje, exceptuando los botones, quedando como único complemento un pequeño sombrero de tipo calanés o en ocasiones de ala más ancha.

El traje de la mujer es mucho más complejo y vistoso utilizando colores vivos como rojos, amarillos, morados, verdes o azules, especialmente en los bordados y decoraciones siendo esta una clara herencia decorativa árabe. Se solía vestir camisa de manga larga blanca, justillo sin cuello acabado en pico con tres pinzas o tachones y tres morcillas donde luego sujetar las sayas y refajos, y sobre la camisa el corpiño ya que la camisa era considerada como prenda de interior. Los refajos eran de color diverso y de gran vuelo formados por pliegos de tela llamados “piernas”, hechos de lana con una franja de pana lisa siendo la orilla rematada con ribete de cordoncillo serrano de lana de colores, pues los ribetes y franjas de terciopelo eran para trajes festivos, con abundante decoración en bordado floral principalmente, y picados en pañete o fieltro que era cosido sobre la tela; aunque en ocasiones se confeccionaba a rallas llamadas “ruedas” siendo esta una textura más uniforme. Por otra parte las enaguas o sayas serían de tela fina o sayote, dependiendo el tipo de uso del traje y se colocaban debajo del refajo y sobre los pololos. Las medias eran de lana o de algodón negro o también de listas de colores vivos hasta debajo de la rodilla, siendo el calzado las típicas alpargatas blancas con cintas negras o zapatos negros para días festivos. El mandil era una pieza imprescindible, de color negro para las mayores con tres lorzas amplias y decorado con encajes, siendo de color para las jovenzuelas. La mantilla era de forma rectangular y en ocasiones servía para cubrir la cabeza en celebraciones religiosas, mientras que el mantón, cuadrado y con flecos, se doblaba en pico y se ponía cruzado sobre el pecho, parte del cuerpo que había que proteger de las indiscreciones. Otra pieza fundamental era la faltriquera que se llevaba normalmente debajo del refajo, del mismo paño que este, y donde se guardaba el moquero, el dedal o la bellota de guardar agujas. Se solían llevar alhajas como pendientes, horquillas, peinetas, imperdibles, broches, etc… de latón o incluso oro dependiendo de la economía personal. El peinado siempre sería recogido en un moño bajo y como mucho se llevaba alguna decoración floral. Como curiosidad no se solían llevar bragas, prenda ésta mucho más moderna y actual, siendo sustituidas por los típicos pololos de color blanco siempre.

Sin duda la jota serrana es el núcleo central de las danzas populares. En ella se sitúan en círculo hombres y mujeres, iniciando unos movimientos circulares después del peculiar saludo serrano al son de diferentes coplas o estribillos acompañados de guitarras, laúdes, bandurrias, castañuelas o platillos; en los que se va cambiando de pareja alternando movimientos más ágiles con pasos reposados, que darán paso a la siguiente copla, manteniendo los brazos en alto, más en hombres que en mujeres, mientras los pies se chocan buscando el talón de uno el empeine del otro.

Era típico que, de forma casi espontánea e improvisada, estos bailes estuvieran presentes en celebraciones de ámbito popular como las luminarias de San Antón, Santa Lucía o la Candelaria; también para las Cruces de Mayo; Navidad, Semana Santa o la celebración de la fiesta patronal de cada municipio, en nuestro caso acompañando a San Isidro Labrador. No obstante, y con finalidad de mantener vivo este rico patrimonio, en la actualidad se celebran festivales y concentraciones de grupos folklóricos dentro del ámbito comarcal y provincial que se programan como jornadas de convivencia y que no tienen una motivación festiva específica.


