miércoles, 13 de mayo de 2026

PREGÓN DE FIESTAS DE SAN ISIDRO 2002. MANOLO "EL ZAPATERO"

No hay mejor día que hoy, día de comienzo de las fiestas patronales en honor de San Isidro Labrador en Puente de Génave, para hacer mención a un acto significativamente importante en cada periodo festivo. Me refiero al acto del tradicional pregón de fiestas. En ese acto se congregan muchísimas personas en el salón de actos del Ayuntamiento para escuchar a un puenteño o puenteña de nacimiento o de corazón en sus reflexiones sobre las vivencias y circunstancias que presentan como denominador común la vida y las gentes de Puente de Génave. Si hay un pregón recordado a lo largo del tiempo y guardado en la memoria de muchísimos puenteños es el celebrado en el año 2002 por Manolo Real Alarcón, para todos, Manolo "el Zapatero". En él se mostró un enorme sentimiento por el Puente y lo que había significado en su vida, todo ello salpicado de ese talante y gracia innata que atesora nuestro paisano, haciendo reír a carcajada limpia a los asistentes al tiempo que emocionarse con el recuerdo de personas que marcaron su vida. Estamos seguros que volver a escucharlo (se añade un link donde pinchando aparecerá el enlace que da acceso al audio) o leerlo no dejará indiferente a aquellos que lo guardan en su memoria o los que accedan por primera vez a su contenido. Disfrutarlo, pues no os dejará indiferentes y merece la pena. 

Presentación...

Nos encontramos todos aquí para escuchar este pregón que da inicio a nuestras fiestas patronales y que creemos, como años anteriores, nos va a transmitir emotividad, porque algunas veces, en este acto, hemos tenido ojos brillantes de emoción. Nuestro paisano, al que le ha tocado este año, pues siempre ha estado aquí y será capaz de sacarnos ese sentimiento que llevamos dentro. Él ha sido capaz de transmitirnos alegría y sobre todo ha sido capaz de que compartamos con él algunas de las vivencias que expresará pues la vivimos como nuestras y las conocemos muy bien. Pero antes de presentar a D. Manuel Real Villalba, perdón, Alarcón, Villalba era su padre, alguna persona puede tardar cinco segundos en saber quién es, pero, sin embargo, cuando dicen Manolo el Zapatero, nadie lo duda, en un segundo saben quién es.

No quiero dejar la ocasión de rememorar un poco su familia, porque su familia la hemos visto siempre. Su hermano que viene todos los años para las fiestas, para los puentes, para San Isidro, incluso esta Semana Santa hemos visto a sus sobrinos como llevaban los pasos procesionales, como iban con nosotros porque son unos puenteños más, su hijo juega al fútbol con el Puente. Manolo se crio entre el Puente Viejo, el Molino de los Trujillo y la calle de San Isidro y desde luego hace honor por todo ello.

No voy a extenderme más porque pienso que nos lo va a decir todo y para eso está aquí. Doy la palabra a Manuel Real Alarcón.


->  AUDIO PREGÓN MANOLO (Pinchar para escuchar)

       Buenas tardes, muchísimas gracias a todos por vuestra presidencia, Sra. Alcaldesa, concejales, muchísimas gracias a todos, y espero, bueno, que me ayude a salir airoso de esta responsabilidad. Estoy muy nervioso y pido me podáis perdonar. Intentaré, bueno, sabéis que estamos aquí en honor de D. Isidro de Quintana Merlo, que así se llamaba nuestro santo patrón antes de ser elevado a los altares y este santo varón, que dicen que nació en Madrid y yo siempre he mantenido de que no, y cuando fui allí tuve que hablar con muchos madrileños y decirle que no, que San Isidro nació y engordó en el Puente de Génave, lo que pasa es que de chiquitillo se tuvo que ir a Madrid por motivos laborales, como tuvimos que hacer muchos, y allí se hizo santo. Así que vamos a ver, es poco tiempo, pero intentaré expresar los muchos sentimientos que tengo hacia el Puente y las muchas vivencias. Intentaré ser lo más breve posible y relatar mis sentimientos y mis vivencias.

Imagen de San Isidro. Puente de Génave

       Yo la primera imagen del Puente que tengo grabada es, obviamente, mi casa, el río, el Zurrión, las estacas, el corrental y a Venturilla que, por desgracia, ya no está entre nosotros, desde aquí mi recuerdo para él y un abrazo para toda su familia. Por cierto, que esto del Zurrión, pues creó un estilo nuevo de natación que os lo voy a explicar. Cuando fui a Madrid, pues claro, fui, como dicen allí, de paleto y cuando iba a nadar a la piscina los amigos decían: ¿tú qué estilo utilizas para nadar? ¿cómo te has enseñado a nadar, en estilo braza, mariposa, de espalda..? y yo digo no. Yo aprendí a nadar a estilo Zurrión, y se quedaban, ¿y eso cómo es? y digo, pues sí, es un método muy sencillo, pues te tiran al corrertal y sales nadando o te ahogas y no hay más que hacer. Así que nada, se quedaron muy sorprendidos.

Paraje del Zurrión con la casa de Manolo Real a la derecha.

       Luego mis recuerdos se van ya directamente hacia la escuela. En aquel tiempo a la escuela íbamos con los bolsillos, pues, con la zompa, las bolas, las cajetas y con el tirador, llevábamos de todo menos libros. De aquella época, recuerdo a todos mis maestros con mucho cariño, porque de todos aprendí muchos, empezando como Doña Marcelita Campayo, Don Antonio Campayo, Don Ernesto Ramírez Orellana, Don Pedro García Bellón o Don Faustino Serrano, pero tengo un recuerdo especial de una persona que, en aquellos años, me ayudó mucho porque cuando hacia el bachiller, me acuerdo, que tuve un problema con la asignatura de dibujo, yo dibujaba muy mal y, bueno, me acomplejé, de tal manera, que no quería dar clase ni nada, y esa persona, pues, con mucho cariño y con dedicación y comprensión, me ayudó a salir de aquel problema. Esa persona era una maestra en toda la expresión de la palabra, era Doña Ramona Serrano Rubio y desde aquí mi gratitud eterna hacia ella por aquella ayuda que me hizo, y un abrazo también para toda su familia. Ya me perdió, son papeles para leer por todos lados y…

