martes, 26 de febrero de 2019

BREVE CRÓNICA HISTÓRICA DE LA SIERRA DE SEGURA (1º PARTE)


INVARIANTES HISTÓRICOS DE LA SIERRA DE SEGURA.

Por Modesto Vigueras. Profesor.

Si se contempla el desarrollo de Sierra Segura a lo largo de los dos mil quinientos años de la época histórica, se puede destacar la permanencia de unas constantes humanas sobre un marco físico concreto y definido, que sobrevive durante todos estos siglos a pesar de las diferentes situaciones y circunstancias que las sucesivas épocas han ejercido influencia sobre su existencia diaria.
Indudablemente, esas peculiaridades se deben fundamentalmente – en nuestra opinión – a dos factores: el primero, el marco físico, que influye decisivamente sobre la forma de ser y vivir de sus habitantes, que forja sus características raciales, virtudes y defectos; y, el segundo, la actuación de pueblos extraños a la vida de su tierra que, al intentar conquistarles, hizo luchar contra ellos a sus habitantes, lo que finalizó, con una cierta generalidad, en una asimilación de razas, costumbres y civilización que supuso la continuidad de los aspectos más característicos de su población.
Presentar estas constantes históricas de Sierra Segura, que por su permanencia hemos querido llamar “Invariantes”-, es nuestro propósito en este, forzosamente, superficial y resumido análisis, que esperamos sea como una brevísima exposición de la Historia de Sierra Segura, tan ignorada que hizo decir a Hübner,  a finales del siglo XIX, que la Sierra de Segura era, en ese tiempo, tan desconocida como el África interior; por desgracia, creemos que así sigue en algunos aspectos y nuestro único deseo es contribuir a mantener, en sus habitantes, el conocimiento y aprecio de su gran Historia, en diversos aspectos amenazada por el olvido del que todos somos culpables en alguna manera.
El marco físico.

Sobre los límites de las actuales provincias de Jaén, Albacete, Murcia y Granada, se extiende un complejo nudo de montañas, que pertenece, en su casi totalidad, a los que, actualmente, se llaman Sistemas Prebéticos. Formando un ángulo con vértice en la Sagra (2.340 m), su lado occidental corre en dirección aproximada de S.O. a N.E. y está formado, sucesivamente, por las Sierras del Pozo y Cazorla, Segura y Alcaraz y por su lado sur, con dirección O.E., está constituido por las serranías de Guillimona, Las Cabras, Peña de Moratalla, Revolcadores, etc., que forman una especie de arco de gran robustez y altitud (2.000 m, aproximadamente). Entre ambas alineaciones, se alzan otra serie de serranías como son El Calar del Mundo, Mentiras, Cobos, Almorchón, etc., que cubren la zona intermedia y constituyen un conjunto sumamente accidentado, con profundos valles entre altas montañas, y algunas zonas mesetarias situadas en cotas superiores a los 1.200 m.
Dentro de este macizo montañoso, tiene su origen un complejo sistema hidrológico compuesto por dos cuencas totalmente diferenciadas: una, al Oeste, formada por el Guadalquivir y sus afluentes de la Cuenca Alta, como Guadalimar, Guadalmena y Guadiana Menor, que desemboca en el Atlántico; y otra formada por el Segura y sus afluentes, como Tus, Mundo, Zumeta, Taibilla, entre otros, que se dirige hacia el Este y desemboca en el Mediterráneo; la divisoria corre por el interior del macizo.
El conjunto de este complejo nudo orográfico e hidrográfico, con su accidentado relieve, forma una unidad compacta en medio de un cinturón de tierras, de mucha menor altitud, que lo rodean, con límites más o menos definidos, como son: por Levante, los llanos de Albacete y la Cuenca Media del Segura; por el Sur, las llanuras de Lorca y la depresión de Baza; por el Oeste, el Valle del Guadalquivir y Loma de Úbeda; y por el Norte, Sierra Morena y La Mancha. Frente a las óptimas condiciones de estas tierras bajas para comunicaciones y la vida de las poblaciones, las Sierras ofrecen un ambiente hostil para sus pobladores, con tierras frías y pobres, solo aptas, prácticamente, para los bosques y ganado, con una climatología muy dura y grandes dificultades para las vías de comunicación.
Estas condiciones de su marco físico han llevado a sus habitantes a un tradicional aislamiento respecto a los territorios vecinos y a la forja de un carácter que, desde las primeras épocas históricas, geógrafos e historiadores juzgaron como de frugalidad, rudeza, belicosidad y de permanente rechazo a la llegada de pueblos extraños.
La Orospeda en el mapa del geógrafo griego de la antigëedad, Estrabón.
Este territorio es el que se llamó, desde un principio, La Orospeda, de la que formó parte, quizás como su centro y corazón, Sierra Segura y que será el escenario de nuestra exposición histórica.

El marco histórico. Antecedentes.

Para una mejor claridad de los comentarios y por las diferencias de las situaciones o marcos históricos, vamos a dividir la exposición en dos periodos: el primero, desde las épocas pre-romanas hasta el fin de la ocupación musulmana, que incluye la romanización y el paso de visigodos y musulmanes, y, el segundo, que transcurre desde la Reconquista cristiana hasta nuestros días.
Entre las diversas razones que nos han movido a esta presentación de la evolución histórica, aparte de la que estimamos fundamental el hecho de recobrar la unidad de España, es la que se refiere a la situación y comportamiento de la población. En la primera, la base de la población siguió siendo la primitiva prerromana que se romanizó y, posteriormente, se islamizó y mezcló con los nuevos dominadores, adoptando su lengua, costumbres, religión, etc., En cambio, al llegar los cristianos, se produjo la total expulsión de la población musulmana existente en aquel momento, hasta el punto en que, a mitad del siglo XIII, sólo quedaban dos familias musulmanas en toda la Encomienda de Segura.
Valle del Trújala, con Segura de la Sierra (monte Orospeda según los griegos)
Foto Manuel Cervera. 
Sin embargo, creemos, que esta radical diferencia entre ambos períodos ratifica nuestra tesis de existencia de las Invariantes citadas en el devenir histórico de la región, pues, como veremos, la unidad de la tierra y la mentalidad de sus habitantes perduró hasta hace pocos años, cuando, la expansión de los nuevos medios de comunicación de todo tipo y la actuación administrativa de los poderes públicos han borrado las anteriores situaciones.