Puente de Génave no podía quedar al margen actualmente de esta tradición serrana y fruto de ello fue que un grupo de entusiastas, puenteños y puenteñas, iniciaran este trabajo de recuperación cultural. El nombre elegido para el grupo fue el de Fuente Vieja, haciendo referencia a ese espacio del pueblo que forma parte de nuestra historia. Muchos han sido los ensayos y las horas dedicadas para hilvanar el presente y el futuro de un grupo que empezó a desarrollar su actividad con fuerza a partir del año 2008, con fines claramente socioculturales, partiendo de una voluntad altruista dónde la actitud social participativa y la recuperación del folklore serrano van de la mano y a los que dedicamos reconocimiento y homenaje desde esta ventana abierta a todos.

lunes, 21 de diciembre de 2015

A LAS PUERTAS DE LA NAVIDAD

Nos encontramos, prácticamente, en las puertas de las que quizás sean las fechas más señaladas dentro de nuestro particular calendario. Y está próxima la Navidad. La razón es bastante evidente, pues en ellas alcanza notorio protagonismo las sensaciones de fraternidad, las emociones personales fluyen con especial intensidad a pesar de confundirse con aspectos más cotidianos, la generosidad y solidaridad se engrandecen y a todos, absolutamente a todos, nos envuelve una invisible aureola que lo empapa todo con el tiempo con la consabida magia de la Navidad.

Van a ser momentos de cercanía, donde las distancias se acortan y los kilómetros no serán obstáculo para que nuestros buenos deseos y nuestro recuerdo estén presentes en todos los rincones, allá donde esté nuestra gente, allá donde alcance el impulso de nuestro corazón, hasta ese lugar por muy lejano que esté, haremos llegar nuestros mejores deseos a todos los que queremos y también añoramos. Por ese motivo, a vosotros, los que estáis ahí siguiendo nuestras publicaciones, y porque mostráis con ese seguimiento vuestra cercanía, os deseamos una FELIZ NAVIDAD y un venturoso AÑO NUEVO.

Nos vamos a dejar llevar por esa enorme catarata de felicitaciones y parabienes, buscando con intensidad encuentros y alegrías, dejando siempre en nuestro corazón el hueco para el recuerdo, especialmente el de aquellos seres queridos que ya no están, tratando de llenar el desconsuelo y el dolor de su ausencia con la sonrisa hacia los que nos rodean, mostrando que su memoria siempre será fuerte y que su presencia estará viva entre nosotros.

Puede que sean cosas de la edad, no lo sé…pero conforme pasan los años buscamos en mayor medida refugio en las tradiciones, buscamos, con la escusa de crear ambiente navideño, decorar con mil y un elementos de luz y color nuestro hogar, dar la pincelada navideña a cada rincón de la casa y buscamos hacerla más acogedora y agradable. Decoramos el árbol, buscamos y rebuscamos en los cajones hasta encontrar todos los elementos que nos permitan confeccionar el nacimiento y ya empezamos a preocuparnos por los regalos que siempre adquieren protagonismo por estos días.

Es cierto que los nuevos tiempos traen costumbres nuevas, que la innovación tecnológica no hace cambiar de hábitos convirtiendo este tiempo en un continuo contraste entre tradición y modernidad. Ya son pocas las felicitaciones que utilizan la tradicional tarjeta navideña, ahora es más usual el correo electrónico o el más moderno whatsapp, sustituimos la buena carne o el tradicional pollo de corral por algo que parece estar más de moda como es el marisco, relegamos a los Reyes Magos para darle protagonismo a Papa Noel, nos martilleará el sonido del móvil cuando utilicemos el instagram o el twitter para compartir al instante nuestras vivencias navideñas pero dejaremos a un lado el sonido de la zambomba y la pandereta solían acompañar a los tradicionales villancicos, villancicos que acompañaban a la chiquillería cuando iban, Puente Viejo “parriba” o Puente Viejo “pabajo”, de casa en casa pidiendo el aguinaldo o “aguilando”, que para el caso es lo mismo, a cambio de aquellos riquísimos caramelos de anís.

Sí,… sí,… acepto que me digáis nostálgico, y claro que eran otros tiempos, pero eran tiempos donde se saboreaba la Navidad de otra forma, era todo más simple, más entrañable, más cercano y, quizás, más verdadero. Ahora utilizamos el facebook y a todos esos “amigos” que tenemos les felicitamos con una imagen que hemos copiado y pegado en nuestro muro. No quiero con ello criticar esta actitud, me parece muy loable y respetable, y entiendo que son nuevos tiempos y el tributo a la evolución tecnológica, no obstante permitidme, aunque sea sólo de forma testimonial, que me regocije en el recuerdo de aquellas celebraciones y del aroma que impregnaban, permitiéndome la licencia de recomendaros que no perdamos ese espíritu de concordia, ese espíritu que, en estos días, hace que vivamos más en la alegría y permite que nuestro corazón sea más permeable a sensaciones y emociones diversas.

