martes, 28 de marzo de 2017

TAL DÍA COMO HOY....

Desde que la Comisión Gestora se hizo cargo de las riendas del nuevo municipio de Puente de Génave, posiblemente la sesión ordinaria que reproducimos a continuación celebrada a finales de marzo de 1933 fuera la más importante de todas las celebradas. En ellas podemos, entre otras determinaciones, observar como se aprueban los primeros presupuestos del nuevo ayuntamiento con un total de 47829 pesetas y también las primeras discrepancias referidas a la ubicación del edificio que sería la sede oficial del nuevo Ayuntamiento, ya que la Comisión Gestora se reunía en una casa propiedad de uno de sus miembros, D. Juan María Idáñez Frías, situado frente al bar El Pintor, justo donde después se instaló la farmacia del pueblo. Finalmente la casa de D. Telesforo Pascual situada en la misma carretera, precisamente frente donde se sitúa la actual farmacia. Posteriormente el ayuntamiento se trasladará en el año 1940 a la casa de D. Ramón Ruiz Frías hasta 1942 que será la calle San Isidro nº 5 su sede antes de ubicase en el edificio de nueva planta construido en 1946, edificio que en la actualidad recoge las instalaciones del ayuntamiento de Puente de Génave. 


Sesión ordinaria del 28 de Marzo de 1933

En Puente de Génave, a veintiocho de Marzo y hora de las diez, se reunieron en sus salas capitulares, los señores de la Comisión Gestora, D. Gil Antonio Campayo Martínez, Alcalde Presidente, y los vocales D. Valentín Amador Herrera, D. Eladio Bellón Nares, D. Santiago Idañez Idañez y D. Cándido Ortega García, al objeto de continuar la sesión ordinaria para la aprobación y discusión de presupuestos, ordenanzas de exacciones municipales y demás asuntos pendientes en la reunión del día de ayer, con asistencia de mi el Secretario del Ayuntamiento.

Abierto el acto públicamente por el señor Presidente, diose lectura al borrador del acta de la sesión anterior que fue aprobada, entrando en el orden del día.
Manifestó el señor Presidente que en uso de la autorización conferida en sesión del día cinco de Febrero, había contratado locales para Ayuntamiento y Juzgado, celebrando contrato con la casa de herederos de D. Telesforo Pascual Samblás, en precio de ochocientas pesetas por un año.
D. Juan María Idáñez Frías, presidente de la Junta Vecinal que propicio la segregación y propietario del inmueble donde se ubicó la Comisión Gestora

Manifestaron los Vocales Srs. Bellón e Idañez que no podían estar conformes con dicho contrato y ofreció el último de dichos señores casa gratuita por año y medio y que estas opiniones deseaba constar en acta.

Procediendo, también en esta reunión el nombramiento de depositario de esta Corporación, cargo que aún no se había provisto, se efectuó la elección en forma reglamentaria y resultó elegido por cuatro votos el vocal  D. Cándido Ortega García, por uno que tuvo el Sr. Santiago Idañez.

Al ocuparse la Comisión del nombramiento de representante del Ayuntamiento en la capital, cargo que debe recaer en persona de reconocida solvencia moral y material propuso el Sr. Presidente el nombre de D. Manuel Campos Lucha, señor que, por ser natural de esta comarca y reconocido por su gran actividad, había de servir con entusiasmo y fe los interese locales, y siendo conforme los demás señores con la propuesta de su Presidente, por unanimidad se acordó: Que por este se otorguen, en representación del Ayuntamiento, los poderes necesarios a D. Manuel Campos Lucha para que como representante del mismo efectúe en la capital, o en donde sea preciso y así se lo permiten sus actividades, cuantas gestiones competen a este Ayuntamiento, cobre y pague en su nombre los diferentes arbitrios que le corresponden y en general cuanto afecte al Ayuntamiento, y que de este acuerdo se libre certificación para el otorgamiento de Poderes por el Sr. Alcalde Presidente, D. Gil Antonio Campayo a favor del mencionado D. Manuel Campos Lucha.
D. Gil Antonio Campayo Martínez, presidente de la Comisión Gestora

Seguidamente se dio lectura a las bases pactadas por la Comisión nombrada en sesión de doce de los corrientes, para entenderse con el Ayuntamiento de la Puerta de Segura en los diferentes asuntos pendientes entre ambos Ayuntamientos, tanto en el cobro de exacciones como en separación de servicios competentes a ambas entidades  y en general cuanto pudiera afectar a los objetos indicados, las cuales habían sido suscritas por las Comisiones nombradas por los dos Ayuntamientos, y visto que, en ellas se detallan minuciosamente, todos los arbitrios, derechos y acciones sobre las distintas materias que afectan a las dos Corporaciones con la debida separación y estipulación que no pude dar lugar a dudas en las liquidaciones que es su día han de llevarse a cabo, la Comisión por unanimidad les prestó su aprobación, acordando que de este particular se libre certificación para el Ayuntamiento de La Puerta de Segura y que de aquí se solicite otra de aquel para su constancia en el expediente que se tramita.

Teniendo pendiente la contratación del servicio para la recaudación del arbitrio sobre el consumo de bebidas espirituosas, espumosas y alcohólicas, carnes frescas y saladas, volatería y caza menor, se acordó por unanimidad que se lleve a cabo por subasta pública, conforme a los preceptos del Reglamento de Contratación de obras y servicios municipales y que para cumplir con lo dispuesto en el artículo 26 de dicho Reglamento, se anuncie en el Boletín Oficial de la Provincia este acuerdo, concediendo un plazo de cinco días para oír reclamaciones.

