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lunes, 13 de mayo de 2019

PREGÓN FIESTAS SAN ISIDRO 2017

Con la llegada del mes de mayo, y no nos equivocamos si decimos que la totalidad de puenteñ@s sentimos una nueva ilusión que nos hace mirar el calendario para ver como nos lo arreglamos para estar en San Isidro. Porque las fiestas patronales, nuestras fiestas patronales, tienen una trascendencia que le dan cuerpo y dimensión propias. Momento de encuentro, de armonía, de fraternidad entre paisanos que residen o no en el municipio, y por supuesto de calle, liga y verbena. Un año más se acercan estas nuestras fiestas patronales y como anuncio de las mismas, desde el blog, hemos querido rememorar el pregón que hace apenas un par de años ofreció nuestra amiga y amigo Inma Villalba y Dioni Martos, a los que mandamos un cordial saludo. Felices fiestas puenteñ@s.

PREGÓN DE FIESTAS EN HONOR A SAN ISIDRO. PUENTE DE GÉNAVE 2017.

Como se puede deducir, un pregón es una proclama por parte de una persona o personas con la intención de hacer pública una noticia, un evento que merece ser difundido y anunciado a una población. Ahora, estamos reunidos para que nosotros tengamos el honor de pregonaros algo que ya sabéis y esperáis con auténtica ilusión y anhelo, un acontecimiento que con una periodicidad exacta anual se va a desarrollar aquí en nuestro pueblo, se trata nada más y nada menos que la celebración de nuestras fiestas patronales en honor de San Isidro y con la finalización de este magno evento se darán por inauguradas nuestras fiestas en honor de nuestro patrón San Isidro 2017.
Inma Villaba y Joaquinito
Nuestra historia como pregoneros empezó una fría mañana de este pasado invierno, fue cuando nuestro alcalde y gran amigo Ramón nos honró con una visita a nuestra casa en Beas y se dirigió a Inma para pedirle que fuera nuestra pregonera, al principio ella no aceptó, Inma es una persona muy, pero que muy vergonzosa y a quien le podemos pedir cualquier cosa menos hablar en público, ya que ella no se siente capaz de “vencer el miedo escénico” que produce el dirigirse a un auditorio. Pero tras hablar durante unos instantes tanto Ramón como yo con ella, supinos convencerla con el argumento de que “A San Isidro no le puedes negar eso, porque si tu madre levantara la cabeza le darías el soponcio más grande que a una cristiana de Puente de Génave se le puede dar” y por eso aquí estoy yo, por culpa de ella y en su nombre, pero ya puestos, no solo para hablar  en su nombre sino en el de nuestra pequeña familia y proclamar lo que ha supuesto y supone la celebración de nuestra fiesta, la más grande celebrada en el Puente de Génave.
            De manera que lo que vais a oír, es fruto de un sentimiento, pero no de una persona, no, sino de una familia cuyos orígenes, bien desde la cuna, bien desde la adopción, están enraizados en estas calles como las olivas lo están en nuestros campos. El mayor honor que se puede conceder a un paisano es la posibilidad de hablar de sus fiestas en un foro público como es este salón de plenos del ayuntamiento, esencia de la democracia y representación del pueblo en el gobierno del municipio.
Sabemos, por cronistas e historiadores, que Puente de Génave tiene una larga e intensa historia como pueblo, y lo que es muy importante, una historia con raíces cristianas ligadas y patroneadas por la figura del Santo agricultor por excelencia, San Isidro, a quien se canonizó como “El labrador”.
San Isidro Labrador
Por cierto y haciendo un poco de historia, de esta canonización diremos que se debe al empeño personal de Felipe II, movido quizás por el milagro que hizo San Isidro a su hijo el príncipe Felipe, y fue estando este muy enfermo, sin solución, cuando mando traer el rey Felipe II el cuerpo incorrupto del Santo a la presencia de su hijo quien al verlo mejoró de manera que sobrevivió a tal mal y llego a reinar como Felipe III. A esta circunstancia le podíamos sumar que tan solo antes de San Isidro un papa había canonizado a un español, a Santo Domingo de Guzmán, y fue Felipe II quien intercedió ante el papa Gregorio XV para la canonización nada más y nada menos que de cuatro Santos españoles de una sola tacada. Isidro sube a los altares junto a otros tres españoles, San Ignacio de Loyola, Santa Teresa de Jesús y San Francisco Javier y un florentino, San Felipe Neri, conocido como “el santo de la alegría”, esto fue el día 12 de marzo de 1622.
Felipe II
San Isidro es patrón de pueblos muy ligados a la agricultura como es nuestro, Puente de Génave, pero no solo es patrón de pueblos, San Isidro es también el patrón de los ingenieros agrícolas, de los peritos agrícolas, de los zahoríes y por supuesto de todos los agricultores. Es muy curioso, como fue el  desarrollo de la ceremonia de canonización de nuestro Isidro Quintana y Merlo, y fue de la siguiente manera: “Aunque la canonización de San Isidro coincidió con el reinado de Felipe IV es gracias a su abuelo Felipe II quien logró introducirse en la corte romana para ganarse los favores del Papa Gregorio XV y poder entrar en la congregación sobre la causa de los Santos. Intercedió este rey español de tal manera ante el papa que logró que la ceremonia se desarrollase en la fachada de la Basílica de San Pedro. Durante este importante momento, se colocó una escultura de San Isidro como figura principal del acontecimiento, los otro cuatro Santos solo estaban identificados por cuatro estandartes, esto fue así porque Felipe II consideró que San Isidro estaba ligado estrictamente durante su vida a la ciudad de Madrid, mientras que los otros santos tenían un carácter, repercusión y reconocimiento mucho más internacional que nuestro grande pero a la vez humilde San Isidro”. También por aquel entonces se le encargó homenajear a San Isidro desde la literatura nada más y nada menos que al llamado Fénix de los Ingenios, el gran Lope de Vega, que entre otros muchos que siguieron sus pasos, fue el encargado de hacerlo desde la práctica poética.
Gregorio XV
En la persona de San Isidro se reúnen dos aspectos que son el reflejo de lo que todos debemos buscar en nuestro quehacer diario, de un lado la humildad, ya que fue elegido por el Altísimo, no como poeta, ni como afamado médico, ni escribano, no, fue elegido como agricultor, como quien saca de las entrañas de la tierra sus frutos para poder alimentar el cuerpo de quienes con él compartían tiempo y estancias, y de otro lado la bondad; San Isidro era un hombre bueno y como decía José María Pemán, “era un hombre bueno porque hacía lo que tenía que hacer” cuestión que le llevo a la santidad, y junto con su esposa, Santa María de la Cabeza fueron ejemplo de abnegación y sacrificio.
Y nos preguntamos, ¿por qué San Isidro ha sido elegido patrón de nuestro Puente? Pues después de pensar y repensar ese motivo Inma y yo hemos llegado a la conclusión que quizás sea porque en nuestras calles se respira humildad, nuestra principal fuente de ingresos sea la agricultura, sector primario, y porque en nuestro pueblo también se respira bondad y caridad hacia quienes se ven desprotegidos en algún momento de su vida, el Puente de Génave siempre se ha caracterizado por la buena acogida que han mostrado sus gentes con aquellos que por una razón u otra hemos pedido, asilo, amistad o acogida.
Procesión San Isidro, años cincuenta
Desde allá por el siglo I antes del nacimiento de Ntro. Señor Jesucristo, cuando se construyó nuestro puente viejo, se formó un pequeño núcleo de población con un molino, justo al lado de la vía romana que unía toda la vega que constituye el valle del Guadalquivir teniendo a Cástulo, como principal población, con Cartago Nova, la actual Cartagena, y desde entonces nuestro pueblo ha sido y es un lugar de encrucijada de caminos, nuestro pueblo vértebra dos vías importantes para el desarrollo de nuestra comunicación, es la verdadera entrada a la Sierra de Segura, y también es lugar de transcurso de la ruta de levante, la mal acondicionada, dejada y casi abandonada Nacional 322, y desde aquí, con la oportunidad que se nos brinda, queremos aprovechar para mostrar nuestra mayor protesta a la administración de los diferentes gobiernos de España, independientemente de su signo político, que desde las alturas han permitido que no sea una realidad la tan ansiada como necesitada autovía. Esta circunstancia de abandono nos hace recordar aquel motivo de frustración y mayor aislamiento que supuso la NO creación del ferrocarril Baeza-Utiel, y desde aquí decimos que o nos ponemos todos a trabajar o la autovía quedará como el malogrado ferrocarril solo en un monstruoso expediente de expropiaciones. Pero el puente de Génave es más que una encrucijada de caminos, es un pueblo con vida propia, y en expansión y crecimiento, teniendo la suerte de contar en nuestro entorno con un centro hospitalario que desde su creación viene impulsando el crecimiento y desarrollo del pueblo; pero el desarrollo del pueblo siempre estará ligado a la agricultura, el Puente es un pueblo que se ha ido configurando con el sacrificio de todos porque San Isidro nos ha mantenido unidos siempre, y por ese sacrificio y esa unión los Puenteños hemos sabido apreciar la grandeza que el campo nos puede brindar tras nuestro trabajo arduo.
El Puente Viejo sobre el Río "Colorao"
El puente de Génave también recibe la sangre de vida que supone el agua del Río Guadalimar, de nuestro “Río Colorao”, aquellas aguas que movieron molinos, el molino del Zurreón, desde la fundación de nuestro pueblo, aquel río que aporta agua de vida a nuestros cultivos, que en nuestra adolescencia era quien nos refrescaba en los calurosos días de verano, punto de reunión y lugar de juego para aquellos adolescentes que, en época no muy lejana, no disponíamos de piscinas públicas donde poder sofocar el hastío ocasionado por las altas temperaturas, pero eso sí, de lo que  disponíamos era del “charco del lobo”, “las moreas”, “la central”, donde desde bien pequeñitos las madres nos llevaban con su correspondiente merienda a pasar la tarde bien fresquitos.
La familia de Inmaculada era conocida en el Puente de Genave, era una familia humilde pues Salvador su padre siendo un joven agricultor cayó enfermo, aquejado de una dolencia crónica que le impedía el trabajo, por lo que sin apenas recursos y con una muy baja pensión tuvo que hacer más que malabares para sacar a su familia adelante, la madre de Inmaculada era Antonia, una gran mujer, una administradora como las que se echan de menos en esta sociedad de despilfarro, Antoñita provenía de una familia bien conocida, los “Chelvanos” hermana de Angelita y Elena la más conocida por ser una magnifica cocinera en su bar, el Bar del Pintor.
Bar del Pintor, antiguo bar Iberia
La infancia de Inmaculada se desarrolló entre la carretera y la calle de San Isidro, en una época en la que no había drogas, en la que el respeto hacia los mayores era santo y seña, en la que se decía de usted a los mayores y sobre todo a los maestros y curas, donde no existían ordenadores ni móviles, ni whatsapp, ni Facebook, en un tiempo que escaseaban los teléfonos fijos y que quien tenía televisión en casa en blanco y negro con un solo canal para ver el un, dos, tres… era un auténtico privilegiado, igual que quien disponía de una bicicleta una muñeca y poco más. En aquella época las escuelas no eran mixtas, pues las niñas iban con las niñas y los niños con los niños, donde no había ni calefacción ni aire acondicionado en las aulas, pero donde la felicidad con lo poco que se tenía era más que notable.