-Marco histórico. Primera fase. Hasta el dominio árabe.
         
A fin de delimitar los contenidos históricos dividiremos esta primera fase del marco histórico en tres periodos: la época íbera y romana, el breve dominio visigodo y la intensa presencia en nuestras tierras del dominio árabe.
1.- Los Íberos y dominio romano.
Desde el comienzo histórico hasta el fin de la “romanización” del territorio La región estaba poblada en su mayor parte por los “bastetanos” y al Norte, sobre la cuenca del Guadalmena, Alcaraz, Sierra Morena y La Mancha, habitaban los “oretanos”. Al intentar Amílcar Barca la conquista del territorio, fue derrotado y muerto por los oretanos y bastetanos, cerca de Elche de la Sierra.
Pueblos Iberos en la peninsula Ibérica.
Posteriormente, Asdrúbal castiga duramente a unos y a otros y Aníbal – uno de los mayores genios de la guerra –, con un gran ejército de caballería, infantería y elefantes de guerra, atraviesa la Orospeda y abre el que se conoce como el “Camino de Aníbal”; marcha, desde el Segura, por el Mundo, salta el Guadalimar y, desde allí, derrota a la tribus de la Meseta Sur y llega a Salamanca; parece que no hubo otras incursiones púnicas en tierras de la Orospeda.

Iniciada la 2ª guerra púnica el año 218 a. C., con la marcha de Aníbal sobre Roma, Escipión el Africano en el 207 a.C. derrota, completamente, a los cartagineses y los expulsa de España, que quedó a merced de Roma, que comienza su conquista. Para afirmar su incipiente ocupación, dividió el territorio en dos provincias: la Ulterior, o bética, y la Citerior, que comprendía el resto, trazando la divisoria por la margen izquierda de la Orospeda, es decir, por el borde de las Sierra Segura y Cazorla, en la parte que nos afecta.
Puente romano. S. I. Puente de Génave
Sin haber comenzado las terribles luchas que, posteriormente, emprendió contra lusitanos y celtíberos, Roma se dedicó, desde el primer momento, a la pacificación de estas tierras, aunque mantuvo una serie de guerras y combates entre los distintos cónsules de las dos provincias y los caudillos y reyezuelos de los indígenas. Finalmente, hacia mediados del siglo II a.C., la región quedó totalmente pacificada y solo alterada por los conflictos entre César y los hijos de Pompeyo y el gran bandidaje que, originado, en parte, por desertores de las legiones derrotadas y, en parte, por indígenas que hacían de esta actividad una forma de vida, obligó a los gobernadores a actuar de forma drástica para terminar esta situación.
Mosaico romano de la Villa de los Baños. Arroyo del Ojanco
Llegada la “paz romana”, la región se romanizó totalmente; adoptó el latín como lengua, con abandono de las suyas propias, su forma de vida, su organización y administración, los dioses romanos del Panteón y, posteriormente, se cristianizó, siguiendo un camino similar al del resto del Imperio. Quedó integrada en la provincia imperial de la Tarraconense y, en la reforma de Diocleciano, en el Convento y Diócesis de Cartagena.
Por su lejanía de las fronteras, quedó como lo que se llamó “provincia pacata”, con una vida tranquila; por sus características, fue, esencialmente, una región rural con bosques y ganadería y, parece, que existieron grandes latifundios que perduraron en el Alto Imperio y la Baja Edad Media.
Principales vías romanas de comunicación.
Por sus particularidades y condiciones físicas, la Orospeda quedó al margen en las grandes vías romanas y solo debieron existir algunos caminos secundarios – conservan los restos de algunas infraestructuras -, aunque, sin duda, debió construirse algún camino troncal que, a través de las montañas, permitiese el fácil paso de las legiones para la obra de la pacificación y romanización, sin que todavía se haya identificado.
2.- Los visigodos.
Después del paso de vándalos y alanos por los territorios de la Bética y la Cartaginense, la Orospeda quedó como una isla en medio de las tierras de los visigodos.

Al pedir Atanagildo, en su lucha contra Akhila, ayuda a los bizantinos, estos se apoderan del Levante y del Sur peninsular; la Orospeda quedó como provincia o, mejor dicho, aliada de los bizantinos, ya que su población, totalmente romanizada, era hostil a los visigodos por religión – recordemos que los visigodos eran arrianos -, lengua, raza y costumbres. Al emprender, más tarde, Leovigildo la reconquista de los territorios ocupados por los bizantinos, primero los derrota y expulsa en el año 572 de nuestra era y, después, ataca y domina la Orospeda el año 577; pero, después, en 578, se produce el levantamiento de su población, que los escritores de su tiempo llamaron “rustici” o campesinos, sin duda por el carácter rural de la región.
Leovigildo aplasta la rebelión y la Orospeda quedó como provincia visigótica. Durante este período, la Orospeda muestra su constante de unidad física y humana.

lunes, 11 de febrero de 2019

PUENTE DE GÉNAVE. SU RÍO Y SUS PARAJES


ESPLENDOR EN LA YERBA

Por Pedro Ruiz Avilés

“Nuestras Vidas son los ríos
Que van a dar a la mar…”
Jorge Manrique, poeta segureño.

