lunes, 16 de marzo de 2026

EL TRANCO. UN REFERENTE EN LA SIERRA DE SEGURA

PUNTUALIZACIONES Y CONTROVERSIAS DE UNA GRAN CONSTRUCCIÓN.

Por Jose Ant. Molina Real ( jt )

Todos los que, de una forma u otra, estamos relacionados con la Sierra de Segura, parte fundamental del Parque Natural de las Sierras de Segura, Cazorla y Las Villas, coincidimos en que si hay un elemento determinante ese es el Embalse del Tranco.

Está claro que nos hemos acostumbrado a contemplar la bella estampa de este embalse y sus alrededores desde todas sus perspectivas, incluso lo hemos llegado a catalogar como nuestro “mar interior”. Pero esta enorme masa de agua embalsada que adquiere esa notable relevancia no siempre estuvo ahí. La historia de esta presa es larga, conflictiva y tortuosa, con mucha gente en su contra por lo que supuso de agresión al medio natural y a la vida truncada de muchos serrano-segureños que tuvieron que abandonar su lugar de residencia y sus tierras de cultivo.

La motivación de su construcción se centraba en el argumento del control de riego en un primer momento, aunque posteriormente se consideró el aprovechamiento para la producción de energía eléctrica, obras que se realizaron a posteriori procediéndose al vaciado del embalse en 1947 para acometer las obras. Estos aprovechamientos están vigentes hoy en día, al que se le ha sumado con una enorme fuerza el fenómeno turístico con la divulgación de la gran riqueza paisajística y natural que atesora el entorno, que en la actualidad ha sido divulgado y publicitado masivamente a través de medios de comunicación y de las redes sociales.

Trabajos iniciales de construcción

       El diseño de este embalse tiene sus raíces en los últimos años del S. XIX, pues el paso del río Guadalquivir por el llamado Tranco de Mojoque, lugar especialmente estrecho propiciaba la retención de sus aguas a través de la construcción de una presa. Pero no sería hasta 1902 cuando se idearon los primeros planes de obras que dieron origen, en 1927 a la aprobación del proyecto de construcción, siendo la intención favorecer el riego de unas 12.000 hectáreas aproximadamente que, río abajo, estaban muy necesitadas de agua para regadío. Eran tiempos convulsos pues la dictadura del General Primo de Rivera comenzaba a dar signos de debilidad y la incipiente crisis económica que estalló en 1929 demoraron por falta de iniciativa política y de financiación el inicio de las obras que comenzaron hasta 1930 siguiendo el proyecto realizado por D. Antonio del Águila y Rada y la dirección del ingeniero D. Antonio Anguís Díaz, que ya había redactado un primer proyecto de construcción en 1912.

Con el Tranco de Mojoque al fondo imagen
de los ingenieros que diseñaron el proyecto inicial.

Hay que mencionar que el lugar que iba a quedar inundado con la presa cubriría más de 1500 ha., lugar que estaba repleto de cortijos y pequeñas aldeas donde las gentes habían hecho del río y su rica vega lugar donde poder vivir de la ganadería y de las huertas regadas por sus aguas. Destacaba la de Bujaraiza, un lugar de referencia, incluso a nivel histórico, donde su castillo marcaba y controlaba el paso por ese valle que, el curso alto del río Guadalquivir, formaba en el tránsito entre las tierras de Cazorla y las de Segura. Y está claro que con la aprobación de este proyecto del embalse se procedió a la expropiación de tierras y al desalojo de todo el valle con mucha gente que se tuvo que reubicar en otros lugares.

Entorno de Bujaraiza, sobresaliendo el castillo, hoy convertido en isla.

 Paralelamente se comenzó la construcción de un poblado con diversas viviendas para alojar a los obreros, aproximadamente unos 750 hombres y sus correspondientes familias haciendo un total de población de unas 2500 habitantes, incluía también una iglesia bajo la advocación de San Rafael, escuela, salón de actos con cine sonoro, economato, fonda, oficina de correos, destacamento de Guardia Civil y diversos comercios, así como una pequeña clínica de atención de urgencia con un médico y un practicante a cargo de la Caja Nacional del Seguro de Accidentes. Hoy en día siguen siendo utilizadas algunas de estas viviendas por los trabajadores de la central hidroeléctrica, descendientes de aquellos trabajadores y por algún que otro miembro de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, controladora de la explotación del embalse.

