martes, 23 de febrero de 2016

RECORRIDO POR LA HISTORIA EN LA SIERRA DE SEGURA. ( V )

Aunque la época de dominio visigodo siempre ha permanecido de una forma significativamente opaca en nuestras referencias históricas, no podemos dejar pasar por alto su presencia durante tres siglos en la historia de la Sierra de Segura. A continuación presentamos una simple, pero ilustrativa, reseña histórica de su presencia en nuestras tierras.

Quinta Parte.- VISIGODOS
            Hundido el imperio romano de occidente. La situación es absolutamente crítica en Hispania, pues está con todos sus recursos agotados, el ejército descuida la seguridad de las fronteras, los potentados abandonan las ciudades, no hay dinero en las arcas del Estado, suben los impuestos y escasea la mano de obra. La sociedad se encuentra dividida, por un lado los que no tienen nada; por otro, los latifundistas y las altas jeralquías de la Iglesia. 
Ocupación de los pueblos bárbaros del Imperio Romano de Occidente

Aprovechando la débil situación de Hispania, grupos de pueblos europeos comienzan a entrar por el norte en tareas de pillaje. El ejército romano no se encuentra en situación de hacerles frente y llama a sus pueblos asociados, los godos, para combatir (416 d.C.) a los suevos, vándalos y alanos. Firmaron un acuerdo con Roma y se establecieron en el sur de las Galias, donde crearon el reino de Tolosa (Toulouse). Ciertamente la debilidad del dominio romano, propiciaron la continua afluencia de visigodos a la península, llegando incluso en la zona del noreste y del centro a establecer la Lex Visigothorum, una vez que se produjo la caída del Imperio Romano de Occidente (476 d.C.). El territorio de nuestra sierra quedó al margen de este dominio, pues su abrupta geografía sirvió de perfecto aislamiento a su ya escasa población, convirtiéndose en una zona denominada La Oróspeda por los griegos (de “oros” que significa fin y “paidos” que equivale a llanuras), al ser su población más destacada Oróspeda, la que se cree actual Segura de la Sierra, según las descripciones de los geógrafos griegos Ptolomeo y Estrabón.
Oróspeda....Segura de la Sierra

Pero la afluencia masiva de visigodos hacia la península se produjo después de la derrota sufrida frente a los francos en la batalla de Vouillé (507), ocupándola casi en su totalidad a excepción de la zona noroeste que se mantuvo ocupada por los pueblos suevos. La convivencia con los hispanorromanos fue posible gracias a que no fueron un pueblo invasivo sino que aceptaron formas y estructuras romanas, cambiando poco la organización político-administrativa, aunque la situación económica era bastante deteriorada provocada por la explotación masiva de recursos realizada en la época romana.
Campaña de Leovigildo

A mediados del S.VI el dominio de la península por los visigodos no era del todo uniforme, quedando amplias zonas del noroeste en manos de los suevos y muchas zonas donde la influencia era prácticamente nula lo que permitía a la aristocracia hispanorromana vivir con cierta autonomía, debido principalmente a las desavenencias y disputas por el trono.
Hebilla encontrada en la Sierra de Segura
En este contexto, el noble Atanagildo pide ayuda al Emperador de Bizancio, Justiniano I, para salvar la oposición del rey visigodo Agila I (552 d.C.), concediendo a cambio un dominio en la costa levantina y la mayor parte de la actual Andalucía, incluido los territorios de la Orospeda, a los bizantinos que lo denominaron la Provincia Bizantina de Spania, aunque hay que considerar que su influencia en tierras de lo que hoy es la Sierra de Segura fue prácticamente nula, por lo que la aristocracia latifundista hispanorromana aprovechó esta circunstancia de vacío teórico de poder para, aprovechando el relieve sinuoso de nuestra sierra, para escapar a cualquier tipo de control, especialmente en la cabecera del río Segura, viviendo en una independencia práctica en la llamada provincia de Orospeda, hasta que el rey Leovigido procedió a su conquista y sometimiento (570-577 d.C.), imponiendo su autoridad y control en una población empobrecida al haberse reducido enormemente el comercio hacia el Mediterráneo, ya que la costa levantina desde Valencia hasta Cádiz continuó hasta el año 624 d.C. en manos del enemigo bizantino.
Ducados Visigodos peninsulares

Los visigodos dividieron sus territorios en ocho ducados o provincias, al mando de un dux que por mandato real administraba justicia, cobraba impuestos y regentaba el ejército que le servían para controlar los condados en los que se dividía cada provincia, llamados conventus, donde las autoridades eclesiásticas fueron alcanzando progresivamente mayor influencia social y política. La Sierra de Segura se convirtió en conventus o condado, llamado Orospeda, siendo uno de los siete en los que se dividió la provincia de Aurariola que tenía su capital en la actual Orihuela (Alicante), mientras que el resto de la provincia de Jaén quedó encuadrada en la provincia Bética.
Agujas y alfileres visigodos encontrados en la Sierra de Segura