De la época de escuela Inma recuerda con gran cariño y respeto a la primera maestra, a Dª Carmen Medina, maestra que fuera de párvulos, persona muy instruida, buena educadora, culta, educada y amable. ¡Qué curiosa es la providencia divina!, digo esto porque Dª. Carmen resulta ser la hermana de quien luego fuera suegra de Inma, es decir de mi madre, la tita Carmen como la conocíamos cariñosamente en casa, fue una persona que oriunda de Beas pudo comprobar cómo se le permitió echar raíces en el Puente de Génave y esta buena gente de nuestro pueblo supo agradecer su dedicación y enseñanzas nada menos que dando su nombre a la nueva y reciente escuela infantil municipal, yo desde aquí vuelvo a agradecer este detalle como hijo, que me siento adoptivo, del Puente y como sobrino de Carmen Medina. Muchas gracias.
Inma Villalba junto a un grupo de amigos en el Charco del Lobo
Otras maestras que marcaron la infancia de esta época fueron, Dª Asunción, Dª Pilar, Dª Neri, y maestros como D. Faustino, D. Julio, D. Manuel, D. Ulpiano y alguno más, que nos perdonen por no haberlos nombrado; ¡vaya plantilla de maestros que teníamos por suerte en el Puente!, eran maestros y no profesores, eran maestros porque pertenecían a un magisterio que sin ordenadores, ni pizarras electrónicas ni tantas otras cosas de las que hoy consideramos indispensables para la educación enseñaban, ¡y de qué manera!. De estas escuelas salieron muy buenos alumnos que llevaron y están llevando el nombre del Puente no solo por España sino por todo el mundo. Por cierto, con Dª Sagrario, la profesora de gimnasia en aquella época, formó un equipo de balonmano que se clasificó para jugar la final regional en su categoría, yendo a Almería a  disputar la final con un equipo de Sevilla con quien desafortunadamente se perdió.
No solo se celebraba San Isidro en el Puente, recordamos las luminarias que en honor a San Blas, Santa Lucía o San Antón se encendían en la calle San Isidro, las encendía Antoñita, estando la Pepa de Seve, por cierto quien fuera profesora de corte y confección de Inma, Lola su hermana, Resure,  María del Señor, Bernardina, Fuensanta Romera y la Benita de Maceo entre otras, donde los más pequeños se acercaban, con precaución, a calentarse y a comer las deliciosas rosetas que los mayores preparaban; además durante esa celebración, se entonaban canciones de aquella época como la escrita por Federico García Lorca que decía “A la flor del romero, romero verde; si el romero se seca ya no florece, ya no florece; ya ha florecido a la flor del romero, romero verde” o aquella otra tan popular que decía “Antón, Antón, Antón pirulero, cada cual cada cual que aprenda su juego”. Quien puede dar testimonio de esto es quien fuera vecina de Inma y mejor amiga de la infancia se trata de Alicia Serrano, quien hoy en día es directora de la Coral Faustino Serrano, a quien todo el mundo conoce y quiere, con quien Inma tiene experiencias y recuerdos de estos años inolvidables.
Pepa Serrano, la de Seve.
Aquel San Isidro de finales de los años 60 y principios de los 70, nos trae al recuerdo imágenes de diversión para los pequeños, se iniciaban las fiestas con la tirada de globos y caramelos desde los balcones del ayuntamiento, seguidamente la música con los cabezudos y los cohetes daban el pistoletazo de salida de las fiestas, esos días el desayuno era a base de churros con chocolate, exquisitos churros de la Magdalena.
Ya desde los días previos a San Isidro, los chiquillos acudían nerviosos e ilusionados al lugar donde montaban los carruseles, caballitos y coches locos. La ubicación de los carruseles y turronerías no era ni mucho menos la de ahora, entonces se situaban las turronerías desde el Puente Nuevo hasta el cuartel viejo a ambos márgenes de la carretera, y los carruseles se encontraban próximos a las escuelas; por su parte la verbena comenzó a celebrarse en la puerta del ayuntamiento para posteriormente pasar al patio de las escuelas donde estuvo hasta su actual ubicación.
De aquella época es importante resaltar los juegos que se realizaban entorno al río, la cucaña, la carrera de cintas, carrera de sacos, chocolatada, donde la protagonista de todo era la cucaña en el río y el paso del “palo enjabonao”, en torno al cual se reunían los chiquillos para ver a los jóvenes competir y demostrar sus habilidades. No podemos olvidar la figura del retratista, aquel fotógrafo que acudía, puntualmente, a todos los San Isidros con su caballo de cartón, personaje desterrado de las fiestas sobre todo desde la aparición de los móviles.
tradicional cucaña en el río
De aquella época tenemos especial recuerdo también de Isabel y Luis, un matrimonio a quien unían unos lazos de amistad grandísimos, como se suele decir “más que familia”, con la abuela Esperanza primero y con Salvador y Antonia después, amistad que continúa entre nuestras descendencias, y para muestra es que en más de una ocasión nos hemos desplazado desde Beas al Puente a compartir agradables momentos durante las matanzas y a comer el exquisito “ajo pringue” que Isabel con maestría sabe preparar. También testigos de estos hechos son sus hijos Pepa, Ramón, Luisa e Isabelita.
Un acontecimiento que, con especial emoción, se desarrollaba en nuestro pueblo eran los toros, porque en aquella España no se entendía una fiesta sin toros y unos toros sin fiesta. Los toros de las fiestas de San Isidro tenían nombradía en toda la comarca, aquellos novilleros que lidiaban en nuestro pueblo eran observados por buscadores de talentos y estas corridas novilladas en ocasiones servían de catapulta para luego lidiar en plazas de renombre como Villanueva, Sabiote y algunas de mayor abolengo. Creemos que sería interesante retomar el tema de la tauromaquia y profundizar en la importancia que ha tenido ligada a nuestro pueblo y fiestas.
Festejo taurino en la plaza de obra del barrio de Las Ánimas
Poco tardamos en ennoviar Inmaculada y yo, al poco de empezar nuestros estudios de BUP en Beas, comenzó una relación que hasta nuestros días continúa con el mismo candor que el primer día. Con tan solo 15 años fuimos alcanzados por las flechas de cupido y se ve que son fuertes porque aquí estamos después de 37 años de relación, bendecidos con el nacimiento de nuestros dos hijos, Andrés y María Elena, encantadores hijos y de los que nos sentimos muy orgullosos.
A partir de estos días de inicio de relaciones y en pareja ya fueron compartidas las experiencias “isidriles”,  ya nos llamaba más la atención la verbena que los carruseles, ya preferíamos ir a ver y a bailar con Zócalo, los Employers y con los Teddi Boys que dar una vuelta en los coches locos. Aquí los recuerdos son preciosos, aunque poco tardaron en darme cabida mis suegros, al inicio de nuestra relación quien me daba posada era mi Tía Carmen, y allí con mis primos Luis, Julita, Andrés y Jose Joaquín algunos buenos ratos pasé en esta loca adolescencia. Conforme íbamos madurando y creciendo aumentaban nuestros amigos, ya eran parejas muy formalizadas e incluso algunas casadas, en aquella época especial relación nos unía con el desaparecido Berni; con Berni coincidía aparte de aficiones, gustos y tendencias el hecho de la profesión, yo comencé mis estudios de Enfermería en Jaén y con el compartí experiencias y muchos buenos y pocos malos ratos. Con Berni y con su mujer Chon tal era la relación que teníamos que hasta se vinieron a nuestro viaje de novios. Dentro de nuestros amigos memorables de aquella época y en aquel contexto hay que citar a Matías y Juani, Monti y Chus, Joaquín y Loli, Tato y Viky y a Antonio y Encarni. Los años más bonitos de una pareja coincidieron con estas amistades sin lugar a dudas, que hoy día continúan.
Dioni Martos junto a Joaquinito en la procesión de San Isidro
Continuando con este pregón y próximo a su fin no podemos dejar de nombrar a otros grandes amigos a quienes nos han unido memorables ligas isidriles, y es que como dice D. Eduardo, párroco que fuera de puente de Génave, “hay que tener tiempo para la misa y para la mesa”, y después de asistir a la solemne misa y procesión de nuestro querido San Isidro, hemos tenido la suerte de compartir buenas ligas con Manolo el Zapatero, Beltrán, Pedro y Lucre, Andrés y Conchi, y algunos otros amigos a los que ruego que nos perdonen por omitir su nombre. Aprovechando este foro también queremos dar las gracias a una persona, paisana del Puente por su generosidad desinteresada que nos ayudó en un evento que tuvo mi hija y se portó como un verdadero amigo, se trata de Paco Teruel diseñador, amigo de la infancia y gran profesional, gracias Paco.
Boda de los padres de Inma Villalba, Salvador y Antonia
Y ya para despedirnos, haremos caso a nuestro amigo Ramón, alcalde con la venia. Ahora vamos a hablar de Joaquinito, y de la familia Sánchez-Ruiz; Elena Ruiz, hermana de Antonia ha sido una de las personas que más han influido y marcado nuestra vida como pareja y como familia, imaginamos que a muchos que la conocieron también les marco. Persona buena, generosa y bondadosa como era Elena pocos hay, porque esta mujer todo lo que tenía lo compartía con quien la visitaba o quien ella sabía que necesitaba. Lo que tenía lo ofrecía, quien haya ido a su casa sabrá que siempre tenía una cerveza con una tapa o un café con un rosco o una perunilla para todo el que la visitaba, fuera propio o extraño. Sin miedo a equivocarme puedo afirmar que Elena era la tía más querida, admirada y preferida de todos sus sobrinos, que no eran pocos, sin distinguir que vinieran de parte de los “Chelvanos” o de los “Barriles”. No solo en lo material era ejemplo Elena, en su forma de aconsejar, de vivir y de afrontar los problemas que la vida le dio, fue una persona ejemplar y una cristiana con un convencimiento desde la Fe que le hizo ser como era, nunca le vimos una mala forma, nunca le vimos un lamento, y siempre estaba convencida de que lo que nos manda Dios es lo mejor.
La tía Elena, la del Pintor, junto a sus hijos Luciano y Joaquín
De la descendencia de Elena la mayoría de los que aquí nos encontramos conocimos a dos de sus 4 hijos, a Luciano y a Joaquín, no podemos dejar este atril sin mencionar a Luciano, maravillosa persona, siempre con una sonrisa para todos y que nadie podrá tachar. Para mí, fue un hermano, amigo y confidente, nunca lo podré olvidar. Y el otro de sus hijos, que Elena nos ha prestado desde el cielo y fijaros si quería Elena a Inma que le ha prestado a la persona más importante en su vida, Joaquinito, quien desde hace tres años vive en casa como otro hijo más y que Dios quiera que siga así por muchos años, hoy día podemos decir sin temor a equivocarnos que Joaquinito es muy feliz y que en nosotros ha encontrado una verdadera familia donde él se ha integrado con su abuelita, mi madre y su abuelo, mi padre, así como con el resto de mis hermanos, cuñados y sobrinos.
Luciano, el Pintor, en tiempos de juventud junto a sus amigos