Dª Ramona en su escuela de Puente de Génave

       Luego, ya buceando mi recuerdo, me acuerdo de los años en que ayudaba a mi padre a repartir las cartas por el pueblo, y creo que, de ahí, viene todo el cariño y la pasión que siento por el Puente, porque era cuando estaba en contacto con toda la gente, por todos los barrios, de todas las calles, de toda posición social, económica, de estudios o de edad. Entonces, me acuerdo, era muy bien recibido en todas las casas, pues claro, entonces, a las casas se llevaba alegrías. Cartas de hijos y esas cosas, claro como ahora son pagos, multas y cosas de esas, pues un desastre. Por eso digo que entonces me recibían todos con mucho cariño, y me acuerdo que tenía que leer las cartas a mucha gente y al mismo tiempo que le leía las cartas, se las tenía que contestar porque, en aquellos años, mucha gente no sabía escribir, así que enteraba de todo lo que pasaba en el pueblo, de cómo estaban, dónde trabajaban, lo que ganaban, si estaba novios o si no estaba novios. En fin, era el poder mediático que dicen ahora. Lo cierto es que todo el mundo me trataba con mucho cariño, pero recuerdo en especial, a dos familias que eran personas muy mayores, y siempre que iba a llevarle cartas a la hermana Ángela y el hermano Victorino Puertas, que son los padres de Alejandro, no quiero decir el apodo pero, bueno si, Moniato, sin ánimo de molestar a nadie, que vivían enfrente de la Rablilla entonces; y otra familia era la hermana Clara y el hermano Marcelino Alguacil, que vivían los Atascaderos, que son los abuelos de María Elena y Aurelio los del supermercado. Estas familias siempre que iba a llevarle una carta, pues me daban un rosco, o me daban un pestiño o una copa de mistela, que ya como no tienen alcohol, pues. Pero ya cuando me llegaban al corazón era cuando, siendo gente muy humilde, muy humilde, pues echaban la mano al mandil en busca de alguna moneda para darme, que por pequeña que fuera, para mí, era la fortuna más grande. Desde aquí, también, mi gratitud hacia ellos, porque con su ejemplo de generosidad me ayudaron mucho a formarme como persona. Bueno, y después de todo esto, de la copa de mistela y los roscos, me mandan a Barcelona directamente, así que nada, este es el recuerdo que tengo yo de cuando ayudaba mi padre a repartir cartas.

El querido Alejandro Puertas "Moniato" (centro)

       Luego ya los recuerdos que tengo más próximos son cuando jugaba al fútbol cuando hicimos el equipo de fútbol, que hay que ver la diferencia con los equipos de fútbol de ahora, que les pagan, tienen entrenador, tienen un campo aquí en el pueblo, camisetas, entrenadores o tácticas. Nosotros no teníamos nada, solamente teníamos ilusión e imaginación, bueno, imaginación sobre todo para vestirnos porque uno asomaba con una camiseta blanca, el otro colorá, uno con tenis, el otro con las botas de la aceituna, el ejército de Pancho Villa, sin táctica ninguna, bueno si, teníamos una táctica, que hombre no era muy técnica, pero era muy efectiva, que era el “juego rápido y patá a las cejas”, eso no falla, muy parecido al 4-4-2 de ahora. Recuerdo que íbamos a jugar a la Cuesta del Madroño, claro y, cuando llegábamos, después de 7 km andando para jugar pues eso. Después teníamos que limpiar el campo de hierbas, de matorrales o de junqueras para poder jugar, y aquello, que hacíamos con la ilusión que teníamos por jugar, pues nos pudo costar un disgusto, porque para hacerlo más rápido, se ocurrió la idea de pegar al juego a la hierba a los matorrales. Os podéis imaginar, aquello pudo ser una catástrofe, lo que pasa es que tuvimos suerte solamente se quedó en un susto; bueno, ya sabes Jose Luis que lo de pirómano te viene de herencia. Espero que la tradición se corte aquí ya.

Equipo de fútbol del Puente.
(Manolo, de pie el cuarto de dcha. a izda.)

       De aquellos tiempos, también me tengo que recordar de varias personas, una en especial, era la que nos llevaba siempre a jugar por ahí al fútbol siempre en su furgoneta. Una vez juntábamos para pagar el viaje, otra vez no podíamos o nos lo perdonaba, pero siempre, siempre, nos defendía, y nos defendía en campos y en pueblos muy difíciles, pero duros, duros, como de haber preguntado en un pueblo: “oiga, por favor, ¿dónde está el campo de fútbol? Y contestar “siga usted la fila de garrotes”. Así imaginar como el campo, pero lo que pasaba es que este hombre hacía más fuerza que todos los demás rivales, pues él solo daba más voces y animaba más que todo el equipo contrario. Me estoy refiriendo a Don Pedro Díaz López, más conocido por Pedro Pascual, y desde aquí, también, mi gratitud hacia él por lo que hizo por nosotros y por el Puente. También tengo que recordar a un amigo y un jugador que estoy seguro de que, si fuera ahora, hubiera jugado en primera división, porque tenía clase y elegancia de sobra, me estoy refiriendo a Don Antonio Martínez Sánchez, que no lo conocéis, pues Ñoño el del Surtidor o Ñoño el de la Sérbula y Fulgencio, que así nos entendemos todos, y de aquí también mi recuerdo para él y toda su familia. Y también tengo que recordar portero que teníamos que era el mejor portero que había en el pueblo, porque claro estaba él solo, no había otro, Luciano el Pintor, te acuerdas del gol que nos metieron en Bienservida, pues a mí no se me ha olvidado.

Cuadrilla de amigos de Manolo Real

       Luego ya después, siendo ya más mayor claro, mis recuerdos van hacia la fábrica de sueño de aquí, porque había una fábrica de sueños que esperábamos, toda la semana, con una ilusión grandísima a cada domingo para irnos al gallinero a ver una de romanos o de pistoleros o de Marisol. Lo que pasa es que, si ustedes se acuerdan, la gente más mayor, muchas veces, el espectáculo más que en la pantalla estaba en la primera fila del patio de butacas. Ahí se sentaban unos espectadores de sesión, una persona entrañable y maravillosa eran Fernando “el Municipal”, Alejandro “Moniato” y Marina, una que decían que estaba loca pero que no lo estaba, y muchas veces las reacciones que tenían viendo la película eran tan efusivas, tan humanas que quitaban el protagonismo a la misma película. Ya por desgracia, pues Fernando tampoco está ni Marina tampoco, así que también mi recuerdo para todo ellos.