            Los grandes señores pertenecientes a la alta nobleza visigoda dominaban extensas posesiones donde cultivaban los mismos productos que la época anterior, siendo las zonas más fértiles las correspondientes con los valles del Guadalquivir y el Guadalimar. Estos señores tenían bajo dominio a una escasa población de campesinos a los que utilizaban en beneficio propio al establecer explotaciones latifundistas donde nunca se renunciaba al pastoreo como forma complementaria de explotación. La caza y la explotación del bosque segureño también supuso una importante fuente de riqueza ya que la madera era básica para la construcción y para la elaboración de útiles del hogar, especialmente platos y vasos.
Moneda visigoda


Ciertamente la presencia visigoda se diluyó al incorporar formas de vida y estilos de explotación romanos, adoptando tanto su administración política como sus modelos económicos, no aportando elementos significativos a nivel cultural a una población que siguió con sus dinámicas, aceptando a la nueva clase dominante y su desvinculación de Roma como un hecho natural que no alteró significativamente su vida. Como dice el insigne historiador G. Ripoll “la ocupación visigoda no fue un cambio estructural sino una superposición administrativa”. Por ese motivo el aprovechamiento de construcciones y elementos fue lo más lógico, por lo que no existen gran cantidad de restos de origen visigodo en nuestra sierra al ser una zona poco poblada.
Tumbas enlosadas descubiertas en Siles

Debemos destacar algunos restos en las excavaciones en Bujaraiza y unos restos funerarios entre los que destaca el collar de cuentas encontrado en Parolís, que junto con Gontar se convierte en clara herencia germánica al ser este el origen de esos topónimos. En el resto de la provincia destacan las necrópolis de Cerro Salido en La Guardia y la de Cerro Miguelico en Torredelcampo.
Tumba de la necrópolis visigoda de Cerro Salido
(jt) Segura Verde

lunes, 8 de febrero de 2016

EL CARNAVAL. ORIGEN Y EVOLUCIÓN

PUENTE DE GÉNAVE. TIEMPO DE CARNAVAL

Por José Antonio Molina Real
El carnaval es, sin lugar a dudas, la fiesta pagana que más personas celebran y disfrutan en todo el planeta. Son días de baile, disfraces y mucha diversión. Ya se realizaba celebraciones que guardan cierta similitud hace más 5.000 años, pues el pueblo sumerio se pintarrajeaba y se colocaba máscaras, danzando alrededor de una hoguera para ahuyentar a los malos espíritus y pedir a sus dioses que sus tierras fuesen fértiles, utilizando para ello vestimentas que podríamos semejar a un disfraz. Después serán los egipcios los que emularon este tipo de festejos y disfraces con celebraciones dedicadas al dios toro Apis; siendo imitados por los griegos quienes celebraban la fertilidad de la tierra con festejos en honor del dios del vino Dionisius, realizando desfiles de barcos con ruedas (carrus-navalis), a modo de carrozas, en las que se situaban personas disfrazadas de personajes míticos incidiendo, aún más, en el concepto de cambio en el tiempo del ciclo agrario. Posteriormente fueron los romanos quienes cogieron el relevo de estas celebraciones en honor al dios del vino Baccus como agradecimiento de buenas cosechas y del dios de la agricultura, Saturno, para festejar un nuevo ciclo agrario, estando constatado que eran días de excesos y desmadres rompiéndose la norma social, siendo la máscara y ropaje diversos una simple forma de camuflaje para preservar la identidad. Estos saturnales coincidían siempre a finales de año. Es por consiguiente la readaptación cristiana de esta celebración romana, contemplada desde la evolución como fiesta pagana, el antecedente más claro de las celebraciones actuales.

Fue a partir del siglo IV, durante la decadencia del Imperio Romano, cuando la iglesia católica tomó el control de la mayor parte de las celebraciones paganas que se realizaban, anulándolas y/o reconvirtiéndolas en fiestas religiosas, entre ellas las mencionadas Saturnales y las del ‘Sol Invictus’ del 25 de diciembre reconvertidas en la Navidad, como también los solsticios de primavera y verano identificados con hogueras en honor a San José o San Juan. Con ello se generó la necesidad de reubicar en el calendario otra de las grandes fiestas de la iglesia, la Semana Santa, pues la muerte y resurrección de Jesucristo debía tener consideración excepcional, por lo que se ajustó e identificó con la Pascua judía, que se celebraba el 14 de Nisán (primer mes del calendario hebreo que se inicia con el éxodo de Egipto).