Vista la comunicación del Presidente de la Comisión Gestora de la Excma. Diputación Provincial, en el sentido de que se designe una representación que asista al acto de la recepción del camino vecinal de este pueblo a la aldea de Peñolite, que tendrá lugar el próximo Martes día veintiuno, se acordó por unanimidad, lleve dicha representación el Sr. Alcalde Presidente D. Gil Antonio Campayo Martínez.
Construcción del edificio actual del Ayuntamiento de Puente de Génave

Seguidamente se procedió a la discusión y votación definitiva del presupuesto ordinario de este municipio para el año actual cuyo proyecto ha sido formado por la Comisión Municipal de Hacienda habiéndose llenado las demás formalidades legales.

Yo, el infrascrito Secretario, de orden del Sr. Presidente, procedí a dar lectura integra por capítulos y artículos, de las partidas de ingresos y gastos que en dicho presupuesto se detallan, cuyos créditos fueron discutidos.

Vistas todas sus partidas, que fueron discutidas ampliamente, se aprobaron por unanimidad, recayendo votación, solamente en la partida 11 del capítulo 6 articulo 1ª de gastos y en única del artículo 1 del capítulo 9 del mismo, que lo fueron por tres votos contra dos acordándose en definitiva y por lo antes indicado aprobar el presupuesto de que se trata, fijando los ingresos y los gastos en las cifras que por capítulos se expresan seguidamente:

Capítulos
Conceptos Presupuesto de gastos
Ptas
cto
1
Obligaciones generales
6604
0
2
Representación Municipal
1300
0
3
Vigilancia y Seguridad
“

4
Policía urbana y rural
4675
0
5
Recaudación
“

6
Personal y material de oficina
12165
0
7
Salubridad e higiene
3765
0
8
Beneficencia
6500
0
9
Asistencia Social
1315
0
10
Instrucción pública
6225
0
11
Obras públicas
2100
0
12
Montes
100
0
13
Fomento de los intereses comunales
980
0
14
Servicios Municipalizados
“
0
15
Mancomunidades
“
0
16
Entidades Menores
“
0
17
Agrupación forzosa del Municipio
500
0




18
Imprevistos
1000
0
19
Resultas


Total gastos
47829
0

Al fondo, la vivienda propiedad de D. Juan María Idáñez Frías donde se ubicó la sede de la Comisión Gestora

Capítulos
Presupuesto de Ingresos
Ptas
Cts
1
Rentas
300
0
2
Aprovechamientos de bienes comunales
“

3
Subvenciones
“

4
Servicios Municipalizados
“

5
Eventuales y extraordinarios
450
0
6
Arbitrios con fines no fiscales
“

7
Contribuciones especiales
“

8
Derechos y tasas
7500
0
9
Cuotas recargas y participaciones en tributos nacionales
5700
0
10
Imposición municipal
33579
0
11
Multas
300
0
12
Mancomunidades
“

13
Entidades menores
“

14
Agrupación forzosa del municipio
“

15
Resultas
“

Total de presupuesto de ingresos
47829
0

Así mismo quedó acordado que el presupuesto aprobado en tal forma se exponga al público por término de quince días, y que durante este plazo se remita al Ilustrísimo señor Delegado de Hacienda copia certificada del mismo, todo a los efectos del artículo 300 del Estatuto Municipal aprobado por Real Decreto de 8 de marzo de 1924.

Y que respecto a las partidas de farmacéutico y Veterinario se ha tenido en cuenta que formando agrupación con La Puerta, habrá de corresponder abonar a dicho Municipio las consignaciones que se señalan.

Por último fueron examinadas las diferentes ordenanzas de exacciones municipales entre las que figuran: la del arbitrio sobre el consumo y venta de bebidas espirituosas, espumosas y alcoholes, carnes frescas y saladas, volatería y caza menor; sobre inquilinato; arbitrio sobre productos de la tierra, industrias y profesiones; Cesión del Estado en la Contribución urbana sobre las cuotas del Tesoro del 20% id. id. en contribución. Ordenanzas que reúnen las condiciones exigibles en las leyes y que están de acuerdo con la capacidad económica de este nuevo municipio, por lo que, la Comisión por unanimidad las presto su aprobación y en la forma que se hallan redactadas, acordando sean expuestas al público por término de quince días, con anuncio en el Boletín Oficial de la Provincia, y que, transcurrido dicho plazo se remitan al  Ilustrísimo señor Delegado de Hacienda de la Provincia con las reclamaciones, si las hubiere a los efectos de lo dispuesto en el artículo 329 del Estatuto Municipal.
Edificio actual del Ayuntamiento de Puente de Génave

Por último se acordó: Que en los presupuestos que se están formando consignen las cantidades que con arreglo a la ley correspondan para la dotación de Farmacéutico y Veterinario y que en su día se provean ambas plazas en concurso reglamentario.

Y no teniendo más asuntos de que tratar, se levantó la sesión de orden del Sr. Presidente siendo la hora de las catorce, y aprobado que fue su borrador en la siguiente, se transcribe a este su libro que firmaron los señores concurrentes, de que certifico.

viernes, 10 de marzo de 2017

LA MUJER EN LA SIERRA DE SEGURA

Posiblemente el hecho de haber celebrado recientemente un día internacional dedicado a la mujer sea en sí una forma de discriminación. No obstante, y como fórmula para intentar romper las diferentes formas de discriminación que aún perduran en nuestra sociedad, presentamos este artículo para hacer un recorrido por las particularidades de la mujer de la Sierra de Segura dentro de la dinámica de lucha social para conseguir hacer realidad la igualdad real entre hombres y mujeres.


UNA REINA SIN TRONO.