Hagamos entre todos que esta Navidad se llene de sonrisas y abrazos, aunque estos sean virtuales, ¡qué más da!; mostremos nuestra afectividad, nuestra cercanía, miremos lo bueno, recuperemos la reflexión y reconsideremos posturas, en definitiva… mostremos con gestos y con palabras nuestros mejores deseos de felicidad.

Os queremos dejar a modo de regalo gráfico el excelente calendario que ha confeccionado nuestro paisano Nino Sánchez con diversas estampas y perspectivas de nuestro pueblo.....aunque antes queremos dejar constancia de nuestro más sincero deseo.... 
Que tengáis todos una NAVIDAD dichosa y un venturoso AÑO NUEVO.
(jt) 












miércoles, 9 de diciembre de 2015

MARIA LUNA....EJEMPLO DE ENTREGA Y TRABAJO.

Volvemos a centrarnos en un personaje que, por su reconocida trayectoria, reúne todos los merecimientos para que, en este blog, realicemos una breve semblanza de su vida y su trabajo de entrega y generosidad hacia los demás. Nos estamos refiriendo a María Luna Vico, mujer que ha recorrido medio mundo trabajando y ayudando al desarrollo educativo y humano de muchas personas, especialmente los más desfavorecidos.

Como cualquier niña, realizó sus estudios primarios en la escuela de nuestro pueblo, para después continuarlos en Jaén donde acabó su bachillerato. Su vocación educativa le llevó a Córdoba para continuar con estudios de Magisterio, profesión que ejerció durante cuatro años en el Colegio Pedro Poveda de nuestra capital.
Persona de firmes convicciones y enorme capacidad de trabajo, cuestión que le orientó al ingreso en una asociación católica de personas seglares que tiene como finalidad la promoción humana y la transformación social mediante la cultura y la educación en coordinación con entidades y organizaciones públicas y privadas. Su ingreso en la Institución Teresiana le abrió nuevos campos de actuación y la posibilidad de abrirse al mundo y ensanchar horizontes. Ya con veintiocho años viajó a Londres donde compartió su labor docente ayudando a la formación de hijos de emigrantes españoles con el ejercicio de la enseñanza del español en un colegio internacional, estando estrechamente ligada a trabajos de índole social.
Nunca descuidó su formación y consiguió ampliar sus estudios de lengua y literatura española en la Universidad de Salamanca. Después marchó a Roma para avanzar en capacidad educativa en el Centro Internacional de Investigación Pedagógica donde se graduó, siendo allí donde le surgió la oportunidad de trabajar en la Universidad de Filipinas – Diliman en Manila donde ejerce su actividad docente y formativa desde 1986.
Amparo Sánchez, María Luna, Elisa y Julia Montijano, José Luis Villalba y Lucianin
Asumió su nuevo trabajo como un continuo reto de ejercicio docente y formativo, realizando diferentes actividades de promoción social, llegando incluso a alcanzar la licenciatura en psicología complementándola con la realización de un master en espiritualidad. Posteriormente alcanzó, gracias a una beca formativa, su título de estudios superiores en Literatura Filipina escrita en español, campo en el que se ha especializado, publicando tres libros sobre este tema gracias a la ayuda económica de la Agencia Española de Cooperación Internacional. Reside en el mismo campus universitario desde hace 20 años, haciendo de su propia casa un centro donde residen varias chicas que carecen de las posibilidades económicas necesarias, recibiendo de María ayuda y apoyo para completar su formación; además ha creado un Centro Estudiantil donde chicos y chicas sin recursos van de forma gratuita a completar su formación con conferencias, talleres, foros, soporte de clases, ayuda académica, atención personal, uso de biblioteca, ordenadores,…. Y todo aquello que les pueda servir para ampliar y completar su formación. Se pueden contar por varias decenas de miles de estudiantes los que se han registrado en su centro de apoyo estudiantil.


