Presentación...
Nos encontramos todos aquí para escuchar este pregón que da inicio a nuestras fiestas patronales y que creemos, como años anteriores, nos va a transmitir emotividad, porque algunas veces, en este acto, hemos tenido ojos brillantes de emoción. Nuestro paisano, al que le ha tocado este año, pues siempre ha estado aquí y será capaz de sacarnos ese sentimiento que llevamos dentro. Él ha sido capaz de transmitirnos alegría y sobre todo ha sido capaz de que compartamos con él algunas de las vivencias que expresará pues la vivimos como nuestras y las conocemos muy bien. Pero antes de presentar a D. Manuel Real Villalba, perdón, Alarcón, Villalba era su padre, alguna persona puede tardar cinco segundos en saber quién es, pero, sin embargo, cuando dicen Manolo el Zapatero, nadie lo duda, en un segundo saben quién es.
No
quiero dejar la ocasión de rememorar un poco su familia, porque su familia la hemos
visto siempre. Su hermano que viene todos los años para las fiestas, para los
puentes, para San Isidro, incluso esta Semana Santa hemos visto a sus sobrinos
como llevaban los pasos procesionales, como iban con nosotros porque son unos
puenteños más, su hijo juega al fútbol con el Puente. Manolo se crio entre el
Puente Viejo, el Molino de los Trujillo y la calle de San Isidro y desde luego
hace honor por todo ello.
No voy a extenderme más porque pienso que nos lo va a decir todo y para eso está aquí. Doy la palabra a Manuel Real Alarcón.
Buenas tardes, muchísimas gracias a todos por vuestra presidencia, Sra. Alcaldesa, concejales, muchísimas gracias a todos, y espero, bueno, que me ayude a salir airoso de esta responsabilidad. Estoy muy nervioso y pido me podáis perdonar. Intentaré, bueno, sabéis que estamos aquí en honor de D. Isidro de Quintana Merlo, que así se llamaba nuestro santo patrón antes de ser elevado a los altares y este santo varón, que dicen que nació en Madrid y yo siempre he mantenido de que no, y cuando fui allí tuve que hablar con muchos madrileños y decirle que no, que San Isidro nació y engordó en el Puente de Génave, lo que pasa es que de chiquitillo se tuvo que ir a Madrid por motivos laborales, como tuvimos que hacer muchos, y allí se hizo santo. Así que vamos a ver, es poco tiempo, pero intentaré expresar los muchos sentimientos que tengo hacia el Puente y las muchas vivencias. Intentaré ser lo más breve posible y relatar mis sentimientos y mis vivencias.
| Imagen de San Isidro. Puente de Génave |
Yo la primera imagen del Puente que tengo grabada es, obviamente, mi casa, el río, el Zurrión, las estacas, el corrental y a Venturilla que, por desgracia, ya no está entre nosotros, desde aquí mi recuerdo para él y un abrazo para toda su familia. Por cierto, que esto del Zurrión, pues creó un estilo nuevo de natación que os lo voy a explicar. Cuando fui a Madrid, pues claro, fui, como dicen allí, de paleto y cuando iba a nadar a la piscina los amigos decían: ¿tú qué estilo utilizas para nadar? ¿cómo te has enseñado a nadar, en estilo braza, mariposa, de espalda..? y yo digo no. Yo aprendí a nadar a estilo Zurrión, y se quedaban, ¿y eso cómo es? y digo, pues sí, es un método muy sencillo, pues te tiran al corrertal y sales nadando o te ahogas y no hay más que hacer. Así que nada, se quedaron muy sorprendidos.