Por José Antonio Molina Real

"....No se nace mujer, siempre hay que luchar para llegar a serlo y la fuerza para conseguirlo vendrá de la capacidad para ser libres." Indira Gandhi.                 

"....Sólo aquel que no considere a la mujer un ser humano es capaz de afirmar que todos los derechos de un ciudadano no deben ser los mismos para la mujer que para el hombre." Clara Campoamor.
Familia numerosa tradicional. Dolores Villalba Garrido. Puente de Génave. 1934

A lo largo de la historia, la dinámica de vida de las mujeres ha estado llena de trabajo, voluntariedad, dedicación, lucha y esfuerzo, por regla general poco reconocido y visualizado en una sociedad que ha sido tradicionalmente dominada por el hombre, donde la mujer siempre representaba un papel secundario desde la sumisión a la voluntad masculina. Será durante el siglo XX cuando la mujer trata de romper esas barreras que le impedían alcanzar la igualdad entre géneros. Digo trata pues en muchos lugares todavía resultan palpables diversos síntomas de discriminación, siendo las sociedades más atrasadas donde las sombras de la desigualdad más se se pueden apreciar.
Limpieza del entorno del hogar
Evidentemente, nadie puede ocultar que las zonas rurales han sido tradicionalmente lugares donde ese proceso de consecución de derechos e igualdad resultó más complejo y difícil. El trabajo, siempre relacionado con el campo, requería de mucho esfuerzo y la mujer casi nunca quedaba exenta de esa doble participación, el trabajo dentro y fuera del hogar. La falta de recursos, el difícil acceso a los servicios básicos y la búsqueda de mejores condiciones de vida requería de sacrificios continuos que precisaban indispensablemente, en los diversos pueblos y aldeas de nuestra sierra, de la participación de esas mujeres a las que, paradójicamente, les resultaba totalmente imposible romper el modelo de vida estereotipado que el destino familiar les asignaba.
Recogida de agua de la fuente pública
Era prácticamente imposible conseguir una formación académica o una independencia económica y social, ni tan siquiera afectiva, alejadas siempre de la toma de decisiones y de pensamiento libre, estando desde el nacimiento supeditadas a la voluntad paterna, para después del matrimonio pasar a una dependencia absoluta del marido, por lo que desde el momento en que nacían tenían asignada la función de dedicación a los demás, principalmente a su familia que, por regla general, siempre era bastante numerosa, dando a luz a un hijo tras otro sin ningún tipo de control médico y poniendo en riesgo su vida en cada parto, pues nada más contaban con la asistencia de unas poco formadas parteras que se ofrecían para ayudar en cada uno de esos delicados trances.
Trabajo de cocina
Es curioso considerar que toda su vida era un continuo aprendizaje para ostentar con nobleza el título “honorífico” de reinas o amas de la casa, pero nada más lejos de la realidad; nunca podían aspirar a tal rango a no ser que se entendiera tal honor como obligación, dedicación y trabajo en el cuidado del hogar, en ese aspecto si eran máximas responsables y asumían con cierta resignación y, porque no decirlo, también orgullo, ese papel secundario dentro del desarrollo social.
Trillando

La mujer serrana mantenía su casa con orden y la tenía siempre en perfectas condiciones para que los demás miembros de la familia utilizaran los escasos servicios que solían tener. Pero además de acciones cotidianas como cuidar a sus hijos, preparar la comida o lavar golpeando la ropa una y otra vez contra las ya, de tanto usarlas, pulidas piedras del lavadero incluso, en numerosas ocasiones durante los duros inviernos, rompiendo el hielo para poder llegar hasta el agua; esa mujer de la Sierra de Segura a la que nos estamos refiriendo, realizaba otro tipo de acciones que podían ser más extraordinarias como amasar y hornear el pan en el horno comunal, hacer conservas de los productos que daba la huerta, cuidar de algunas gallinas u otro tipo de animales, hacer jabón, coser o, como tarea compartida, la realización de la matanza, donde el trabajo masculino era bastante más reducido.
Horneando en el horno comunal de la aldea
Esa mujer de la sierra comprendía que sus funciones no se limitaban exclusivamente al entorno del hogar pues cuando se producían tiempos de siembra o de cosecha, la mujer era la primera en ponerse al servicio del interés familiar; no era extraño ver a la mujer ayudar en la siega, subida en un trillo en la era o arrodillarse para ir cogiendo una a una las aceitunas, por lo que eran un perfecto complemento a las tareas masculinas más enfocadas al uso de la fuerza. 
Recogida de la aceituna
 