La entrañable Marina, apodada "la Loca"

        Después ya me viene a la memoria las fiestas. Los San Isidro, la Semana Santa, o las de los veranos. La Semana Santa entonces, cuando yo era chico, recuerdo eran sencillamente espectaculares eran muy sentimentales, pero era espectaculares; estaba el Prendimiento, que mucha gente habrá visto, cuando los romanos prenden a Jesús Nazareno estaba Antonio Sánchez Casas, Antonio “el Señorito”, que les preguntaba a los romanos… ¿a quién buscáis?.. y le decíamos “a Jesús el Nazareno”… ¿para que lo queréis? Y contestábamos… “para escupirle y crucificarle”. Y otras muchas cosas que se decían allí. Y me acuerdo especialmente un año que vino un romano que era un poco ilustrado, y si, entonces pues Antonio “el Señorito” le hizo las mismas preguntas, todo sobre el mismo tema.. ¿a quién buscáis? Y aquí que el romano saltó diciendo.. ¡al Mensias!.. y viendo Antonio como pronunció ante un silencio sepulcral, dijo de decirle las otras preguntas.. ¿y para qué lo queréis?...  y el romano saltó… ¡para escupitible y crustificable!.. os podéis imaginar a la gente. En fin, una tarde memorable de romano que no sé quién era porque iba con el capuchón ese puesto, pero que era un poco fino y, por el acento, pues no era de aquí. También me acuerdo cuando se lo llevaban los romanos iban con el jefe con su paloma, el jefe romano, pues la paloma en la lanza que en aquel tiempo recuerdo que era Cándido Hernández Sánchez, que tampoco sabréis quién es, pues Cándido “el Bigote” que trabajaba por la Cuesta de Ventura para abajo. Y todas las procesiones eran muy bonitas todo “el Prendimiento”, “el Paso” que se hacía por la mañana, pero claro, la que más sentimiento despierta y expectación siempre ha sido “el Entierro de Cristo”. Yo creo que no hay estampa más bella que “el Entierro” pasando por el Puente Viejo con el Guadalimar al fondo y “el Zapatero” cantando su saeta, que es la única que sabe. Tremendo, vamos que ni en Sevilla lo tienen. Desde aquí, también un saludo para él.

Manolo llevando el paso en la procesión del Santo Entierro

       Después me acuerdo de los “Sanisidros” de entonces, que estábamos todo el año esperando a San Isidro para así ponernos el mejor traje y no sé por qué siempre llovía en la procesión, si, San Isidro siempre cumplía con su obligación hubiera sequía o no, y llovía en la procesión o llovía en la verbena, siempre, por cierto, que antes las verbenas hacían aquí detrás del ayuntamiento, y yo no yo iba porque era muy “chico” pero, claro, como las hacía mi padre, pues estaba siempre ahí , supongo que ahí me viene la afición, en fin, cosa de chiquillos claro.

       Me acuerdo también la feria de ganado que había en el Cortijo de las Ánimas, impresionante, pero aquí lo que más expectación daba y lo que más repercusión tenía en el pueblo y en toda la comarca eran los toros, los toros con las figuras locales como Teodoro Valiente “el Lolo”, Vicente Alarcón “el Torero” y una figura foránea que venía de Linares que estaba apoderado por Alfonso “el Panadero”, el apoderado también era de los buenos, era Roales, el maestro Roales. Pero aparte de estos maestros había otra persona que se erigía tan protagonista como los toreros o más. Este personaje entrañable, de aquí del Puente, que al grito de.. ¡hay gaseosas frescas! y ¡vocea José o se lo digo a papa!... pues se apoderaba del ruedo con tanto arte y valor como los mismos toreros, ese personaje entrañable era Don Gabriel Sánchez Requena, más conocido como Gabriel “el del Ayuntamiento” y desde aquí mi recuerdo y para toda su familia.

El querido y añorado Gabriel "el del Ayuntamiento"

       Bueno, yo tengo que reconocer ahora que nunca me he perdido un San Isidro. Ah!, de chiquitillo siempre de chiquitillo, a los caballitos. Solamente vi un San Isidro en peligro y fue cuando hice la mili, pero claro en la mili siempre se echa mano del socorrido telegrama. Lo que pasa es que en mi caso hubo un error de transcripción en el telegrama y lo que ponía era: “mamá grave, ven pronto, viva San Isidro”. En las que me vi para convencer al capitán que no era para unas fiestas, y le dije…¡mire usted, es que en mi pueblo somos tan devotos de San Isidro que hasta en las desgracias decimos ¡viva San Isidro!... y ya por ahí pude convencerlo un poco al hombre que no sé si se lo tragó mucho, pero sí, claro son errores que…

       Y ya estando en esta casa y hablando de San Isidro, tengo que recordar a dos personas desaparecidas prematuramente. Una de ellas nació y vivió muchísimos años en esta casa, fue siempre y ha sido colaborador activo de San Isidro y un buen puenteño, me estoy refiriendo a Ramón Martínez Ruiz, más conocido por como Ramonín “el cartero”. Desde aquí también mi recuerdo para él y mi gratitud por darme su amistad, aunque fuera por poco tiempo, por desgracia. Un recuerdo para Isabel, su viuda, y sus cuatro hijos y para toda la familia de todos los carteros. La otra persona que también pasó muchos años de su vida aquí, prestando servicio con dedicación, con honestidad, con vocación de servicio, de la que yo aprendí su sencillez, su honradez, de la que me acuerdo muchísimo y yo quería, fue Secundino Real Villalba, que era mi tío Nino. Desde aquí, también, un abrazo para mi tía.

Nino "el Municipal", tío de Manolo,
junto a su compañero Antonio

       También recuerdo con mucha nostalgia los veranos de antes, los veranos de antes estábamos los chiquillos siempre por todo el día en el río. Luego por la noche, jugando en la calle, que jugábamos al “esconde correa”, un juego muy pedagógico, claro, pedagógico para que encontraba la correa, que nos ponía a todos firmes; y me acuerdo entonces que estaba la gente con los vecinos, pues charlando en las calles, hablando, relacionándose, y esa costumbre ahora pues entre la televisión y el Gran Hermano, pues han acabado con ella. Desde aquí, también, quiero mostrar el cariño que tengo por todos mis vecinos. Son un montón, y que no quiero dejarme a nadie, voy a intentar recordarlos a todos, pero, bueno, si se me olvido alguno me disculpe porque ahora mismo estoy nervioso. Empezando por la Gloria y Nicasio los primeros con Gabriel y Elenita, luego vino Alfonso “el panadero” y Lola con Pedrín y Tere, luego estaban de vecinos Vicente y Carmen que todavía no se están explicando cómo siguen los escaparates ilesos, porque vamos, yo no sé cómo aquello pudo seguir sin romperse. Estaba entonces también Leli, Virginia, Matías, Maricarmen, luego estaban Teofila, Gregorio, Gregoria, Pepe Teli, David, Manolo, Pepi, que gracias por las matemáticas que me diste y que me ayudaron con Don Ernesto, como estaban Paqui y Marivi, Gloria y Genaro, y también San Felipe y Esteban, que era mi compañero en el juego de las bolas, que todas las noches íbamos al cine con los que ganábamos en las bolas, tres pesetas y unas perras gordas que era muy poco para ir al cine pero, en fin; desde aquí también mi recuerdo para todos ellos. Ah! Bueno, perdón, se me olvidaba estaba también Joaquín y Elena, y Elena, Luciano y Joaquinito. Joaquín y Elena, que su casa era en mi casa y sobre todo era la casa de todos cuando echaban “Viaje al fondo del mar”, pues tenían la televisión, pues todos juntos allí. Mis recuerdos para los que ya están también pues Joaquín, Genaro, Gloria, Teofila y lo demás, pues un agradecimiento especial, porque de alguna manera, colaborasteis a hacerme feliz en mi infancia.