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| Paraje del Zurrión con la casa de Manolo Real a la derecha. |
Luego mis recuerdos se van ya directamente hacia la escuela. En aquel tiempo a la escuela íbamos con los bolsillos, pues, con la zompa, las bolas, las cajetas y con el tirador, llevábamos de todo menos libros. De aquella época, recuerdo a todos mis maestros con mucho cariño, porque de todos aprendí muchos, empezando como Doña Marcelita Campayo, Don Antonio Campayo, Don Ernesto Ramírez Orellana, Don Pedro García Bellón o Don Faustino Serrano, pero tengo un recuerdo especial de una persona que, en aquellos años, me ayudó mucho porque cuando hacia el bachiller, me acuerdo, que tuve un problema con la asignatura de dibujo, yo dibujaba muy mal y, bueno, me acomplejé, de tal manera, que no quería dar clase ni nada, y esa persona, pues, con mucho cariño y con dedicación y comprensión, me ayudó a salir de aquel problema. Esa persona era una maestra en toda la expresión de la palabra, era Doña Ramona Serrano Rubio y desde aquí mi gratitud eterna hacia ella por aquella ayuda que me hizo, y un abrazo también para toda su familia. Ya me perdió, son papeles para leer por todos lados y…
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| Dª Ramona en su escuela de Puente de Génave |
Luego, ya buceando mi recuerdo, me acuerdo de los años en que ayudaba a mi padre a repartir las cartas por el pueblo, y creo que, de ahí, viene todo el cariño y la pasión que siento por el Puente, porque era cuando estaba en contacto con toda la gente, por todos los barrios, de todas las calles, de toda posición social, económica, de estudios o de edad. Entonces, me acuerdo, era muy bien recibido en todas las casas, pues claro, entonces, a las casas se llevaba alegrías. Cartas de hijos y esas cosas, claro como ahora son pagos, multas y cosas de esas, pues un desastre. Por eso digo que entonces me recibían todos con mucho cariño, y me acuerdo que tenía que leer las cartas a mucha gente y al mismo tiempo que le leía las cartas, se las tenía que contestar porque, en aquellos años, mucha gente no sabía escribir, así que enteraba de todo lo que pasaba en el pueblo, de cómo estaban, dónde trabajaban, lo que ganaban, si estaba novios o si no estaba novios. En fin, era el poder mediático que dicen ahora. Lo cierto es que todo el mundo me trataba con mucho cariño, pero recuerdo en especial, a dos familias que eran personas muy mayores, y siempre que iba a llevarle cartas a la hermana Ángela y el hermano Victorino Puertas, que son los padres de Alejandro, no quiero decir el apodo pero, bueno si, Moniato, sin ánimo de molestar a nadie, que vivían enfrente de la Rablilla entonces; y otra familia era la hermana Clara y el hermano Marcelino Alguacil, que vivían los Atascaderos, que son los abuelos de María Elena y Aurelio los del supermercado. Estas familias siempre que iba a llevarle una carta, pues me daban un rosco, o me daban un pestiño o una copa de mistela, que ya como no tienen alcohol, pues. Pero ya cuando me llegaban al corazón era cuando, siendo gente muy humilde, muy humilde, pues echaban la mano al mandil en busca de alguna moneda para darme, que por pequeña que fuera, para mí, era la fortuna más grande. Desde aquí, también, mi gratitud hacia ellos, porque con su ejemplo de generosidad me ayudaron mucho a formarme como persona. Bueno, y después de todo esto, de la copa de mistela y los roscos, me mandan a Barcelona directamente, así que nada, este es el recuerdo que tengo yo de cuando ayudaba mi padre a repartir cartas.
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| El querido Alejandro Puertas "Moniato" (centro) |
Luego ya los recuerdos que tengo más próximos son cuando jugaba al fútbol cuando hicimos el equipo de fútbol, que hay que ver la diferencia con los equipos de fútbol de ahora, que les pagan, tienen entrenador, tienen un campo aquí en el pueblo, camisetas, entrenadores o tácticas. Nosotros no teníamos nada, solamente teníamos ilusión e imaginación, bueno, imaginación sobre todo para vestirnos porque uno asomaba con una camiseta blanca, el otro colorá, uno con tenis, el otro con las botas de la aceituna, el ejército de Pancho Villa, sin táctica ninguna, bueno si, teníamos una táctica, que hombre no era muy técnica, pero era muy efectiva, que era el “juego rápido y patá a las cejas”, eso no falla, muy parecido al 4-4-2 de ahora. Recuerdo que íbamos a jugar a la Cuesta del Madroño, claro y, cuando llegábamos, después de 7 km andando para jugar pues eso. Después teníamos que limpiar el campo de hierbas, de matorrales o de junqueras para poder jugar, y aquello, que hacíamos con la ilusión que teníamos por jugar, pues nos pudo costar un disgusto, porque para hacerlo más rápido, se ocurrió la idea de pegar al juego a la hierba a los matorrales. Os podéis imaginar, aquello pudo ser una catástrofe, lo que pasa es que tuvimos suerte solamente se quedó en un susto; bueno, ya sabes Jose Luis que lo de pirómano te viene de herencia. Espero que la tradición se corte aquí ya.