Las mujeres de la Sierra de Segura, mujeres rurales de una comarca tradicionalmente deprimida, han sido a lo largo del siglo XX sustentadoras de sus familias y han dado vida a sus pueblos y aldeas, esforzándose en dar cobertura a todas las necesidades sociales, siendo pilares fundamentales para el desarrollo de nuestras tierras, trabajando tanto dentro como fuera de sus hogares, sin horarios, sin descanso y sin el reconocimiento de una sociedad que veía como normal lo que realmente era extraordinario, olvidando básicamente encontrarse con ellas mismas para reivindicar sus derechos en una historia dedicada al servicio de los demás.
Lavando la ropa en el río.
Ellas asumieron un papel fundamental de adaptación cuando la emigración inundó todos los rincones de nuestra sierra. Supieron reconducir situaciones traumáticas en aquellos lugares de acogida, donde las dinámicas y formas de convivencia eran totalmente distintas a las que habían caracterizado hasta ese momento su propia vida; o también, si ya eran demasiado mayores para buscar en otros lugares el progreso y bienestar que la sierra les negaba, aceptaron con resignación la marcha de los hijos que buscaban esas nuevas oportunidades de vida sufriendo con inquietud las escasas noticias que desde Mallorca, Barcelona, Madrid, Valencia o cualquier otra provincia de destino les llegaban.
Escuela femenina. Ramona Serrano. Maestra. Puente de Génave. Años 60
Si tenemos que buscar un cambio que se pueda calificar como sustancial y que viniera a romper ese papel secundario de la mujer, debemos buscarlo en el desarrollismo de los sesenta y posterior llegada de la democracia, aunque bien es cierto que a las zonas rurales, como la nuestra, esta reversión tardó algo más de tiempo. Es un tiempo donde nuevas generaciones de mujeres que, por regla general, habían recibido una formación académica no exenta de la aplicación de los roles tradicionales, pero que generó un grupo de mujeres que podríamos calificar de pioneras ya que buscaron caminos diferentes a los estereotipados por la sociedad hasta entonces. Ellas empezaron a ocupar posicionamientos sociales hasta ese momento impensables, rompieron con dinámicas machistas y, amparándose en la igualdad y los derechos sociales, desarrollaron actitudes y conductas que la fueron ubicando en el lugar y consideración que su valía personal y su esfuerzo colectivo habían reivindicado desde tiempo atrás. Maestras, enfermeras, peluqueras, telefonistas o telegrafistas, operarias industriales… fueron algunas de esas profesiones que vinieron a colocar a la mujer en otro lugar dentro de una sociedad algo más moderna.
Josefa Cuadros. Telegrafista. Puente de Génave. Años 60
Indudablemente esta sociedad más moderna atrajo rápidamente la atención de la mujer rural, que fue poco a poco imitando conductas y asumiendo las nuevas tendencias igualitarias. A ello contribuyeron decididamente los medios de comunicación, especialmente la televisión que llevaba a cada rincón de nuestros pueblos y aldeas esas nuevas conductas y comportamientos, especialmente entre las mujeres de nuestra sierra más jóvenes pues las más entradas en años solían repetir eso de “ya soy mayor para todo lo moderno”.
Tradicionalismo diferenciador marcado por la religiosidad
Paralelamente a estos cambios en la sociedad rural se fue ganando en calidad de vida, quedando obsoletas muchas de las actividades que tradicionalmente realizaban nuestras mujeres. La mejoría en caminos que se convirtieron en carreteras, caballerías que se convirtieron en automóviles, la llegada de la electricidad hasta los últimos rincones de la Sierra de Segura propició que diversos electrodomésticos fueran perfectos sustitutos de duras tareas anteriores. Mientras tanto nuevas generaciones de hombres y mujeres fueron creciendo en el desarrollo de la igualdad, siendo el acceso a la educación un aspecto básico en la adquisición de principios y de respeto entre géneros propiciando la participación de la mujer en todos los ámbitos sociales.
Exposición itinerante sobre el desarrollo de la mujer en la Sierra de Segura
Existe todavía camino que recorrer. Las mujeres de los trece pueblos de nuestra sierra han sabido adaptarse a un tiempo nuevo sin perder el arraigo a sus orígenes, se han vuelto participativas y desde el asociacionismo en los distintos pueblos han desarrollado actividades que tienen sus raíces en la tradición, recuperando y mostrando sus destrezas y capacidades en todos los ámbitos, escapando de lo meramente folclórico y demostrando con sus iniciativas que es una mujer moderna, activa, preocupada de su entorno y comprometida en el desarrollo de iniciativas que propicien un progreso económico y social.
Evento convocado por las asociaciones de mujeres de la Sierra de Segura

La mujer de la Sierra de Segura seguirá con sus dinámicas la lucha contra la discriminación, que en las zonas rurales se hace más difícil de erradicar, intentando la plena corresponsabilidad familiar, favoreciendo la igualdad de oportunidades, eliminando la consideración tradicional de inferioridad y manteniendo sus logros y posicionamientos dentro del espacio público; y para lograrlo es imprescindible que hombres y mujeres seamos capaces de implicarnos en la consecución de una igualdad real y efectiva.

Hay que seguir caminando……….   
Carteles de los encuentros comarcales de mujeres de la Sierra de Segura
 

lunes, 27 de febrero de 2017

LA BANDERA VERDE Y BLANCA. NUESTROS SÍMBOLOS


VERDE, BLANCA Y VERDE.

 ( jt.)

Decir que este artículo es un recorrido cronológico por la bandera andaluza es quizá incorrecto, sería más justo decir que es un recorrido por los colores históricos que han marcado la simbología e iconografía política de nuestro territorio.

Efectivamente, como es ya harto conocido, la primera referencia escrita que se conserva de la bandera de Andalucía, con una estructura realmente similar a que tenemos hoy, es la famosa del reinado de Al-Mutasim, de la taifa de Almería del año 1051 de nuestra era, por lo que parece cierto que nos encontramos con absoluta seguridad con la bandera más antigua de toda Europa, y por tanto, probablemente, de las que se siguen usando oficialmente hoy en el mundo. Así consta en los estudios recogidos por Henri Peres en su libro Esplendor de Al Andalus, Poesía Árabe del S. XI (Paris 1937), donde aparecen los versos del poema de Abú Asbag Ibn Arqam sobre este antiguo emblema en el que describe una insignia verde atravesada por una franja de color blanco:
“una verde bandera
que se ha hecho de la aurora blanca un cinturón,
despliega sobre ti un ala de delicia,
que ella te asegure la felicidad
al concederte un espíritu triunfante”

 