            Siempre he sido un fervoroso caminante y, como aconseja Machado, he hecho mucho camino al andar. Y, desde pequeño, cuando iba con mis padres a Paules me ha gustado entrar en contacto con la naturaleza, con el aire libre, andar por el campo. Porque es muy bueno y sano, y porque por estos parajes, las mejores vistas se aprecian mejor caminando suavemente, andando sin prisas, en la ciudad como en el campo, y, si es posible, olvidarse de las horas que marca el reloj.
Vista general. Puente de Génave
       Este año, como todos los años, las lluvias invernales y del comienzo de la primavera llenarán los arroyos, harán que las fuentes echen un buen chorro de agua y los más entrañables  paisajes de nuestro pueblo estarán frondosos y con un color fantástico. Y será ese verdor, lleno de matices, y de esparraguillo de las olivas, mezclado con el parduzco de las sobrias carrascas, junto con la flor blanquecina de las jaras unido al rosáceo de la flor del romero y las de algunos árboles frutales, las que darán ese color a nuestro campo, color que intentará reproducirse en balcones, terrazas y patios de nuestras casas que suelen estar siempre llenos de tiestos y macetas casi siempre floridos. Así es nuestro entorno, un entorno que anima a pasear y a disfrutar de la Naturaleza. La primavera será siempre protagonista en este contexto y la celebración de San Marcos una perfecta excusa para salir a disfrutar de nuestros parajes al cumplir nuestra viva tradición de “salir a espantar el diablo”.
Paraje del Pizorro sobre el Cortijo de Esteban
    Disfrutaremos caminando hasta Peñolite acompañados de las huertas que salpican su cañada, veremos la alfombra verde que se divisa desde lo alto de La Cornicabra, pasaremos por la Vega de Paules aunque en demasiadas ocasiones escasa de agua, llegaremos hasta El Tamaral o las Cumbres de Las Alberquillas empapándonos de un paisaje único y dibujado en policromía singular.
Camino de La Vicaría. Al fondo Las Dos Hermanas
         Esta riqueza de paisajes y parajes es algo que saben apreciar bien los que están fuera, que no dudan en venir para San Isidro o cualquier otro momento del año, no sólo para llevarse el inmejorable aceite de la reciente cosecha o el consabido cargamento de morcilla blanca o güeña, sino también el recuerdo en su corazón de todas estas bellezas paisajísticas que poseemos para disfrutarlas en sus lugares de residencia desde la añoranza.
Vista general de El Tamaral

         Y si el tiempo disponible es limitado y no se puede realizar estos paseos contemplativos por nuestro entorno, tenemos otra clara posibilidad a nuestro alcance recorriendo el entorno del río, nuestro Puente Viejo y Puente Nuevo, recordar como nuestro San Isidro pasea sobre ellos al son de los acordes que aporta nuestra estupenda banda de música y del murmullo del río, que a uno y otro lado de sus puentes, mueve sus aguas en un entorno magnífico donde las casas, recién enjalbegadas, hacen de perfecta compañía a una agua que cae por su cascada, que hasta parece auténtica, que ruge en el Zurrión y que aparece ya mansa en el Charco del Puente; y todo ello entre frondosos árboles y sauces que hay junto al antiguo molino o incluso más allá del Puente Nuevo hasta la curva de La Terrera y el Charco de Los Zarzalones.
Paraje del río Guadalimar en la zona del molino de Trillo
            Eso es simplemente riqueza natural, calidad de vida y, si de paso repasamos nuevamente las vivencias tomando una copa de buen vino o un botellín con nuestros amigos, dejándose llevar por una amena conversación en la que verifiquemos el vertiginoso cambio de nuestro municipio, realmente estaremos viviendo una experiencia única que nos reconforta, ilusiona y ayuda a vivir, al tiempo que crea siempre deseos, por no decir ansias, de volver.
Salto artificial de agua en el río Guadalimar
            Y como final, y para que la fiesta no concluya en cinco días, un ruego que ya hice a nuestro alcalde: que las luces del moderno alumbrado público den color en la noche a ese precioso entorno del río y sus puentes, porque el silencio nocturno es el más apropiado para escuchar el bronco rumor del agua chocando contra Las Riscas, disfrutando de otros insólitos matices que agudizarán nuestros sentidos en la noche y nuestra imaginación. Disfrutemos y cuidemos ese preciado tesoro que poseemos.
Puente de Génave, su río y sus paisajes.

viernes, 25 de enero de 2019

LAS LUMINARIAS. SAN ANTÓN Y EL RITO DEL FUEGO.

El fuego es un elemento que desde siempre ha atraído al ser humano y ha pasado a ser protagonista de ritos ancestrales paganos anclados en la antigüedad para convertirse en nuestros tiempos motivo de celebración religiosa. La luminarias, también llamadas hogueras en otros lugares, son tradicionales durante todas las épocas del año, aunque adquieren mayor significado en las épocas de solsticio y equinoccios como simple herencia de esos ritos que se pierden en el tiempo. Si hay una celebración que se repite en toda la geografía española son la luminarias en honor de San Antón al darse la circunstancia que este santo tiene la advocación del cuidado y protección de los animales, cuestión que era esencial para las labores agrarias, alcanzando así mayor significado en las zonas rurales como lo es nuestra comarca, donde desde siempre ha tenido especial relevancia en la mayoría de sus pueblos de la Sierra de Segura, en especial en Peñolite y Puente de Génave.
Luminaria San Antón. Peñolite.

LAS LUMINARIAS DE SAN ANTÓN EN PEÑOLITE Y PUENTE DE GÉNAVE.

