viernes, 18 de septiembre de 2026

RUFINO FLORES MORENO. UN REFERENTE EN PUENTE DE GÉNAVE.

En ocasiones, las circunstancias hacen que algo planificado tenga que cambiar, y es evidente que jamás hubiéramos deseado comenzar esta nueva temporada de publicaciones con el maravilloso, por lo sincero y sentido, artículo aparecido en el Diario JAÉN obra de querido y apreciado amigo Joaquín Castillo, en el que se hacía una semblanza, a modo de homenaje póstumo, de Rufino Flores Moreno que el pasado 3 de septiembre, a la edad de 74 años, nos dejaba. Poco más se puede añadir a lo ahí expresado sobre este gran puenteño que dejó una huella imborrable en Puente de Génave, por su talante afable, por su don de gentes, por su constante actividad en beneficio de la colectividad, por se un referente en todo el pueblo y en especial en el barrio de las Ánimas, por su participación en tiempos jóvenes en ese grupo musical, Los Ángeles Azules, que animaba los guateques, por tener siempre esa calma y buen hacer, junto a su padre Julián, en el taller de carpintería donde desarrolló su actividad profesional, pero sobre todo por su eterna sonrisa y buen humor, características que le hacían cercano y querido por todos. Sin lugar a dudas nos ha dejado una gran persona, una persona buena que además era buena persona, un verdadero referente que permanecerá presente en la memoria de todo puenteño. Desde este blog nos sumamos a las condolencias a su familia y allegados, al tiempo que compartimos su dolor y su ausencia. Hasta siempre, amigo.

ADIOS AL ALMA DEL BARRIO DE LAS ÁNIMAS

Por Joaquín Castillo

A veces la vida hace que te hagas demasiadas preguntas sin encontrar respuestas claras que te ayuden a entenderlas, respuestas que, cuando llegan, son muy difíciles de resolver y, por supuesto, complicadas de asimilar de una forma que te haga sentir bien.

Rufino Flores Moreno 

Rufino Flores Moreno no se ha ido, simplemente se marchó a revisar si el cielo tiene alguna puerta descuadrada que necesite un buen ajuste, de esos que sólo él sabía dejar perfectos a base de paciencia y buen pulso. Su presencia sigue intacta entre quienes tuvimos la suerte de estar con él.

Durante décadas, su carpintería en el Barrio de Las Ánimas fue mucho más que un taller, fue una escuela de vida a ras de suelo, donde el olor a viruta fresca competía con la cercanía de un hombre afable, entrañable y, en numerosas ocasiones, divertido. Para los que tuvimos la suerte de colarnos allí de niños, verle manejar los formones, el martillo y aquellas máquinas antiguas era puro espectáculo. Entre el zumbido de los motores y el polvo de madera, su voz resonaba siempre con la complicidad tan suya, con frases como “pásame el destornillador, pásame los tornillos del cuatro, del cuatro Joaquín, esos son del seis, ¿le has dio a tu madre que estás aquí?”.

Rufino, tocando la batería, como integrante del grupo "Ángeles Azules"

Rufino hizo de su oficio un arte inigualable y de la amistad una cátedra, manejando las distancias cortas como nadie. Hoy nos deja un vacío inmenso, el primer café de la mañana en el Hotel, sus paseos por La Estación de Autobuses, pero también nos deja la certeza de que, allá donde esté, ya habrá organizado a más de uno para que le alcance los tornillos bien medidos, que le cuente algún chiste divertido, para luego hacerlo suyo y darle su toque personal. En definitiva, sabemos perfectamente que en el lugar en el que decida instalarse a partir de ahora el ambiente será distinto y, sobre todo, divertido.

Su recuerdo queda clavado con la solidez de una buena madera, en el corazón de todos los que tuvimos el privilegio de llamarle amigo. Vuela alto Rufino y no dejes de mirar para abajo, nosotros te veremos convencidos de que tu sonrisa nos seguirá iluminando y alegrando el día.

Rufino, junto a su padre Julián, en taller de carpintería.

Por cierto, amigo, dale recuerdos a tu padre y el mayor de tus abrazos a tu niño, y si ves, que seguro que si, a Tito el Pintor y a Carlitos les dices que les echamos de menos.

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