Nunca ha dejado al margen sus raíces, por lo que María suele venir a Puente de Génave a encontrarse con familiares y amigos, pasear por sus calles, cruzar sus puentes y disfrutar con el paisaje y el entorno que su querido Guadalimar le ofrece. Su vínculo con su pueblo le convirtió en privilegiada pregonera de las fiestas patronales de 2007 y personaje central del primer encuentro de puenteños celebrado en las fiestas de agosto de 2014. Es evidente que su obligaciones y la enorme distancia le impide venir con la asiduidad que ella desearía, pero nunca pierde el contacto que la redes sociales le permiten en la actualidad.

sábado, 28 de noviembre de 2015

RECORRIDO POR LA HISTORIA EN LA SIERRA DE SEGURA (III)

Dentro del recorrido por la historia de nuestra comarca, en este tercer capítulo, nos encontramos con la huella que los pueblos Íberos dejaron en nuestras tierras. En esta simple. pero ilustrativa, reseña histórica queremos seguir avanzando por el conocimiento de pueblos y gentes que habitaron la comarca de la Sierra de Segura.

Tercera Parte.- IBEROS

Los Íberos eran grupos de pueblos que entraron a la Península desde África y habitaron las zonas más fértiles, al sur y el este de la Península Ibérica entre los S. VI a. C. y II a.C. Nunca mostraron uniformidad distribuyéndose territorialmente en diversos territorios aunque conservando características comunes que los diferenciaban de los Celtas, establecidos en la parte norte de la Meseta y el litoral cantábrico, y que tenían un origen centroeuropeo. Lo Íberos, aunque coetáneos de los Celtas, estaban más organizados y más avanzados culturalmente ya que habían recibido influencias de diversas culturas del Mediterráneo Oriental y también asumieron las enseñanzas de culturas autóctonas como la tartésica o la del Algar.
Pueblos Íberos 

En las tierras que conforman la actual Andalucía se asentaron diferentes pueblos íberos que conservaron una clara interrelación sin renunciar a su independencia organizativa y territorial. Así los Túrdulos ocuparon el norte de las actuales provincias de Huelva y Sevilla; los Turdetanos ocuparon un territorio más amplio que comprendía el sur de Huelva y Sevilla, la totalidad de la provincia de Cádiz y el extremo occidental de la de Málaga; los Bastetanos ocuparon el resto de la provincia de Málaga, toda Granada y Almería y la parte sur de la provincia de Jaén: mientras que los Oretanos completaron sus dominios con el resto de la provincia de Jaén y adentraron sus territorios en provincias vecinas manchegas. Es decir, nuestro territorio comarcal de la Sierra de Segura era punto de frontera o confluencia de Oretanos, Bastetanos y Contestanos que era otro pueblo que ocupó las provincias de Albacete, Alicante y Murcia; siendo por tanto punto de referencia y de importancia extrema en las relaciones comerciales entre estos tres pueblos íberos, ya que el corredor formado por el valle del Guadalimar era punto obligado de paso de las mercancías que iban y venían desde las estribaciones de Sierra Morena hasta los puertos mediterráneos.  Así pues, nuestra comarca se sitúa claramente entre las ricas zonas mineras de Sierra Morena y las zonas costeras del Mediterráneo.
Sacrificador de Bujalamé

Durante el año 1991 se realizaron estudios y prospecciones que vinieron a confirmar las teorías de tres grandes asentamientos. El primero sería el Castillo de Bujalamé, situado en una terraza fluvial sobre el Guadalimar cercana a Puente de Génave; otro sería Cabeza Grande en Siles o Collado de la Virgen en el término de Villarrodrigo. Pero por lo general no serían grandes asentamientos posiblemente por no existir grandes espacios propicios para el cultivo y ser zona fronteriza con el nivel de inseguridad que eso aportaba. Precisamente de Bujalamé es quizás uno de los hallazgos más significativos del arte íbero, muestra de ello es que se encuentra expuesto en el Museo Arqueológico Nacional en Madrid; nos estamos refiriendo al conocido como "Sacrificador de Bujalamé", un exvoto del S.V-IV a.C. de aproximadamente 15 cm. y que representa a un varón, personaje o sacerdote, vestido con túnica corta ceñida con un cinturón, dispuesto a degollar con un cuchillo curvo afalcatado un pequeño carnero que apoya en su rodilla elevada, mientras su otra pierna permanece sumergida en una corriente de agua. No se puede adivinar si representa una escena cotidiana o un sacrificio ritual que purificará las aguas donde se vertirá la sangre del animal.
Restos del castillo de Bujalamé