Por José Ant. Molina Real

La fiesta de «Luminarias» que se celebra la noche del 16 de enero en la mayoría de localidades de la Sierra de Segura, y de forma más particular en Peñolite y Puente de Génave, se realizan en honor a San Antonio Abad por la advocación que este santo eremita representa hacia la producción tradicional agrícola y ganadera serrana que ha supuesto, a lo largo del tiempo, la forma de subsistencia esencial para el desarrollo de la economías familiares de las gentes de la comarca de la Sierra de Segura.
Procesión San Antón. Peñolite. (fot. Diario Jaén)
Pero antes de entrar en análisis debemos considerar que son diversas las motivaciones y advocaciones que se sirven del ritual del fuego como elemento diferenciador, siendo durante el invierno cuando más se realizan estas luminarias, al concentrarse en esta estación un mayor número de tradiciones y manifestaciones populares relacionadas con el ciclo agrario, básicamente debido a que es un momento en el que el trabajo en el campo exige menor dedicación, además como punto culminante de esa “magia” de la naturaleza, donde un campo ahora dormido dará paso a la recuperación de la vida con la llegada de la primavera, siendo el punto culminante de esa magia el encontrar la noche más larga del año que anunciará el solsticio de invierno a finales de diciembre, momento en el cual el sol, a quien el ser humano siempre ha rendido culto, comienza a imponerse a la noche haciendo cada vez los días más largos. Se abren pues, con el invierno, las puertas a costumbres y ritos ancestrales siendo el fuego, como simbolismo de culto a un sol fuente de luz y muestra de vida mientras la tierra duerme, el protagonista de ritos y costumbres que se sucederán desde entonces hasta febrero.
Luminaria de San Antón. Génave
El fuego junto a cencerradas, colgar manojos de hierbas aromáticas en puertas y ventanas, las esquilas, y otros simbolismos más, han sido algunas de las múltiples formas que se han utilizado, a través de los tiempos, para ahuyentar malos espíritus, combatir plagas o paliar los efectos nocivos que sobre las cosechas y personas provocaban “seres maléficos”; y que con la cristianización se vinculó con la purificación de las almas o la protección espiritual, completándose con la bendición a personas, animales domésticos y alimentos como señal de salud y buenos augurios. Dentro de este contexto mágico-festivo, será el invierno, donde debemos considerar múltiples manifestaciones en las que el fuego es el principal protagonista. En nuestro entorno destacaremos  celebraciones por la Inmaculada -luminaria de La Pura- en Segura de la Sierra (8 diciembre), Santa Lucía en Benatae y Segura de la Sierra (13 diciembre), las de San Antón en Peñolite, Génave, Villarrodrigo y Puente de Génave entre otros lugares (16 enero), San Sebastián en la población de Quesada (20 enero), San Vicente en Segura de la Sierra (22 enero), Virgen de la Paz en Beas de Segura (24 enero), las de la Candelaria en Orcera (2 de febrero) y las de San Blas en La Puerta de Segura (3 enero) entre otras.
Luminaria de la Virgen de la Paz. Beas de Segura
Los ritos y creencias eran asociados a los solsticios y equinoccios, momentos considerados como mágicos por la mayoría de las culturas de la antigüedad, especialmente los solsticios de invierno y verano. Por ese motivo, y tras la cristianización, se buscó vincular estas celebraciones paganas a momentos bíblicos importantes, como la Navidad en el solsticio de invierno, o advocaciones de santidades como el equinoccio de primavera con San José, el solsticio de verano con San Juan -momento de fiesta mayor en Peñolite con espectaculares luminarias-, o el equinoccio de otoño con la fiesta de los arcángeles San Miguel, San Gabriel y San Rafael; teniendo, por tanto, estas celebraciones cristianas un origen claramente pagano, que ha ido difuminado y asimilando estas costumbres a través de los tiempos, aunque han conservado el uso del fuego conservado como testigo de rito pagano y elemento tradicional.
Luminaria de Navidad. Arroyo del Ojanco

Como claro ejemplo de asimilación de festejos y celebraciones en el solsticio de invierno, que es el que nos ocupa, debemos nombrar que eran tradicionales en la antigua Grecia, el culto popular de Dioniso como dios de la vendimia y el vino; eran las llamadas Dionisíacas que se celebraban alrededor del solsticio invernal como celebración de la cosecha realizada y con carácter propiciatorio de la fertilidad de tierras y resurrección de la naturaleza que empezaba, en ese momento, un nuevo ciclo y todo ello en medio de festejos, caracterizados por la gran alegría que se compartía con toda la comunidad. Posteriormente, la cultura romana, en gran parte heredera culturalmente de la antigua Grecia, llevaban a cabo la celebración de las Saturnalias, es decir, fiestas dedicadas a Saturno como dios protector de la Naturaleza, y que tenían una duración de una semana. Después de ceremonias de carácter religioso, había grandes festejos y banquetes, se abolían temporalmente las clases sociales y, en los ágapes, los señores servían a sus esclavos; cesaba toda actividad pública en tribunales, escuelas, comercios, campañas militares, etc…, y no se permitía ejercer ningún arte ni oficio, salvo el de la cocina; se imponía el hacerse regalos unos a otros, los ricos convidaban a sus mesas, bien surtidas, a los pobres que llamaban a sus puertas, se practicaban juegos diversos y de azar, entre otras destacadas celebraciones; teniendo todas ellas en el fuego una presencia constante y común.
Luminaria de la Candelaria. Orcera
Por eso, y como clara herencia de aquel otro tiempo, en enero son tradicionales luminarias en honor a San Antón, santo patrón que tiene su advocación y protección en los animales, por lo que para la mayoría de la gente del entorno rural  supone un centro claro de devoción al depender su frágil economía de subsistencia de la utilización, en sus tareas agrarias, de diverso tipo de ganado. Era bastante común en diversos lugares de celebrar su día con la tradición de no uncir o hacer uso de los animales, ni tan siquiera se les ataba; sino todo lo contrario, se solía dar descanso y comida abundante y especial,  siendo una posibilidad enviarles libremente al monte para que se tomasen, por así decirlo, un día de libertad. Hasta los arrieros, molineros y otros gremios que empleaban animales en el desempeño de sus labores, solían tomarse muy en serio esta norma. El día de San Antón, amén de fiesta para los animales, lo era también para sus amos.
Luminaria de San Antón. Villarrodrigo
Tradicional era acudir a misa con algunos animales, y aunque las bestias se quedasen en la puerta mientras duraba la función religiosa, al término de ésta, el párroco salía al exterior y los animales eran bendecidos como señal religiosa de salubridad y durabilidad del ganado y animales de compañía, especialmente perros, muy útiles para las labores de pastoreo. Algo de eso queda todavía hoy en muchos pueblos y ciudades, que no quieren perder esas antiguas costumbres, aunque ahora han alcanzado especial protagonismo las mascotas familiares, en las, cada vez más populares, bendición de animales organizadas en el ámbito parroquial. Posteriormente eran encendidas luminarias que se convertían en punto de encuentro y reunión de vecinos y conocidos. Allí se hablaba, se comentaba circunstancias y particularidades del lugar e incluso se llegaba a cantar y bailar cuando aparecía alguna guitarra; también las brasas resultantes se convertían en el elemento necesario para asar algún tipo de carne o embutido compartido entre el vecindario al mismo ritmo que la bota de vino o los vasos de cuerva no dejaban de regar gargantas, y todo ellos en torno al calor del fuego que compensaba el duro clima de invierno de nuestra Sierra; en medio del griterío infantil que, corriendo en torno al fuego, tenía la excusa perfecta en esta celebración para prolongar sus horas de juego, siendo el fuego un elemento novedoso de fiesta y diversión. Ese fuego que propiciaba la comunicación vecinal, conformando los elementos a quemar aquellos trastos, muebles o utensilios deteriorados por el paso del tiempo que eran arrojados al fuego como elemento de renovación, siendo el fuego el verdadero juez que elimina lo viejo, purificando de esa forma aquellos nuevos instrumentos y utensilios que la unidad familiar disponga para su sustitución.
Correfuego por San Blas. La Puerta de Segura
Hablamos del fuego como elemento de unión, como elemento protector, como elemento de rito y fiesta, como elemento de purificación, puesto que lo que se quema es aquello viejo, aquello inservible, los restos de poda o los trastos viejos para así empezar un nuevo tiempo con ilusiones renovadas y nuevas perspectivas de mejor cosecha en una nueva temporada de trabajo. Era tradicional voltear o saltar las luminarias, incluso a lomos de caballerías, para así librarse de posibles males y enfermedades, normalmente en número de tres, cinco o siete ocasiones; siguiendo así el designio bíblico de los números impares. Eso es así en las luminarias de San Antón en nuestra tierra, cumpliendo esa misión de acción de gracias por la reciente cosecha de aceituna, de ofrenda ante la nueva cosecha venidera cuando el sol comienza a vencer a la sombra de la noche su particular batalla que provocará una primavera donde la tierra volverá a brotar en la vida, y de acción protectora con los principales protagonistas del trabajo del campo como son los animales, elementos clave para la subsistencia de los campesinos.
Cuerva y palomitas en la luminaria de San Antón. Peñolite