La calle San Isidro vista desde la casa de Manolo Real Alarcón

       Estaba pensando una cosa, seguro que se me iba a olvidar hablar de los bares, pues no… y es la página más grande que tengo. Es imposible olvidarse de los bares de entonces porque no me puedo olvidar, por ejemplo, de los calamares de la María del Bar los Nietos, de la pipirrana de la Elena de la taberna de Ventura, de los callos de la Elena de Joaquín “el Pintor”, de la sangre con tomate de la Anita del Bar Linares, por cierto, algunos ya no están nosotros y también un recuerdo para toda su familia. Y me acuerdo especialmente que, entonces, el Bar del Pintor, no cerraba por la noche, igual que ahora mucho pub, y era increíble que “El Pintor” no cerrara por la noche. Y allí, recuerdo, se celebraban siempre unas tertulias, unas “trasnochás” musicales y me acuerdo de alguna tertulia, una en especial, que formaba parte de mi padre y con él, siempre, unas personas excelentes como Don José Molina Aragón, quien es más conocido como Pepe U, Eloy Moya Fernández, Joaquín “el Pintor”, Nicasio o Luciano “el Chato”. 

Bar del Pintor. Luis Real Villalba y sus amigos

        Claro tertulia había, pero acompañada con el chato de vino, porque si no, pues no estaba claro; y me acuerdo, también, en aquellas famosas “trasnochás” musicales que había unos músicos excelentes. Recuerdo yo claro, yo que era muy “chico”, pero me acuerdo de todos que eran estupendos. Uno era José Rodríguez Villalba, hermano de Salvadora y Sebastián que tocaba la guitarra, otro Antonio García Ojeda “el Mono” a la bandurria, Paco Moquilla al acompañamiento, Nicasio y Joaquín con el acordeón y Eloy Moya al cante. Todas personas entrañables que forman parte de la historia del Puente.

Protagonistas de las "trasnochás musicales"

       Tampoco puedo olvidarme entonces de los establecimientos que había para recibir a todos los viajeros que venían en San Isidro y a todos los viajantes que pasaban. Había, pues claro, las clásicas fondas y posadas, como la pensión de Juan José y la Encarna, pensión Suárez, la Fonda la Manuela, de Paco y Antonia, la posada de la María y Pepe U, el hostal Linares de la Anita y Bartolo. Entonces no había los medios técnicos que hay ahora de frigoríficos, ni aire acondicionado ni nada, pero toda esa carencia la suplían sus dueños con su calidad humana, con su bondad, con su hospitalidad y sobre todo por su excelente cocina casera y ellos que lo ofrecían todo. Desde aquí también mi recuerdo para los que no están ya, como Paco de la Fonda, María, Anita y abrazo para todos, para todos los demás.

Pepe U y la María la de "la Posá" y su familia.
Mª Elena, Gaby, Lola y Maite

       Llevo ya 30 años fuera de aquí, del Puente, aunque parece que no me he ido, pero bueno, 30 años fuera de aquí, aunque los que estuve en Barcelona no los cuento, y hay que ver los cambios que se han producido ya en el Puente. Me acuerdo de ir a la consulta de Don Ramón el médico, a su casa, un hombre que era muy buen médico porque, sin medios técnicos, te adivinaba todas las enfermedades y, de aquello, a tener servicio de urgencias y un próximo hospital. De la escuela que nos sentábamos tres en un pupitre a los nuevos colegios y el instituto, también de aquellas tertulias del Bar del Pintor a la conferencia de palacios del congreso, de aquellas “trasnochás” musicales a la banda actual de música, que la compone muchísima gente joven y no tan joven, con el amigo Matías al frente, y hasta que no empieza él no empieza nadie y para terminar lo mismo, por todo lo que digan él es el jefe, que sí, que el director es el director, pero el que para la música es él. Y también se ha pasado de cantar “Asturias patria querida” a las 4:00 de la mañana con el nivel etílico un poco saturado a la magnífica coral. Así que vamos a ver, desde aquí también quiero demostrar mi gratitud porque pasean el nombre del Puente con arte y señorío por todos los sitios donde van a actuar y eso para mí, como puenteño, es un orgullo.

Coral Faustino Serrano

       Después ya quiero, desde aquí, bueno, me refiero de que antes, el Puente de aquel tiempo, pues era un pueblo que estaba condenado, poquito a poco, a ir desapareciendo, y últimamente, pues se le ven unos cambios espectaculares. Esos cambios son, ahora mismo, el ejemplo y el estandarte de toda la provincia o de toda la comarca, por lo menos, porque todos se fijan en el Puente de Génave, sus ideas, la creación de empleo que han hecho, sus barrios nuevos, polígonos industriales, calles; en fin, un montón de cosas más, que, a todo esto, el broche de oro lo va a poner la construcción del próximo hospital, que va a ser el broche final para el desarrollo del pueblo entero, eso es indudable y eso es una alegría para todos los puenteños. Ahora, he dicho antes que llevo ya 30 años fuera de aquí, pues ahora mismo, aprovecho que estoy aquí, para darle también mi gratitud a todos los que han colaborado y trabajado en el Ayuntamiento del Puente para conseguir todo lo que se ha conseguido, a todos los trabajadores y colaboradores, a los concejales, alcaldes, a toda la corporación y a todos, que tienen mi gratitud eterna por todo lo que han conseguido por el pueblo, por insignificante que haya sido.

