lunes, 19 de enero de 2026

LA N-322 Y PUENTE DE GÉNAVE. POSADAS Y ALOJAMIENTOS

Presentamos el artículo firmado por Ramón Gallego, cronista oficial de Puente de Génave, en el que hace referencia a la influencia del trazado de la N-322 por la localidad y lo que originó en cuanto a su crecimiento y la proliferación de servicios de hostelería y restauración desde principios del S. XX. Un artículo muy descriptivo en el que aporta datos de establecimientos, su evolución y los servicios que durante muchos años aportaron a muchísimos viajeros. 

PASTA FRESCA

Cuando decimos que el viajero podía comer en las diversas ventas que jalonaban Puente de Génave “pasta fresca” no nos hemos equivocado, puesto que hasta la década de los 60 del siglo pasado hubo una familia que se dedicaba a vender pasta de forma itinerante de cortijo en cortijo y de venta en venta, con los ingredientes básicos de la pasta como son la harina de trigo, los huevos, agua y sal. Ni que decir tiene que la hacían al instante. Las proteínas en estos establecimientos las aportaban los pollos de corral que se sacrificaban a demanda y el cordero o cabrito tan rico de la Sierra de Segura. Debemos considerar que Puente de Génave como núcleo de población empieza a crear en el último cuarto de siglo XIX al calor de la carretera nacional N-322 que estaba recién construida. Son innumerables los vecinos que solicitaron al Ayuntamiento de La Puerta de Segura un trozo de tierra para construir su casa en la, por aquel entonces, aldea de Puente de Génave, bajo la condición de que esta se construyera en el plazo de un año so pena de perder el solar cedido a tal efecto.

Mojón de señalización de la N-322 en Puente  de Génave

En el tránsito de los dos siglos encontramos ya implantadas las posadas en el núcleo urbano de Puente de Génave. La Posada de Rocío, la Posada de Pepe U, que anteriormente se llamaba posada del Tío Juan de Dios y la Posada de Maceo, regentada por Antonio Gutiérrez junto a su mujer e hijas Encarna, Benita, Teresa y Manuela que eran consideradas como grandes cocineras. El vino en esta última posada era de La Mancha puesto que tenían la exclusiva para la venta de las bodegas del Duque de San Fernando en Villanueva de los Infantes, rico caldo que se recibía en toneles de 12 arrobas, con 132 litros de capacidad, de 15 arrobas de 165 litros de capacidad o de 24 arrobas que podían contener hasta 264 litros de excelente vino que se vaciaba en tinajas que proporcionaba la propia bodega del Duque.

Vista aérea de Puente de Génave con el trazado
de la N-322 y la circunvalación

Son estos inicios del S. XX cuando Puente de Génave adquiere su carácter como pueblo y se consolida con la construcción del ferrocarril Baeza-Utiel, la carretera nacional N-322 Córdoba-Valencia, una central hidroeléctrica sobre el río Guadalimar cercana a la Vicaría y el establecimiento de un cuartel de la Guardia Civil, así como de médico, veterinario, escuelas, farmacia y todos aquellos servicios considerados básicos para un núcleo de población. Las posadas vienen a enriquecer los servicios que el pueblo ofrecía, ampliando su oferta culinaria cuestión que se ve favorecida por el paso de los numerosos transportistas que llevaban mercancías desde Andalucía hasta el Levante español y viceversa. Estas posadas eran diferentes a las ventas de los caminos típicas del S. XIX, atestadas de arrieros y con espacios para las caballerías, que dependían del aceite de “las Andalucías” y del vino o trigo manchegos porque la producción de la Sierra de Segura era muy escasa y se dedicaba básicamente al autoconsumo cuando las cosechas eran positivas.

Camiones recorriendo la N-322 a su paso por la localidad

En 1928 aparece otro establecimiento que ofrece este tipo de servicio denominado Fonda de la Manuela que perdurará en esa actividad de servicio al viajero hasta 1988, y no precisamente por la falta de clientes o comensales sino por falta de un relevo generacional. Aquella otra posada, la de Maceo, que en 1952 se transformará en la conocida Pensión Suárez, siguió con la tradición de acogida al viajero, junto al ofrecido por los establecimientos de Pepe U y la de Rocío, tradición que venían ejerciendo durante pleno S. XX, aunque ahora hospedando sólo a los clientes y no a sus bestias de carga pues los vehículos a motor quedaban aparcados junto a la carretera.

Fachada de la Posada de Pepe U

Hasta los años 70 y 80 del siglo pasado, la restauración ofrecida por estos establecimientos era algo sin pretensiones, pero con unas excelentes materias primas ofrecidas por proveedores de proximidad; pollo de corral, cordero segureño, aceite de oliva, frutas y verduras de la rica huerta del Arroyo de Peñolite, harina candeal, etc… En esta época hace su aparición el bar Linares que ofrecía servicios de comedor y también habitaciones, pero que apenas dura en sus servicios unos 15 años teniendo en ese tiempo una fama reconocida con abundantes clientes; calzados Ayuso, hierros Candel, cafés Legorburo, etc…, todos ellos de Albacete, algo significativo que puede dar una idea clara de la cercanía de las tierras castellano-manchegas a esta zona de la provincia de Jaén y de las buenas comunicaciones que existen desde tiempos bastantes lejanos. También se funda por esta época, es decir, a mediados de los años 70, un local justo al lado de la antigua Venta de Gaspar, heredando el carácter de un establecimiento creado y dedicado por y para el servicio a la carretera. Se trata del Restaurante El Chaparral, levantado por D. José Valdelvira Padilla, incluso con el servicio de gasolinera y que, tras diversas vicisitudes, posteriormente, se dedicó a algo totalmente diferente al objetivo para el cual se concibió estableciéndose un club de alterne en el mismo.

Instalaciones de El Chaparral

A partir de la década de los 90 el panorama cambia radicalmente en los fogones de comida casera y tradicional, surgiendo nuevos establecimientos que sustituyen a los mencionados que van desapareciendo por falta de relevo generacional, y que, aunque no pierden la esencia y el buen hacer en cuanto a sus servicios, adoptan métodos más modernos ofreciendo servicios no solo a los viajeros sino también a la población aquí residente que ve en estos lugares puntos excelentes para celebraciones o comidas de días festivos. Nos referimos al Hotel Sierra de Segura, que se llamó Hostal Los Cazadores en un principio, Casa Rural Molino de Anica, El Jaraiz de Peñolite o el Hostal Los Camioneros, todos ellos con excelente servicio y amplias cartas y bodegas de calidad.

Fachada de la Casa Rural de "El Molino de Anica"

Un gran cambio ha acontecido desde que José Molina (Pepe U) viniera en 1920 desde Úbeda a trabajar con su tío Juan de Dios hasta que recientemente se inauguraron establecimientos como pueden ser la Pizzería La Torreta, así como la modernización de los servicios del Bar-Restaurante Vela o el Hotel Don Juan que entró en servicio en el año 2002.

Ramón Gallego