En la actualidad, las luminarias vinculadas al ciclo de la vida en nuestra comarca son habituales en diferentes épocas del año, pero destacan las que se realizan en honor de San Antón, siendo Peñolite y Puente de Génave dos localidades donde se conserva una profunda tradición que se pierde en la memoria del tiempo. Destacaremos que por su dimensión en Peñolite son pocas las luminarias que se encienden, mientras que en Puente de Génave serán alrededor de 20 las luminarias que invaden sus calles y plazas, ahora ya no impulsadas por aquellos arrieros o propietarios de ganado como devoción al patrón de los animales, sino surgidas de forma espontánea de la confraternidad entre vecinos o cuadrillas de amigos que, con días de antelación, se reúnen y planifican su confección. Algunos irán recogiendo trastos viejos, leña o restos de poda entre las olivas o cerca del río, otros se encargarán de recoger el dinero para comprar aquello que servirá para comer o beber y también habrá gente que se encargue de confeccionar la cuerva o las rosas (palomitas) para degustar mientras las brasas se ponen a punto y la carne alcanza el punto idóneo en el fuego para ser consumida. Será el día 16 de enero, cuando empieza a caer la luz del sol, cuando se irán acumulando en mitad de la calle toda la leña que se pretende quemar a lo que se sumarán algunos trastos o muebles viejos o utensilios inservibles para prenderles fuego y comenzar el ritual del tradicional fuego purificador. El lugar suele ser el habitual de otros años aunque hoy en día puede ser variable dentro de la calle o barrio, siendo la luz que desprende en la noche -de ahí el nombre de luminarias- y el acogedor calor que desprende un verdadero efecto llamada para todos los vecinos. Es el momento de las aportaciones altruistas, donde aparece el vino o la confección de una gustosa cuerva para ir calentando el ambiente de la celebración mientras las rosas o palomitas se convierten en degustación obligada. Entre palabras, comentarios diversos, risas que dan ambiente festivo y conversaciones distendidas, el fuego irá devorando todo dando lugar a algunas brasas, que serán idóneas para degustar, posteriormente, carnes y embutidos de la reciente matanza, aunque bien es cierto que, en la actualidad, las matanzas sean ya un fenómeno poco habitual.
Asando carne. San Antón. Puente de Génave
Sea como sea, la tradición continúa; puede que ahora pese más el concepto social que su connotación mágica o religiosa, pero lo que no ha variado ni un ápice es el aspecto fraternal y de relación humana que conforma, en su sentido amplio, esa vinculación tradicional que estructura a la gente como parte de un colectivo al que llamamos pueblo, siendo la luminaria la perfecta excusa para propiciar la posibilidad de relacionarse, conversar y pasar un buen rato con amigos, conocidos o vecinos. La tradición es parte esencial de un pueblo y tanto Peñolite como Puente de Génave ha sabido mantener las luminarias en honor a San Antón como una tradición que debería perpetuarse a lo largo del tiempo.
Para finalizar mostramos una pequeña colección de fotografías que muy gentilmente nos ha enviado José Miguel, de Guadalinfo en Puente de Génave, que intenta mostrar con imágenes el proceso de elaboración de las luminarias en Puente de Génave. Al mismo tiempo agradecemos las fotografías cedidas para ilustrar el artículo, en especial al amigo Joaquín Castillo.










lunes, 14 de enero de 2019

PUENTE DE GÉNAVE. ESTUDIO SOCIO-HISTÓRICO

Hace casi un cuarto de siglo se publicó en el programa de fiestas este estudio socio-histórico sobre la población de Puente de Génave firmado por Ramón Gallego Martínez. En él se puede observar la evolución de la población en nuestro pueblo al tiempo que se ofrecen detalles sobre lugares y particularidades, desconocidas para la gran mayoría, especialmente de lugares que estuvieron habitados en otros momentos y que ahora permanecen como un simple recuerdo para sus gentes. Imprescindible su lectura para entender la evolución humana y la ocupación del territorio en Puente de Génave. 