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| Equipo de fútbol del Puente. (Manolo, de pie el cuarto de dcha. a izda.) |
De aquellos tiempos, también me tengo que recordar de varias personas, una en especial, era la que nos llevaba siempre a jugar por ahí al fútbol siempre en su furgoneta. Una vez juntábamos para pagar el viaje, otra vez no podíamos o nos lo perdonaba, pero siempre, siempre, nos defendía, y nos defendía en campos y en pueblos muy difíciles, pero duros, duros, como de haber preguntado en un pueblo: “oiga, por favor, ¿dónde está el campo de fútbol? Y contestar “siga usted la fila de garrotes”. Así imaginar como el campo, pero lo que pasaba es que este hombre hacía más fuerza que todos los demás rivales, pues él solo daba más voces y animaba más que todo el equipo contrario. Me estoy refiriendo a Don Pedro Díaz López, más conocido por Pedro Pascual, y desde aquí, también, mi gratitud hacia él por lo que hizo por nosotros y por el Puente. También tengo que recordar a un amigo y un jugador que estoy seguro de que, si fuera ahora, hubiera jugado en primera división, porque tenía clase y elegancia de sobra, me estoy refiriendo a Don Antonio Martínez Sánchez, que no lo conocéis, pues Ñoño el del Surtidor o Ñoño el de la Sérbula y Fulgencio, que así nos entendemos todos, y de aquí también mi recuerdo para él y toda su familia. Y también tengo que recordar portero que teníamos que era el mejor portero que había en el pueblo, porque claro estaba él solo, no había otro, Luciano el Pintor, te acuerdas del gol que nos metieron en Bienservida, pues a mí no se me ha olvidado.
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| Cuadrilla de amigos de Manolo Real |
Luego ya después, siendo ya más mayor claro, mis recuerdos van hacia la fábrica de sueño de aquí, porque había una fábrica de sueños que esperábamos, toda la semana, con una ilusión grandísima a cada domingo para irnos al gallinero a ver una de romanos o de pistoleros o de Marisol. Lo que pasa es que, si ustedes se acuerdan, la gente más mayor, muchas veces, el espectáculo más que en la pantalla estaba en la primera fila del patio de butacas. Ahí se sentaban unos espectadores de sesión, una persona entrañable y maravillosa eran Fernando “el Municipal”, Alejandro “Moniato” y Marina, una que decían que estaba loca pero que no lo estaba, y muchas veces las reacciones que tenían viendo la película eran tan efusivas, tan humanas que quitaban el protagonismo a la misma película. Ya por desgracia, pues Fernando tampoco está ni Marina tampoco, así que también mi recuerdo para todo ellos.
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| La entrañable Marina, apodada "la Loca" |
Después ya me viene a la memoria las fiestas. Los San Isidro, la Semana Santa, o las de los veranos. La Semana Santa entonces, cuando yo era chico, recuerdo eran sencillamente espectaculares eran muy sentimentales, pero era espectaculares; estaba el Prendimiento, que mucha gente habrá visto, cuando los romanos prenden a Jesús Nazareno estaba Antonio Sánchez Casas, Antonio “el Señorito”, que les preguntaba a los romanos… ¿a quién buscáis?.. y le decíamos “a Jesús el Nazareno”… ¿para que lo queréis? Y contestábamos… “para escupirle y crucificarle”. Y otras muchas cosas que se decían allí. Y me acuerdo especialmente un año que vino un romano que era un poco ilustrado, y si, entonces pues Antonio “el Señorito” le hizo las mismas preguntas, todo sobre el mismo tema.. ¿a quién buscáis? Y aquí que el romano saltó diciendo.. ¡al Mensias!.. y viendo Antonio como pronunció ante un silencio sepulcral, dijo de decirle las otras preguntas.. ¿y para qué lo queréis?... y el romano saltó… ¡para escupitible y crustificable!.. os podéis imaginar a la gente. En fin, una tarde memorable de romano que no sé quién era porque iba con el capuchón ese puesto, pero que era un poco fino y, por el acento, pues no era de aquí. También me acuerdo cuando se lo llevaban los romanos iban con el jefe con su paloma, el jefe romano, pues la paloma en la lanza que en aquel tiempo recuerdo que era Cándido Hernández Sánchez, que tampoco sabréis quién es, pues Cándido “el Bigote” que trabajaba por la Cuesta de Ventura para abajo. Y todas las procesiones eran muy bonitas todo “el Prendimiento”, “el Paso” que se hacía por la mañana, pero claro, la que más sentimiento despierta y expectación siempre ha sido “el Entierro de Cristo”. Yo creo que no hay estampa más bella que “el Entierro” pasando por el Puente Viejo con el Guadalimar al fondo y “el Zapatero” cantando su saeta, que es la única que sabe. Tremendo, vamos que ni en Sevilla lo tienen. Desde aquí, también un saludo para él.