La gente nos dicen “que buenos que sois”, “qué corazón más grande tenéis” y nosotros solo creemos en el destino, en la providencia de Dios, porque Dios y su madre han querido que él esté con nosotros, ni más ni menos, y nosotros hacemos “lo que tenemos que hacer”. Curiosamente tan dentro del seno de nuestra familia está Joaquinito que mi hija María Elena, con gran sentido del humor, en su día cuando le preguntaron que si tenía hermanos, dijo que tenía uno un poco mayor que ella y otro un poco mayor que sus padres.
Sabemos que, como diría Miguel Hernández, por aquí esta tarde-noche están “pajareando las almas colmeneras” de Seve, Luciano, Elena, Antoñita, Salvador, Berni y aquellos que en su día nos dejaron pero nos quisieron quieren y querrán. A título personal, y muy personal, yo tengo que daros las gracias a Puente de Génave por haberme acogido y por haberme permitido llevarme a la mujer más guapa, al menos para mí, que estas calles vieron pasear. Así que muchas gracias. Y a los amigos de Beas que nos acompañan también Pedro y Carmen, José Antonio y Toñi, los otros Pedro y Carmen, Pilar y Pedro Munera, desde mi pueblo adoptivo os queremos dar las gracias por acogernos entre vosotros con ese cariño y amistad que nos habéis brindado.
San Isidro sobre el Puente Nuevo
Y ahora sí que terminamos, os damos un consejo que os rogamos sigáis: “Fuera tristezas, fuera envidias, fuera celos y malos rollos. Alegraos que, con San Isidro, ha venido al Puente el momento de la alegría. Abrazaos, besaos unos a otros eso será el signo de la verdadera amistad”. Como dice Joaquín Sabina: “Abrazaos, bailad, cantad y reíd. Dejaos llevar por la música. Trasnochad y no dejéis de mover el esqueleto, que la música es pal cuerpo, el licor más exquisito, el más sabroso alimento”. Romped estos días la monotonía de todo el año, de forma que vuestra alegría no tenga más límite que el respeto a los demás. Porque recodad que un pueblo que sabe divertirse a fondo, en paz y armonía es un pueblo culto y sabio.
Imagen de San Isidro saliendo de la Iglesia Parroquial
Os deseamos que sean estas fiestas las mejores fiestas que hayan disfrutado el Puente de Génave y que entre todos hagamos del Puente de Génave una villa más habitable y feliz. Y acabo recordando al “santo alegre” San Felipe Neri: “Sed buenos….., si podéis”
“VIVA SAN ISIDRO”