Pero hagamos un recorrido más exhaustivo, y aunque de manera sucinta, intentaré resumir lo más básico tratando de recopilar aquí las enseñas más significativas a lo largo de la historia. Bajo esa premisa empezaremos con el estandarte completamente blanco adoptado allá a mediados del S. VIII en el Emirato Omeya de Córdoba de Abderramán I como forma diferenciadora del totalmente negro que le distinguía de los abasíes, compaginándolo con otros emblemas donde aparecían el león rampante (utilizado antes que lo adoptara Castilla como símbolo), la media luna creciente o la estrella de ocho puntas. Más tarde, a principios del S. X el Califato de Córdoba, y dentro de la misma dinastía, incorpora bajo fondo verde la representación de un águila de sable. Pero será la insignia identificativa de la taifa de Almería bajo control de Al Mutasim en 1051 la que aglutina los dos colores mencionados con anterioridad, el blanco y el verde al incorporar al estandarte totalmente verde una franja en diagonal de izquierda a derecha totalmente blanca.
Bandera de la Taifa de Almería

Así mismo, en el llamado Estandarte de Colls (S.XI) que está conservado en el Museo Arqueológico Provincial de Huesca muestra claramente las tres franjas verde, blanca y verde de nuestros colores. Se trata de un estandarte posiblemente incautado a las tropas andalusíes al ser durante el reinado de Hisham II (965-1013) tercer califa omeya de Córdoba las tierras del Alto Aragón zona de continuos enfrentamientos por estar establecida aquí la frontera con los incipientes reinos cristianos establecidos en el Pirineo. Tiene la particularidad de contener inscripciones en árabe bordadas en colores blanco, amarillo, azul y rojo además de diversa decoración geométrica y vegetal, llegando a incorporar la silueta de un ave.

Estos mismos colores, el verde y blanco, se constatan en el pendón izado en la misma Giralda como simbolismo del triunfo almohade en la batalla de Alarcos frente al rey castellano Alfonso VIII. Pero, tras la posterior presión cristiana sobre las tierras andalusís que fuerzan la formación del reino nazarí de Granada en 1238, el color verde desaparece y es sustituido por el rojo identificativo de la dinastía fundada por Muhammad Ben Nazar, conocido por Muhammad I o Alhamar el Rojo por el color de su barba, añadiendo en color blanco el lema “y no hay más vencedor que Allah” (Gua la galib ill Allah).
Posteriormente será protagonista de las insignias de esta dinastía nazarí la media luna y las estrellas de ocho puntas en diferentes combinaciones de rojo y verde junto con blanco, según lo atestigua las veintidós banderolas incorporadas a su escudo por la Casa de Cabra (también de Baena y posteriormente de los Fernández de Córdoba), por concesión de Isabel la Católica, tras la destacable intervención de esta casa nobiliaria en la batalla de Lucena (1483) donde las tropas cristianas derrotaron y capturaron a Boabdil, rey de Granada, e incautaron como trofeo dichos emblemas.
Escudo de la Casa de Cabra

El color verde volverá a tener significado identificativo para nuestra tierra y sus gentes el 8 de Mayo de 1521 cuando se produjo una revuelta popular protagonizada por de la población descendiente de moriscos y andalusíes de la ciudad de Sevilla, provocada por la hambruna, y conocida por el Motín del Pendón Verde, ya que los insurrectos acogieron como insignia un viejo pendón almohade que se guardaba en la capilla bautismal de la parroquia del Omnium Sactorum y que fue rápidamente sofocada.
Torre de la Iglesia de Omnium Sactorum en Sevilla

De la misma forma, también se utilizó los colores verde y blanco junto con su propio escudo de armas en la conspiración protagonizada por el IX Duque de Medina Sidonia, don Gaspar Alonso Pérez de Guzmán, en 1641, a la sombra de las rebeliones contra Felipe IV de Cataluña y Portugal que consiguió su independencia definitiva del reino de España en el año 1640, por la que dicho duque pretendía una secesión de Andalucía del resto de España, para la formar un reinado bajo su control en nuestras tierras contando para ello con apoyo portugués, aunque no consiguió su propósito por la intervención del Conde Duque de Olivares, Válido del rey Felipe IV.
Enseña de la Revelión del IX Duque de Medina Sidonia

Nuevamente volvemos a observar el color verde, aunque esta vez puede que no tenga ninguna connotación en el pasado histórico de nuestras tierras, en la bandera liberal que confeccionaba Mariana Pineda en Granada y que fue motivo principal para su ajusticiamiento durante la Década Ominosa por conspiración frente al rey Fernando VII. Esta bandera liberal de tafetán morado tenía en el centro un triángulo de color verde, color del liberalismo, sobre el cual estaban bordadas las palabras “libertad, igualdad y ley”.

Bandera distintiva del liberalismo

También debemos repasar como significativos los diferentes emblemas y banderolas utilizadas durante el proceso revolucionario de 1868 que, con clara tendencia progresista y obrera, derivó en la I República que trajo un alto sentimiento federalista e independentista plasmado en los movimientos cantonalistas de 1873, añadiendo los colores rojo y negro a los ya usados tradicionalmente verde y blanco. Fruto de estos movimientos es la llamada Constitución de Antequera de 1883, promovida por el Partido Republicano Democrático Federal, que venía a reconocer la nacionalidad andaluza y que diseñó diversos modelos de bandera donde se combinaban el verde y blanco con añadidos en rojo y en negro.
Modelo de bandera establecida a raíz de la Constitución de Antequera