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| Manolo llevando el paso en la procesión del Santo Entierro |
Después me acuerdo de los “Sanisidros” de
entonces, que estábamos todo el año esperando a San Isidro para así ponernos el
mejor traje y no sé por qué siempre llovía en la procesión, si, San Isidro
siempre cumplía con su obligación hubiera sequía o no, y llovía en la procesión
o llovía en la verbena, siempre, por cierto, que antes las verbenas hacían aquí
detrás del ayuntamiento, y yo no yo iba porque era muy “chico” pero, claro,
como las hacía mi padre, pues estaba siempre ahí , supongo que ahí me viene la
afición, en fin, cosa de chiquillos claro.
Me acuerdo también la feria de ganado que había en el Cortijo de las Ánimas, impresionante, pero aquí lo que más expectación daba y lo que más repercusión tenía en el pueblo y en toda la comarca eran los toros, los toros con las figuras locales como Teodoro Valiente “el Lolo”, Vicente Alarcón “el Torero” y una figura foránea que venía de Linares que estaba apoderado por Alfonso “el Panadero”, el apoderado también era de los buenos, era Roales, el maestro Roales. Pero aparte de estos maestros había otra persona que se erigía tan protagonista como los toreros o más. Este personaje entrañable, de aquí del Puente, que al grito de.. ¡hay gaseosas frescas! y ¡vocea José o se lo digo a papa!... pues se apoderaba del ruedo con tanto arte y valor como los mismos toreros, ese personaje entrañable era Don Gabriel Sánchez Requena, más conocido como Gabriel “el del Ayuntamiento” y desde aquí mi recuerdo y para toda su familia.
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| El querido y añorado Gabriel "el del Ayuntamiento" |
Bueno, yo tengo que reconocer ahora que
nunca me he perdido un San Isidro. Ah!, de chiquitillo siempre de chiquitillo, a
los caballitos. Solamente vi un San Isidro en peligro y fue cuando hice la
mili, pero claro en la mili siempre se echa mano del socorrido telegrama. Lo
que pasa es que en mi caso hubo un error de transcripción en el telegrama y lo
que ponía era: “mamá grave, ven pronto, viva San Isidro”. En las que me vi para
convencer al capitán que no era para unas fiestas, y le dije…¡mire usted, es
que en mi pueblo somos tan devotos de San Isidro que hasta en las desgracias
decimos ¡viva San Isidro!... y ya por ahí pude convencerlo un poco al hombre
que no sé si se lo tragó mucho, pero sí, claro son errores que…
Y ya estando en esta casa y hablando de San Isidro, tengo que recordar a dos personas desaparecidas prematuramente. Una de ellas nació y vivió muchísimos años en esta casa, fue siempre y ha sido colaborador activo de San Isidro y un buen puenteño, me estoy refiriendo a Ramón Martínez Ruiz, más conocido por como Ramonín “el cartero”. Desde aquí también mi recuerdo para él y mi gratitud por darme su amistad, aunque fuera por poco tiempo, por desgracia. Un recuerdo para Isabel, su viuda, y sus cuatro hijos y para toda la familia de todos los carteros. La otra persona que también pasó muchos años de su vida aquí, prestando servicio con dedicación, con honestidad, con vocación de servicio, de la que yo aprendí su sencillez, su honradez, de la que me acuerdo muchísimo y yo quería, fue Secundino Real Villalba, que era mi tío Nino. Desde aquí, también, un abrazo para mi tía.