Para concretar una fecha el emperador romano Constantino el Grande estableció, en el primer Concilio de Nicea (año 325 d.C.), una fórmula por la cual se determinaría cuándo caería la celebración de la Semana Santa y ésta sería siempre en el domingo siguiente a la primera luna llena tras la entrada de la primavera (Domingo de Resurrección). Se acordó que a la Semana Santa le precedería un espacio de cuarenta días, llamada Cuaresma, en los que, obligatoriamente, se debía realizar unos actos de sacrificio y penitencia como la abstinencia, recogimiento y el ayuno, acompañado de oraciones y espiritualidad religiosa. Este periodo comenzaba el llamado Miércoles de Ceniza, por lo que esta era la fecha límite para poder comer de todo, divertirse y celebrar cualquier tipo de festejo, motivo por el que se popularizó una celebración durante los tres días previos al inicio de la Cuaresma, cuestión que fue aprovechada para trasladar los festejos, jolgorio y excesos que tradicionalmente se cometían en las Saturnales romanas, que se celebraban en el solsticio de invierno, ya que esa fecha era demasiado próxima a la celebración cristiana de la Navidad. A esta celebración se le llamó carnaval cuya etimología, posiblemente medieval, proviene del término italiano  ‘carnevale’  y éste a su vez del latín ‘carnem levare’ cuyo significado es carnem (carne) y levare  (quitar): quitar la carne.

Esos tres días de fiesta y jolgorio, donde casi todo estaba permitido, dio lugar a ir disfrazado y taparse el rostro con el fin de salvaguardar el anonimato ante el exceso. Hoy en día, esta celebración se ha alargado una semana, comenzando en la mayoría de lugares el llamado Jueves Lardero y acabando el Miércoles de Ceniza con el entierro de la sardina al realizarse un acto donde simbólicamente se entierra el pasado para que pueda renacer con mayor fuerza una transformación de las actitudes y formas personales. Se suele para ello coger como símbolo una sardina, para pasearla a modo de deidad para después deshacerse de ella en una hoguera o luminaria, aunque en nuestro pueblo cogió más arraigo la figura del Pelele o Miércoles, donde se mantea un muñeco, a modo de maltrato o castigo, con la finalidad de eliminar simbólicamente los vicios y el desenfreno vivido, para después quemarlo o como es el caso de Puente de Génave tirarlo al río con la finalidad de regeneración y liberación de todo lo pernicioso. Hasta aquí llegó la influencia religiosa pues era común identificar esta figura vestida con ropa vieja o inservible con Judas que sufre de esa forma el castigo por su deslealtad ante Jesús, por lo que en otros lugares este ensañamiento con este muñeco se produce durante las celebraciones de Semana Santa.

En Puente de Génave siempre ha sido una fiesta de celebración obligada, incluso durante los estrictos años de la dictadura franquista, en nuestro pueblo se celebraban de forma asidua bailes en la primera planta del Bar del Pintor como forma festiva carnavalesca, siempre después de haberse reunido en familia para celebrar, con abundante comida a base de componentes de matanza, el llamado Jueves Lardero (en latín lardarius significa tocino); acabando, como ya hemos dicho, con el manteo del llamado Pelele o Miércoles en medio de bailes y música. Siendo este el momento en el que se iniciaban los rituales propios de la preparación de la Semana Santa cristiana, que como fiesta religiosa, ya hemos dicho que tiene una estrecha relación con los días en los que se celebrará el carnaval, siendo la Cuaresma ese periodo que está delimitado por ambas celebraciones, la pagana y la cristiana.

Para la mayoría de personas el término carnaval va asociado, en la actualidad, con el hecho de disfrazarse y pasar unos días de fiesta y jolgorio, pero esta celebración que lleva tantísimos siglos realizándose no siempre estuvo caracterizada con las connotaciones festivas de la música, el disfraz y el exceso; por lo que tenemos que buscar su estructuración en una mezcolanza de fiestas y tradiciones, provenientes de distintas culturas, que en un punto de la Historia fueron unificándose para acabar siendo el festejo que hoy en día conocemos.

Evidentemente, la alta religiosidad vivida durante la Edad Media propició que los festejos relacionados con el desorden se dejarán de realizar públicamente, ante el temor de sufrir represalias por parte de los jerarcas eclesiásticos, por lo que el carnaval cayó en el olvido y derivó, en la mayoría de los casos, a ser una celebración de carácter familiar y religiosa que se hacía en el campo y donde se compartían distintas viandas al son de canciones o bailes. Aquellos que se atrevían a continuar disfrutando del exceso y jolgorio preferían asegurarse que sus identidades quedaban en el anonimato, hecho que propició que los disfraces y máscaras cogieran un significativo protagonismo.

Será a finales de la Edad Media cuando se producen las grandes exploraciones y conquistas que abren Europa al Nuevo Mundo, adquiriendo esta celebración una fuerte expansión, siendo españoles y portugueses quienes difundieron las dinámicas carnavalescas, prácticamente, por todo el planeta, aunque siempre con alto contenido restrictivo religioso que fusionaron con dinámicas y costumbres indígenas para dar particularidad de formas y estructuras al carnaval en los nuevos territorios, dando lugar a la enorme variedad de ritos y celebraciones a los largo de todo el mundo.