AVANCE SOBRE EL ESTUDIO SOCIO-HISTÓRICO DE PUENTE DE GÉNAVE HASTA 1900.

Estas breves notas solo pretenden esbozar una serie de características que quizás puedan ayudarnos a comprender mejor nuestro pueblo y nuestro pasado. Intentaremos responder a algunas preguntas ciertamente poco complicadas a primera vista, ero inabordadas hasta la fecha. Dudas como el por qué somos un municipio tan reciente, cómo se conformó su estatus municipal, por qué se formó como municipio o quiénes realmente lo fueron conformando. Asimismo intentaremos rebatir esa “vox populi” que afirma que Puente de Génave no tiene pasado.
Término municipal de Puente de Génave

Las tierras de nuestro pueblo se vieron tempranamente pobladas por grupos humanos durante el Paleolítico Inferior (Pleistoceno Medio 700000-130000 B.P.) y el Paleolítico Medio (Pleistoceno Superior 130000-8000 B.P.) (1). Constatable en las terrazas del río Guadalimar y en el Arroyo del Muerto. Durante el Paleolítico Superior (35000-8000 B.P.) la evidencia material nos sugiere que algunos grupos humanos se asentaron en Los Corillos, el Llano de Moya, el Cerro Mirallejo o el Valle del Arroyo de Peñolite.
Terrazas fluviales del Río Guadalimar
La falta de investigaciones nos lleva a dar un gran salto hasta la Edad de Bronce (1800-700 A.C.), época en la que nuevamente existen evidencias de poblamiento en las tierras de nuestro municipio. Los asentamientos son muy numerosos para un espacio de tiempo tan corto, destacando el de los Cerros de las Hermanas, el Cerro Millarejo, el Gurugú, la Cabecilla, Cuerda de Lucas o el Peñón de Paules entre otros. No sabemos si todos estos grupos humanos fueron contemporáneos unos de otros, aunque si podemos afirmar que guardan el mismo patrón de asentamiento de yacimientos encontrados en otros municipios cercanos como La Puerta de Segura, Génave, Beas, Villarrodrigo o Bienservida.
Cerros de las Dos Hermanas desde La Vicaría
No será hasta la Alta Edad Media cuando encontraremos un núcleo habitado con cierta continuidad hasta la época actual. Ello no es casualidad si tenemos en cuenta que la mayoría de los núcleos urbanos importantes de la comarca dejan ver sus inicios en la época musulmana, con la salvedad de Beas, Segura de la Sierra, Santiago-Pontones y Hornos de Segura que tienen una historia realmente amplia en el tiempo. Hasta inicios de la Edad Media la población del municipio no se consolida en lugar fijo alguno sino que dependiendo de su cultura material los distintos grupos humanos ocupan diversos asentamientos.
Torres de Peñolite
A comienzos de la Edad Media existe un asentamiento humano en lo que hoy llamamos las Torres de Peñolite y que entonces se denominaba simplemente Peñolite. Suponemos que eran campesinos dedicados al cultivo de la tierra esencialmente y que por los restos de su cementerio y de la fortificación pudieron constituir un núcleo relativamente importante. No sabemos si tras la conquista de esta tierra en 1242 por los castellanos, la población musulmana siguió habitando en Peñolite algún tiempo. Lo cierto es que en 1575 y según las Relaciones topográficas de Felipe II era un despoblado aunque “parecía haber seydo grande edefiçio e población”. En estos años existían ya dos dehesas para el ganado, según estas mismas relaciones topográficas de 1575, La Dehesa Catenilla, que todavía existe como tal en la actualidad y la Dehesa del Entredicho. Ello nos da una idea de la actividad económica tan precaria que se realizaba por estos lares en aquel tiempo. El molino situado junto al Puente Viejo estaba habitado por inmigrantes en 1743, las fuentes se refieren a él como “el molino que se dicen de Génave”. Las Relaciones Topográficas hablan de este mismo molino pudiendo presumirse que estuviera habitado desde épocas anteriores, aunque es lógico pensar que no estuviera utilizado de forma continuada (2).
Portada de las Relaciones Topográficas de Felipe II
Algunos datos que permiten demostrar por qué la vega del río Guadalimar no está poblada en los siglos XVII y XVIII, o bien lo está escasamente si nos referimos al Molino del Puente  Viejo y su utilización por los habitantes cercanos, apuntan a la existencia del bandidaje en la zona (bandoleros, que es el término más popular y romántico). Todos sabemos la importancia de esta tierra, desde la época romana (Puente Viejo o Puente Mocho), como lugar de comunicación entre Levante, La Mancha, la Sierra y Andalucía. Ello fue aprovechado por algunos delincuentes para asaltar y dar muerte a los viajeros del Camino Real; no debemos olvidar la gravísima crisis social, política y económica que padece España en esta época y que puede ayudar a comprender fenómenos como este (3). La primera documentación sobre el asalto y asesinato de un viajero se fecha en 1682 junto a la aldea de Paules, “muerto a balazos y puñaladas” decían las crónicas. De muchos otros viajeros asesinados nunca se supo nada como demuestra el hecho que en 1756 se encuentren “los huesos de un sirviente en un corral de cabras” situado en el camino hacia la Mancha o que al año siguiente (1757) se encuentren los huesos de varios hombres naturales de Infantes en la misma área. No se habla de restos sino de huesos (4). Conocemos los nombres de varios de estos salteadores de caminos de la época, como el llamado “Parreño” (1772), que era de La Puerta; “Salvador” y el “Jesuso” que eran de Beas y asesinaron, entre otros, a dos viajeros de Begíjar en la Cuesta del Madroño (1811); “El Monago” también de La Puerta, ladrón al que mató la Justicia de Segura en 1835, y como ellos muchos más.
Puente Mocho. 