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| Nino "el Municipal", tío de Manolo, junto a su compañero Antonio |
También recuerdo con mucha nostalgia los veranos de antes, los veranos de antes estábamos los chiquillos siempre por todo el día en el río. Luego por la noche, jugando en la calle, que jugábamos al “esconde correa”, un juego muy pedagógico, claro, pedagógico para que encontraba la correa, que nos ponía a todos firmes; y me acuerdo entonces que estaba la gente con los vecinos, pues charlando en las calles, hablando, relacionándose, y esa costumbre ahora pues entre la televisión y el Gran Hermano, pues han acabado con ella. Desde aquí, también, quiero mostrar el cariño que tengo por todos mis vecinos. Son un montón, y que no quiero dejarme a nadie, voy a intentar recordarlos a todos, pero, bueno, si se me olvido alguno me disculpe porque ahora mismo estoy nervioso. Empezando por la Gloria y Nicasio los primeros con Gabriel y Elenita, luego vino Alfonso “el panadero” y Lola con Pedrín y Tere, luego estaban de vecinos Vicente y Carmen que todavía no se están explicando cómo siguen los escaparates ilesos, porque vamos, yo no sé cómo aquello pudo seguir sin romperse. Estaba entonces también Leli, Virginia, Matías, Maricarmen, luego estaban Teofila, Gregorio, Gregoria, Pepe Teli, David, Manolo, Pepi, que gracias por las matemáticas que me diste y que me ayudaron con Don Ernesto, como estaban Paqui y Marivi, Gloria y Genaro, y también San Felipe y Esteban, que era mi compañero en el juego de las bolas, que todas las noches íbamos al cine con los que ganábamos en las bolas, tres pesetas y unas perras gordas que era muy poco para ir al cine pero, en fin; desde aquí también mi recuerdo para todos ellos. Ah! Bueno, perdón, se me olvidaba estaba también Joaquín y Elena, y Elena, Luciano y Joaquinito. Joaquín y Elena, que su casa era en mi casa y sobre todo era la casa de todos cuando echaban “Viaje al fondo del mar”, pues tenían la televisión, pues todos juntos allí. Mis recuerdos para los que ya están también pues Joaquín, Genaro, Gloria, Teofila y lo demás, pues un agradecimiento especial, porque de alguna manera, colaborasteis a hacerme feliz en mi infancia.
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| La calle San Isidro vista desde la casa de Manolo Real Alarcón |
Estaba pensando una cosa, seguro que se me iba a olvidar hablar de los bares, pues no… y es la página más grande que tengo. Es imposible olvidarse de los bares de entonces porque no me puedo olvidar, por ejemplo, de los calamares de la María del Bar los Nietos, de la pipirrana de la Elena de la taberna de Ventura, de los callos de la Elena de Joaquín “el Pintor”, de la sangre con tomate de la Anita del Bar Linares, por cierto, algunos ya no están nosotros y también un recuerdo para toda su familia. Y me acuerdo especialmente que, entonces, el Bar del Pintor, no cerraba por la noche, igual que ahora mucho pub, y era increíble que “El Pintor” no cerrara por la noche. Y allí, recuerdo, se celebraban siempre unas tertulias, unas “trasnochás” musicales y me acuerdo de alguna tertulia, una en especial, que formaba parte de mi padre y con él, siempre, unas personas excelentes como Don José Molina Aragón, quien es más conocido como Pepe U, Eloy Moya Fernández, Joaquín “el Pintor”, Nicasio o Luciano “el Chato”.
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| Bar del Pintor. Luis Real Villalba y sus amigos |
Claro tertulia había, pero acompañada con el chato de vino, porque si no, pues no estaba claro; y me acuerdo, también, en aquellas famosas “trasnochás” musicales que había unos músicos excelentes. Recuerdo yo claro, yo que era muy “chico”, pero me acuerdo de todos que eran estupendos. Uno era José Rodríguez Villalba, hermano de Salvadora y Sebastián que tocaba la guitarra, otro Antonio García Ojeda “el Mono” a la bandurria, Paco Moquilla al acompañamiento, Nicasio y Joaquín con el acordeón y Eloy Moya al cante. Todas personas entrañables que forman parte de la historia del Puente.