Con la llegada del Renacimiento, el carácter lúdico y festivo se recuperó de forma paulatina, siendo en este caso la alta sociedad la que con bailes, fiestas y grandes recepciones los que dieron un fuerte impulso a las celebraciones del carnaval, siendo el disfraz un elemento básico siendo utilizado desde otra perspectiva dentro de relación social. En esta época el carnaval tuvo su momento culminante de eclosión en la ciudad de Venecia, importante centro económico, social y cultural, donde la aristocracia puso de moda, a modo de juego, el hecho de colocarse máscaras y disfraces y poder mezclarse con la gente llana del pueblo, camuflándose entre ella como uno más, sin ser reconocidos, es lo que dio un empuje definitivo a los carnavales siendo rápidamente exportados hacia un gran número de poblaciones de todo el continente, especialmente a partir de principios del S. XVIII, tipología y vestuario que conserva en la actualidad en el tradicional carnaval veneciano.

En los siguientes siglos la celebración del carnaval sufrió varios altibajos, especialmente coincidiendo con épocas de alta religiosidad, ya que la iglesia católica nunca ha reconocido como fiesta religiosa la celebración del carnaval, aunque ya hemos señalado su estrecha relación. Apuntamos que en época de Carlomagno existía la pena de muerte contra los excesos festivos carnavalescos o saltarse la prohibición de comer carne durante la Cuaresma, cuestión que se acentuó en el medievo con la Inquisición. Cuando las prohibiciones eran, especialmente, estrictas el carnaval era festejado mayoritariamente en entornos privados, aumentando este hecho el matiz de preservar la identidad. Debemos considerar que el carnaval significaba un ruptura respecto al orden social, ya que tras la máscara se podía romper los roles y normas sociales dando paso a un travestismo de la identidad, la burla a la jerarquía y la caricatura del vicio y las malas costumbres. Será con el Barroco cuando el carnaval se impregna del refinamiento de las cortes europeas, ligándolo al teatro, la danza y la música, propiciando su consolidación definitiva que tiene su continuidad en la actualidad.


Ciertamente, el carnaval, en estos momentos es la fiesta no religiosa que mayor difusión y celebración tiene en este mundo. Ha superado vetos y prohibiciones políticas y religiosas, y ha sabido perdurar a pesar de las diferentes connotaciones y particularidades que en cada lugar le han aportado, siendo la música, la danza, el baile, la máscara o el disfraz elementos comunes que, durante el paso de los siglos, ha permanecido de forma continuada caracterizando estos festejos. En nuestro pueblo, Puente de Génave, esta tradición adquiere cada año mayor arraigo y presencia social, siendo en un primer momento desde la Asociación de Mujeres El Puente las que comenzaron con la labor de recuperación, participando activamente con sus disfraces y más recientemente con la confección de Peleles o Miércoles. También en el Colegio San Isidro Labrador y la Escuela Infantil Carmen Medina están es la misma dinámica de recuperación, a la que se ha sumado, con notable entusiasmo, recientemente la Asociación Juvenil Puente Joven, quien está desarrollando numerosas iniciativas para potenciar las tradiciones en el mundo juvenil. 
A continuación os dejamos este enlace en el que se puede ver un vídeo  que hace un repaso a la celebración del carnaval 2016 en el colegio San Isidro Labrador de Puente de Génave.
http://primercicloceipsanisidrolabrador.blogspot.com.es/2016/02/carnaval.html?spref=bl

sábado, 23 de enero de 2016

RECORRIDO POR LA HISTORIA EN LA SIERRA DE SEGURA. (IV)

Recuperamos el recorrido por nuestra historia dando una visión global de la dominación romana en la comarca de la Sierra de Segura. Evidentemente no podemos decir que existiera un gran asentamiento o una ciudad emblemática dentro de la dominación romana, pero debemos destacar importantes hechos ocurridos en la confrontación romano-cartaginesa y la ubicación de diferentes pequeños poblados que jalonaban o protegían el comercio, muy intenso, con Cartagho Nova (Cartagena) a través de la ruta llamada Camino de los Cartagineses que atravesaba nuestro territorio.