No será hasta 1919 donde la Asamblea Regionalista reunida en Córdoba aprobará oficialmente la bandera verde, blanca y verde en tres franjas horizontales de igual tamaño que en la actualidad es nuestra bandera. Será una forma de corroborar el acuerdo tomado el año anterior en la Asamblea Regionalista celebrada en Ronda tras una propuesta realizada por Blas Infante. Por parte de Blas Infante y otros entusiastas defensores de ese diseño, como Álvarez Ossorio, se argumentó que se debían coger como modelo los colores llamados panárabes, es decir, el rojo, el negro, el verde y el blanco ya que eran los colores que identificaban a las cuatro familias descendientes del profeta Mahoma y por lo tanto colores sagrados e identificativos del Islam; pero que el rojo y el negro eran colores que se debían descartar por incitar el primero a la violencia y agresividad mientras que el segundo lo hacía a la tristeza y al dolor, siendo el verde un color que inspiraba futuro además de ser el color identificativo de un Islam estrechamente vinculado a nuestra historia y el blanco simbolismo de pureza y nobleza y que además es un color estrechamente relacionado con el esplendor  que trajeron a nuestras tierras los Omeyas y los almohades. No obstante se ha de comentar que Blas Infante había confesado que la inspiración para asumir el color verde y blanco la adquirió del estandarte enarbolado por las mujeres que se sublevaron contra el dominio francés en 1810 en la llamada Comuna de Casares, localidad natal del propio Blas Infante.
Bandera acordada en la Asamblea Regionalista de Ronda. 1918
Emblema enarbolado en la rebelión de las mujeres de Casares. 1810


Se puede considerar que la primera vez que la bandera verde y blanca adquirió oficialidad fue en 1932 cuando la Comisión Organizadora de la Asamblea Regional la asume como identificativa y es izada por primera vez en la Diputación de Sevilla, siendo cedido ese honor por su presidente D. Hermenegildo Casas a la Sra. Blanca Vázquez, hija del insigne narrador, ensayista, dramaturgo, periodista y destacado andalucista José Andrés Vázquez. Evidentemente durante el periodo de la II República, la bandera andaluza tuvo notoriedad y presencia, aunque no tuviera tratamiento de oficialidad. La redacción del Estatuto de Autonomía Andaluz a la sombra de los ya redactados catalán, vasco y gallego, la contemplaba como insignia representativa de todos los andaluces, pero el golpe de Estado en contra del gobierno legítimo de la República de Julio de 1936, interrumpió su confección y posterior aprobación en referéndum por el pueblo andaluz.
Izado de la bandera de Andalucía en 1932
Bandera de Andalucía en el Ayuntamiento de Sevilla durante la II República
No será hasta 1979 cuando el nacionalismo andaluz, esta vez representado por un grupo político como el Partido Socialista de Andalucía (PSA) en un acuerdo de su segundo congreso, vuelve a adoptar la bandera verde y blanca a la que le incorpora un triangulo rojo con una estrella de cinco puntas blanca en su parte izquierda en representación del mundo obrero y revolucionario. Pero, aunque el PSA contribuyó, junto con otros partidos políticos, en la redacción en 1981 del Estatuto de Autonomía, no logró imponer su emblema ya que mayoritariamente se impuso la tesis de contemplar en ese estatuto la bandera aprobada en 1918 por la Asamblea de Ronda reconociendo la bandera verde y blanca junto con el escudo de Andalucía, también aprobado en esa misma asamblea y diseñado, inspirándose en el gaditano, por el mismo Blas Infante y que sería situado en el centro de la misma. En algunas determinaciones es conocida popularmente como la “arbonaida” en representación de la lucha por la liberación nacional del pueblo andaluz cogiendo como referencia la lengua romance andalusí donde se utiliza esta etimología para definir la unión de los colores verde y blanco.
Bandera del PSA. 1979

Es cierto que existe una variante independentista de nuestra bandera, fue determinada en el año 1990 en el congreso constituyente de Nación Andaluza (NA), organización que intenta difundir las ideas segregacionistas como distinción frente al criterio autonomista dentro del Estado Español, para lo cual añaden a la bandera verde y blanca un estrella de cinco puntas de color rojo como simbolismo revolucionario en el centro de la franja blanca.
Bandera Nacionalista promovida por NA. 1990

Como conclusión diremos que la bandera de Andalucía tiene un origen relativamente reciente y se debe a la inspiración personal de un solo hombre considerado como impulsor del andalucismo moderno, aunque por todo lo expuesto debemos considerar que sus colores están lo suficientemente arraigados en la historia y la tradición como para ser plenamente representativos de la identidad cultural andaluzas y de la entidad política a la que define y encarna.

viernes, 10 de febrero de 2017

LA ORDEN DE SANTIAGO Y LA SIERRA DE SEGURA

A nadie de los que estamos vinculados con la Sierra de Segura se nos escapa su rico pasado histórico y su estrecha relación con la Orden Militar de Santiago. Ya desde la Reconquista y ser zona de frontera con el Reino de Granada favoreció la presencia de estos caballeros santiaguistas que al mismo tiempo defendían sus intereses económicos y la fe cristiana frente al infiel musulmán. Sirva este breve estudio redactado por Genaro Navarro sobre la tesis presentada en la Universidad de Oxford por Dereck W. Lomax para aportarnos más conocimientos sobre las formas y motivaciones que posibilitaron el establecimiento de esta orden militar en la Sierra de Segura. 