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| Protagonistas de las "trasnochás musicales" |
Tampoco puedo olvidarme entonces de los establecimientos que había para recibir a todos los viajeros que venían en San Isidro y a todos los viajantes que pasaban. Había, pues claro, las clásicas fondas y posadas, como la pensión de Juan José y la Encarna, pensión Suárez, la Fonda la Manuela, de Paco y Antonia, la posada de la María y Pepe U, el hostal Linares de la Anita y Bartolo. Entonces no había los medios técnicos que hay ahora de frigoríficos, ni aire acondicionado ni nada, pero toda esa carencia la suplían sus dueños con su calidad humana, con su bondad, con su hospitalidad y sobre todo por su excelente cocina casera y ellos que lo ofrecían todo. Desde aquí también mi recuerdo para los que no están ya, como Paco de la Fonda, María, Anita y abrazo para todos, para todos los demás.
| Pepe U y la María la de "la Posá" y su familia. Mª Elena, Gaby, Lola y Maite |
Llevo ya 30 años fuera de aquí, del Puente, aunque parece que no me he ido, pero bueno, 30 años fuera de aquí, aunque los que estuve en Barcelona no los cuento, y hay que ver los cambios que se han producido ya en el Puente. Me acuerdo de ir a la consulta de Don Ramón el médico, a su casa, un hombre que era muy buen médico porque, sin medios técnicos, te adivinaba todas las enfermedades y, de aquello, a tener servicio de urgencias y un próximo hospital. De la escuela que nos sentábamos tres en un pupitre a los nuevos colegios y el instituto, también de aquellas tertulias del Bar del Pintor a la conferencia de palacios del congreso, de aquellas “trasnochás” musicales a la banda actual de música, que la compone muchísima gente joven y no tan joven, con el amigo Matías al frente, y hasta que no empieza él no empieza nadie y para terminar lo mismo, por todo lo que digan él es el jefe, que sí, que el director es el director, pero el que para la música es él. Y también se ha pasado de cantar “Asturias patria querida” a las 4:00 de la mañana con el nivel etílico un poco saturado a la magnífica coral. Así que vamos a ver, desde aquí también quiero demostrar mi gratitud porque pasean el nombre del Puente con arte y señorío por todos los sitios donde van a actuar y eso para mí, como puenteño, es un orgullo.
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| Coral Faustino Serrano |
Después ya quiero, desde aquí, bueno, me refiero de que antes, el Puente de aquel tiempo, pues era un pueblo que estaba condenado, poquito a poco, a ir desapareciendo, y últimamente, pues se le ven unos cambios espectaculares. Esos cambios son, ahora mismo, el ejemplo y el estandarte de toda la provincia o de toda la comarca, por lo menos, porque todos se fijan en el Puente de Génave, sus ideas, la creación de empleo que han hecho, sus barrios nuevos, polígonos industriales, calles; en fin, un montón de cosas más, que, a todo esto, el broche de oro lo va a poner la construcción del próximo hospital, que va a ser el broche final para el desarrollo del pueblo entero, eso es indudable y eso es una alegría para todos los puenteños. Ahora, he dicho antes que llevo ya 30 años fuera de aquí, pues ahora mismo, aprovecho que estoy aquí, para darle también mi gratitud a todos los que han colaborado y trabajado en el Ayuntamiento del Puente para conseguir todo lo que se ha conseguido, a todos los trabajadores y colaboradores, a los concejales, alcaldes, a toda la corporación y a todos, que tienen mi gratitud eterna por todo lo que han conseguido por el pueblo, por insignificante que haya sido.
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| Fuente del Boulevard, símbolo de la modernización de Puente de Génave |
Decía que llevo 30 años fuera de aquí y habré hecho muchos kilómetros y viajes para venir al Puente, ya cuando venía de Madrid en la Pava había un asiento que ponía “conductor”, al lado otro que ponía “cobrador” y otro al lado que ponía “Zapatero”. Sí, 30 años viviendo en Barcelona, Madrid, Almería, Agua Dulce… Llevo 30 años fuera de aquí físicamente, porque yo, siempre, mis sentimientos, siempre, han estado en el Puente. Mi vida siempre ha girado en torno al Puente y es que necesito sentirlo cerca de mí, o necesito estar cerca de él y cerca de todos vosotros. Yo sin el Puente no sería absolutamente nada. Entonces yo quisiera decir que el Puente es mi ilusión, mi alegría, mi todo. Hay gente, hoy en día, que por desgracia está enganchado a algún tipo de droga y yo estoy enganchado al Puente y es la única droga que deberían legalizar. No sé dónde he leído que los sentimientos acompañan y las pasiones arrastran y a mí, el Puente, es la pasión que me ha arrastrado siempre. Bendita pasión por otra parte.