jueves, 11 de mayo de 2017

SAN ISIDRO 1989. PREGÓN DE FIESTAS

Los actos y fiestas en honor a San Isidro alcanzan importante relevancia en diferentes pueblos de la comarca de la Sierra de Segura, pero adquieren un singular protagonismo en Puente de Génave, donde el santo labrador adquiere el rango de patrón de la localidad y donde son numerosos los actos programados en su honor. Entre los actos más significados y significativos se encuentra el pregón oficial de las fiestas patronales, donde cada año, un puenteño o puenteña ensalza la figura del santo, al pueblo y a sus gentes, al tiempo que da el pistoletazo de salida a multitud de celebraciones. Recogemos aquí el pregón, que allá por el año 1989, realizó el insigne y admirado por todos Pedro Ruiz Avilés como anuncio de unas fiestas ya próximas en el tiempo.

PREGÓN DE LAS FIESTAS DE SAN ISIDRO
AÑO 1989
Pedro Ruiz Avilés

Sra. Alcaldesa, paisanas, paisanos, amigas y amigos:

Ya llegó el mes de Mayo y, en esta noche, un gran número de pueblos, con Madrid a la cabeza, iniciamos la fiesta de nuestro patrón San Isidro.
Pedro Ruiz Avilés
En San Isidro honramos a un Santo humilde, labrador, obrero del campo, un representante genuino de la España rural, de sus gentes, de los que vivimos de la agricultura, la actividad primaria, la más noble de todas, la de aquellos que mantienen una tenaz lucha con la tierra, la de los que todas las mañanas, de madrugada, escrutan al cielo esperando la llegada de una nube que anuncie una benefactora lluvia, la de los que padecen de insomnio hasta que el sol dora sus espigas, ennegrece sus aceitunas y madura sus frutas, la de los que proporcionan los imprescindibles alimentos.

Paisanos y amigos, durante estos días, muchos campesinos sacarán en procesión a este varón madrileño, cuyo cuerpo se conserva incorrupto en la catedral inacabada de Madrid, para pedirle bendiga a sus huertos y praderas, sus frutas y hortalizas, sus árboles y ganados. En definitiva, que al fin el sudor de sus trabajo sea recompensado.
Procesión en honor a San Isidro Labrador
Y es que nosotros sí sabemos, y vosotros mejor que nadie, de la dureza del trabajo en el campo y lo que cuesta sacar una cosecha. Por eso nos duele mucho que a veces el hombre de la ciudad, el urbanita que trabaja en una confortable oficina, el que con nuestro sudor veranea en Marbella, Torremolinos o donde sea, no valora al medio rural y desprecia la cuna de sus mayores. Los trabajadores de la tierra, los labradores, los agricultores y ganaderos son todo menos “aceituneros altivos” que dijera Miguel Hernández, pues desempeñan una función hermosa y, desde luego, no son rudos, incultos, toscos y opuestos al progreso como algún “enterado” alguna vez los ha llamado. ¡Como si el progreso fuera vivir en conejeras, en ciudades contaminadas, tener un coche de 8 metros, bailar sevillanas, ir al Rocío a comprarse un vídeo y ver Dinastía! El progreso lo da una cultura asentada, la del respeto mutuo, la de la responsabilidad, la de la igualdad,  de una sociedad con más calidad de vida, más ética, más libre, más solidaria y más justa. Y en eso el hombre de la ciudad poco tiene que enseñar al habitante de la comunidad rural, al agricultor.