Cuarta Parte.- ROMANOS
            Ya desde el S. IV a.C. el Mediterráneo era un hervidero de conflictos derivados de los intereses económicos que tenían su reflejo en el comercio. Pueblos como los griegos, cartagineses y fenicios pusieron sus ojos en nuestros territorios, especialmente por el gran potencial minero que la Península Ibérica ofrecía. Los pequeños reyes íberos, ante el valor que habían alcanzado los metales, se dedicaron también a negociar con los yacimientos que atesoraban sus territorios, los que les supuso una alta rentabilidad económica y política. Muestra de su poderío socioeconómico puede ser el tesoro de Santiago de la Espada. Hay que señalar que nuestra sierra era lugar de paso preferente de las caravanas que se introducían para la extracción y comercialización de los metales que se habían encontrado en Sierra Morena, por lo que sus tierras se llenaron de diversos poblados y fortificaciones que protegían estos caminos.
Modelo de construcción de puente romano
Los cartagineses son los primeros en romper el modelo tradicional de comercio con los pueblos íberos peninsulares, iniciado por fenicios y griegos, a través de un asentamiento costero, llamado colonia, al que afluía todo aquel que tuviera intereses comerciales. El modelo cartaginés fue más arriesgado al introducirse en expediciones hacia las tierras interiores, pactando estos intercambios con los líderes íberos, iniciando un control e influencia que en ocasiones no estuvo exenta de confrontación y lucha. Esta influencia se inicia en el 264 a.C. sobre los pueblos peninsulares, llegando a nuestro territorio en el 237 a.C. con las campañas de Almírcar sobre los Bastetanos, siendo en nuestra sierra donde encontró la muerte el general cartaginés en una emboscada en el año 229 a.C.
Puente romano de Puente de Génave
Su sucesor, Anibal, en el 225 a.C. trata de consolidar su presencia en nuestras tierras, cuyo dominio considera básico, para propiciar un beneficioso comercio de metales extraídos de Sierra Morena, además de la explotación agrícola y ganadera. Para ello consolida un corredor comercial que pasaba por Puente de Génave, La Puerta de Segura y continuaba por Siles buscando la salida al mar por Cartago Nova (Cartagena), que recibió el nombre de Camino de los Cartagineses, construyendo atalayas y fortificaciones, restaurando caminos y construyendo puentes, como el constatado en La Puerta de Segura.
Vías comerciales en época romana en la Sierra de Segura
Pero los intereses económicos en la península provocaron la ruptura del pacto de no agresión entre romanos, establecidos en la zona norte mediterránea, y cartagineses que controlaban la costa sur y, por supuesto, la tierras de los que hoy conocemos como Sierra de Segura. Este enfrentamiento provocó la batalla de Castrum Altum, actual Segura de la Sierra, donde Asdrúbal y su hermano Magón se enfrentaron a las legiones romanas comandadas por los Escipiones en el año 214 a.C. Fruto de estos enfrentamientos esta la creencia, que cada vez adquiere mayor credibilidad, que Cneo Escipión, hermano de Plubio Cornelio Escipión, general jefe de la tropas romanas que también murió en esa campaña, tuvo que huir al verse sorprendido por los cartagineses en la población de Ilorci (posiblemente Orcera) y apuntar las crónicas que se refugiaron en un torreón y allí fueron quemados vivos siendo un lugar muy cercano al nacimiento del río Betis (Guadalquivir) en el año 211 a.C.
Puntas de flechas encontradas en Torres
Con el control de todo el territorio peninsular por los romanos, Hispania comienza a funcionar como provincias del Imperio. Hay sometimiento de los diferentes pueblos íberos y se estructura todo el territorio dentro de los criterios y estructuras romanas. Hay paz y por lo tanto prosperidad. Los poblados situados en lugares de difícil acceso comienzan a abandonarse y se ocupan zonas de ribera donde la productividad agraria era mayor.
Punete Mocho en Beas de Segura
El Emperador Augusto sometió las tierras de Segura adscribiéndola a la provincia de la Hispania Citerior con capital en Tarraco, pero más tarde, con la creación de los monasterios jurídicos, perteneció a la jurisdicción de Cartagena. Es evidente que el interés económico de nuestra comarca no decreció y se potenciaron las conexiones con las zonas mediterráneas, construyendo calzadas y restaurando vías. Las vías romanas procedentes de Gades (Cádiz) tenían su paso obligado por Cástulo (Linares) y, tras pasar por Ad Morum (Navas de San Juan) y Ilugo (Santiesteban del Puerto), llegar a una bifurcación que seguía en dirección norte atravesando el Puente de Motizón para llegar a Ad Duo Solaria (Motizón), siendo a partir de aquí donde la Vía Hercúlea o Augusta cruzaba a tierras manchegas buscando la ciudad de Mariana (Puebla del Príncipe), Mentesa (Villanueva de la Fuente), llegar a Libisosa (Lezuza), Saltigi (Chinchilla) y llegar a Saetabis (Xátiva) y Valentia (Valencia)  donde se abría a las aguas del Mediterráneo en busca de Roma, según queda descrito en los Vasos de Vicarello encontrados en las cercanías de Roma.
Transcripción de los Vasos de Vicarello
Vasos de Vicarello
La otra dirección pasaba cerca de Castellar de Santiesteban para, después de atravesar el Puente Mocho, seguir a través de la Sierra de Segura llegar al Mediterráneo buscando Carthago Nova (Cartagena), nos estamos refiriendo al llamado Camino de los Cartagineses. Esta ruta seguía el curso del río Guadalimar hasta cruzarlo cerca de Bujalamé (Puente de Génave), pasar entre los pequeños castillos que se encontraban en La Puerta de Segura, seguir a Cardete (cerca de Benatae), llegando hasta Ilici Bastillsano (Elche de la Sierra), para buscar tierras murcianas después de pasar por Ilinum (Hellín) y llegar a Carthago Nova.
Lápidas funerarias encontradas en Orcera y Benatae
También existía una otra vía, que posiblemente se bifurcaría una vez atravesado el puente romano de Puente de Génave, hoy es conocida con el nombre del Camino de Anibal, que seguía, tras pasar por Génave, Villarrodrigo o Alcaraz, la actual carretera nacional hasta El Robledo, donde se desviaba para seguir en dirección norte y enlazar con la Vía Hercúlea en las proximidades de Libisosa (Lezuza).
Puente romano en Villarrodrigo
Es evidente que a la explotación minera de Sierra Morena, principalmente de plata, tenemos que añadir numerosísimas explotaciones agrarias llamadas “villas”, que son complejos rurales bien acondicionados y muy diseminados en propiedad de nobles patricios, como la de Los Baños, junto al Arroyo del Ojanco (segunda mitad S. I d.C.), y que producían aceite o trigo que después comercializaban. También obtenían harina de la bellota o resinas de los bosques de pinos de la sierra que después se utilizaba en la construcción de barcos, había explotación ganadera de ovejas y cerdos, así como una importante actividad apícola.
Mosaico de la Villa de los Baños en Arroyo del Ojanco
De esta época quedan en la sierra de segura numerosas construcciones como el Puente de Despiernacaballos cerca de La Toba, el Puente Mocho en Beas de Segura, puente de Romillán y del Moro en Trújala y por supuesto el puente romano de Puente de Génave, todos ellos de la segunda mitad del S. I d.C. También se han encontrado otros restos como lápidas funerarias en Orcera o Benatae, diferentes piezas de cerámica o diversas monedas en lugares como Génave, Torres, Catena (aldea de Segura de la Sierra), los Baños de la Laguna (Hornos) antigua villa romana hoy en día bajo las aguas del pantano del Tranco, algunas caleras como la de Siles o también salinas como las de Hornos. En cuanto a otro tipo de elementos se han encontrado puntas de flechas en Torres  o una lanza encontrada en las cercanías de Segura de la Sierra.
Puente Romillán en Trújala
Calera encontrada en Siles y las salinas en Hornos de Segura
Restos de los Baños de la Laguna en el Tranco
Salinas romanas encontradas en Hornos