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| Manolo Real en sus años de trabajo fuera del Puente de Génave |
Recuerdo la primera vez que salí de aquí, entonces me enteré yo lo que significaba, de lo que eso era. Fue un 18 de mayo del año 74. Imagínense el cuerpo que llevaba recién terminado Isidro y a Barcelona. Me acuerdo que me llevó mi hermano Luis, por cierto, vaya barrio en el que me dejaste, no era donde vive precisamente buena gente, no. Pues, a ver, podías haber atinado mejor, no pasa nada, pero…, bueno, entonces recuerdo que allí lo pasé muy mal, porque llevaba tanta nostalgia que se resume en una frase, lo que me pasaba cuando estuve allí con el Puente. Era tanta nostalgia que tenía que no podía vivir, no podía dormir y una vez de las que pude venir me llevé una cinta grabada con el murmullo del río para poder dormir, mientras que mi compañero de pensión se dormía con la Fórmula Quinta, pues yo me dormía con el murmullo del río. Sin comparación posible. Me ha seguido siempre esa pasión, no puedo pasar sin el Puente, así que me vais a aguantar todavía unos pocos años, además ya tengo un relevo por ahí con mi hijo, o sea, que esto va bien.
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| Casa familiar de Luis Real y Sebastiana Alarcón situada junto al Puente Viejo |
Ya quiero ir terminando porque veo que es tarde y hay que ir a misa. Solamente quiero agradecer otra vez vuestra presencia aquí y que sepáis una cosa, que mi corazón está siempre con el Puente y con todos vosotros; siempre, sea donde sea y esté donde esté. Eso que lo sepáis seguro. Y ya, bueno, para finalizar quiero entrar en el capítulo de agradecimiento, primero a la corporación por su alcalde al frente, porque al hacerme pregonero de Sansidro me han dado el mayor honor de mi vida y la máxima ilusión para cualquier puenteño. Después también quiero agradecer a la Sebastiana, que es la que tiene la culpa de todo esto, porque me parió aquí en Puente de Génave y encima en la calle San Isidro, o sea, que ya venía predestinado. A mi José Luis, que me ha ayudado mucho también en el pregón y que ya ejerce de puenteña, es el relevo, por eso ahora tu madre tiene que venir a buscarnos ahora a los dos, a ti y a mí. A mis hermanos Luis y José Carlos, pero en especial a dos personas. A la primera porque sin su cariño, sin su comprensión, sin su tolerancia hubiera sido imposible que yo hubiera seguido tan ligado al Puente de Génave y tan unido a todos vosotros. Me refiero a Doña Josefa Cardosa Gómez, mi cónyuge que ahora se dice así, desde aquí también mi gratitud eterna por ser una compañera, esposa y madre ejemplar. Y la otra persona de la que quiero hablar al final es a la que le debo todo lo que soy en la vida, y no me refiero ni socialmente ni económicamente, si no como persona y como ser humano. Esa persona ha sido el referente de toda mi vida, ha sido mi referente por su honestidad y mi referente por su honradez, mi referente por su tolerancia, mi referente por ser un trabajador nato y mi referente por ser por luchar solamente por su casa y por su familia. Me refiero a Don Luis Real Villalba que sé que me estará viendo desde el cielo, seguramente, y se sentirá muy orgulloso de mí tanto como padre como puenteño. Y bueno, y ya nada más, solamente quiero decir una frase para terminar, para decir todo lo que siento por el Puente que para mí, el Puente de Génave, no es un lugar geográfico, es un estado de ánimo y de ilusión.
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| Luis Real y Sebastiana Alarcón |
Otra vez dar las gracias por vuestra
presencia aquí, sé que está muy nervioso, lo siento, el próximo año haré mejor,
pero mostrar mi gratitud a todos…..
¡viva
San Isidro¡ ¡viva el Puente!.









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