Por eso Andalucía, que no ha dejado de tener una cultura profundamente agraria, que ha tenido en el campo su principal riqueza, puede ejemplarizar a muchas regiones. En Andalucía, afirmó Sermet hace unos años, “encontramos el más venerable foco de civilización de Europa Occidental”. Andalucía, -o mejor, las Andalucías  porque hay más de una como decían los serrasegureños de la parte alta cuando bajaban a coger aceituna al valle-, inclusive Sevilla, es mucho más que El Pali, los Doñana, la Pantoja, Los de Gines o María del Monte. Yo no quisiera que en estos momentos de gozo y fiesta, de reunión con nuestros amigos y paisanos que habitan lejos, este pregón se transmutara en una predicación o un “quejío”, pero no está de más que recordemos esto para así tenerlo presente a la hora de sacar el platillo de las reivindicaciones pidiendo justicia y equidad.

Antonio Gala ha escrito que Andalucía “ha sido durante siglos una bella durmiente que siempre tuvo dispuesta comida y cama para todo el que quiso venir” y yo lo comparto. A ella acudieron numerosas razas y pueblos, culturas y religiones y todos encontraron pan y aceite para comer, agua y vino para beber y un lecho donde reposar. Porque es una mentira, y son acusaciones interesadas, afirmar que los andaluces somos perezosos, guasones, fuleros. Y sólo amigos de la charanga y pandereta, que dijera por esta vez un poco afortunado, A. Machado. El andaluz es un pueblo que cuenta con una civilización milenaria que prefiere reír a no llorar y que, a vivir que son 2 días, sabe de vez en cuando encerrar con 7 llaves sus penas, su nostalgia, acudir a su fantasía e imaginación, disfrutar y lavar su ropa al sol. El descanso del andaluz Menéndez Pidal lo dijo “no es una reposición de energías, sino una disipación de estímulos”. Y al final, como dijo Antonio Gala, fueron dichosos engendrando muchos hijos. Hijos que, para su desventura, continúa viendo partir en coche, trenes y autobuses en dirección contraria a lo que siempre fue: en busca de un porvenir mejor.


En este concierto de voces, la voz de Andalucía ha de sonar con autoridad, porque más la tiene el que más ha dado, y ahora más lo necesita. Desde Velázquez a Picasso, de Jorge Manrique a Lorca y Machado, de Martínez Montañés a Zabaleta, de Averroes a Maimónides, de Falla a Albéniz, de Alexandre a Juan Ramón, los dos últimos premios Nobel, hemos sido por excelencia la tierra del arte, la imaginación, el ingenio y la tolerancia. Por eso a Andalucía la caracterizan filósofos como Séneca,  y no los guerreros como que pastor lusitano (Viriato).

Y en la Sierra de Segura, nuestra comarca, estos problemas han sido,  corregidos y aumentados. Si Andalucía está subdesarrollada con respecto a España, la Sierra aún más. Si de Andalucía ha emigrado mucha población, de la Sierra han marchado desde el final de la Guerra más de 70.000 habitantes (2 veces la actual población). Si de Andalucía se han aprovechado de sus riquezas, lo hecho en la Sierra ya no tiene nombre. Como afirma  Emilio de la Cruz: “a una comunidad de hombres libres, que labraban la madera a golpe de hacha, con sencillas y eficaces artes hidráulicas, la conducían en carretas o navegaban sobre ella cientos de kilómetros, que pastaban su ganado y exportaban las pieles, que hacían sus quesos y cultivaban morera para seda, y los pequeños huertos en las veguillas de los ríos y arroyos, cazaban y pescaban libremente porque era del Común..., sobre ella cayó la ineficacia, el abuso, la corrupción de una administración despótica y cruel de unos funcionarios que eran auténticos virreyes de la comarca”. Así es cómo la Sierra, que tenía una población próxima a la de toda la provincia de Albacete, y más densidad que Murcia, cambió de ser una Comunidad de hombres libres, -como eran hasta el siglo XVIII- a una colonia maltratada y expoliada: sus hombres, sus bosques, su aceite, su caza, su pesca, su paisaje y medio natural, ¡ y hasta su nombre!, han sido explotados sin que sus riquezas apenas hayan revertido en mejorar la  calidad de vida para sus habitantes: poseemos el peor nivel de vida de Jaén, tenemos su peores carreteras, el  ferrocarril se pararon las obras y no se acabó, la madera y el agua continúan llevándoselas, y de nuestro excelente aceite mejor callarse no sea que nos arrebaten la envasadora, etc, etc…
Comarca de la Sierra de Segura
Pero el serrano que es un pueblo sabio, que ha aprendido  a sobrevivir, y se crece ante las dificultades, ante la escasez, ante la injusticia, ante el olvido, ante la incomprensión de los que mandan más allá de los cerros de Úbeda se recuperará, estoy seguro. Yo pediría a nuestros políticos y gobernantes, que se dejen de soluciones preconcebidas y de zarandajas, proyecten soluciones de futuro y con urgencia,  y trabajen reunidos en el proyecto más ambicioso: el desarrollo integral de la Sierra. Que para ser mejores andaluces, nos permitan soñar, soñar, soñar…, en un futuro en que cada hijo de la sierra tenga aquí un trabajo, sin tener que salir llorando de su paisaje, de su medio. En que cada uno sea dueño de su porvenir, con la ilusión de ser para siempre, orgullosamente, serranos hasta los tuétanos.

Puente de Génave, todos lo sabéis, es el pueblo más moderno de la Sierra, en él no existen grandes monumentos, ni ha contado con prohombres que ocupen páginas de la historia. El puente, de origen romano, por donde circulaba la vereda real -y cerca  la vía Augusta que unía las provincias Bética y la Tarraconense romanas-, es nuestra principal reliquia. Y aun así de tantos siglos dejando pasar el agua es difícil de reconocer sus más de dos mil años de vida. Alguien dijo, y yo le doy la razón, que un pueblo es lo que es según los moradores quieran que sea. Y el nuestro, desde que existe como tal, menos de un siglo, tiene la  historia del esfuerzo de sus hombres que todos debemos conocer y apreciar: sólo los pueblos bárbaros ignoran su acervo. 
Puente Viejo sobre el río Guadalimar
Hoy Puente de Génave es un municipio muestrario de Andalucía y orgullo de la Sierra gracias al tesón, a la laboriosidad de las personas, de sus conciudadanos, que, con mayor o menor acierto, pero siempre con sacrificio y buena voluntad, practicaron lo que Jesús pedía en sus bienaventuranzas:

-      Maestros que enseñaban al que no sabía, como D. Pedro, D. Antonio, Dª Ramona o D. Ernesto.