Construcción de las viviendas del poblado de El Tranco

Con las expropiaciones, el desalojo del valle y el establecimiento de los trabajadores en los aledaños del Tranco de Mojorque se iniciaron las obras que siguieron a buen ritmo durante el gobierno de la II República. No obstante, decir que, a finales de 1935, con una España sumida en la confrontación política e inestabilidad económica, las obras, ya muy avanzadas, se paralizaron y, por supuesto, quedaron abandonadas durante la Guerra Civil. No sería hasta 1940, cuando la dictadura del General Franco, decidió dar continuidad al proyecto para finalizarlo, comenzando la presa a embalsar agua el 28 de febrero de 1944. No sería hasta dos años más tarde, el 31de mayo de 1946, con el embalse ya casi lleno, cuando se procedería a su inauguración oficial de la mano del General Franco, siendo, en ese momento, el segundo en capacidad de todo el estado sólo por detrás del embalse del Esla y el tercero de toda Europa.

Diversas imágenes de la inauguración oficial.

Ciertamente era una obra colosal para la época, pues la altura del embalse alcanzaba los 95 mts. siendo capaz de contener hasta los casi 500 hm3, contando con la novedad de tener la primera central hidroeléctrica subterránea de toda España situada a más de 30 mts. por debajo del nivel del cauce del río y que fue construida entre 1947 y 1952, una vez vaciado el embalse para así poder construir los túneles de evacuación de aguas, la zona de turbinas y de control de producción. El embalse inundará terrenos de los términos municipales de Hornos de Segura, Santiago-Pontones y Villanueva del Arzobispo. Pero en aquel momento fue una obra controvertida y no aceptada por los habitantes de la zona pues supuso la pérdida de tierras de cultivo y viviendas que, obligatoriamente, tuvieron que abandonarse, la merma en territorio de explotación forestal y ganadero y, por supuesto, las paupérrimas indemnizaciones recibidas. El rechazo popular no contemplaba aspectos de impacto ambiental, siendo entendida como generadora de pobreza y así se mantuvo durante muchos años, todo ello a pesar de la construcción de la carretera A-319 que bordea el embalse y mejoraba las comunicaciones de todo el valle del Guadalquivir o la construcción de nuevos enclaves como Coto-Ríos. No será hasta que la potenciación turística relanzó este entorno para su explotación a nivel cinegético, paisajístico y de turismo de la naturaleza, especialmente con la declaración de toda esta área como Parque Natural y, por lo tanto, el aprovechamiento económico de toda esta zona natural. A partir de aquí la transformación que sufrió este entorno fue drástica por la potenciación turística, siendo esta actividad la nueva fórmula de dinamización económica y, con ello, el modo de vida de sus habitantes, cuestión que perdura hasta hoy en día.

Diversas imágenes de la construcción
de las conducciones subterráneas de la
central hidroeléctrica

Otro aspecto que generó controversia fue su denominación por la que fue conocida la obra durante los primeros años de la dictadura franquista en el Ministerio de Obras Públicas en Madrid o por la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir como El Tranco de Beas, a pesar de que este embalse no ocupa ni un solo metro cuadrado de su término municipal, pues ocupa los términos municipales de Hornos, al que pertenece la aldea del Tranco y la mayor parte de terrenos de inundación por sus aguas; Santiago-Pontones, donde se ubica la antigua caseta de control y parte de zona inundada por las aguas y Villanueva del Arzobispo, donde está ubicada la central hidroeléctrica y la presa.

Zona de confluencia de los términos municipales de
Hornos de Segura y Villanueva del Arzobispo

Hay que explicar que el vocablo “tranco” se entiende en la zona serrano-segureña como una zona de paso especialmente abrupta y dificultosa, como era el caso de la zona donde se ubicó la pared del embalse y que era conocida como “Tranco de Mojoque o Monzoque”, que tiene el lado utilizado para el paso en el término de Hornos por lo que debiera haber sido bautizado como “Tranco de Hornos” si no hubiera sido nominado tradicionalmente por las gentes que lo utilizaban como de Mojoque. Lo que no queda tan claro es el por qué la utilización del término “de Beas” en su denominación oficial si ya existía una denominación tradicional para esa zona. Es por eso que, en realidad, esta obra se hubiera debido llamar “Embalse del Tranco de Mojoque”.