Durante la segunda mitad del siglo XVIII se inicia tímidamente el proceso de poblamiento del término por parte de grupos de inmigrantes procedentes en su mayor parte de la comarca. Son numerosos los pequeños y medianos labradores con tierras propias, siendo el colectivo de jornaleros muy escaso en cuanto a número. Así encontramos que Peñolite está habitado en 1700. La Cornicabra en 1740, Paules en 1779, Las Torres en 1793, El Cortijo de Las Ánimas en 1801, Casablanca en 1805, La Vicaría en 1814, el Cortijo del Pizorro en 1815, Los Avileses o Cortijo de Avilés en 1816, Royo Zángano en 1817, Cortijo de Rojas en 1820,  Las cuevas de Tamaral en 1831, el Cortijo de Las Hermanas o Cortijos Nuevos en 1833, el Cortijo de la Cuesta del Madroño en 1842 y Puente de Génave en 1843.A partir de esta fecha se acelera paulatinamente el ritmo de la inmigración y ésta cambia sustancialmente en sus efectivos. La mayoría de los trabajadores son jornaleros y jornaleras, que también las había. Los lugares de origen se encuentran no sólo en la comarca sino también en las provincias de Albacete y Ciudad Real, y en toda la costa mediterránea desde Valencia hasta Murcia y Almería; pero destaca sobre todo la provincia de Murcia con lugares como Mula, Moratalla, Caravaca y Tortana. Baste el dato, para ilustrarlo, que en 1855 de los 57 adultos fallecidos en el municipio de La Puerta de Segura, el 47,5% no había nacido en la localidad, siendo este porcentaje incluso mayor en Puente de Génave, llegando a superar el 70% según años.
Aldea de Cortijos Nuevos. Puente de Génave
Otro denominador común es su pobreza extrema, puesto que llegan con lo puesto y cuando mueren se entierran de limosna. Este tipo de inmigración es realmente espectacular a partir de mediados de siglo XIX, manteniéndose el ritmo hasta principios del siglo XX. La pobreza la podemos ilustrar con datos del año 1855 referentes al municipio de La Puerta de Segura ya que el 40,7% de la población fallecida eran pobres absolutos, siendo en algunos años posteriores el índice de pobreza absoluta superior al 75%, como lo fue 1885, provocada por la epidemia de cólera que afectó de forma importante a la comarca.
Mapa de las zonas afectadas por la epidemia de cólera de 1885
A principios del siglo XX decaerán estos porcentajes tan nefastos. Se trata en cualquier caso de porcentajes reales y sostenidos a lo largo de muchos años y que nos dan una idea de las terribles condiciones de vida de la época de cambio al siglo XX. Esta situación se veía agravada por las constantes epidemias como la de sarampión de 1849, las de cólera morbo en 1855 y 1885. El aumento de población y el hecho de ser un lugar de fáciles comunicaciones favoreció también el flujo de mendigos de la más variada edad, especialmente ancianos, así como de familias enteras que tenían que mendigar para subsistir. Realmente son patéticos los casos de los niños muertos de frío y hambre pidiendo limosna, como queda escrito en un día de Reyes de 1813 en Peñolite (4).
Práctica de la mendicidad.
En este  breve resumen hemos visto que nuestro pueblo tiene un pasado sin grandes personajes históricos, sin sucesos o acontecimientos dignos de explotación o análisis histórico chauvinista. He tratado de dar unas impresiones sobre aspectos de la vida diaria y cotidiana, a veces amarga, pero próxima a la realidad.


BIBLIOGRAFÍA

(1)    Champion, T. “prehistoria de Europa”. Ed. Crítica. Barcelona 1988
(2)    García Serrano, Rafael. “Relación de los pueblos de Jaén de Felipe II”. B.I.E.G. 1976
(3)    Domínguez Ortiz, A. “Hª. de España: Antiguo Régimen” Ed. Alianza. Madrid 1981
(4)    Archivo parroquial de La Puerta de Segura. 1570-1900