LA ORDEN DE SANTIAGO Y LA SIERRA DE SEGURA

No es insólito encontrar entre los viejos escritos y legajos de los archivos, citas y menciones de nuestra comarca; y es que el territorio de Segura, que por sí solo fue reino como rezan las crónicas, era ya tan importante antes de 1243 que tenía Concejo propio y fuero liberal al margen del señorial dictado en Uclés, pues en 1246 el comendador de Segura había sustituido al de Uclés como comendador mayor de Castilla atendiendo al fuero de Cuenca.
Pendón primitivo de la Orden de Santiago
En este tiempo la Sierra de Segura era lugar defensivo y ofensivo, y según convenía a la vida medieval, vino muy a menos por la evolución de los tiempos, al hacerse llana la civilización por las devastaciones de la guerra e incluso por el desamor de algunos de sus hijos. Ahora bien, si estas tierras fueron en el pasado centro castrense, una nueva y apacible estrategia puede reanimarla y hacerla revivir en consonancia con el rumbo contemporáneo. En el trimestre estival no tiene par. El aire fino, las aguas sanas, el sedativo silencio, las horas suevas y la limpia luz constituyen un tesoro inestimable. Y además, hoy, las viejas villas ofrecen un triple atractivo: el efluvio histórico, castillos que se pueden codear con los más afamados en suelo ibérico y un panorama señorial sobre paisajes y lugares incomparables.
Manual de Dereck W. Lomax

Más apartándonos de disgresiones para ceñirnos al concreto tema de estas cuadrillas, es el caso, que no ha mucho cayó en nuestras manos un interesante estudio del hispanista inglés Dereck W. Lomax, profesor de la Universidad de Liverpool, sobre la Orden de Santiago, tesis doctoral para la Universidad de Oxford. Se trata de una obra concienzuda, profunda y documentada de la principal de las Órdenes Militares del medievo español, de tanta influencia en los aspectos religioso, económico, social, político y militar de nuestra historia. No es, y así lo advierte el autor, una historia general de la Orden, sino de su primer siglo, cuando ésta se encontraba en vías de formación y en la más interesante etapa de su intervención en la vida militar y política de la época. Empero, limitada la investigación a ese periodo de tiempo, constituye un muy interesante trabajo publicado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, en el que abundan las referencias a Segura y toda la sierra, pues no en balde fue la mejor Encomienda del Priorato de la Orden de Santiago con sede en Uclés, y de cuyas menciones vamos a ocuparnos.
Alfonso VIII y  la reina Leonor entregan el castillo de Uclés
          al maestre de la Orden de Santiago  Pedro Fernández  de Fuentecalada

La participación de la Orden de Santiago, fundada, como las demás órdenes militares, para articular la Reconquista, fue tan destacada desde sus orígenes, que, como escribe W. Lomax, “su historia externa es casi enteramente una cuestión de guerras contra africanos…..”, pero, como se sabe, las tierras de Segura no fueron tomadas hasta después de la gran victoria de Las Navas en 1212, que despejó  el camino hacia Andalucía, permitiendo a Alfonso VIII tomar en ese mismo año las plazas de Úbeda y Baeza ye en el año siguiente las de Alcaraz y Ríopar. Segura fue ganada por los cristianos el día de San Vicente Mártir de 1214, y para recompensar a la Orden cuyos fines habían llevado la gradual reconquista del Campo de Montiel y de la Sierra de Segura, por donación del rey Fernando III el Santo le fueron concedidos, entre otras tierras y castillos, Torres de Albanchez en 1235, Hornos, Beas de Segura y Chiclana de Segura en 1239 y Segura de la Sierra en 1242, el mismo año que fue elegido maestre de la Orden el famoso Don Pelayo Pérez Correa, quien concedió a la villa de Segura y su sierra el fuero de Cuenca.
Maestre de la Orden de Santiago D. Pelayo Pérez Correa

Los reyes, a su vez, agradecieron siempre a la Orden sus insignes servicios militares y civiles en la gobernación de sus tierras y lugares, así como por la administración de justicia o la recaudación de impuestos, “…sobre todo por la conquista de Murcia, tras la que la Cancillería de Alfonso X siguió muchos años dando cartas a la Orden…”, entre ellas, a Don Pedro González, comendador de Segura, perteneciente probablemente, según Lomax, a la familia real pues así se apunta en la crónica real “…señaladamente por el servicio que me fizo sobre Orihuela cuando gané..”.

Pero el momento culminante en el desarrollo de la Orden en Segura de la Sierra, lo marca aquel en el que el comendador mayor de Castilla trasladó su sede del convento y priorato de Uclés y la adscribió a la encomienda de Segura, o lo que es lo mismo, Segura de la Sierra se convirtió en la capital de los dominios santiaguistas. En ese entonces la península ibérica se hallaba dividida en cuatro encomiendas mayores correspondientes a los reinos de Portugal, León, Castilla y Aragón, a la que se unía otra en zona franca en la llamada Gascuña. De ellas, las más importantes fueron las de León y Castilla, establecida esta última en el convento de Santiago en la localidad de Uclés, hasta que en 1245, sea por haberse adelantado las fronteras, por intereses de índole política o por otras causas desconocidas, se trasladó a la villa de Segura. Sabemos por la obra de Lomax que “…para apoyar la nueva dignidad se estableció allí un convento que recibió de Fernando III una pensión de 2000 maravedís anuales en 1246 y el arzobispo don Rodrigo concedió permiso para la iglesia conventual…”. Aunque es cierto que Segura no parece haber tenido archivo particular y es poco lo que se sabe de sus poderes y organización en esta época.
Castillo de Uclés

La Orden disfrutó de cuantiosas rentas obtenidas de las grandes propiedades que, por liberalidades de los monarcas, donaciones y legados particulares por motivos caritativos y religiosos, compras y permutas, derechos señoriales, etc…, había ido acumulando en el devenir del tiempo y merced a cuyos recursos pudo subvenir a sus empresas militares y pacíficas, como el sostenimiento de hospitales, atenciones caritativas, mantenimiento de sus frailes y otros grandes gastos igualmente inexcusables.