Paso del Tranco de Mojoque ocupado ya por la pared del embalse

La creencia, no constatada para ese “Beas” que perdura en su denominación, es que fue asumiéndose así en Madrid, en el Ministerio de Obras Públicas, porque todas las comunicaciones que se efectuaban de parte de los ingenieros que dirigían la obra procedían de la localidad de Beas de Segura, que era el lugar donde se hospedaban. Así, poco a poco, el término para denominar al embalse que se estaba construyendo se fue afianzando oficialmente en el Ministerio como el proyecto del “Tranco de los de Beas”.

Portada del proyecto de creación 
de la central hidroeléctrica en la que
se denomina al embalse como 
Tranco de Beas.

Prueba que la localidad de Beas de Segura nada tiene que ver con este enclave es que nunca se utilizó el “Tranco de Mojoque” como zona de paso para ir a la población de Beas pues era el Camino Real de Cazorla a Hornos de Segura, que no pasaba por esta zona del Tranco, sino que, pasando por Bujaraiza, cruzaba al otro lado del Guadalquivir por el Vado de los Pinos Buenos para seguir por la vega del río Hornos hasta esa localidad y después seguir hasta Beas de Segura por la zona de la actual Cañada-Catena. El camino que atravesaba ese Tranco de Mojoque era el utilizado para acceder hasta Villanueva, siguiendo el curso del Guadalquivir, dividiendo las estribaciones de la Sierra de Segura y la de Las Villas; camino muy utilizado para comunicar la zona interna de la serranía con la zona de la campiña del Guadalquivir, y por lo tanto transitado por arrieros y transportistas. Muestra de ello fueron las numerosas ventas y posadas, como la de Foro, la de los Agustines, la del Tío Paquete, la de la Peona, la de Patricio donde paraba el correo, Melquiades o la del Pino, como puntos obligados para el descanso, beber o comer algo. Así describía este paso de Mojoque Pascual Madoz en su Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus Posesiones de Ultramar (Madrid 1845-1850): "Este camino, aunque firme por estar todo en sierra, es fatal: en él se encuentra el difícil y peligroso paso del Tranco de Monzoque, que divide el término de dichas villas y el de Segura. Este tranco está en una elevadísima risca situada a la derecha del Guadalquivir, y si tiene acceso, aunque muy difícil, es por medio de cortes y composiciones hechas en su trayecto: antes de dominarla, preséntase la vereda en un vacío, desde el cual, por medio de agujeros y poyos hechos en la risca, forman el camino unos maderos colocados de un punto a otro de ella, camino cuya anchura apenas tiene 5 palmos (1,04 m.) y más de 100 varas (84 m.) de altura el precipicio colocado bajo de él. El paso de esta especie de puente, es imposible dejar de hacerlo en el supuesto de tomar este camino; mas sólo las personas que tienen costumbre, lo bifurcan sin marearse o sin experimentar al menos un grande estremecimiento de horror, pues otra cosa no puede suceder sí se atraviesan las 10 varas (8,36 m.) que tendrá de largo, en las cuales no se deja de percibir la profundidad del abismo, por la poca anchura del paso, y el espantoso ruido que forma el río estrellado en las rocas que encuentra en sus corrientes".

Imágenes del llamado "Correo". Autobús
que unía, siguiendo el curso del río, Villanueva con
Hornos a través del Tranco.

Es evidente que este embalse siempre ha tenido una controversia y contestación desde sus orígenes. No olvidemos el enorme rechazo que supuso este proyecto desde sus primeros planteamientos por la transformación que suponía en las dinámicas de viva de muchos serranos-segureños que perdieron sus tierras y sus viviendas con las expropiaciones; a la que unimos la de su equivocada denominación oficial como Tranco de Beas no bien aceptada, especialmente en la localidad de Hornos de Segura. Pero, por si fuera poco, y al ser considerado elemento básico del Parque Natural, hoy en día la controversia se ha trasladado a la tendencia impuesta por la explotación turística a ubicarlo en la Sierra de Cazorla en detrimento a su situación en plena Sierra de Segura y de las Villas. Sea como fuera, hoy en día el embalse del Tranco, como es denominado por los serranos-segureños, sin apellidos inapropiados, es parte del paisaje particular de nuestra Sierra de Segura.

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