Fuente del Boulevard,
símbolo de la modernización de Puente de Génave

        Decía que llevo 30 años fuera de aquí y habré hecho muchos kilómetros y viajes para venir al Puente, ya cuando venía de Madrid en la Pava había un asiento que ponía “conductor”, al lado otro que ponía “cobrador” y otro al lado que ponía “Zapatero”. Sí, 30 años viviendo en Barcelona, Madrid, Almería, Agua Dulce… Llevo 30 años fuera de aquí físicamente, porque yo, siempre, mis sentimientos, siempre, han estado en el Puente. Mi vida siempre ha girado en torno al Puente y es que necesito sentirlo cerca de mí, o necesito estar cerca de él y cerca de todos vosotros. Yo sin el Puente no sería absolutamente nada. Entonces yo quisiera decir que el Puente es mi ilusión, mi alegría, mi todo. Hay gente, hoy en día, que por desgracia está enganchado a algún tipo de droga y yo estoy enganchado al Puente y es la única droga que deberían legalizar. No sé dónde he leído que los sentimientos acompañan y las pasiones arrastran y a mí, el Puente, es la pasión que me ha arrastrado siempre. Bendita pasión por otra parte.

Manolo Real en sus años de trabajo
fuera del Puente de Génave

       Recuerdo la primera vez que salí de aquí, entonces me enteré yo lo que significaba, de lo que eso era. Fue un 18 de mayo del año 74. Imagínense el cuerpo que llevaba recién terminado Isidro y a Barcelona. Me acuerdo que me llevó mi hermano Luis, por cierto, vaya barrio en el que me dejaste, no era donde vive precisamente buena gente, no. Pues, a ver, podías haber atinado mejor, no pasa nada, pero…, bueno, entonces recuerdo que allí lo pasé muy mal, porque llevaba tanta nostalgia que se resume en una frase, lo que me pasaba cuando estuve allí con el Puente. Era tanta nostalgia que tenía que no podía vivir, no podía dormir y una vez de las que pude venir me llevé una cinta grabada con el murmullo del río para poder dormir, mientras que mi compañero de pensión se dormía con la Fórmula Quinta, pues yo me dormía con el murmullo del río. Sin comparación posible. Me ha seguido siempre esa pasión, no puedo pasar sin el Puente, así que me vais a aguantar todavía unos pocos años, además ya tengo un relevo por ahí con mi hijo, o sea, que esto va bien.

Casa familiar de Luis Real y Sebastiana Alarcón
situada junto al Puente Viejo

       Ya quiero ir terminando porque veo que es tarde y hay que ir a misa. Solamente quiero agradecer otra vez vuestra presencia aquí y que sepáis una cosa, que mi corazón está siempre con el Puente y con todos vosotros; siempre, sea donde sea y esté donde esté. Eso que lo sepáis seguro. Y ya, bueno, para finalizar quiero entrar en el capítulo de agradecimiento, primero a la corporación por su alcalde al frente, porque al hacerme pregonero de Sansidro me han dado el mayor honor de mi vida y la máxima ilusión para cualquier puenteño. Después también quiero agradecer a la Sebastiana, que es la que tiene la culpa de todo esto, porque me parió aquí en Puente de Génave y encima en la calle San Isidro, o sea, que ya venía predestinado. A mi José Luis, que me ha ayudado mucho también en el pregón y que ya ejerce de puenteña, es el relevo, por eso ahora tu madre tiene que venir a buscarnos ahora a los dos, a ti y a mí. A mis hermanos Luis y José Carlos, pero en especial a dos personas. A la primera porque sin su cariño, sin su comprensión, sin su tolerancia hubiera sido imposible que yo hubiera seguido tan ligado al Puente de Génave y tan unido a todos vosotros. Me refiero a Doña Josefa Cardosa Gómez, mi cónyuge que ahora se dice así, desde aquí también mi gratitud eterna por ser una compañera, esposa y madre ejemplar. Y la otra persona de la que quiero hablar al final es a la que le debo todo lo que soy en la vida, y no me refiero ni socialmente ni económicamente, si no como persona y como ser humano. Esa persona ha sido el referente de toda mi vida, ha sido mi referente por su honestidad y mi referente por su honradez, mi referente por su tolerancia, mi referente por ser un trabajador nato y mi referente por ser por luchar solamente por su casa y por su familia. Me refiero a Don Luis Real Villalba que sé que me estará viendo desde el cielo, seguramente, y se sentirá muy orgulloso de mí tanto como padre como puenteño. Y bueno, y ya nada más, solamente quiero decir una frase para terminar, para decir todo lo que siento por el Puente que para mí, el Puente de Génave, no es un lugar geográfico, es un estado de ánimo y de ilusión.

Luis Real y Sebastiana Alarcón

       Otra vez dar las gracias por vuestra presencia aquí, sé que está muy nervioso, lo siento, el próximo año haré mejor, pero mostrar mi gratitud a todos…..

¡viva San Isidro¡ ¡viva el Puente!.



 

 


viernes, 17 de abril de 2026

EL CASTILLO PERDIDO DE LA SIERRA DE SEGURA

Presentamos el artículo publicado por nuestro recordado amigo Miguel Mesa en el que hacía referencia a ese castillo olvidado y perdido de la Sierra de Segura que se encuentra en la localidad de Peñolite. Miguel Mesa describe con todo detalle su situación, composición y función de este enclave situado dentro del entorno de defensa de la fortaleza de Segura de la Sierra y que en estos momentos intenta no sucumbir al paso del tiempo. 

EL CASTILLO DE PEÑOLITE

Por Miguel Mesa Molinos. (fotos y texto)

El objetivo de esta publicación es tratar de describir el castillo de Peñolite ubicado en la pedanía del mismo nombre, en concreto en la cortijada de Las Torres de esta pedanía, perteneciente a la población de Puente de Génave en la entrada al territorio de Segura de la Sierra. Pero antes de entrar en materia, y para entender mejor este enclave defensivo, nos situaremos en la entrada natural del territorio de Segura de la Sierra, en concreto en la población de Segura y los valles de los ríos Trujala y Guadalimar.

Cortijada y restos del Castillo de Peñolite

Se ha escrito mucho sobre Segura de la Sierra y su castillo, ya Don Alfredo Cazabán, en un artículo publicado en la Revista Don Lope de Sosa (nº 121, enero de 1923), dice: “... la poderosa villa, asilo y centro, primero de los rebeldes caudillos árabes y encomienda, después, de inmenso poderío, de la Orden Militar de Santiago…, la importante fortaleza, después, del emirato de Murcia, centro de grandes núcleos militares, en la que, en 1171, se declaró independiente de aquel Emir el caudillo Ibraían, quien a pesar de sus grandes defensas fue derrotado y reducido; la que, testigo de las enconadas sangrientas banderías de los Reyes de Taifa, veíase encendida en los horrores continuos de la guerra, llegando al poder cristiano al empezar la décima tercera centuria; la que en poder de los caballeros del Apóstol, bajo el gigante Yelmo que la domina, fue vigía permanente para la obra de los cristianos...”. Es decir, la dimensión e influencia de Segura de la sierra sobre el territorio circundantes es básica.