Ramón Gallego Martínez

jueves, 27 de diciembre de 2018

LA SIERRA DE SEGURA Y LA NAVIDAD

LA NAVIDAD... MOVIDOS POR LA TRADICIÓN


Nadie puede negar que cuando empieza el mes de diciembre, o si me apuráis, cuando pasa la Inmaculada, nuestra mente se vuelca con la Navidad;  y no me estoy refiriendo al continuo bombardeo de la lotería o la publicidad machacona que busca su oportunidad de ventas en esos regalos navideños, sino a toda una parafernalia que se vive de forma más o menos intensa. Los ayuntamientos empiezan a engalanar las calles con decoración extraordinaria y luces de colores, siendo esta la forma de anunciar, en todos los pueblos, que un acontecimiento extraordinario se va a producir en cada municipio. Pero a nivel individual también ocurre algo parecido, pues engalanamos nuestras viviendas con todo tipo de adornos y motivos navideños. 
Belén escolar
      Es raro el hogar donde  no se decora un árbol para la Navidad o sacamos de cualquier caja las figuras que servirán para confeccionar un precioso y vistoso Belén;  que incluso algunos, que pretenden dar más realismo a las escenas, se adentran por nuestros montes a buscar hierbas, plantas aromáticas y musgos para realizar una más grandiosa composición del nacimiento de Jesús.
Belén municipal Arroyo del Ojanco
Toda nuestra comarca, y toda Andalucía podríamos decir, mantienen una importante tradición belenista que está muy arraigada en sus pueblos y sus gentes, convirtiéndose la elaboración de belenes en una de las piezas claves de la Navidad en cualquier población de nuestra tierra. A nivel público podemos encontrar trabajados belenes con diversas figuras y de dimensiones variadas instalados en zonas públicas o instalaciones de los ayuntamientos por los servicios municipales con la finalidad de completar la decoración navideña. 
Belén parroquial. Arroyo del Ojanco
      Son nacimientos simples que tratan de trasladar a la calle el sentido de la fiesta y la tradición. También la realización de belenes vivientes es una actividad que diversas asociaciones, en colaboración con los ayuntamientos, están en los últimos años difundiendo, como es el caso de Siles.
Belén viviente de Siles. Cartel anunciador 2018
      Aunque es mucho más normal y también tradicional la confección de importantes belenes parroquiales que, por su dimensión y número de componentes, alcanzan el calificativo de espectaculares, siendo expuestos en iglesias o recintos sacros al ser impulsados desde las parroquias y confeccionados por sus feligreses. Pero quizás, en la actualidad, es más notable la presencia de pequeños y, en algunos casos, grandes belenes que se quedan dentro del ámbito familiar, siendo la participación de los pequeños de la casa muy destacada, llegando a convertirse en casi un tradicional juego familiar de la Navidad. La colocación de componentes naturales invitaba a una excursión por los campos de alrededor para buscar hierbas, musgos o cualquier planta aromática que sirva para decorar con mayor gusto el nacimiento y darle mayor espectacularidad, mientras que la colocación de los diferentes elementos siempre es motivo de risas y ambiente familiar.
Instalación de decoración navideña. Siles
      También se puede vivir el espíritu navideño en los diferentes actos que se fomentan desde los departamentos de cultura de los municipios, los centros Guadalinfo, asociaciones musicales y culturales o incluso centros educativos de la comarca. Se suelen convocar concursos de confección de postales navideñas, de belenes o decoración de árboles de Navidad o de villancicos, también hay exposiciones, actos musicales con centro de inspiración en la Navidad, mercadillos y actos diversos con pequeños y mayores como protagonistas.
Certamen anual de villancicos Sierra de Segura. Puente de Génave
Otro aspecto de la Navidad tiene un componente que resulta inherente e inseparable a esta celebración, este componente es la variada gastronomía que acompaña las extraordinarias comidas típicas que se realizan, básicamente, en familia. Sentarse a la mesa en Nochebuena o el día de Navidad siempre lleva aparejado el exceso como muestra de agradecimiento divino y buenaventura. La Navidad no es tiempo de pensar en la báscula o en las dietas ya que la gastronomía típica navideña, también forma parte importante de nuestra cultura, está cargada de suculentos platos donde la presencia de calorías es bastante destacada. Comidas abundantes que se componen de manjares diversos que no suelen aparecer en otras épocas del año por nuestras mesas, dándole ese punto de excepcionalidad a la celebración navideña. Nuestras tierras son más propicias a platos con presencia de carnes y, entre ellas, destacan las propias de corral como el pavo o pollo, pero también el cabrito, el cerdo y el cordero segureño, ocupan siempre lugar destacado en la cena de Nochebuena o en la comida de Navidad. Y todo ello, casi siempre, junto al fuego y no siendo extraño que se escape alguna entonación de los villancicos más populares que son cantados por toda la familia.
Dulces navideños. Roscos de vino.
También los dulces navideños ocupan lugar destacado en nuestras mesas, pues no existe celebración navideña sin polvorones, mantecados, hojaldres y los roscos de anís o vino; y todo ello al tiempo que degustamos licores caseros y la típica mistela segureña a base de café. Es tiempo de reunirse con la familia y tiempo de melancolía por el recuerdo de los que ya no están. Especialmente cuando se acude, todos juntos en familia, a la celebración de la Misa del Gallo. Es momento de fraternidad, de buenos deseos, de olvidar problemas y rencillas, y todos juntos cantar esos villancicos tradicionales que invitan a la paz y la concordia.
Misa del Gallo. Ofrenda al Niño Jesús
Otra de las particularidades serranas y, prácticamente de toda Andalucía, es su pasión por el cante y la tradición; en el hecho de pedir el aguilando o aguinaldo se unen ambos conceptos. Es habitual ver a las calles a grupos de gente, peñas o grupos vocales, donde la edad no es un impedimento, ir cantando a golpe de guitarra, pandereta y zambomba. Sí, quién no recuerda cuando se producía en las casas la matanza y los pequeños pedían a sus madres que les consiguieran la piel de la vejiga de la orina del cerdo, para después de limpia, utilizarla en la elaboración de una pandereta o una ruidosa zambomba. Era el paso previo para reunirse toda la chiquillería, y algunos mayores, durante las vísperas de la Nochebuena, e ir casa por casa, tocando a cada puerta para decir a un solo grito eso de “se reza o se canta”; era necesario ofrecer esa opción por si durante el año que estaba a punto de finalizar en esa familia se había producido algún fallecimiento; y cuando se acababa de cantar ese villancico que se repetía una y mil veces, recoger esas golosinas o dulces típicos de elaboración casera que después se repartían en perfecta armonía y alguna que otra copita de licor casero; festejando así la alegría de la Navidad con esos villancicos tradicionales.
Tradición del aguinaldo. Puerta de Segura. Cartel anunciador
Otro acto vivido en comunidad en todos los municipios de nuestro entorno son las Cabalgatas de Reyes Magos. Hay que mencionar que dentro de la programación, normalmente para el día 1 de enero, estará la visita del Paje Real que será el encargado de recoger todos los mensajes y cartas que los niños han confeccionado y en las que piden a la “magia de Sus Majestades” todo un completo catálogo de juguetes y regalos. Será después cuando se viva el pasacalle donde la figura de los tres reyes, al tiempo que reparten dulces y golosinas, iluminará la mirada y provocará la sonrisa de pequeños y mayores que vivirán ese momento con la misma ilusión que cuando fueron niños.  Las  engalanadas carrozas traerán a nuestros pueblos a los Reyes Magos de Oriente recorren las calles para impresionar a los niños y llenarles de ilusión, ilusión que se completará tras una noche que colmará todos sus deseos.
Cabalgata de Reyes Magos. Puente de Génave
Por eso me permito recomendaros que durante estas fiestas navideñas no perdamos el espíritu, el espíritu de la Navidad, ese espíritu que te hace sonreír más, te hace sentir más cercano a los demás, hace que tengamos el corazón más abierto y predispuesto a la solidaridad….en definitiva, hagamos de la Navidad ese tiempo en el que mantenemos en viva memoria a todos los que la distancia nos impide ofrecerles directamente nuestra afectividad, mientras para aquellos que se encuentren a nuestro lado, no dejemos que se pierda esa sana costumbre de repartir sonrisas y abrazos para, de todo corazón, ofrecer nuestros mejores deseos de felicidad.

( jt )