lunes, 11 de enero de 2016

EL FOLKLORE SERRANO EN PUENTE DE GÉNAVE

NUESTRO FOLKLORE, FUENTE DE TRADICIÓN.
(jt)

El baile y el cante tradicional a lo largo del tiempo, y hoy en día también, suponen uno de los hilos conductores más poderosos para las relaciones humanas. Se detectan además en estas manifestaciones artísticas tradicionales una serie de valores universales que se pueden rastrear en todas las culturas y en todos los pueblos.
Son por tanto los hechos cotidianos como cosechas, matanzas, carnavales, actos religiosos, etc… los que marcan la manifestación tradicional folklórica, aunque las temáticas no siempre tienen vinculación con estos acontecimientos derivándose hacia temas de vinculación personal, amorosos, de relación familiar o social, dándole en la mayoría de ocasiones una visión pícara o socarrona.

Pero lo que nos interesa aquí es el carácter social del fenómeno. El baile y el cante son aptos para reunir a una gran mayoría de la comunidad. En todas la latitudes, los hombres y mujeres, han podido gracias a este fenómeno, encontrarse y compartir una actividad, donde su personalidad podía expresarse en su plenitud. Nuestro pueblo no podía quedarse al margen y su breve historia siempre ha tenido presente esta actividad y en diferentes momentos grupos folklóricos, de baile o rondalla, han mantenido viva la tradición. Hay que destacar que a finales de los 50 y principios de los 60, la Sección Femenina coordinó un grupo de folklore que dejó el listón muy alto. Algunos de sus miembros mostraron alto interés y transmitieron a las  nuevas generaciones los pasos de la Jota del Puente, buque insignia del folklore local, junto a un variado repertorio serrano, como los Cristos del Arroyo y Beas, la Jota de Génave, el Fandango de Chirichipe de La Puerta o las Gandulas de Siles.

Es, por lo tanto, evidente que esa tradición folklórica fue fundamental para la fundación grupo folklórico Fuente Vieja en Puente de Génave, porque este folklore, el serrano, es el alma de nuestros pueblos en la comarca de la Sierra de Segura. Nuestra comunidad se expresa de diferente manera a otras: canta, baila, se viste, habla, crece y piensa de acuerdo a su tradición y a sus vivencias, muy peculiares por la situación geográfica entre tierras de Andalucía, La Mancha y el Reino de Murcia.

Un elemento fundamental de nuestro folklore son los trajes, que mantienen seria influencia de las zonas vecinas manchegas y murcianas pues hay que recordar la vinculación histórica que las tierras de la Sierra de Segura han mantenido a nivel geográfico y humano con estas tierras. La vestimenta suele ser confeccionada por los propios componentes de cada grupo folklórico, mimando cada prenda y convirtiéndola en reflejo del gusto personal individual, eso sí, siguiendo los cánones de la tradición serrana. En la antigüedad existían dos tipos de vestimentas, el de las labores diarias y, el elegido para los días festivos y celebraciones. Se tiene constancia de la utilización de esta tipología de traje serrano desde el S. XVI, siendo en Arroyo del Ojanco donde se guarda el más antiguo conservado, datado en el S. XVIII.