Arquitectura militar defensiva del valle del Guadalimar

Por esta contextualización se puede afirmar que desde el castillo de Segura se divisa todo el valle del río Trujala que discurre por los términos de Segura y Orcera hasta su desembocadura en el río Guadalimar, que proviene de la sierra de Alcaraz en la vecina provincia de Albacete, pasando a la de Jaén junto al municipio de Siles, recibiendo en su recorrido aguas de los ríos: Cotillas, Frío, Carrizas y Morles. En su recorrido por el valle del mismo nombre, hasta La Puerta de Segura, se encuentra con las villas de Torres de Albanchez y Benatae, así como varias aldeas de estos municipios.

Arquitectura militar defensiva del valle del Trujala

Si nos fijamos en los esquemas anteriores, observamos que el castillo de Peñolite junto con los castillos de Bujalamé y La Puerta, formarían parte de la línea de protección de la entrada natural al territorio de Segura de la Sierra, defendiendo su vanguardia, además controlaba la Vía de Levante, a la que se unía en La Puerta de Segura, el camino del Collado de los Almendros de Cazorla, que remontaba el curso del río Hornos y cruzaba por el puente sobre el Guadalimar.

Situación del Castillo de Peñolite en el entorno defensivo
de entrada al territorio de la Sierra de Segura

Ya hemos ubicado el castillo de Peñolite en el conjunto defensivo del territorio de Segura de la Sierra, por lo que podemos entrar a continuación en el detalle de dicha construcción.

Narra la historia que, en cierta ocasión, el rey Felipe II se interesó por Segura de la Sierra y preguntó a sus súbditos dónde habría de ubicarla. Uno de sus consejeros contestó así: «Majestad, Segura no es de ninguno de los reinos de Murcia, Granada, Andalucía ni Toledo, porque está en mitad de todos los sitios». En las Relaciones de los pueblos de Felipe II de 1575, se habla de una población antigua que se llama Peñolite, con una torre fuerte de calicanto, algo caída.


Las Relaciones topográficas de los pueblos de España ordenadas por Felipe II, es el nombre que recibe una obra estadística encargada por el monarca con la intención de ofrecer una descripción detallada de todos los pueblos de la Corona de Castilla, y que se efectuó por medio de "interrogatorios" enviados desde la Corte a las distintas poblaciones.

En el documento correspondiente a las preguntas del interrogatorio relativo a Segura, en las que se apuntaban preguntas y respuestas a una delegación de dos hombres “inteligentes y curiosos” del lugar dieron una descripción de la villa de Segura de la Sierra fecha por mandado de su majestad siendo gobernador en ella y su jurisdicción y partido el señor licenciado Diego Fernández. Así en cómo, en la pregunta nº 56, relativa a los sitios de los pueblos y lugares despoblados que hubiese en la tierra, y el nombre que tuvieron, y la causa por qué se despoblaron, en su respuesta apuntaron lo siguiente: “…en el término desta villa de Sigura, ay muchos edefiçios ansy de torres como de casas fuertes, ay sitios de poblaciones antiguas como por ellos parece, que son una población antigua que se llama Peñolite, questá dos leguas de Sigura la parte del poniente. Aqui ay una torre fuerte de calicanto, algo cayda. Parece aver seydo grande edefiçio e población. La causa porque se despobló no se sabe, más de que por ser esta tierra estrecha de toda cosecha, no sufre tantas poblaciones.”

Es decir, en 1575, este monumento ya estaba en estado ruinoso y así se mantuvo hasta nuestros días, prácticamente abandonado. No sería hasta su declaración como Bien de Interés Cultural (BIC) en 1985 (BOE 29/06/1985), con el número 155 cuando se intentó recuperar la fisonomía y estructura del recinto.

Atendiendo a la ficha del inmueble del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH), tenemos la siguiente descripción:

Identificación:

       Denominaciones: Castillo de Peñolite y Torres de Peñolite

       Código: 01230710007

       Caracterización: Arqueológica.

       Provincia: Jaén

       Municipio: Puente de Génave

Clasificación:

       Tipologías: Torres

       P. Históricos/Etnias: Almohades

       Cronología: Baja Edad Media

Descripción: Se localiza en un promontorio situado en la margen derecha del arroyo de Peñolite, tributario del Guadalimar en Puente de Génave. Las estructuras están emplazadas en la Cortijada del Castillo, entre Jamileros y el Prado del Peñón, a 740 metros sobre el nivel del mar y a unos 600 metros al noreste de la localidad de Peñolite.

En la actualidad se mantienen en pie los restos de tres torres situadas en las esquinas de los lados sur y oeste de un perímetro de planta rectangular, hoy muy deteriorado. También se observan restos de construcciones interiores. El castillo está construido en tapial de calicanto. Las torres son troncopiramidales de planta cuadrada, de 4 metros de lado, mientras que el recinto tiene unas medidas de 30 por 15,60 metros. Solamente una de ellas, que cuenta con una saetera en cada lado por planta, se conserva más o menos completa.

      Los torreones, situados en la esquina del lado sur, se dividen en cuatro cuerpos, de los que el inferior era macizo, mientras que los tres restantes formaban cámaras adinteladas con vigas de madera que apoyaban en los zócalos producto del estrechamiento en altura. Recibía la luz a través de saeteras vaciadas hacia el interior.

     El recinto pudo contar con cuatro torres esquineras, según Eslava Galán y de la Cruz Aguilar, pero actualmente no puede asegurarse tan sólo con los restos observables en superficie. La estructura de las torres presenta cierta similitud de tipología constructiva con las llamadas de Santa Catalina, en el término municipal de Orcera.

Tampoco se observan restos de la existencia de aljibes, por lo que su capacidad defensiva no parece haber sido de importancia. Su funcionalidad se reduce así a la de un refugio temporal, de época almohade, para la población campesina concentrada en las aldeas de su entorno. Probablemente, esta fortificación fuera uno de los castillos-refugio edificado por los almohades, como refugio para los habitantes de las alquerías donde estaban situados, y para la población esparcida en una zona que contaba con tierras fértiles regadas por abundantes arroyos y manantiales.