-      Aquellos otros que dieron posada al peregrino, como Cándido Ortega, Pepe (U para entender y que no se molesten, por favor, si los cito por el apodo), comida al hambriento (La Manuela) o de beber al sediento (Joaquín Sánchez “El Pintor”).

-      O cura al malherido (mi padre que más de 100 años dure), o D. Carlos y D. Felipe, en tiempos en que el hospital de Úbeda estaba en el fin del mundo.

-      Quien recogió al enfermo, de día, de noche, con lluvia o frío (Santiago García,su hijo Santiaguete o Paco el de La Fonda).

-      Quienes, con un retal, vistieron amablemente a nuestras mujeres  (Pepe Luna, Aniceto y Julio; o Pepa Serrano)

-      Otros que, en algunos momentos, alegraron nuestras penas y nos hicieron sonreír (el teatro de“Maceo”, Longino y su cine Mary-Paz)

-      Los que iniciaron el pueblo, lo urbanizaron y lo arreglaron dejándolo tan guapo como  Juan María padre, Luciano, D. Eulogio o Cándido, y otros alcaldes y concejales que ya no están entre nosotros

-      El fomento de nuestras producciones, el aceite, debe bastante al trabajo de “los mayoristas” con el FLAS, ese Saurer alemán que tardaba 100 años pero llegaba a cualquier rincón, y al impulso del cooperativismo que le dieron unos pioneros como José María Jiménez y Eladio Bellón.

Y la lista sería interminable: podadores, maestros de fábrica, albañiles, electricistas, herreros, carpinteros, talabarteros, zapateros, carniceros, barberos, boteros, recoveros, molineros, mecánicos, etc… que aportaron lo único e importante  que poseían: lo mejor de sus vidas en pro del pueblo.  
Vista aérea de Puente de Génave
Al día de hoy, afortunadamente, somos ya un amplio ramillete de hijos del Puente en las ramas de la ciencia, la cultura y el saber, en los negocios y en la administración, que expandimos, o deberíamos hacerlo, el nombre de nuestro pueblo o de la Sierra, pues como dice D. José Bautista somos uno de sus 12 barrios, en los más lejanos rincones del mundo: tenemos representación hasta en Australia. Sería un desagradecido y un ruin aquél que renunciara a sus orígenes. Y la verdad es que los nuestros son muy modestos. No somos una fundación real o de un gran noble; ni fuimos villa patrimonio de la Orden de Santiago como nuestros vecinos; por aquí pasó pero de largo Santa Teresa; y si bien Peñolite y Paules ya existían en el Siglo XV, salvo en Las Torres, no tengo noticias de apariciones de rastros arqueológicos. El origen del casco urbano de Puente de Génave es muy sencillo: los molinos harineros junto al Puente Viejo (de naturales de Génave),  la explotación de la mina de plomo de Las Ánimas, y  la posada en la intersección de los caminos reales de Albacete y la Sierra a la Loma y el Condado.

Nuestra privilegiada posición geográfica, en la actual carretera N-322, encrucijada de caminos entre Andalucía y Levante, y ser la primera urbe que el viajero halla cuando llega exhausto de salvar curvas ha permitido la creación de una infraestructura turística y de servicios que ahora, cuando la variante parece ya un hecho, hemos de promover firmemente. En lugar de gemir, de llorar penas en la barra de un bar o jugando al truque, de irritarnos en nuestra soledad, corramos, reclamemos, reivindiquemos, luchemos unidos. Yo sé, y vosotros supongo que también, que hay caminos y cauces para avanzar. Utilicemos esta oportunidad para promocionar nuestros productos, nuestra gastronomía, que el viajero se quede a comer y a dormir. Tenemos un acervo gastronómico envidiable y perfectamente encardinado con nuestros recursos y nuestro medio,  con unas peculiares formas de “guisar”, y son unas especialidades típicamente nuestras. He aquí algunos platos: las migas (ruleras y de pan), la gachamiga, los galianos, los andrajos, el fritado, las piernas y cabezas asadas de choto o de cordero, la amplísima variedad de ajos (el “atado”, el de harina o el de pringue, el mulero, el de “crillas molidas”, el “moje”, la pipirrana, los guiscanos o espárragos revueltos o con tortilla, las morcillas (negra, güeña, blanca o de arroz), los chorizos, los embutidos y platos de caza, o los postres herencia del amor a los dulces árabes (los suspiros, las yemas, los roscos de baño, los panetes, los pestiños, el merengue, las tortas (de manteca o de aceite o dormidas), las galletas redondas, alargadas y de piñones, los polvorones…). Todavía nuestras madres y abuelas  conservan en papelillos las recetas de sus ingredientes y cómo confeccionarlos, rescatémoslas pues; no perdamos esas tradiciones y, sobre todo, sepamos venderlas.
Dulces tradicionales
Y todas estas especialidades culinarias hechas con aceite de oliva virgen extra, que no os engañen las denominaciones, el rey de la cocina del sur de Europa, que no es posible concebirla sin él. Ese “oro líquido” como lo llamó Homero y que, como acaban de confirmar los más distinguidos especialistas en  medicina y nutrición, y ya lo sabían nuestros antepasados, es un fantástico remedio terapéutico y medicinal.

Porque ningún árbol y ningún ser vivo, el hombre aparte, es más representativo de la mejor cultura mediterránea que el olivo. Es el símbolo de la paz, de la fecundidad, de la salud. A Adán, cuenta una fábula hebraica, ya lo enterraron con un hueso de aceituna por si resucitaba, los atenienses y los romanos ofrecían guirnaldas de hojas de olivo y ampollas de aceite a sus triunfadores, a Cristo lo recibieron con ramas de olivo en son de paz,  los embajadores también así llegaban, y el símbolo universal de la paz, la célebre paloma de Picasso, lleva en su pico una rama de olivo, ¡y quién no tomó de chico pan con aceite para dar un estirón!. A nosotros que  tanta alegría nos da cuando lo vemos cargado de flores o aceitunas esperando la próxima cosecha no tienen que hablarnos de él, siempre lo hemos mimado, cuidado con esmero porque es un árbol, triste pero agradecido. A nosotros no nos parece una tontería la leyenda que dice que reunidos todos los árboles para elegir rey, hicieron al olivo. Y sin embargo él renunció a tal cargo respondiendo: “Es demasiado importante la misión que Dios me ha asignado para el bien de la Humanidad para que pueda gastar mi tiempo en ocupaciones de gobierno”.


         He aquí una poesía que le dedicó Machado desde cerca de nuestra tierra:

¡Olivar y olivareros,
bosque y raza,
campo y plaza
de los fieles al terruño
y al arado y al molino,
de los que muestran el puño
al destino
los benditos labradores,
los bandidos caballeros,
los señores
devotos y matuteros!...
¡Ciudades y caseríos
en la margen de los ríos,
en los pliegues de la sierra!...
¡Venga Dios a los hogares
y a las almas de esta tierra
de olivares y olivares!.
        (A Manuel Ayuso, de Beas).