La tipología del traje masculino está formada por camisola ancha blanca con jaretas y de manga larga o chambra de pañete, chaleco negro de pana lisa o en brocado con espalda de tela de raso negra y botones colgantes, que en invierno se cubría con chaqueta de terciopelo o blusón gris ligeramente por debajo de la cadera; en ocasiones se podía acompañar de capa de lana de oveja segureña de amplio vuelo larga hasta los tobillos. También es tradicional la faja azul, roja o negra dejando caer el extremo hacia la izquierda, pantalón o calzón de pana o terciopelo negro corto y ajustado hasta la rodilla, con botones plateados en la parte inferior lateral, con las antiparas o polainas que son zahones de piel que cubrían las piernas desde la rodilla hasta el pie, con decoración en la zona del tobillo colocadas sobre calcetines calados de lana gruesa hasta la rodilla, siendo el calzado las alpargatas con suelo de cáñamo y esparto con caras de tela blanca y cintas negras o zapatos negros para días festivos. No contaba con ningún adorno metálico en todo el traje, exceptuando los botones, quedando como único complemento un pequeño sombrero de tipo calanés o en ocasiones de ala más ancha.

El traje de la mujer es mucho más complejo y vistoso utilizando colores vivos como rojos, amarillos, morados, verdes o azules, especialmente en los bordados y decoraciones siendo esta una clara herencia decorativa árabe. Se solía vestir camisa de manga larga blanca, justillo sin cuello acabado en pico con tres pinzas o tachones y tres morcillas donde luego sujetar las sayas y refajos, y sobre la camisa el corpiño ya que la camisa era considerada como prenda de interior. Los refajos eran de color diverso y de gran vuelo formados por pliegos de tela llamados “piernas”, hechos de lana con una franja de pana lisa siendo la orilla rematada con ribete de cordoncillo serrano de lana de colores, pues los ribetes y franjas de terciopelo eran para trajes festivos, con abundante decoración en bordado floral principalmente, y picados en pañete o fieltro que era cosido sobre la tela; aunque en ocasiones se confeccionaba a rallas llamadas “ruedas” siendo esta una textura más uniforme. Por otra parte las enaguas o sayas serían de tela fina o sayote, dependiendo el tipo de uso del traje y se colocaban debajo del refajo y sobre los pololos. Las medias eran de lana o de algodón negro o también de listas de colores vivos hasta debajo de la rodilla, siendo el calzado las típicas alpargatas blancas con cintas negras o zapatos negros para días festivos. El mandil era una pieza imprescindible, de color negro para las mayores con tres lorzas amplias y decorado con encajes, siendo de color para las jovenzuelas. La mantilla era de forma rectangular y en ocasiones servía para cubrir la cabeza en celebraciones religiosas, mientras que el mantón, cuadrado y con flecos, se doblaba en pico y se ponía cruzado sobre el pecho, parte del cuerpo que había que proteger de las indiscreciones. Otra pieza fundamental era la faltriquera que se llevaba normalmente debajo del refajo, del mismo paño que este, y donde se guardaba el moquero, el dedal o la bellota de guardar agujas. Se solían llevar alhajas como pendientes, horquillas, peinetas, imperdibles, broches, etc… de latón o incluso oro dependiendo de la economía personal. El peinado siempre sería recogido en un moño bajo y como mucho se llevaba alguna decoración floral. Como curiosidad no se solían llevar bragas, prenda ésta mucho más moderna y actual, siendo sustituidas por los típicos pololos de color blanco siempre.

Sin duda la jota serrana es el núcleo central de las danzas populares. En ella se sitúan en círculo hombres y mujeres, iniciando unos movimientos circulares después del peculiar saludo serrano al son de diferentes coplas o estribillos acompañados de guitarras, laúdes, bandurrias, castañuelas o platillos; en los que se va cambiando de pareja alternando movimientos más ágiles con pasos reposados, que darán paso a la siguiente copla, manteniendo los brazos en alto, más en hombres que en mujeres, mientras los pies se chocan buscando el talón de uno el empeine del otro.

Era típico que, de forma casi espontánea e improvisada, estos bailes estuvieran presentes en celebraciones de ámbito popular como las luminarias de San Antón, Santa Lucía o la Candelaria; también para las Cruces de Mayo; Navidad, Semana Santa o la celebración de la fiesta patronal de cada municipio, en nuestro caso acompañando a San Isidro Labrador. No obstante, y con finalidad de mantener vivo este rico patrimonio, en la actualidad se celebran festivales y concentraciones de grupos folklóricos dentro del ámbito comarcal y provincial que se programan como jornadas de convivencia y que no tienen una motivación festiva específica.