Las torres A y B del lado sur 

      El pintor Francisco Cerezo en el 1985, en su obra "Castillos y Atalayas del Reino de Jaén", junto con Eslava Galán, dibujó `in situ´ los restos de la torre sur del castillo de Peñolite, donde se puede observar la existencia de construcciones anexas a la torre en el interior de la plaza de armas del castillo.







lunes, 16 de marzo de 2026

EL TRANCO. UN REFERENTE EN LA SIERRA DE SEGURA

PUNTUALIZACIONES Y CONTROVERSIAS DE UNA GRAN CONSTRUCCIÓN.

Por Jose Ant. Molina Real ( jt )

Todos los que, de una forma u otra, estamos relacionados con la Sierra de Segura, parte fundamental del Parque Natural de las Sierras de Segura, Cazorla y Las Villas, coincidimos en que si hay un elemento determinante ese es el Embalse del Tranco.

Está claro que nos hemos acostumbrado a contemplar la bella estampa de este embalse y sus alrededores desde todas sus perspectivas, incluso lo hemos llegado a catalogar como nuestro “mar interior”. Pero esta enorme masa de agua embalsada que adquiere esa notable relevancia no siempre estuvo ahí. La historia de esta presa es larga, conflictiva y tortuosa, con mucha gente en su contra por lo que supuso de agresión al medio natural y a la vida truncada de muchos serrano-segureños que tuvieron que abandonar su lugar de residencia y sus tierras de cultivo.

La motivación de su construcción se centraba en el argumento del control de riego en un primer momento, aunque posteriormente se consideró el aprovechamiento para la producción de energía eléctrica, obras que se realizaron a posteriori procediéndose al vaciado del embalse en 1947 para acometer las obras. Estos aprovechamientos están vigentes hoy en día, al que se le ha sumado con una enorme fuerza el fenómeno turístico con la divulgación de la gran riqueza paisajística y natural que atesora el entorno, que en la actualidad ha sido divulgado y publicitado masivamente a través de medios de comunicación y de las redes sociales.

Trabajos iniciales de construcción

       El diseño de este embalse tiene sus raíces en los últimos años del S. XIX, pues el paso del río Guadalquivir por el llamado Tranco de Mojoque, lugar especialmente estrecho propiciaba la retención de sus aguas a través de la construcción de una presa. Pero no sería hasta 1902 cuando se idearon los primeros planes de obras que dieron origen, en 1927 a la aprobación del proyecto de construcción, siendo la intención favorecer el riego de unas 12.000 hectáreas aproximadamente que, río abajo, estaban muy necesitadas de agua para regadío. Eran tiempos convulsos pues la dictadura del General Primo de Rivera comenzaba a dar signos de debilidad y la incipiente crisis económica que estalló en 1929 demoraron por falta de iniciativa política y de financiación el inicio de las obras que comenzaron hasta 1930 siguiendo el proyecto realizado por D. Antonio del Águila y Rada y la dirección del ingeniero D. Antonio Anguís Díaz, que ya había redactado un primer proyecto de construcción en 1912.

Con el Tranco de Mojoque al fondo imagen
de los ingenieros que diseñaron el proyecto inicial.

Hay que mencionar que el lugar que iba a quedar inundado con la presa cubriría más de 1500 ha., lugar que estaba repleto de cortijos y pequeñas aldeas donde las gentes habían hecho del río y su rica vega lugar donde poder vivir de la ganadería y de las huertas regadas por sus aguas. Destacaba la de Bujaraiza, un lugar de referencia, incluso a nivel histórico, donde su castillo marcaba y controlaba el paso por ese valle que, el curso alto del río Guadalquivir, formaba en el tránsito entre las tierras de Cazorla y las de Segura. Y está claro que con la aprobación de este proyecto del embalse se procedió a la expropiación de tierras y al desalojo de todo el valle con mucha gente que se tuvo que reubicar en otros lugares.

Entorno de Bujaraiza, sobresaliendo el castillo, hoy convertido en isla.

 Paralelamente se comenzó la construcción de un poblado con diversas viviendas para alojar a los obreros, aproximadamente unos 750 hombres y sus correspondientes familias haciendo un total de población de unas 2500 habitantes, incluía también una iglesia bajo la advocación de San Rafael, escuela, salón de actos con cine sonoro, economato, fonda, oficina de correos, destacamento de Guardia Civil y diversos comercios, así como una pequeña clínica de atención de urgencia con un médico y un practicante a cargo de la Caja Nacional del Seguro de Accidentes. Hoy en día siguen siendo utilizadas algunas de estas viviendas por los trabajadores de la central hidroeléctrica, descendientes de aquellos trabajadores y por algún que otro miembro de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, controladora de la explotación del embalse.

Construcción de las viviendas del poblado de El Tranco

Con las expropiaciones, el desalojo del valle y el establecimiento de los trabajadores en los aledaños del Tranco de Mojorque se iniciaron las obras que siguieron a buen ritmo durante el gobierno de la II República. No obstante, decir que, a finales de 1935, con una España sumida en la confrontación política e inestabilidad económica, las obras, ya muy avanzadas, se paralizaron y, por supuesto, quedaron abandonadas durante la Guerra Civil. No sería hasta 1940, cuando la dictadura del General Franco, decidió dar continuidad al proyecto para finalizarlo, comenzando la presa a embalsar agua el 28 de febrero de 1944. No sería hasta dos años más tarde, el 31de mayo de 1946, con el embalse ya casi lleno, cuando se procedería a su inauguración oficial de la mano del General Franco, siendo, en ese momento, el segundo en capacidad de todo el estado sólo por detrás del embalse del Esla y el tercero de toda Europa.

Diversas imágenes de la inauguración oficial.

Ciertamente era una obra colosal para la época, pues la altura del embalse alcanzaba los 95 mts. siendo capaz de contener hasta los casi 500 hm3, contando con la novedad de tener la primera central hidroeléctrica subterránea de toda España situada a más de 30 mts. por debajo del nivel del cauce del río y que fue construida entre 1947 y 1952, una vez vaciado el embalse para así poder construir los túneles de evacuación de aguas, la zona de turbinas y de control de producción. El embalse inundará terrenos de los términos municipales de Hornos de Segura, Santiago-Pontones y Villanueva del Arzobispo. Pero en aquel momento fue una obra controvertida y no aceptada por los habitantes de la zona pues supuso la pérdida de tierras de cultivo y viviendas que, obligatoriamente, tuvieron que abandonarse, la merma en territorio de explotación forestal y ganadero y, por supuesto, las paupérrimas indemnizaciones recibidas. El rechazo popular no contemplaba aspectos de impacto ambiental, siendo entendida como generadora de pobreza y así se mantuvo durante muchos años, todo ello a pesar de la construcción de la carretera A-319 que bordea el embalse y mejoraba las comunicaciones de todo el valle del Guadalquivir o la construcción de nuevos enclaves como Coto-Ríos. No será hasta que la potenciación turística relanzó este entorno para su explotación a nivel cinegético, paisajístico y de turismo de la naturaleza, especialmente con la declaración de toda esta área como Parque Natural y, por lo tanto, el aprovechamiento económico de toda esta zona natural. A partir de aquí la transformación que sufrió este entorno fue drástica por la potenciación turística, siendo esta actividad la nueva fórmula de dinamización económica y, con ello, el modo de vida de sus habitantes, cuestión que perdura hasta hoy en día.