En general, el sistema de ocupación desde finales del S. V a.C. y el S. IV a. C. se mantiene igual que en épocas más antiguas, aunque algunas fortalezas dejan de ser habitadas, creándose otras, quizás en lugares más estratégicos que concentran población. Entre los asentamientos más importantes se hallaría el oppidum fortificado de Bujalamé que llegó a tener una extensión de más de 15 Ha. y que se ve rodeado por pequeños fortines como La Carrasquilla en La Puerta de Segura, el Cerro del Castillo en Torres de Albanchez o  el Castellón del Moro cercano al río Guadalmena. Hay que destacar que la ubicación de asentamientos varía poco en relación a épocas anteriores del bronce o de la cultura denominada del Algar, siguiendo el corredor natural del valle del Guadalimar para unir estas tierras de interior con las colonias costeras de Mastia, Akra-Leuke o Hemeroskopeion que fenicios, griegos y después cartagineses, con la fundación de Cartago Nova, establecieron en las costas levantinas, ya que su buen emplazamiento les permitía el control de las caravanas comerciales, contribuyendo decididamente este hecho a la riqueza de sus habitantes. Era una época en la que los metales eran esenciales para el desarrollo humano y la península tenía importantes yacimientos que servían de suministro a las potencias del Mediterráneo Oriental. Los puertos del levante peninsular eran lugar de salida de plata, estaño y también oro, además de materias primas como esparto, aceites y cereales.

De esta época son asentamientos íberos de Castellones de Ceal en Hinojares y Segura la Vieja en el término de Segura, o El Castellón en Santiago de la Espada. Es en este último lugar donde fue hallado un importante conjunto de piezas de orfebrería que reúne elementos muy interesantes en oro y metales diversos, como unos pendientes con una figura alada datados en la segunda mitad del S. III a.C.; un vaso en oro y más pendientes de la misma época; una sortija, una fíbula y tal vez también un catino del S. II a.C.; y por último dos pulseras del S. I a. C. También hemos encontrado en los yacimientos situados en nuestro entorno, y como clara muestra de nuestra fuerte influencia comercial que presentaban, algunas piezas de origen celta como un vaso, un brazalete y varias fíbulas. También en Santiago de la Espada está situada la necrópolis ibérica de las Quebradas y otra cercana al poblado del Castellón.
Tesoro del Castellón de Santiago de la Espada

Del final de la etapa ibérica se encuentra abundante cerámica en el Cerro del Castillo del Cortijo de las Fuentes en Benatae, pero si hay que destacar un hallazgo íbero en nuestra comarca, sin duda este sería el León de las Ballonas, llamado así por ser encontrado en este paraje del término municipal de Villarrodrigo, aunque arqueológicamente se denomine “León de Bienservida” al situarse su localización muy cercana a este municipio de la vecina provincia de Albacete, en cuyo Museo Arqueológico se encuentra expuesto. Se trata de un conjunto escultórico, posiblemente con finalidad funeraria, que trata de aglutinar el simbolismo de la fuerza del león junto a la cabeza de humana, lo cual daría significado a ciertas características personales del difunto uniendo superstición y religiosidad, además de demostrar una alta posición en la escala social de la época.
León de las Ballonas de Villarrodrigo


Todos estos pueblos fueron fácilmente dominados, primero por cartagineses y posteriormente por los romanos, ya que ambos fueron plenamente conscientes de la importancia del control de la ruta comercial que pasaba por nuestro territorio, conocida como la Vía Heraklea o Camino de Anibal que unía Castulo y los puertos mediterráneos.  