La distribución geográfica de las heredades jacobeas estuvo influida por diversos factores, por un lado, desde la base de Uclés, se produjo naturalmente la expansión al Campo de Montiel y a la Sierra de segura, y de otro lado, las gentes norteñas emigraban hacia el sur y el sudeste, donde las tierras eran más baratas y fértiles. Los rebaños conquenses buscaban también los pastos de Montiel y Segura, hasta el punto de que el actual pueblo de Santiago de la Espada, antiguo Hornillo, fue fundado por pastores procedentes de la Serranía de Cuenca. Todo ello llevó a la Orden a consolidar sus dominios en la sierra de Segura, donde estableció “….su señorío y una vez establecida allí pudo separar a los moros de Andalucía y de Murcia, atacándolos separadamente y con más posibilidades de éxito…”.
Dominios de las órdenes militares en Castilla

Entre los importantes ingresos que nutrían el erario santiaguista, han de mencionarse también las contribuciones, pechos, montazgos y portazgos que habían de pagar las distintas encomiendas y “….las rentas principales con los pechos de distintos lugares como Segura de la Sierra,  que don Pelayo Pérez Correa, por la gracia de Dios, Maestre de la Orden de la Caballería de Santiago, arrendó a don Bono, don Jacob y don Samuel, almojarifes judíos y en cuyo arrendamiento, entre otros lugares, figuraba Segura con todos sus territorios y con todos los portazgos, montazgos y pechos, y con todos los diezmos de pan, de vino, de corderos, de becerros y con todos los derechos, en suma, que correspondían al Maestrazgo…”
Pila bautismal en Hornos de Segura con la insignia de la Orden de Santiago

Mediado ya el S. XIII, la Orden acometió la repoblación y explotación de las posibilidades económicas de algunos de sus territorios del sur, a los que afluían gentes que habían seguido a las tropas tras la gloriosa batalla de Las Navas. Entre estos territorios estaba la Sierra de Segura y, nos dice Lomax, “…aunque Montiel era el pueblo más importante de los nuevos territorios conquistados y asignados, la Orden decidió establecer su centro administrativo con un nuevo convento en el castillo inexpugnable de Segura. En 1246 ya existía el convento y el comendador de Segura había sustituido al de Uclés como comendador mayor santiaguista de Castilla…”.

Para fomentar la repoblación se confirmó el fuero y aunque la Orden se reservó algunos derechos señoriales, como el portazgo, las tiendas, hornos, baños, carnicerías y mercado, dice Lomax, “…está claro que el Maestre quiso hacer gala de su liberalidad hacia segura y sus posibles pobladores, para que siempre fueran buenos vasallos y amigos de la orden y sobre todo para atraer pobladores que podrían después seguir camino hacia el resto de Andalucía…”

Como noticia particularmente interesante para el autor de estas líneas, señalaremos que entre las iglesias incluidas en el acuerdo concertado en 1243 entre la orden y el obispo don Rodrigo de Toledo, sobre diezmos y derechos episcopales, se cita la que estuvo en Catena, próxima a Segura, de la que no tenemos la menor huella de su existencia que el documento aquí analizado.
Fuero de Cuenca

Entre las rentas santiaguistas derivadas del campo, tuvo importancia la ganadería y no sólo los derechos de pastos constituyeron fuentes de pingües ganancias, sino que la propia Orden fue dueña de numerosos rebaños y sobre todo de ovejas trashumantes, que por las cañadas y caminos de Uclés y Cuenca acudían a los finos y abundantes pastizales de Segura. Simultáneamente, la orden fomentó el comercio, no ya facilitando el tránsito con puentes y barcas que cruzaban ríos, sino también estableciendo mercados con sus señoríos, y así, en el fuero de Segura, la Orden se reservó el derecho de hacer mercado.

En el aspecto tributario ya es sabido que la Orden solía reservarse los monopolios señoriales característicos de la época y en algunos pueblos se reservó igualmente el derecho de yantar para el maestre, el rey y el comendador mayor, pero en la villa de Segura de la Sierra, según documentos del archivo de Uclés, quedó reflejado en su fuero que el derecho a yantar se reservara únicamente para la visita del rey.

En cuanto a la justicia, entre otras facultades y privilegios, ejercieron los comendadores mayores jurisdicción sobre los frailes de su territorio y oyeron alzadas de sus tribunales inferiores, y parece ser que el fuero de Segura prohibía al comendador, como garantía judicial de los vecinos, no sólo que juzgase sino que se sentase en el tribunal con los alcaldes, que junto a los jueces de las villa eran los únicos componentes para juzgar los pleitos entre vecinos.
Planta interna del castillo de Segura de la Sierra con la capilla santiaguista

El meritísimo estudio histórico de la orden de Santiago, llevado a cabo por Dereck W. Lomax, sólo abarca el primer siglo de la orden, el comprendido entre 1170 y 1275, en cuyo año acaeció la invasión de los benimerines y acabada de ultimarse una profunda reforma para salvar la grave crisis que comprometía su futuro. Aquí debemos nosotros poner punto final, cumplido nuestro objetivo de entresacar y glosar brevísimamente las citas y menciones que de Segura y sus tierras se contienen en el estudio de Lomax. Dejamos para otra ocasión el desarrollo ulterior de la orden y su relación con la Sierra de Segura, escenario de sucesos tan relevantes como la proclamación del Maestre Don Rodrigo Manrique, tan nombrado y famoso tras las composiciones poéticas de su hijo Jorge Manrique.

Génaro Navarro