Amigas y amigos, hermanos, esa palabra tan bella dicha con tanto sentimiento y afecto por un serrano, unas palabras finales salidas desde lo más profundo de mis pensamientos. En estos momentos en que a mí me tocó hacer el pregón de las fiestas, -y confieso que me ha costado  esfuerzo porque el estilo de expresarme en mis escritos técnicos es  diferente-, un primer recuerdo hacia mis familiares y amigos, y hacia todos aquellos que estos momentos alegres añoran su patria chica y, por desgracia, no se hallarán entre nosotros en nuestras fiestas.

Hoy mi memoria se vuelve a cuando era un chiquillo y (des)contaba los días que faltaban para las fiestas y la feria. Hoy pasan por mi mente aquellas imágenes que se conservan colgadas de las paredes o las conversaciones costumbristas que nos hacen sonreír. Recuerdo los toros o vaquillas, el circo, los coches locos, la feria de ganados, los pasacalles, los gigantes y cabezudos, la pólvora, los cacharricos, las casetas de tiro, el fotógrafo, los turroneros, los charlatanes y vendedores de mantas, sartenes y baratijas… Hoy especialmente rememoro la alargada ristra de personas que entonando canciones, plegarias y vivas al santo, procesionaban y paseaban en andas a San Isidro lleno de billetes y flores, durante horas por nuestras casas, recién enjalbegadas, rogándole que bendijera a nuestras familias, a nuestro pueblo, y a nuestros campos y cosechas.
Pasacalle tradicional de Gigantes y Cabezudos.
Y recuerdo, permitidme, cómo no, a nuestras mujeres, a nuestros niños vestidos de serranas y serranos, y la belleza de nuestras huertas, nuestros patios y nuestras macetas en flor. Todo luciendo su gracia y señorío en la fiesta mayor: en SAN ISIDRO.

Hermanas y hermanos, termino ya. Con el permiso de la alcaldesa, se abre el telón y comenzará el baile de lo nuestro, espero que no de la tabarra de carretas, rocíos, amarraos a tu cintura y a la sombra de los pinos. Ya está aquí lista la fiesta, las banderas y colgaduras, los gallardetes, casetas y sombrajos. Ya estamos esperando a la coral ya a la banda de música. Demos  pues paso a lo autóctono, a las canciones y danzas del Puente y de la Sierra.

Vecinos y forasteros, alegres y gozosas fiestas en paz, libertad y armonía, y que San Isidro nos ayude y proteja.

                             ¡¡¡¡¡¡¡ Y  VIVA  SAN ISIDRO!!!!!!!!!.


Puente de Génave, Mayo de 1989 

martes, 7 de junio de 2016

LA ACTIVIDAD COMERCIAL EN LAS FERIAS Y FIESTAS

Si hay algo que, con especial ilusión, se esperaba cada año era la celebración en nuestros pueblos de las fiestas patronales o ferias locales. Evidentemente era algo que convulsionaba la vida local transformando el ritmo de vida y cambiando las dinámicas grupales y/o individuales pues, a las connotaciones religiosas, había que sumar siempre las actividades lúdicas que todo periodo festivo aporta.
Atracciones de feria en San Isidro. Los carricoches.

El pueblo se solía llenar de gente. Por un lado, paisanos que venían desde sus lugares de emigración para pasar unos intensos días junto a amigos y familiares; por otro, forasteros de pueblos cercanos que se acercaban atraídos por actos como las verbenas o los toros; aunque en la mayoría de las ocasiones la motivación era simplemente el pasar unas horas y curiosear en un ambiente diferente al cotidiano. Pero en esta ocasión no vamos a analizar connotaciones religiosas o lúdicas pues centrará nuestra atención otra connotación que siempre va asociada a cualquier periodo festivo. No referimos al estrictamente comercial.
Desfile de cabezudos. Fiestas de San Isidro
Es algo que recordamos todos, es más, a nadie se le escapaba que la llegada de los diferentes puestos de venta ambulante siempre servían de anuncio y preámbulo a los días grandes de fiesta. Albacete, Murcia, Granada, Ciudad Real y, por supuesto, Jaén eran los lugares principales de origen de esta gente que hacían de la excepcionalidad y del divertimento de unos días de fiesta su medio de vida. No es que el volumen global de venta fuera mayoritariamente significativo, pero un poquito de aquí y otro poquito de allá servía para cubrir gastos y volver al lugar de origen con un buen remanente después de pasar una larga temporada fuera de casa.
El turronero. Fiestas de San Isidro
Turroneros, cacharreros, venta de abalorios, de comestibles, también de prendas de ropa o de útiles para los trabajos del campo eran los ámbitos básicos de comercio en nuestras fiestas, eso sin contar con las atracciones de divertimento puro como los caballitos, la pequeña noria, las barcas o los carricoches, sin olvidar los juegos de azar, puntería o habilidad que ofrecían premios, en ocasiones, bastantes atractivos. Todos ellos tenían como objetivo conseguir atraer con sus productos la atención de los habitantes del lugar que, sin lugar a dudas, habían ido ahorrando unas cuantas "perras" para cubrir el lógico y extraordinario gasto que suponía todo periodo festivo. 
Feria de ganado. San Isidro. Puente de Génave

De entre todos, por su peculiaridad, la palma se la llevaba siempre la “actuación” del charlatán. Y digo bien, actuación, pues su actividad sobrepasaba lo estrictamente comercial para pasar al ámbito del puro espectáculo. Las tácticas y técnicas para captar la atención del público, sumado a la posterior dinámica de convencimiento, hacían de cada momento de los charlatanes una verdadera actuación no exenta de un peculiar arte hasta conseguir el objetivo final, que será, el conseguir la venta de los productos creando la sensación en el cliente de haber conseguido una verdadera ganga con lo adquirido. La imagen siguiente era ver al sacrificado marido paseando por las calles, llenas de bullicio festivo, cargado con el innumerable lote de productos adquirido ante la mirada de asombro del gentío y la satisfacción manifiesta de su esposa.
Tenderetes de venta ambulante. 
Queremos rendir homenaje a estas dinámicas comerciales con el escrito, rescatado del libro de fiestas del  año 2004, redactado por Pedro Ruiz Avilés; en el que se hace una extraordinaria descripción de la actividad de estos charlatanes que tanta vida y animación daban a las fiestas y ferias de nuestros pueblos.