(jt) Segura Verde.

lunes, 16 de noviembre de 2015

EL PRIMER CHÓFER DE PUENTE DE GÉNAVE

FELIX VILLALBA GARRIDO… DE PROFESIÓN CHAUFFEUR

Por: Juan José Olivas Vigara

Segunda parte

Desde que entró en vigor el reglamento para el servicio de coches automóviles por las carreteras del Estado, el 17 de septiembre de 1900 fue obligatorio el permiso de conducir.
En aquel Reglamento no se especifican los requisitos que debían reunir los conductores, ni las pruebas a las que debían ser sometidos para la obtención del permiso de conducción. Todo quedaba al libre albedrío del Gobernador Civil, en primer lugar, y del criterio de Ingeniero designado por éste para realizar las pruebas que considere necesarias para comprobar la aptitud del solicitante para conducir automóviles.
Los pasos a seguir para obtener permiso de conducir  eran los siguientes:
Primero.- El interesado cursaba una instancia al Gobernador civil de su provincia en la que hacía constar su filiación. No existía modelo de instancia normalizado por lo que cada uno la redactaba a su manera, siempre y cuando hiciera constar los datos requeridos de carácter personal. Redactada esta parte de la instancia, el interesado exponía el motivo considerando él mismo que ya tenía la aptitud para conducir y que podía demostrarlo mediante un examen que nadie sabía previamente  en qué iba a consistir.
Segundo. - Recibida la instancia en el Gobierno civil, se registra y en pocos días el Gobernador envía un comunicado a un Ingeniero de Obras Públicas para que compruebe la “aptitud” (examen) del solicitante para conducir automóviles.
Tercero.- El ingeniero designado procede a realizar las pruebas al solicitante y a comunicar al Gobernador el resultado reconociendo o no la “aptitud” del mismo.
Las pruebas que realizaban aquellos ingenieros venían a ser, más o menos, las siguientes:
-Sometían a interesado a una prueba de circulación llegando a recorrer en algunos casos hasta 50 kilómetros. El examinando debía demostrar que sabía manejar el vehículo a distintas velocidades, en pendientes y en curvas cerradas, que era capaz de cruzarse  con caballerías y vehículos de distintas clases sin crear peligro alguno y que actuaba con  los frenos con la oportunidad y precisión necesarias.
-Era interrogado acerca del funcionamiento del motor, así como de las averías más frecuentes que se  producían en marcha y cómo repararlas.
Si el manejo del vehículo era correcto a juicio del ingeniero y las respuestas sobre mecánica eran las correctas, remitía un acta un acta al Gobierno Civil, certificando la aptitud para conducir. El Gobernador, a la vista del acta, expedía ya el correspondiente permiso. Cuando aquel Darracq con la matrícula J-1, propiedad de D. Ángel Gea vecino de Linares, empezó a circular, allá por 1906, legalmente por las carreteras de Jaén, nuestro convecino Félix Villalba Garrido  tenía 15 años y posiblemente ya le gustaban los automóviles y hasta  podría haber pensado aprender a conducir algún día.
Pasaron  los años y el parque de automóviles de Jaén fue creciendo, aunque lentamente. En las grandes  poblaciones como Jaén, Linares, Úbeda, Baeza y Bailén, los vehículos de tracción mecánica de las clases pudientes y adineradas se empezaban a mezclar en la circulación con las bicicletas de la gente de clase media y con los carros de las clases menos pudientes; los automóviles convivieron con los carros transportando mercancías por las carreteras  de la provincia hasta la década de los cincuenta.
Ya en los años veinte, el parque de automóviles en la provincia de Jaén creció de manera significativa. El constante aumento de automóviles desde 1900 exige la aparición de un nuevo reglamento, más acorde con los nuevos tiempos.  Y ese reglamento llegó. Se hizo efectivo mediante el Real Decreto del Ministerio de Fomento de 23 de julio de 1918, firmado en San Sebastián por el Rey Alfonso XIII a propuesta del ministro catalán Francesc Cambó. Al amparo de este nuevo reglamento obtuvo el permiso de conducir D. Félix Villalba Garrido.