Puente de Génave no podía quedar al margen actualmente de esta tradición serrana y fruto de ello fue que un grupo de entusiastas, puenteños y puenteñas, iniciaran este trabajo de recuperación cultural. El nombre elegido para el grupo fue el de Fuente Vieja, haciendo referencia a ese espacio del pueblo que forma parte de nuestra historia. Muchos han sido los ensayos y las horas dedicadas para hilvanar el presente y el futuro de un grupo que empezó a desarrollar su actividad con fuerza a partir del año 2008, con fines claramente socioculturales, partiendo de una voluntad altruista dónde la actitud social participativa y la recuperación del folklore serrano van de la mano y a los que dedicamos reconocimiento y homenaje desde esta ventana abierta a todos.

lunes, 21 de diciembre de 2015

A LAS PUERTAS DE LA NAVIDAD

Nos encontramos, prácticamente, en las puertas de las que quizás sean las fechas más señaladas dentro de nuestro particular calendario. Y está próxima la Navidad. La razón es bastante evidente, pues en ellas alcanza notorio protagonismo las sensaciones de fraternidad, las emociones personales fluyen con especial intensidad a pesar de confundirse con aspectos más cotidianos, la generosidad y solidaridad se engrandecen y a todos, absolutamente a todos, nos envuelve una invisible aureola que lo empapa todo con el tiempo con la consabida magia de la Navidad.

Van a ser momentos de cercanía, donde las distancias se acortan y los kilómetros no serán obstáculo para que nuestros buenos deseos y nuestro recuerdo estén presentes en todos los rincones, allá donde esté nuestra gente, allá donde alcance el impulso de nuestro corazón, hasta ese lugar por muy lejano que esté, haremos llegar nuestros mejores deseos a todos los que queremos y también añoramos. Por ese motivo, a vosotros, los que estáis ahí siguiendo nuestras publicaciones, y porque mostráis con ese seguimiento vuestra cercanía, os deseamos una FELIZ NAVIDAD y un venturoso AÑO NUEVO.

Nos vamos a dejar llevar por esa enorme catarata de felicitaciones y parabienes, buscando con intensidad encuentros y alegrías, dejando siempre en nuestro corazón el hueco para el recuerdo, especialmente el de aquellos seres queridos que ya no están, tratando de llenar el desconsuelo y el dolor de su ausencia con la sonrisa hacia los que nos rodean, mostrando que su memoria siempre será fuerte y que su presencia estará viva entre nosotros.

Puede que sean cosas de la edad, no lo sé…pero conforme pasan los años buscamos en mayor medida refugio en las tradiciones, buscamos, con la escusa de crear ambiente navideño, decorar con mil y un elementos de luz y color nuestro hogar, dar la pincelada navideña a cada rincón de la casa y buscamos hacerla más acogedora y agradable. Decoramos el árbol, buscamos y rebuscamos en los cajones hasta encontrar todos los elementos que nos permitan confeccionar el nacimiento y ya empezamos a preocuparnos por los regalos que siempre adquieren protagonismo por estos días.

Es cierto que los nuevos tiempos traen costumbres nuevas, que la innovación tecnológica no hace cambiar de hábitos convirtiendo este tiempo en un continuo contraste entre tradición y modernidad. Ya son pocas las felicitaciones que utilizan la tradicional tarjeta navideña, ahora es más usual el correo electrónico o el más moderno whatsapp, sustituimos la buena carne o el tradicional pollo de corral por algo que parece estar más de moda como es el marisco, relegamos a los Reyes Magos para darle protagonismo a Papa Noel, nos martilleará el sonido del móvil cuando utilicemos el instagram o el twitter para compartir al instante nuestras vivencias navideñas pero dejaremos a un lado el sonido de la zambomba y la pandereta solían acompañar a los tradicionales villancicos, villancicos que acompañaban a la chiquillería cuando iban, Puente Viejo “parriba” o Puente Viejo “pabajo”, de casa en casa pidiendo el aguinaldo o “aguilando”, que para el caso es lo mismo, a cambio de aquellos riquísimos caramelos de anís.

Sí,… sí,… acepto que me digáis nostálgico, y claro que eran otros tiempos, pero eran tiempos donde se saboreaba la Navidad de otra forma, era todo más simple, más entrañable, más cercano y, quizás, más verdadero. Ahora utilizamos el facebook y a todos esos “amigos” que tenemos les felicitamos con una imagen que hemos copiado y pegado en nuestro muro. No quiero con ello criticar esta actitud, me parece muy loable y respetable, y entiendo que son nuevos tiempos y el tributo a la evolución tecnológica, no obstante permitidme, aunque sea sólo de forma testimonial, que me regocije en el recuerdo de aquellas celebraciones y del aroma que impregnaban, permitiéndome la licencia de recomendaros que no perdamos ese espíritu de concordia, ese espíritu que, en estos días, hace que vivamos más en la alegría y permite que nuestro corazón sea más permeable a sensaciones y emociones diversas.

Hagamos entre todos que esta Navidad se llene de sonrisas y abrazos, aunque estos sean virtuales, ¡qué más da!; mostremos nuestra afectividad, nuestra cercanía, miremos lo bueno, recuperemos la reflexión y reconsideremos posturas, en definitiva… mostremos con gestos y con palabras nuestros mejores deseos de felicidad.

Os queremos dejar a modo de regalo gráfico el excelente calendario que ha confeccionado nuestro paisano Nino Sánchez con diversas estampas y perspectivas de nuestro pueblo.....aunque antes queremos dejar constancia de nuestro más sincero deseo.... 
Que tengáis todos una NAVIDAD dichosa y un venturoso AÑO NUEVO.
(jt)