EL BUEN PAÑO

Entre los personajes curiosos que visitaban nuestro pueblo para vender sus productos, en especial, con motivo de las fiestas de San Isidro, estaba Rogelio, el que se autodenominaba “el padre de los pobres”. Rogelio era un tipo grueso y charlatán capaz de entretener a paisanos y visitantes durante horas con sus técnicas de venta de mantas y otras variopintas mercancías. Llegaba, puro en ristre, vestido con un chaleco negro, manos y muñecas llenas de abalorios, en un furgón color canela, montaba su tenderete, cogía su altavoz manual y enseguida comenzaba su profusa verborrea. Aunque ya ha llovido, casi nunca suficiente, mucho desde entonces y la memoria comienza a flaquear. Rogelio decía más o menos esto:
Chalatán. Años 50
­‑“Vean señoras y señores, acérquense y comprueben mi respetable público”….. ”Observen estas tres hermosas mantas de Palencia que les ofrezco este año ¡casi regaladas!”….. ”Y una de cada color, para que los matrimonios no se peleen, de bonitos cuadros y a rayas rojas, otra de rayas verdes y también de rayas azules”….. “¡No se pueden figurar lo barato que vengo hoy!”….. “Y si no me creen vayan a cualquier tienda, pregunten y comparen, ¡Ni en Albacete, ni en Galerías Preciados!”..... ”¡Se las regalo si encuentran algo parecido!”..... “Son unas mantas de cama grande de matrimonio para toda una ¡locura de amor!, ya me entienden”….. ”Unas mantas hechas de pura lana, pero no lana normal, ¡auténtica lana virgen! (a saber si lo eran) de las mejores ovejas merinas de España y parte del extranjero”…..

Tras una breve pausa en la que con media sonrisa se paseaba de un lado a otro de su rudimentario tenderete, seguía diciendo:
Atracciones de feria en San Isidro. La fotografía
-“Y todo esto que cuesta, en cualquier tienda, más de seiscientas pesetas….. yo no se las voy a ofrecer por lo que las he comprado, ni por quinientas, ni por cuatrocientas, ni por trescientas….. porque, aunque parezca mentira, pueden ser suyas, las tres, por ¡doscientas pesetas!”….. ”Miren, miren, tóquenlas, miren qué suavidad, qué grosor….. ¡ni los nevazos en Pontones o Santiago pueden con ellas!”….. ”¿Quién me las compra?”….. ”¿Alguien las quiere?”…..

La gente que paseaba inevitablemente volvía la cabeza y, llevados de la curiosidad, centraba la atención en lo ofrecido, pero la respuesta era siempre la misma….. ¡Silencio sepulcral!….. No obstante nuestro amigo Rogelio no era de moral baja y hombre de rendirse pronto, por lo que reemprendía con mayor entusiasmo, si cabe, su oferta al respetable:

-“Bien, querido y respetable público, pues si pensáis que al “padre de los pobres” le faltaba generosidad os voy a hacer más “gracias” de las mías todavía”…... “Si usted señora convence a su marido para comprarlas voy a añadir a este extraordinario lote este gran juego de toallas, una para las manos, otra para el cuerpo y otra ¡para cuando le lleven el agua a su casa y arrumbe la palangana!”….. “Y, además le añado ¡dos camisetas de algodón, una para él y otra para ella!”..... “¡Y todas son de Portugal, oiga!”….. “¿Quién quiere ahora el lote?”....
Atracciones de feria en San Isidro. La ola.
Nadie de entre el público que ya se había detenido delante de su tenderete daba respuesta a sus preguntas, nadie mostraba, ni tan siquiera, un mínimo interés por el “extraordinario” lote de productos y la respuesta era siempre más silencio. Pero Rogelio no desistía:

-“¡Señoras, señores, damas, caballeros, militares sin graduación, niños, caballeros mutilados y muy respetable público”….. “Como aún no os convenzo, Rogelio “el padre de los pobres”, quiere haceros un favor, quiere que los vecinos de este pueblo, quiere que todo Puente de Génave y forasteros aquí presentes se acuerden de él este año”…... “¡Este año vengo dispuesto a echar la casa por la ventana, a acabar con el mundo”….. “Porque los duelos con pan son menos, ya lo dijo Sócrates, y yo no vengo a llevarme el pan de sus hijos”….. “¡A honrado no me gana nadie!”….. “Bueno pues al primer comprador o compradora de este maravilloso lote por doscientas pesetas, ¡cuarenta duros tan sólo!..... “Además, “la casa”, le va a dar este magnífico ¡despertador!”….. “No se lo creen”….. “¿verdad?”….. “Pues es cierto”….. “Se trata de una obra de la reconocida industria relojera suiza, capaz de despertar, ¡señora!, a su mismo suegro durmiendo la “mona” de estas fiestas….. “Y, además, le regalo este paquete, ¡señora!, de novedosas ¡horquillas invisibles!”….. “Y, para su marido, una estupenda navaja, fea de grande de grande que es, o sea, una faca ¡de Albacete!”….. “A ver, ¿quién se decide?, ¿quién las quiere?, ¿nos rascamos el bolsillo o qué?, ¿no guardáis doscientas “rubias” de la aceituna para llevarse lo nunca visto?”….. “Ea, pasen y vean, pasen y vean”…..
Atracciones de feria en San isidro. Coches locos.
Rogelio sabía medir sus tiempos, sabía crear expectación poco a poco, sabía incrementar su ritmo de voz y acompasar el tono para ir embaucando al personal. Y tras una breve pausa proseguía:

-“Bien, ¡y todavía hay más!”….. “Al lote le voy a añadir, ¡maravíllense!, este estupendo paquete de pastillas de jabón de esencias de Paris”….. “¡El mismo que usan la Marylin y la de “Lo que el viento se llevó”!”….. “Y, ¡porque soy más chulo que un ocho!, encima les vendo todo este lote por ¡treinta duros y les rebajo otros diez duros más!”….. “Vamos, vamos, que no quiero meterlos otra vez en el furgón”….. “¡Rogelio, como El Alcázar, no se rinde!”….. “¡Ah!, y además le voy a poner al lote este paquete de caramelos, para su nene o su nena..... y además un peine vacunado contra piojos y liendres, aunque aquí..... mi querido público..... os conozco muy bien y esos bichos vuestros chiquillos no los crían….. “Venga, ¡todo el lote por treinta duros!”….. “¿quién lo quiere? a la de una, a la de dos, a la de dos y media”….. “¿quién lo quiere a la de tres menos cuarto?”.....

Y, por fin, una mujer, cetrina y de tez arrugada, vestida de negro con falda larga hasta los tobillos y pañuelo casi tapando todos sus cabellos, tras porfiar con su marido, súbitamente, levantaba el brazo, adquirían el lote y rápidamente iban a buscar su caballería en la que cargarla para llevarla al cortijo….. Y los demás a esperar la nueva oferta.
Atracciones de feria en San Isidro. Los caballitos
Mientras, Rogelio tras el duro esfuerzo, se secaba el sudor de su frente con un pañuelo grande a rayas, encendía un gran puro o más bien un “caldo gallina”, se tomaba una pausa pegando la hebra con algún “compinche”, que a veces hacía de “gancho” cuando las ventas no surgían, comentando con su “secretaria” y con algún “isidro” lo dura que es la vida por esas tierras cuando la cosecha de aceituna viene escasa y, encima, el gobierno se lleva casi todo el aceite para luego pagarlo con dos duros, tarde, mal y nunca.

Indudablemente eran otros tiempos.


Pedro Ruiz Avilés.