Corría el mes de abril de 1923, cuando nuestro convecino, con 30 años y casado, decide  hacerse chófer. Hasta entonces su profesión fue la de albañil, como la de su padre. No tenemos conocimiento de quién le enseñó a conducir, ni cuándo ni cómo aprendió. Pero sí sabemos  que con fecha 24 de abril de 1923 se abre un expediente en Obras Públicas de Jaén con una instancia, a nombre de Félix Villaba Garrido, vecino de Puente de Génave, solicitando el permiso para conducir automóviles con motor mecánico de la 3ª  categoría. Eran considerados vehículos de la tercera categoría, según el reglamento de 1918, "los automóviles y, en general, vehículos de tres o más ruedas, con pesos y cilindradas superiores respectivamente, a 500 kilogramos y 1.100 centímetros cúbicos".
El primer paso que tuvo que dar Félix para obtener el permiso fue dirigir una instancia al Gobernador Civil de Jaén. Félix, además de sus datos personales, hacía constar en su instancia: Que considerándome con aptitud para conducir vehículos con motor mecánico de la 3ª categoría (…) se sirva, previos los trámites oportunos, expedir el permiso correspondiente para poder conducir por las vías públicas…”
La instancia entra en el Registro del Gobierno Civil el día 24 de abril de 1923. Al día siguiente se ordena, mediante oficio, al ingeniero industrial D. Ángel Méndez Orbegozo que proceda al examen de aptitud del peticionario. El 27 de abril el ingeniero cumplimenta el servicio. Y con la misma fecha envía acta certificando que ha procedido a examinar a D. Félix Villalba y que en las pruebas practicadas ha demostrado aptitud suficiente. Traducido al lenguaje del pueblo: Félix había aprobado el examen de conducir; era el primer puenteño que lo conseguía.
Con fecha 8 de mayo de 1923, el Gobernador Civil de Jaén expide el permiso de conducir a D. Felix Villalba Garrido con el nº 831. Félix, junto con la instancia, presentó los documentos exigidos:
-Dos fotografías del tamaño de  0.045 por 0.045.
-Certificado médico de no padecer enfermedad de la vista u oído, ni otras dolencias que le incapaciten para la conducción del vehículo; firmado y escrito de su puño y letra en papel de 2 pesetas y con el sello del Colegio de Huérfanos de María Cristina por D. Ramón Ruiz Frías, que fue médico titular de Puente de Génave desde que ganó la plaza convocada por el Ayuntamiento de la Puerta de Segura en 1918 hasta su jubilación.
-Certificado de buena conducta en papel de 2 pesetas firmado por D. Adriano Marín Rodríguez, alcalde a la sazón, de la Puerta de Segura.
-Certificado del acta de nacimiento del Registro civil, en papel de una peseta.
En 1924, Félix Villalba quiso dedicarse a conducir vehículos destinados a alquiler o servicio público y tuvo que presentar un certificado médico de Sanidad como estaba reglamentado. Tuvo un Ford con matrícula de Albacete que destinó a taxi. Trasladar puenteños y puenteñas a la feria de la Puerta fue de los primeros viajes que realizó.
En 1926 se promulga un nuevo Reglamento que introduce interesantes e importantes novedades relativas al permiso de conducir. Ya no sería el Gobernador Civil el que expidiera el permiso, sino la Jefatura Provincial de Obras Públicas,  previa certificación de la aptitud del interesado expedida por el  Ingeniero Inspector de automóviles, afecto a la Inspección provincial. Félix Villalba solicita a través de la gestoría Campos Lucha de Jaén el canje de su permiso por el nuevo modelo.
No tenemos constancia de la cantidad de dinero que desembolsó D. Félix Villalba por el papeleo, pero sería similar, por no decir igual, al de otras provincias, ya que eran documentos oficiales. En Madrid, por ejemplo, en 1924 el desembolso llegaba  a la, nada desdeñable, cantidad de 64.25 pesetas por los siguientes conceptos:
-Instancia dirigida al gobernador civil provincial en papel…  1 ptas.
-Certificado médico que indique no padece enfermedad que le impida la conducción de vehículos… 7 ptas.
-Certificado de buena conducta… 8,75 ptas.
-Certificado de nacimiento del Registro civil, que demuestre que el solicitante no tiene menos de 18 años ni más de 67… 4 ptas.
-Estos documentos, que se presentan en la Sección de Fomento del Gobierno Civil, pasan a la Jefatura de Obras Públicas, donde expenden el carnet, y se exige una póliza de … 25 ptas.
-Por el cartón del permiso….   1 ptas.
-Derechos del ingeniero examinador… 17,50 ptas.

El total ascendía a 64,25  pesetas teniendo en cuenta que para aquel entonces un obrero del campo necesitaba casi 16 jornales para pagar todo este papeleo. Era otra época, lejana ya en el tiempo.