Diversas imágenes de la construcción
de las conducciones subterráneas de la
central hidroeléctrica

Otro aspecto que generó controversia fue su denominación por la que fue conocida la obra durante los primeros años de la dictadura franquista en el Ministerio de Obras Públicas en Madrid o por la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir como El Tranco de Beas, a pesar de que este embalse no ocupa ni un solo metro cuadrado de su término municipal, pues ocupa los términos municipales de Hornos, al que pertenece la aldea del Tranco y la mayor parte de terrenos de inundación por sus aguas; Santiago-Pontones, donde se ubica la antigua caseta de control y parte de zona inundada por las aguas y Villanueva del Arzobispo, donde está ubicada la central hidroeléctrica y la presa.

Zona de confluencia de los términos municipales de
Hornos de Segura y Villanueva del Arzobispo

Hay que explicar que el vocablo “tranco” se entiende en la zona serrano-segureña como una zona de paso especialmente abrupta y dificultosa, como era el caso de la zona donde se ubicó la pared del embalse y que era conocida como “Tranco de Mojoque o Monzoque”, que tiene el lado utilizado para el paso en el término de Hornos por lo que debiera haber sido bautizado como “Tranco de Hornos” si no hubiera sido nominado tradicionalmente por las gentes que lo utilizaban como de Mojoque. Lo que no queda tan claro es el por qué la utilización del término “de Beas” en su denominación oficial si ya existía una denominación tradicional para esa zona. Es por eso que, en realidad, esta obra se hubiera debido llamar “Embalse del Tranco de Mojoque”.

Paso del Tranco de Mojoque ocupado ya por la pared del embalse

La creencia, no constatada para ese “Beas” que perdura en su denominación, es que fue asumiéndose así en Madrid, en el Ministerio de Obras Públicas, porque todas las comunicaciones que se efectuaban de parte de los ingenieros que dirigían la obra procedían de la localidad de Beas de Segura, que era el lugar donde se hospedaban. Así, poco a poco, el término para denominar al embalse que se estaba construyendo se fue afianzando oficialmente en el Ministerio como el proyecto del “Tranco de los de Beas”.

Portada del proyecto de creación 
de la central hidroeléctrica en la que
se denomina al embalse como 
Tranco de Beas.

Prueba que la localidad de Beas de Segura nada tiene que ver con este enclave es que nunca se utilizó el “Tranco de Mojoque” como zona de paso para ir a la población de Beas pues era el Camino Real de Cazorla a Hornos de Segura, que no pasaba por esta zona del Tranco, sino que, pasando por Bujaraiza, cruzaba al otro lado del Guadalquivir por el Vado de los Pinos Buenos para seguir por la vega del río Hornos hasta esa localidad y después seguir hasta Beas de Segura por la zona de la actual Cañada-Catena. El camino que atravesaba ese Tranco de Mojoque era el utilizado para acceder hasta Villanueva, siguiendo el curso del Guadalquivir, dividiendo las estribaciones de la Sierra de Segura y la de Las Villas; camino muy utilizado para comunicar la zona interna de la serranía con la zona de la campiña del Guadalquivir, y por lo tanto transitado por arrieros y transportistas. Muestra de ello fueron las numerosas ventas y posadas, como la de Foro, la de los Agustines, la del Tío Paquete, la de la Peona, la de Patricio donde paraba el correo, Melquiades o la del Pino, como puntos obligados para el descanso, beber o comer algo. Así describía este paso de Mojoque Pascual Madoz en su Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus Posesiones de Ultramar (Madrid 1845-1850): "Este camino, aunque firme por estar todo en sierra, es fatal: en él se encuentra el difícil y peligroso paso del Tranco de Monzoque, que divide el término de dichas villas y el de Segura. Este tranco está en una elevadísima risca situada a la derecha del Guadalquivir, y si tiene acceso, aunque muy difícil, es por medio de cortes y composiciones hechas en su trayecto: antes de dominarla, preséntase la vereda en un vacío, desde el cual, por medio de agujeros y poyos hechos en la risca, forman el camino unos maderos colocados de un punto a otro de ella, camino cuya anchura apenas tiene 5 palmos (1,04 m.) y más de 100 varas (84 m.) de altura el precipicio colocado bajo de él. El paso de esta especie de puente, es imposible dejar de hacerlo en el supuesto de tomar este camino; mas sólo las personas que tienen costumbre, lo bifurcan sin marearse o sin experimentar al menos un grande estremecimiento de horror, pues otra cosa no puede suceder sí se atraviesan las 10 varas (8,36 m.) que tendrá de largo, en las cuales no se deja de percibir la profundidad del abismo, por la poca anchura del paso, y el espantoso ruido que forma el río estrellado en las rocas que encuentra en sus corrientes".

Imágenes del llamado "Correo". Autobús
que unía, siguiendo el curso del río, Villanueva con
Hornos a través del Tranco.

Es evidente que este embalse siempre ha tenido una controversia y contestación desde sus orígenes. No olvidemos el enorme rechazo que supuso este proyecto desde sus primeros planteamientos por la transformación que suponía en las dinámicas de viva de muchos serranos-segureños que perdieron sus tierras y sus viviendas con las expropiaciones; a la que unimos la de su equivocada denominación oficial como Tranco de Beas no bien aceptada, especialmente en la localidad de Hornos de Segura. Pero, por si fuera poco, y al ser considerado elemento básico del Parque Natural, hoy en día la controversia se ha trasladado a la tendencia impuesta por la explotación turística a ubicarlo en la Sierra de Cazorla en detrimento a su situación en plena Sierra de Segura y de las Villas. Sea como fuera, hoy en día el embalse del Tranco, como es denominado por los serranos-segureños, sin apellidos inapropiados, es parte del paisaje particular de nuestra Sierra de Segura.